Después de las tormentas
Violencia de género
La investigación de acoso en Nómada y la opacidad institucional
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Después de los señalamientos de acoso y abusos en contra de Martín Rodríguez Pellecer, exdirector de Nómada, Oxfam inició una investigación de oficio. Extrabajadoras del medio denuncian que Rodríguez mantuvo su injerencia en el medio hasta el cierre del mismo y que el nuevo director, Gonzalo Marroquín, desacreditó los resultados de la investigación, no tomó en cuenta las recomendaciones de la investigación y optó por silenciar el caso.


Han pasado 11 meses desde que se publicaron los señalamientos de acoso y abusos de 12 mujeres en contra de Martín Rodríguez Pellecer, exdirector y fundador del medio digital guatemalteco Nómada.

El 4 de diciembre de 2019, la editora y columnista colombiana Catalina Ruiz-Navarro publicó en la plataforma Medium una investigación en la que al menos cinco mujeres señalaron a Rodríguez Pellecer de acoso sexual. Dos semanas después, el 17 de diciembre, Ruiz-Navarro hizo una segunda publicación en la que agregó los testimonios de otras siete mujeres.

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El comité de defensa contra el acoso de Nómada, integrado por trabajadoras del medio, indicó entonces que había iniciado una investigación interna, que posteriormente se detuvo por existir una relación laboral entre las personas del comité y Rodríguez Pellecer. En una publicación del medio se explicó que el consejo de administración de Nómada, integrado por Itziar Sagone, Harris Whitbeck, Lucía Menéndez, Daniel Buchbinder, Mercedes Samayoa y Jayro Bustamante, designaría a un “ente investigador externo” para hacer las indagaciones.

Entonces, Martín Rodríguez era el presidente del consejo de administración, pero según publicó el medio en esa misma nota, él no tomaría parte de las decisiones que se dieran en ese espacio y Lucía Menéndez también se excusaría de conocer el caso, ya que era subdirectora del área de Diseño e Innovación del medio, “lo que la deja en una relación laboral con Rodríguez”, explicaron.    

Hoy sabemos que la organización internacional Oxfam-Intermon fue el “ente externo” que realizó esta investigación. Sin embargo, no fue a pedido del consejo de administración. Se trató de una investigación interna, que salió de la propia ONG y que comenzó en abril de 2020.

Oxfam-Intermon entregó un informe a Nómada a finales de julio de este año, con una serie de recomendaciones (entre las que estaban promover una investigación penal, llevar a cabo medidas de reparación para las mujeres denunciantes y que Martín Rodríguez no tuviera ningún vínculo con Nómada) que, según denunció un grupo de nueve extrabajadoras y extrabajadores del medio, no se siguieron.

Los exmiembros del equipo publicaron esta información el 27 de octubre en la plataforma Medium. En el texto cuestionan cómo, a pesar de haber dejado su cargo, Martín Rodríguez Pellecer mantuvo su injerencia en las decisiones que se tomaban a lo interno del medio y cómo Gonzalo Marroquín, periodista que le sucedió en la dirección, desacreditó y silenció la investigación realizada por Oxfam.

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La investigación

El 6 de febrero de 2020, Oxfam-Intermon recibió una denuncia desde la oficina de la organización en Guatemala, a través de su mecanismo interno. En la misma se enviaba la publicación que Ruiz-Navarro había hecho dos meses antes.

Entonces, Nómada tenía una vinculación con Oxfam, que financiaba un proyecto periodístico que comenzó en julio de 2019 y terminó en marzo de 2020.

Hablamos acerca del proceso que se llevó a cabo con Vanessa Peinado, responsable regional de recursos humanos de Oxfam y quien acompañó el desarrollo de la investigación.

Peinado explica que después de recibir esta denuncia, se formó un comité de investigación para valorar cómo actuar. “No somos una organización que realice este tipo de servicios de investigaciones externas. Las investigaciones que hacemos son administrativas internas para asegurarnos de que cumplimos nuestro marco ético reflejado en nuestro código de conducta”, indica. En este caso, ni las denunciantes ni Rodríguez Pellecer eran personal interno de Oxfam, acota Peinado.

“Se hace la valoración, no lo teníamos del todo claro y al mismo tiempo Nómada nos contacta para solicitarnos una investigación. Claramente le dijimos que no. No podíamos realizar una investigación para ellos porque no somos especialistas en esto. Les dijimos que haríamos nuestra investigación interna, administrativa, y les podíamos compartir únicamente recomendaciones, no detalles, porque era algo confidencial, interno”, aclara Peinado.

