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Las variantes del coronavirus: ¿cuáles están en Guatemala y qué implican?
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La OMS ha documentado 11 variantes del virus que provoca la COVID-19. Algunas de estas se consideran preocupantes por la facilidad en su transmisión, la dificultad del diagnóstico y por el aumento en la gravedad de la enfermedad. En Guatemala ya se han identificado siete variantes, aunque el proceso de detección es lento.


Según afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los virus tienden a cambiar, igual que las bacterias, las plantas, los animales o cualquier ser vivo.

El virus SARS-CoV-2, de hecho, “es una nueva cepa de coronavirus que no se había identificado previamente en el ser humano”, dice la organización. Pero este virus, a su vez, tiene mutaciones, o variantes, que según las características de cada una, pueden hacer que se propague más fácilmente, que provoque una enfermedad (la COVID-19) más grave y que haga variar la eficacia de su tratamiento.

Hasta agosto de 2021, la OMS había identificado 11 variantes de este virus, aunque en realidad, según especialistas, existen muchas más.

Dalia Lau-Bonilla, química bióloga especializada en microbiología y docente de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), explica que una variante se puede crear cuando una persona se contagia y el virus empieza a reproducirse en su cuerpo y a modificar su estructura. “Hay más variantes de las detectadas porque cada persona contagiada puede generarlas, aunque después no las esparza”, explica Lau-Bonilla.

Según Edgar González Barreno, epidemiólogo y coordinador del Programa de Medicina Comunitaria en la Universidad Rafael Landívar, “la OMS trabaja conforme los ‘laboratorios centinela’ alrededor del mundo le comunican sus hallazgos”.

El epidemiólogo agrega que las características que cada variante presente en su forma, las mutaciones que se detectan en laboratorio, la severidad de la enfermedad según los síntomas que provoca y los porcentajes de contagio la hacen más o menos relevante.

Lau-Bonilla explica que, cuando al menos el 20% de la carga viral de una persona infectada presenta una variación, debe empezarse a monitorear la misma. Y si una mutación se comienza a detectar en más personas, se vuelve más preocupante.

De las 11 variantes detectadas por la OMS, hay cuatro que la organización ha denominado como “de preocupación” (o VOC, variant of concern en inglés): alpha, beta, gamma y delta.

La OMS ha identificado que estas cuatro mutaciones se transmiten con más facilidad, con lo que las medidas sociales de prevención ya no son tan eficaces. Las variantes también implican cambios en la estructura del virus que hacen que la enfermedad (la COVID-19) pueda desarrollarse con mayor gravedad.

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La variante alpha fue identificada por primera vez en Reino Unido, en diciembre de 2020. Este mismo mes, también se documentó la variante beta, en Sudáfrica. La gamma fue detectada en Brasil en enero de 2021 y la delta en abril de 2021, en India.

La OMS tiene en observación otras siete variantes por la posibilidad de “entrañar un nuevo riesgo para la salud pública mundial”.

Estas variantes son épsilon (detectada en Estados Unidos), zeta (en Brasil), eta (en múltiples países), theta (en Filipinas), iota (en Estados Unidos), kappa (en India) y lambda (en Perú).

Durante los primeros meses del 2021, las autoridades de salud de los países llamaban a las variantes por su país de origen. Sin embargo, en junio de 2021 la OMS recomendó denominarlas con letras del alfabeto griego.

Las variantes detectadas

Alpha

Variante de preocupación

Fue la primera variante del SARS-CoV-2 que la OMS denominó “de preocupación”. Se detectó por primera vez en Reino Unido. Según un informe del Ministerio de Sanidad de España, presentado en febrero de 2021, la transmisión de esta variante es similar a la variante beta, y ha demostrado evadir la inmunidad que una persona ya infectada haya adquirido. Según los CDC, la trasmisión del virus en personas contagiadas con esta variante aumentó en un 50%. Además, aseguran que existe un posible aumento en la gravedad de la enfermedad, aunque ha afectado mínimamente a la protección de las vacunas.

Beta

Variante de preocupación

Su transmisión es similar a la variante alpha y, según los CDC, ha demostrado resistencia en personas vacunadas y en aquellas tratadas con sueros de convalecientes (plasma de personas recuperadas de la enfermedad). Sin embargo, el laboratorio estadounidense Moderna demostró en los resultados de un estudio que los anticuerpos que genera la vacuna de esta marca se mantuvieron altos frente a la variante.

Delta

Variante de preocupación

Según los CDC, esta variante podría reducir el potencial de las vacunas en la neutralización del virus. Además, se ha detectado que es la variante que se transmite con más facilidad. Eric Topol, médico fundador y director del Scripps Research Translational Institute dijo a Los Angeles Times que esta variante muestra una mutación distinta que se refleja en su poder de transmisión.

