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Aquí pasó algo | Allanamiento y secuestro de miembros de la CNT

Escucha aquí la cápsula: Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo Narradora: Estás sobre la novena avenida, entre la cuarta y quinta calle de la zona 1 de …


Escucha aquí la cápsula:


Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo


Narradora: Estás sobre la novena avenida, entre la cuarta y quinta calle de la zona 1 de Ciudad de Guatemala. Si escuchas esto desde aquí y hace un día caluroso, seguramente sentirás algo de fresco. Varios árboles le hacen sombra a este lado de la banqueta. 

En la cuadra hay otras casas. Algunas utilizan su primera planta para negocios, como bodegas o ventas de ropa usada. Otras, al menos desde la calle, se ven abandonadas. La mayoría tienen la arquitectura típica del centro histórico: uno o dos niveles, grandes puertas de madera y ventanas enrejadas. 

Vamos a situarnos a 29 metros de la cuarta calle. En la casa con el número 4-29. 

Es fácil de identificar. Es grande, tiene la fachada de color amarillo deslavado, dos niveles y balcones en la parte superior. A su lado hay una casa más pequeña, de un nivel, con la fachada cubierta, casi por completo, con fotos y nombres de personas desaparecidas. En algunas todavía se distinguen los nombres y las facciones de los rostros. 

En esta casa, el 4-29, funciona ahora el colegio Santa Infancia. Pero, hace más de 40 años, era la sede de la Central Nacional de Trabajadores.

La CNT fue una de las centrales obreras más importantes de Guatemala. A finales de los setenta, alrededor de 40 sindicatos y 80 colectivos de trabajadores eran parte de la CNT. En 1980 la organización sindical se había convertido en un espacio de influencia. El Estado y otros actores políticos la consideraban una organización insurgente. 

Sitúate frente a la casa. Verás que cerca del suelo hay una placa de mármol. Si ya habías caminado antes por esta avenida, quizás te había pasado desapercibida.  

Acércate y podrás leer lo que dice: «UNSITRAGUA, en su XVI aniversario rinde homenaje a los 27 compañeros sindicalistas de la Central Nacional de Trabajadores secuestrados el 21 de junio de 1980 por la Policía Nacional del gobierno de Romeo Lucas García. ¡Los héroes y mártires no se lloran, se imitan!». 

El 21 de junio de 1980, los dirigentes de la CNT estaban convocados a una reunión extraordinaria para resolver problemas a lo interno de la organización. 

En la madrugada del mismo día habían asesinado a Edgar Aldana Ruano, miembro del sindicato de Coca Cola. Esto alertó a la CNT, así que decidieron cancelar la reunión. Pero la información no les llegó a todos a tiempo y varios de ellos se presentaron en la sede. 

A eso de las tres de la tarde un grupo de personas armadas con metralletas y con el rostro cubierto entraron a la fuerza aquí, a las instalaciones de la CNT. Aunque algunos hombres estaban vestidos de civiles, testigos identificaron que en el grupo había miembros de la Policía Judicial, la Policía Nacional y Ejército.

A algunos dirigentes los sacaron a golpes y se los llevaron. También se tomaron folders, libros y otros papeles con información importante, como nombres de dirigentes, direcciones y cartas  de la organización sindical. 

En el informe Guatemala Memoria del Silencio se detalla cómo un testigo observó que habían tropas en los alrededores de la casa.

Esta no era la primera vez que las fuerzas de seguridad del Estado allanaban la CNT. El movimiento sindicalista ya había recibido amenazas antes, como en 1979, cuando estalló una bomba en esta sede.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico identificó que ese día, ese 21 de junio de 1980, hubo 27 víctimas de desaparición forzada. Hasta hoy no se sabe de ellos. 

***

Miguel Ángel Albizures: Mi nombre es Miguel Ángel Albizures y actualmente no estoy trabajando, pero sí haciendo algunos artículos. Escribía anteriormente para elPeriódico. 

Yo me inicié en lo que fue la Juventud Obrera Católica cristiana, en los años 60. Yo tenía más o menos 15 años cuando empecé a militar con otros jóvenes obreros y analizar la situación. 

Para 1970 se estaba buscando la unidad de las tres federaciones; la FENOT, la FECETRAJ y la Federación Campesina, que hicieron un congreso y se creó la Central Nacional de Trabajadores, CNT. Ahí fue donde yo había llevado el sindicato que había conformado antes y con la CNT empecé toda una militancia sindical siempre trabajando por aparte. 

El 21 de junio de 1980 allanaron la central, agarraron a 28 de los compañeros y compañeras que estaban reunidos. Yo había tenido antes una reunión con el Comité Ejecutivo de la central. Habíamos acordado prohibir totalmente el uso de la central salvo que fueran 200, 300 no había problema. Pero hubo una violación del acuerdo. Se reunieron y se llevaron a todos los compañeros ahí. Prácticamente fue el cierre de la CNT en esa época.

Manteníamos una comunicación constante con los compañeros. Otros que se dieron cuenta del hecho, llamaron por teléfono casi inmediatamente y empezamos nosotros una acción de solidaridad, de petición en los países europeos, de intervención para que los liberaran y todo, pero eso no, no fue posible. 

Posteriormente hubo una conversación con Francisco Villagrán Kramer, que era el vicepresidente de Romeo Lucas García que renunció, porque él sí nos informó de inmediato y que iban a hacer lo posible porque aparecieran. 

Yo conocía prácticamente a todos. Con ellos habíamos conformado también lo que era la Comisión de Organización y varias actividades juntos. Con ellos y con ellas trabajaban en “Acricasa” (Industrias Acrílicas de Centro América S.A), habíamos sido muy amigos, más que compañeros sindicalistas. 

Han sido etapas de golpes y de revivir. O sea, lo que el sector económico, el ejército y los gobiernos reaccionarios han querido desaparecer resurge de sus cenizas, porque los trabajadores siempre van a estar buscando mejores condiciones de trabajo y mejores salarios que no existen en Guatemala.

Narradora: ¿Quieres escuchar lo que pasó en otros lugares de Guatemala? Si estás haciendo un recorrido presencial, puedes ir a la Catedral Metropolitana, sobre la séptima avenida, y buscar el Código QR donde te contaremos sobre los nombres que están en las columnas del atrio. Son 13,500 nombres de personas y comunidades que fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales, masacres y desaparición forzada.  

Si haces el recorrido digital, puedes escuchar las demás cápsulas en agenciaocote.com o en tu plataforma de audio favorita. También puedes explorar el mapa para ver otros lugares.

María Olga Domínguez Ogaldes

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