La investigación se llevó a cabo entre el 24 de abril y el 14 de julio de 2020.

En el informe final de la misma se indica que analizaron ocho denuncias realizadas en la publicación de Ruiz-Navarro, que tres personas confirmaron su identidad (ya que la autora había guardado la identidad de las denunciantes), que entrevistaron a Martín Rodríguez Pellecer y que los medios con los que contaron fueron las investigaciones publicadas, tuits, correos electrónicos y mensajes de voz.

Oxfam añadió en el informe siete recomendaciones dirigidas hacia Nómada. La primera, “buscar una investigación que esclarezca los hechos, dado que estamos hablando de graves acusaciones sobre agresiones sexuales, a través del uso de poder, la manipulación y el engaño”. Peinado comenta que “la fiscalía debería actuar de oficio. No necesita una denuncia más allá de esto. Creemos que es clave el poder realizar esta investigación (penal) y alentamos a Nómada a que lo facilite y ponga los medios”, explica.

Consultamos a personal de comunicación del Ministerio Público, quien nos indicó que, en efecto, la Fiscalía de la Mujer inició una investigación de oficio. Respondieron que no podían dar más detalles de la fase en la que se encuentra ni del número de personas a las que se tomó declaración. Tampoco explicaron en qué fecha se abrió el proceso.

Mientras, expone el informe, “recomendamos que Martín Rodríguez Pellecer no tenga ningún vínculo laboral con la institución Nómada”.

Oxfam también recomendó al medio hacer un comunicado público de disculpa a las víctimas y de búsqueda de reparación, y ofrecer a las mujeres la posibilidad de un acompañamiento psicológico y legal.

Entre las demás recomendaciones se sugiere abrir espacios de reflexión a largo plazo sobre qué es el acoso, el abuso sexual y el consentimiento; buscar un canal seguro de denuncias en el medio y crear espacios de reflexión para que se entienda la necesidad de separar lo personal y lo laboral y “evitar el colegueo tóxico”.

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La opacidad

El mismo día que se hicieron públicos los primeros señalamientos contra Martín Rodríguez Pellecer, él mismo publicó un comunicado en el que aseguró que se apartaría temporalmente del cargo de dirección de Nómada, aunque siguió manteniendo la mayoría de acciones de la empresa, como explicaron desde el mismo medio.

En paralelo, Nómada informó en dos publicaciones —una firmada por el medio y otra por periodistas del mismo— acerca de los pasos que seguiría en el caso. Contó que se llevaría a cabo esta investigación externa y que Rodríguez Pellecer seguía teniendo el 51% de sus acciones, pero que el consejo de administración contaba con independencia para tomar decisiones. También que “la separación de Martín Rodríguez Pellecer de la dirección garantiza la imparcialidad y la independencia del proceso”.

Hoy las extrabajadoras del medio aseguran que esto no fue así.

Durante varios meses, de puertas afuera del medio, el tema pareció quedar en pausa. No se hizo ningún pronunciamiento.

El 7 de mayo de 2020, en Agencia Ocote contactamos con una persona del consejo de administración de Nómada –que solicitó que no la citáramos-, para conocer en qué fase se encontraba la investigación y cuándo finalizaría. Indicó que consultaría al consejo, pero no obtuvimos respuesta en un mes. El 3 de junio volvimos a realizar la consulta y el 4 de junio indicó que en el momento en el que la investigación terminara, podrían pronunciarse.

Un día después, el 5 de junio, Martín Rodríguez Pellecer publicó una columna en Nómada, en la que indicó que el 28 de mayo había presentado su “renuncia irrevocable, de manera permanente, al puesto de director, de CEO, de representante legal y de presidente del consejo de administración”.

En el texto, Rodríguez Pellecer mencionó a las mujeres que hicieron los señalamientos y expuso que “no se preocuparon particularmente por la búsqueda de la verdad”, aunque “nos pusieron a reflexionar”, dijo, “sobre cuándo una denuncia anónima puede convertirse en un juicio sumario. Sobre cómo puede aprovecharse la cloaca estatal para venganzas contra periodistas independientes. Sobre el peligro de transitar de la creencia patriarcal que sostiene que ‘las mujeres, por su naturaleza, solo pueden decir mentiras’, a la creencia del feminismo de la dominación, que postula que ‘todas las mujeres solo pueden decir la verdad’”.

Periodistas del medio se desligaron de esta columna en sus redes sociales, mostraron su desaprobación ante la publicación de la misma y aseguraron que esta se realizó sin consultarles.