A esta variante los CDC la consideran tan contagiosa como la varicela, el resfriado común y la viruela. Sin embargo, Topol dijo al medio estadounidense que las vacunas existentes siguen siendo eficaces para combatirla.

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Gamma

Variante de preocupación

Fue detectada por primera vez en Brasil y la OMS la considera la variante con más presencia en México. Al 14 de julio, representaba el 23% de los contagios en este país. Según los CDC, gamma también ha demostrado que podría reducir la respuesta inmune en personas vacunadas y en aquellas tratadas con plasma de personas recuperadas.

Épsilon

Variante de interés

Hasta mayo de 2021 se había detectado la presencia de esta variante (detectada en el estado de California, Estados Unidos) en 35 países. Según un estudio publicado en la revista Science, elaborado por un grupo de siete científicos de Estados Unidos y Suiza, épsilon no ha impedido la inmunización a través de las vacunas ARNm (Pfizer y Moderna).

A pesar de que es un 20% más contagiosa, el Departamento de Salud Pública de California no la considera de preocupación, ya que de abril a julio de 2021 se han reducido los casos con esta variante al 0.1%. En febrero de 2021, en el estado de California, en el 59.6% de personas contagiadas se había identificado la variante épsilon. El 21 de julio, el 86% de los contagios en este estado eran de la variante delta.

Eta

Variante de interés

Según los CDC, esta variante es considerada de interés por su permanencia en poblaciones, aunque el contagio ha sido reducido. Fue detectada en diciembre de 2020 en Reino Unido y Nigeria. Los CDC indican que se ha demostrado que podría reducir la respuesta inmune en personas vacunadas y en aquellas tratadas con plasma de personas recuperadas.

Iota

Variante de interés

Fue identificada en Nueva York, Estados Unidos, en noviembre de 2020. Según los CDC, esta variante reduce la efectividad de tratamientos de anticuerpos para generar defensas. También podría reducir la respuesta inmune generada por sueros y vacunas.

Kappa

Variante de interés

Según los CDC, esta variante fue detectada en India, al igual que delta. El Ministerio de Sanidad de España indica que, potencialmente, puede ser más fácilmente transmisible. Además, se ha determinado que la inmunidad generada en personas que ya han superado la enfermedad no es muy elevada.

Lambda

Variante de interés

El 9 de julio, el medio estadounidense The New York Times publicó que esta variante “sigue siendo un misterio” pues aún se desconoce el riesgo que representa. “Hasta ahora no hay pruebas de que lambda vaya a superar a delta, la variante altamente transmisible”, aseguró al medio Nathaniel Landau, microbiólogo de la Universidad de Nueva York. Según la OMS, al 15 de junio se observaba que esta variante tenía mayor presencia en países de Sudamérica. La organización considera que potencialmente, podría aumentarse la facilidad de transmisión.

Theta

Variante de interés

Esta variante fue detectada en febrero de 2021 por el Centro del Genoma de Filipinas y los Institutos Nacionales de Salud de ese país, quienes comunicaron en marzo de 2021 que se mantenía en evaluación su transmisión comunitaria y la evolución de los síntomas en las personas contagiadas. La OMS la catalogó en junio pasado como una variante de interés.

Zeta

Variante de interés

Esta ha sido la variante de interés con más presencia en Chile según el Ministerio de Salud de este país. En julio de 2021, detectaron que el 10% de las personas diagnosticadas con esta variante fueron hospitalizadas.

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Las variantes identificadas en Guatemala

Hasta el 19 de agosto de 2021, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de Guatemala había identificado siete variantes que circulaban en el país**. A través de una alerta epidemiológica el ministerio informó el 25 de junio que había documentado que alfa, gamma, beta, iota y épsilon estaban presentes en muestras recogidas durante marzo y abril de este año.

Estas muestras fueron analizadas por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) de Panamá. Según el MSPAS, este instituto es un centro colaborador de la OMS.

Según la alerta, se recogieron 50 muestras positivas de SARS-CoV-2 en los departamentos de Guatemala, Retalhuleu, San Marcos, Jalapa, Jutiapa, Zacapa, El Progreso, Chimaltenango, Sololá, Alta Verapaz y Quetzaltenango y fueron analizadas en Panamá.

De las 50 muestras recogidas, 17 resultaron ser variantes de preocupación. De estas 17, el 76.5% correspondieron a la variante alfa, el 17.6% a la gamma y el 5.9% a la beta.