En el texto, Rodríguez Pellecer también indicó que cedería un porcentaje de sus acciones a trabajadoras y trabajadores del medio para dejar de ser accionista mayoritario y que los nuevos accionistas propondrían al consejo de administración a la persona que le sustituiría.

Los y las extrabajadoras de Nómada indicaron que “un mes después, el 10 de julio, fuimos notificados por correo electrónico sobre la decisión de Rodríguez Pellecer de vender 46.5% de sus acciones a Gonzalo Marroquín, quien sería el nuevo director y CEO”. Las exempleadas añadieron que no tuvieron ninguna influencia en la designación de Marroquín. “Tampoco acceso a ninguna documentación en la que constatara la transacción realizada por las acciones”, acotaron.

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Para ese entonces, según miembros del equipo y una persona cercana al proceso, la mayoría de integrantes del consejo habían presentado su renuncia, cuestionando la opacidad de los procesos que se habían llevado a cabo desde los señalamientos contra Rodríguez Pellecer.

La única persona que no renunció fue Lucía Menéndez (subdirectora del área de Diseño e Innovación del medio), quien, según nos comentaron off the record exmiembros del equipo, fue la persona que mantuvo contacto con Oxfam y que estuvo al tanto de todo el proceso. Contactamos con ella para solicitarle una entrevista y consultarle acerca de las acciones que se tomaron a lo interno del medio. Menéndez no quiso dar declaraciones.

Algo que hay que tomar en cuenta es que, puesto que Nómada es una Sociedad Anónima, algunas de las decisiones que se toman, como el nombramiento o la remoción de los administradores, deben pasar por la asamblea general de accionistas.

La asamblea de este año estaba planeada para abril. Sin embargo, por la pandemia por COVID-19, esta no se realizó. Cuando se levantaron las restricciones, a mediados de año, el consejo de administración debía convocar una nueva asamblea. Según el Código de Comercio, “la convocatoria para las asambleas deberá hacerse por los administradores o por el órgano de fiscalización”.

El Código de Comercio indica también que los administradores continuarán en el desempeño de sus funciones mientras sus sucesores no tomen posesión y que estos deben ser elegidos en asamblea general.

Varios accionistas comentaron off the record que la asamblea nunca llegó a realizarse y que está previsto que se lleve a cabo a finales de noviembre. Pero, otros dicen que sí se realizó a finales de junio y que en ella se convocó a un grupo de apoyo integrado por Carlos Dada, Carlos Fernando Chamorro, Eric Salazar, Carlos Sebastián y Lucía Menéndez, para que eligieran a una nueva dirección.

A los extrabajadores se les informó que estas cinco personas integraban el nuevo consejo de administración, aunque aquí hay algunas lagunas. Eric Salazar, periodista, exsubdirector de Guatevisión y coordinador de la unidad de comunicación de Flacso-Guatemala, asegura que se integró “un consejo de administración provisional” que tuvo a su cargo la elección de la directora y que fue convocado por la asamblea de accionistas. Le preguntamos en qué fecha terminó sus funciones este grupo provisional: Salazar expuso que no fue notiviado del final de las funciones, así que considera que se hizo efectivo cuando cerró el medio.

Consultado por Agencia Ocote, Carlos Dada, periodista del periódico digital elFaro de El Salvador, indicó que él no integró el consejo de administración de Nómada y que únicamente participó en conversaciones para elegir a la nueva directora.  Esto fue confirmado, después de la publicación de este reportaje, por Carlos Fernando Chamorro, director de Confidencial, de Nicaragua: “A principios de junio, Martín Rodríguez me pidió apoyar la reestructuración de Nómada, medio e institución de la que él estaba saliendo, y me solicitó que aceptara ser accionista tipo B. Me explicó que tendría el derecho, con otros colegas, de proponer a los otros accionistas con poder de decisión, una propuesta para seleccionar a la persona que ocuparía el cargo de director de Nómada, otro para el cargo de CEO o gerente. Acepté con el único interés de ayudar a Nómada a salir de la crisis en que se encontraba. Nunca pertenecí a ningún consejo de administración, ni tuve la potestad de nombrar a nadie, sino de proponer”.  

“Junto con los demás accionistas B, Lucía Menéndez, Carlos Sebastián, Erick Salazar y Carlos Dada, definimos criterios de selección y propusimos a Julie López para directora y a Gabriela Barrios para gerente y CEO”, añade Chamorro.

Originalmente estos dos puestos eran desempeñados por Martín Rodríguez Pellecer. Carlos Fernando Chamorro asegura que “en la selección de la propuesta no tuve que ver ni participó Martín Rodríguez”.

Consultamos a Julie López, quien confirmó que entre el 21 y 22 de junio, Eric Salazar conversó con ella y le propuso postularse como candidata a directora. El 24 le hicieron una entrevista de trabajo. “Yo no pregunté nada de Martín Rodríguez porque asumía que él estaba completamente desligado de la revista, dados los anuncios públicos”, explica López.

Sin embargo, explica, un día después de la entrevista, el 25 de junio, Martín Rodríguez le escribió varios mensajes. “Me sorprendió bastante. Me dice que quiere que hablemos en persona, que necesita reunirse conmigo urgentemente para discutir el tema de Nómada”, cuenta López.

“Nos reunimos y me planteó que el consejo se había reunido y había decidido que querían que yo fuera la nueva directora y querían saber si yo aceptaba”, añade López. Carlos Fernando Chamorro indicó que, después de que el grupo propusiera a López, “conocí que la propuesta fue aceptada por el “Consejo”. Ignoro si fue el consejo de administración. Todo esto ocurrió en el mes de junio y posteriormente no participé en ninguna otra reunión con los accionistas B”.

“Yo le dije que necesitaba un tiempo para pensarlo. Me dijo que no, que tenía que ser muy rápido, que le tenía que contestar ya, porque esa tarde tenían una reunión con varios accionistas”, continúa Julie López.

La periodista tenía dudas acerca de la participación de Rodríguez en el medio. Él, dice López, le explicó que estaba desligado del medio y que “lo que había que hacer era mantener el nivel de la revista para que los donantes renovaran los aportes”. Según la columna publicada por Rodríguez el 5 de junio, para ese entonces él hacía un mes que había renunciado a todos sus cargos en Nómada.

Julie López aceptó el puesto y participó en una reunión con algunos accionistas (entre ellos, Carlos Dada, Ana Isabel Prera, Erick Salazar y Carlos Chamorro) en la que Rodríguez la presentó a ella como nueva directora y a Gabriela Barrios como gerente. “Martín mencionó que le comunicaría la noticia a los demás accionistas que no participaron en la reunión”, añade López.

Pero un día después, indica la periodista, una persona que trabajaba con varias de las organizaciones donantes (no precisa cuáles) le escribió para decirle que a inicios de ese mes se habían comunicado con el consejo de administración para cuestionar por qué Rodríguez todavía estaba en el consejo y seguía como accionista del medio. En las comunicaciones entre las organizaciones donantes  y el consejo se sugería, además, explica López, que podía haber una condición de que él no estuviera en Nómada para continuar el financiamiento.

“Después de hablar con Martín, lo que me había quedado claro era que él no quería dejar la revista. Él mencionaba que no iba a estar físicamente en la administración de la revista, pero quería seguir en el consejo. Yo dije: ‘Bueno, esto no va a ir a ningún lado’. No era suficiente hacer buen periodismo para que los donantes siguieran apoyando. Lo importante era que la administración de Nómada resolviera las inquietudes de los donantes antes de seguir con el proceso de cambiar de directora y de gerente”, explica.

Para entonces, dice López, a lo interno del medio ya le habían explicado al equipo que Barrios y ella habían aceptado y estaban listos para hacer el anuncio público. “Les dijimos que no. Que nos negábamos a que lo anunciaran. Que primero debían resolver las inquietudes de los donantes”, recuerda López.

El 29 de junio, cuenta, Martín Rodríguez y Lucía Menéndez les pidieron un tiempo para solucionar la situación con los financistas, pero ambas decidieron renunciar a seguir en el proceso. “Para nosotras era un gran orgullo llegar a dirigir la revista, pero de entrada no veía cómo se iba a resolver eso, si Martín no se quería separar. Quedó claro que íbamos a llegar a cerrar la puerta y apagar la luz. Ellos querían arrancar ya (el 1 de julio), y dada la premura, les confirmé que me quedaba fuera”, dice.

“Lo siguiente que supe a los diez días fue que habían elegido a Gonzalo Marroquín, otra vez consolidando los dos puestos de gerente y de dirección, pero ya no supe nada más”, concluye.

Carlos Fernando Chamorro confirma que tampoco tuvo conocimiento de cómo se dio el nombramiento de Marroquín: “Unos días después, supe que Julie y Gabriela habían renunciado, y a inicios de julio fui informado de que habían nombrado a Gonzalo Marroquín como director. En ese proceso no tuve ninguna participación consultiva o deliberativa”.