Según el análisis del ICGES, se detectó que tres de las muestras eran de la variante iota y una de la variante épsilon, ambas consideradas por la OMS como variantes de interés.

El 23 de julio, el ministerio envió al ICGES otra muestra de 50 pruebas positivas para identificar si la variante delta estaba presente en Guatemala y en qué proporción. Según aseguró a Fáctica la Dirección de Comunicación del MSPAS, el viernes 6 de agosto se recibieron los resultados. El ministerio indicó que no se identificó ninguna prueba con la variante delta.

De las 50 muestras, el ICGES envió resultados de 48: 39 corresponden a otras variantes que no han sido catalogadas como de interés o variantes de preocupación por la OMS. Estas son las variantes A.2.5 (20 pruebas), B.1.628 (11 pruebas), B.1.627 (4 pruebas) y cuatro pruebas más que no son nombradas en el informe del MSPAS. Las otras nueve corresponden a alfa (tres muestras), gamma (cinco muestras) y épsilon (una muestra).

A pesar de que el ICGES informó al Ministerio de Salud que la variante delta no se encontraba en Guatemala, Francisco Coma, viceministro de Hospitales, aseguró a Fáctica que ya han identificado algunos casos.

Según Coma, en las últimas semanas, médicos infectólogos, internistas y neumólogos comunicaron al ministerio que algunos pacientes diagnosticados con COVID-19 habían presentado síntomas que podían relacionarse con la variante delta.

A partir de estas alertas, el Laboratorio Nacional de Salud solicitó a un laboratorio privado que trabaja en consenso con el MSPAS (el viceministro no especificó cuál) que analizara un grupo de 58 muestras, tomadas del 2 de junio al 21 de julio. Tras este análisis se confirmaron 14 casos de la variante delta*.

El epidemiólogo Edgar González Barreno duda que muestras de 50 o 58 pruebas positivas pueda ser representativa para Guatemala. “Con la muestra que se envió se puede detectar cierto nivel de circulación. Es un dato estadísticamente aceptable. Lo ideal sería tener más vigilancia: trabajar con un muestreo basado en las cifras de población diagnosticada como positiva de cada departamento”, explica.

“Lo ideal sería mantener un protocolo de análisis de muestras semanal, dadas las características que estamos viendo en este virus. Se podría trabajar con las 52 semanas epidemiológicas que comprenden un año o con los 13 periodos epidemiológicos (de cuatro semanas cada uno) para procurar una vigilancia eficiente”, dice.

El 19 de agosto, el Ministerio de Salud informó que el Laboratorio Nacional de Salud había confirmado la presencia de una nueva variante de interés de Guatemala: lambda. Según la cartera, se enviaron 90 muestras tomadas entre el 1 de julio y el 6 de agosto a la Asociación de Salud Integral, donde detectaron la variante en un hombre de 41 años de Chiquimula**.  

Detección lenta en Guatemala

La química bióloga Dalia Lau-Bonilla señala que en Guatemala debería ser posible detectar variantes, porque existe la tecnología y equipo necesario en el Laboratorio Nacional de Salud (LNS), e incluso en algunas entidades privadas y algunas universidades. Pero los reactivos necesarios para hacerlo tienen un costo alto y “por la pandemia mundial han sido difíciles de adquirir”, señala.

El procedimiento de laboratorio requiere que se extraiga el material genético del virus, reproducir millones de copias de este, leerlas a través de un secuenciador, identificar qué unidades lo componen y detectar una posible mutación. Según Lau-Bonilla, este proceso requiere tecnología e insumos muy específicos y puede durar semanas.

“Lo complicado de detectar variantes de virus es secuenciar su genoma”, añade la química bióloga. Es decir, analizar cómo se conforma el ARN (o material genético) de cada virus. “No es un procedimiento sencillo. Se requiere descomponer el mecanismo de una muestra de virus, que en el caso de un coronavirus se compone por 30 mil nucleótidos (unidades que lo conforman). Por ejemplo, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tiene 10 mil y un ser humano se compone por 3 mil millones”, explica.

Sin embargo, según la Dirección de Comunicación del MSPAS, el Laboratorio Nacional no cuenta con la tecnología completa para hacer estas detecciones y por eso se recurre al instituto panameño, que realiza este análisis sin costo para el Gobierno de Guatemala y como cooperación a través de la OPS (Organización Panamericana de la Salud).

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*Nota de edición: El 9 de agosto de 2021 se añadieron las declaraciones de Francisco Coma con la información sobre la detección de la variante delta en Guatemala.

**Nota de edición: El 20 de agosto de 2021 se añadió la información de que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social había identificado la variante lambda en Guatemala.

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