Le consultamos a Eric Salazar cómo había sido este proceso. Salazar indicó únicamente que “los pasos que se siguieron para que Gonzalo (Marroquín) fuera director fue un asunto de compra venta de acciones directamente entre Martín (Rodríguez) y él”. “Yo apoyé en el proceso para encontrar a las candidatas idóneas para ser directora y CEO y luego tanto Martín como Gonzalo me pidieron que les ayudara con el manejo de los donantes, pero sinceramente fue poco lo que pude hacer por falta de tiempo y de conocimiento”, resumió.

El 10 de julio, los trabajadores de Nómada recibieron una carta de Eric Salazar, quien la firmó como presidente del consejo del medio designado para 2020-2021. En la misma les indicó que el consejo de administración le había pedido a Marroquín que asumiera como director y CEO de Nómada a partir del 15 de julio.

Según información disponible en el Registro Mercantil, Martín Rodríguez Pellecer fue inscrito como presidente del consejo de administración y representante legal de Nómada desde el 10 de abril de 2018, por un plazo definido de tres años, que vencería el abril de 2021. Esto, después de que finalizara un primer período que inició en marzo de 2014. En Guatecompras, Rodríguez Pellecer sigue apareciendo como único representante legal de Nómada. Ahí mismo se indica que el plazo del nombramiento vence el 9 de abril de 2021.

Contactamos con Rodríguez Pellecer para plantearle varios interrogantes, entre ellos, si legalmente continuaba siendo representante legal y presidente del consejo de administración. Él contestó que debía consultar con sus abogados, quienes, indicó más tarde, le recomendaron no dar declaraciones públicas.

Para precisar el dato de quién integró el consejo de administración, posterior a la publicación de este reportaje, consultamos a Vanessa Peinado, de Oxfam, sobre quién había sido la persona contraparte de Nómada durante este año. Peinado respondió que esa era información confidencial, y añadió que desde el medio les comunicaron varios cambios sobre las personas que integraban el consejo de administración. “En todo caso, la composición interna de Nómada no era relevante para la investigación ya que es parte de un proceso interno de Oxfam y no dependía de quién ocupaba los cargos de la estructura de Nómada. Al finalizar la investigación se contactó con la dirección de la revista para cumplir con el acuerdo de entregar recomendaciones”, concluyó Peinado.

El pacto

Con la llegada de Marroquín, según publicaron el 27 de octubre los y las extrabajadoras en su texto, varias personas del equipo expresaron que era prioridad que Nómada cumpliera con el compromiso de darle seguimiento a los señalamientos y al caso. “Marroquín siempre sostuvo que cualquier publicación al respecto sería dañina para el medio. Además, resaltó su amistad de años con el anterior director”, aseguran.

Dina Elías, psicóloga clínica, social y comunitaria analiza que “la institución no llevó a cabo la reparación que tenía que hacer hacia las mujeres. Parte de no hacerlo es desacreditar la legitimidad de las violentadas”.

Elías añade que este tipo de dinámicas y reacciones, como las que extrabajadoras aseguran que tuvo Marroquín, responden a un pacto patriarcal. “Vemos cómo hay complicidad entre las estructuras patriarcales, cómo existen alianzas entre hombres para protegerse, en ese mecanismo de auto preservación del patriarcado”.

Días después de la entrada de Marroquín en Nómada, Oxfam-Intermon finalizó la investigación sobre los señalamientos contra Martín Rodríguez y el 29 de julio, las personas encargadas de la investigación se lo comunicaron al equipo en una reunión virtual. Sin embargo, las extrabajadoras aseguran que no tuvieron acceso al informe final.

Vanessa Peinado, de Oxfam, explica a Agencia Ocote que en esta reunión les explicaron verbalmente los resultados del informe escrito y al finalizar, enviaron el documento a Gonzalo Marroquín. “También recomendamos ampliamente la socialización de este informe. Creíamos que era parte del deber de los directivos de Nómada poder tomarlo, acogerlo y compartirlo con su equipo. Era un acto más significativo que otra cosa. Ya luego nos fuimos enterando de que no se había compartido. Y esto nos sorprendió. Que no se hiciera y cómo se manejó luego”, lamenta.

También tratamos de entrevistar a Gonzalo Marroquín, quien, según Oxfam, sería la persona encargada de socializar el informe y seguir las recomendaciones. Marroquín no respondió las llamadas realizadas durante varios días a su teléfono, ni un mensaje de Whatsapp que le enviamos donde le hicimos saber nuestro interés por entrevistarle.

En el texto publicado el 27 de octubre, los y las extrabajadoras afirman que después de la reunión con Oxfam el 29 de julio, continuaron cuestionando a Marroquín para que les compartiera el informe. El 10 de agosto tuvieron una reunión con él, quien, aseguran, les comunicó que “en conjunto con un ‘nuevo consejo de administración’ recién instalado, habían tomado la decisión de no compartirlo con el equipo para evitar filtraciones. También reiteró que no consideraba prudente que el medio volviera a comentar públicamente el caso”.

Después de la publicación de este reportaje, escribimos a Eric Salazar -cuyo nombre aparece en una carta dirgida a los trabajadores como presidente del consejo de Nómada– para consultarle si él participó en la decisión de no hacer público el informe. Él había indicado que no fue notificado del final de las funciones y que consideraba que se hizo efectivo cuando cerró el medio. Le solicitamos que respondiera otras preguntas, pero en un mensaje de Whatsapp respondió que no daría más declaraciones.

También después de la publicación de esta nota, Carlos Dada y Carlos Fernando Chamorro remarcaron que no integraron ningún consejo de administración de Nómada. “Nunca he hablado con Gonzalo Marroquín. Jamás tuve acceso a ese informe antes de que se hiciera público y tampoco participé en ninguna conversación sobre la pertinencia de publicarlo u ocultarlo”, indicó Dada. Chamorro confirma lo que expone Dada: “No pertenecí a ningún consejo de administración. Nunca conocí el informe de Oxfam, y por lo tanto tampoco pude haber emitido alguna opinión al respecto. Nunca tuve contacto con Gonzalo Marroquín sobre este u otro tema”.

Los y las extrabajadoras de Nómada señalan en el mismo texto que Gonzalo Marroquín restó credibilidad a la investigación, “asegurando que eran testimonios de pocas personas y que no se tomaron en cuenta pruebas que, según él, fueron presentadas por Rodríguez Pellecer”.

“Otros hechos se fueron sumando a la evidente forma en que Gonzalo Marroquín anteponía los intereses del anterior director en vez de darle prioridad a cumplir con la responsabilidad que el medio tenía con sus lectoras, contrapartes y con el equipo”, explican, y añaden que “a partir de esto, quedó claro que Nómada, en su esencia, ya no existía y que Rodríguez Pellecer aún seguía influyendo en el medio”.

En los siguientes meses, periodistas del medio renunciaron.

El 15 de octubre de 2020, un último editorial firmado por Gonzalo Marroquín anunciaba el cierre de Nómada. En el mismo, se indicó que “tras un tiempo de éxito, ha llegado una tormenta que ha causado daños irreparables a esta empresa periodística”. “En medio de la turbulencia, varias fundaciones que hacían posible el financiamiento de la operación de Nómada optaron por retirar sus donaciones a favor de la libertad de expresión, lo que impide que se pueda continuar con el empeño de llevar información a quienes la necesitan”, añadió.

Marroquín hizo un señalamiento directo a Open Society Foundations (OSF), a quien definió como una “fuerza que trata de incidir en la línea editorial”. El director resaltó que “los corruptos, los opresores, los intolerantes, los radicales y extremistas, todos aquellos a los que la libertad de prensa les disgusta” estarían felices con el cierre del medio.

Open Society publicó un comunicado ese mismo día, de “respaldo a las y los sobrevivientes de acoso sexual en el periodismo”. “Open Society Foundations expresa su decepción ante las falsas acusaciones del portal de noticias guatemalteco Nómada, según las cuales nuestra organización habría tratado de interferir en sus procesos editoriales. Dicha acusación surge luego de nuestra decisión de rechazar una solicitud de Nómada de fondos nuevos después de que la organización no resolvió adecuadamente acusaciones de acoso sexual graves”, expone el comunicado.

Además, OSF indicó que meses después de la publicación de las denuncias, llegaron a la conclusión de que el medio no había tratado el tema de acuerdo con las expectativas institucionales para los beneficiarios de la organización, y les informaron que no brindarían apoyo financiero adicional.

Los extrabajadores de Nómada concluyen que el editorial de Marroquín tergiversa los hechos y que “el medio no cerró por las denuncias ni por ataques, ni fue víctima de sabotajes o conspiraciones contra la libertad de expresión”. “Decirlo es faltarle el respeto a miles de periodistas que sufren a diario los ataques de grupos de poder”, afirman.

Carlos Dada, quien también es accionista del medio, explicó después de la publicación de este reportaje que, tras la carta de despedida de Nómada, envió un correo a los demás socios del medio para hacerles saber su inconformidad con la misma. “Reclamé particularmente el hecho de que se culpara a Open Society del cierre de Nómada y no se hiciera siquiera mención de las acusaciones que originaron la crisis. A mi correo siguió otro de Carlos Fernando Chamorro, suscribiendo mis palabras”, indicó.

Chamorro confirmó esto: “A mediados de octubre conocí el editorial de Nómada exponiendo sus razones sobre el cierre del medio. Entonces les expresé a todos los accionistas mi opinión personal sobre la resonancia negativa que tenían algunos de esos alegatos en países como Nicaragua, donde la prensa está criminalizada por una dictadura por recibir apoyo de fundaciones que respaldan al periodismo independiente”.

Por correo electrónico, también posterior a la publicación, consultamos a Pedro Abramovay, director del programa de OSF para América Latina, si condicionaron los aportes económicos que haría la organización a Nómada si Martín Rodríguez tenía alguna vinculación con el medio. El oficial de comunicaciones de OSF indicó que están trabajando en las respuestas. Cuando las recibamos, las añadiremos a este texto.

Igualmente, hicimos esta pregunta a Vanessa Peinado, de Oxfam, quien indicó que tienen un compromiso de tolerancia cero al acoso, abuso y violencia sexual que sus trabajadores, copartes y aliados se comprometen a cumplir. “En caso de no cumplimiento, no podemos trabajar juntos. En el caso concreto de Nómada, cuando se inició la investigación estaba finalizando nuestro convenio. Sin embargo, por dificultades internas de la revista, no pudo cumplir con el producto del mismo hasta el mes de julio, que es cuando el equipo de investigación cierra el proceso”, añadió.

El mismo 15 de octubre, Luis von Ahn, entonces accionista del medio, aseguró en su cuenta de Twitter que terminaba su relación con el medio y que pagaría indemnización a todos los empleados. No pudimos confirmar si efectivamente él fue la persona que realizó este pago íntegramente o no. Los extrabajadores recibieron las prestaciones, pero desconocen de dónde salieron los fondos.

Algunos de estos empleados aseguraron a Agencia Ocote que el día que fueron a terminar su relación laboral, en las oficinas del medio se encontraba Martín Rodríguez-Pellecer. Desconocen por qué motivo, ya que en ese momento hacía cuatro meses y medio que él mismo dijo que había dejado su cargo de director, de CEO, de representante legal y de presidente del consejo de administración. Aunque, como se expuso, en Guatecompras sigue apareciendo como representante legal de la empresa.

La respuesta institucional

En los más de siete meses que duró la investigación de Oxfam, y en los 11 meses desde los señalamientos hasta el cierre de Nómada, no se leyó ningún pronunciamiento por parte del consejo de administración del medio.

El consejo de administración, o junta directiva, como publican en la misma página, es el vínculo entre los accionistas de Nómada y su director. Legalmente, según el Código de Comercio,tiene a su cargo la dirección de los negocios de la empresa.

La única respuesta entonces a Agencia Ocote de parte de una persona que integraba el consejo de administración a inicios de junio  ̶previo a que la mayoría renunciara ̶, que pidió resguardar su identidad, fue que podrían pronunciarse cuando  finalizara la investigación.

Tampoco hubo un pronunciamiento por la mayoría de los accionistas, a título individual o en conjunto. A inicios de 2020, según la página de Nómada, eran —además de Martín Rodríguez Pellecer— Julio Prado, Arnoldo Gálvez, Miguel Ángel Sagone, Carmelo Torrebiarte, Marta Casaús, Carlos Dada, Rodrigo Rey Rosa, Magalí Rey Rosa, Tulio García, Vivian Guzmán, Estuardo Porras Zadik, Mercedes Samayoa, Odette Arzú Castillo, Alfonso Carrillo Marroquín, Juan Pablo Liska, Luis Pedro del Valle, Manfry Ladrón de Guevara, Alberto Saravia, Harris Whitbeck, Lucía Menéndez de la Riva, Carlos Cordón, Ana Isabel Prera, la Coordinadora de oenegés y cooperativas (Congcoop), Fernando Bolaños, el Grupo IDC y Luis von Ahn.

Inmediatamente después de que se publicaran los señalamientos, la única respuesta de alguno de estos accionistas fue la de Marta Elena Casaús, quien publicó una columna en elPeriódico el 9 de diciembre de 2019 en la que respaldó a Rodríguez Pellecer. Casaús aseguró que durante los dos años en los que él participó en la maestría que ella dirigía, “sus contribuciones intelectuales y su comportamiento fueron impecables, no habiéndose producido ningún incidente relacionado a temas relacionados con acoso ni abuso sexual”.

En Agencia Ocote tratamos de contactar a algunas de las personas que que eran accionistas de Nómada, para conocer si a lo interno de la estructura del medio se buscó promover alguna otra investigación, dar algún apoyo legal o psicológico a las denunciantes o llevar a cabo alguna acción de fondo para, por ejemplo, mejorar mecanismos de denuncia dentro del medio.     De algunos, como Marta Casaús, Vivian Guazmán y Alfonso Carrillo no obtuvimos respuesta. Otros, como Magalí Rey Rosa y Lucía Menéndez, decidieron no dar declaraciones.

Carlos Dada indicó después de la publicación de este reportaje que “en una reunión de socios, poco después de la separación de Martín Rodríguez, fuimos Luis Von Ahn y yo quienes hicimos énfasis en la urgencia de contratar una auditoría externa para investigar las acusaciones y hacer públicos sus resultados”.

Una de las accionistas que pidió no ser nombrada aseguró sentirse sorprendida por la manera en la que se tomaron las decisiones, aunque dijo desconocer si hubo alguna comunicación entre socios para llevar a cabo alguna acción o algún pronunciamiento conjunto. Arnoldo Gálvez —quien no pidió anonimato— también aseguró sentirse sorprendido por lo sucedido. Cuestionado acerca de si llevarían a cabo alguna acción, reiteró que “no ha habido una asamblea, que es el espacio donde se discuten estos asuntos. Estamos esperando, y confiamos en que sea pronto, a que se convoque a una”. El consejo de administración debe ser el que convoque a esta asamblea, que según algunos accionistas está programada para noviembre. 

En esta asamblea, según el Código de Comercio y accionistas consultados, deberían decidirse también los pasos posteriores al cierre de Nómada, si la Sociedad Anónima se disuelve o si se modifica la escritura social para continuar con las operaciones. El Código indica que si se disuelve, entraría en un proceso de liquidación

Otro de los accionistas, de manera anónima, lamentó que dé la impresión de que la ausencia de pronunciamientos o de acciones contundentes se deba a una cuestión de desidia, pero remarcó que los socios deben seguir los procedimientos legales (es decir, conversar y tomar decisiones acerca del tema en una asamblea, ordinaria o extraordinaria).

Los accionistas consultados coincidieron en algo. Hablaron de lo lamentable que fue que todo este proceso terminara con el cierre de un medio que ejercía un trabajo de fiscalización importante y que tenía un impacto en la opinión pública guatemalteca.

Sobre esto, la periodista Evelyn Blanck, directora de Centro Civitas, matiza que ella no liga automáticamente los señalamientos de acoso y abusos sexuales con el cierre de Nómada. “Rechazo las opiniones de que esto pasó como consecuencia de la denuncia. La denuncia era obligada, pertinente y completamente valorada favorablemente. Fue un hito. En los medios en Guatemala, a pesar de que siempre ha existido el acoso, nunca había habido una posición tan clara de denuncia. Fue un buen antecedente que debió haber causado más repercusiones”, añade.

[Lee también: “El acoso sexual sigue sin estar tipificado como delito”]

“Cuando sucede la denuncia, que es grave, porque era una persona con poder y en este caso hablábamos de la dirección del medio, debieron haberse puesto en marcha unos procedimientos. Pero no sucedió. Se trataba de apoyar a las periodistas y lograr un ambiente de tranquilidad. Y se perdieron los aprendizajes sociales de cómo enfrentar desde empresas periodísticas la vulneración de derechos de las mujeres”, lamenta.

Ante este silencio institucional, la psicóloga Dina Elías concluye en su análisis que “hay que seguir visibilizando y exponiendo estos temas. A veces el ocultamiento de estas situaciones y la forma inadecuada en la que las manejan no es más que un reflejo de mantener el status quo. Eso manda el mensaje de que está permitido hacer algo porque no te pasa nada y ese es el gran problema”.

*Nota de edición: El 8 de noviembre de 2020 se hizo una revisión y cambios en el texto para evitar imprecisiones.

*Nota de edición: El 11 de noviembre de 2020 se incluyeron declaraciones de Carlos Dada, Carlos Fernando Chamorro y Vanessa Peinado, para ampliar información y precisar datos que se incluyeron en la primera publicación.

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