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Las drags toman la Sexta Avenida

Cinco drags decidieron tomar la Sexta Avenida, la vía peatonal que cruza la zona 1 de Ciudad de Guatemala. Incomodaron a algunas personas, pero también emocionaron e hicieron sonreír a otras. Cumplieron el objetivo que tenían: no pasaron desapercibidas.

«“¡Arrepiéntanse, arrepiéntanse!”, diría yo acá, si fuera un pastor. Pero no lo soy».  Una persona grita y ríe con un micrófono frente a los labios, pintados de un tono marrón …

«“¡Arrepiéntanse, arrepiéntanse!”, diría yo acá, si fuera un pastor. Pero no lo soy». 

Una persona grita y ríe con un micrófono frente a los labios, pintados de un tono marrón pálido. Viste un body y capa dorada que combina con su peluca rubia y rizada. 

La bocina inalámbrica que cuelga de su hombro a ratos se desconecta y hace que su voz se entrecorte. 

Es Gloria Deus Pacheca, una drag que hoy se presenta en plena Sexta Avenida, donde cientos de personas caminan esta tarde de sábado. Es 22 de abril de 2023.  

Las drags son personas que interpretan a un personaje comúnmente femenino de rasgos exagerados. Esto es logrado gracias al maquillaje, al vestuario y a las pelucas extravagantes. En Guatemala es un movimiento que poco a poco va tomando más fuerza. El año pasado, por primera vez. tres colectivos se unieron para hacer un show en el Teatro Lux.  

[Lee aquí la crónica El día que las drags conquistaron el teatro Lux]

Gloria ha organizado un evento llamado Reinas de la Calle 2. Es el segundo show de drags gratuito que se realiza en esta avenida peatonal de Ciudad de Guatemala, que cada fin de semana se llena de viandantes. 

«Queremos qué la gente vea nuestro arte. Es una toma del espacio público que también nos pertenece. Las calles también son de los gays, las lesbianas, las trasvestis y las personas trans. Si no les gusta, soporten», dice Gloria en el micrófono. 

Gloria explica que decidió organizar este evento como una forma de protesta por la poca accesibilidad de espacios que tienen para presentarse. «Es una actividad donde, como hermanas, nos unimos para recordar que este país también nos pertenece y no nos queremos esconder más», dice.

También, dice, buscaban mostrar su arte; que la gente tuviera su primer acercamiento con las dragas. 

En la performance la acompañan las drags Kika, Kimora Zody, La Jota y Nauxea

Gloria imita el look que tiene Paulina Rubio en su videoclip Ni una sola palabra. Es un traje de superheroína de color dorado. Con esa canción arranca este show de lipsync y baile

El inicio tiene un tropiezo. No consiguieron que ningún comercio cercano les diera electricidad para conectar la bocina más grande que llevan. Les ha tocado usar una inalámbrica, casi ahogada por la música de las tiendas de ropa y muebles.  

No solicitaron ayuda a la Municipalidad de Guatemala con el sonido porque creen que lo más probable es que se lo hubieran negado. «Creo que es innecesario pedir apoyo de quienes nos invisibilizan y violentan; el sistema nos excluye por ser personas diversas», dice Gloria. 

La gente forma un círculo para verlas. Hay niños, jóvenes, adultos, ancianos que pasaban sobre esta avenida y que se quedaron a ver el show.  También hay amigos que han llegado a verlas. Algunos  están sentados en las banquetas, otros de pie. Les aplauden. Kika, La Jota, Kimora Zody y Nauxea se presentan en el centro, igual que Gloria

El sonido mejora en la segunda parte del show, cuando hacen una segunda ronda de canciones. El Pirata ha salido a su rescate. Es un restaurante que está cerca del espacio donde se presentan. Sus trabajadoras corren a conectar la otra bocina. 

«Ahora sí va a tronar», dice uno de los muchachos que se ha quedado a ver a las drags. 

Así ocurre. La canción Not myself tonight, de Christina Aguilera, se impone ante el bullicio de la Sexta Avenida. Nauxea, con su traje negro que simula a un murciélago, hace que la gente se ría, grita y le aplauda mientras la ve moviéndose al ritmo de la música que ahora retumba. 

Lo hacen con más emoción que cuando el sonido fallaba.

Algunos niños, curiosos, quieren ver qué está pasando, por qué hay tanta algarabía. Tratan de mirar a través de las personas que han formado el círculo. Una mamá carga a su hijo para que pueda ver mejor. Los dos se voltean a ver alegres y sonríen. 

Otras personas pasan de largo. Algunas hacen gestos de desaprobación y unas más les dejan un insulto. «¡¿Saber por qué le gusta ver huecadas a la gente?!», dice con tono de enojo un hombre robusto que va de la mano con su pareja. Otro, que habla por teléfono, levanta la voz y dice que no escucha porque está pasando al lado de un «huequerío».

Hueco y sus derivados son palabras con las que en Guatemala se refieren despectivamente a las personas homosexuales. 

[Quizás te interesa leer: Las violencias eternas y un Estado casi sordo a la diversidad]

Ese odio al que se enfrentan las personas de la comunidad LGBTIQ+ era el que había puesto ansiosa a Nauxea antes de pasar.  «Tenía miedo de que me tiraran una piedra o algo así. Era la primera vez que me presentaba en la calle», cuenta más tarde.

Su temor no era para menos, el año pasado en esta misma avenida un hombre intentó escupirle mientras caminaba hacia un parqueo. Había dado un show en uno de los bares del área. «Por suerte no me cayó», dice.

Cuando preparaban la presentación, tampoco pensaron en pedir apoyo de la Policía para estar más protegidas. El sistema en Guatemala, lamenta Gloria, ha dejado que maten a la población LGBTIQ+

Hasta la segunda semana de mayo de este año,  se había registrado el homicidio o asesinato de 11 personas diversas en todo el país, según el Observatorio de Derechos Humanos y Violencias por Orientación Sexual e Identidad de Género, que lidera la organización LAMBDA. En 2022, el observatorio contabilizó 29 casos en total.

El Centro de Datos Abiertos LGBTIQ+, de la organización Visibles, que recopila información del Ministerio Público, tiene registrados 142 casos de discriminación en los que las víctimas son población diversa. La información es de enero de 2015 hasta mayo de 2022.

La mayoría de estos se cometieron en espacios públicos. En la base de datos no se detalla si alguna de las víctimas era drag. Solo aparece las categorías de gay, lesbiana, bisexual o trans. 

Antes de presentarse La Jota está emocionada. Dice que no sentía temor, que ya ha normalizado los insultos que le hacen las personas que caminan en la calle o las que van en vehículos. Ella, con un vestido fucsia y mientras baila Me gustan mayores de Becky G, hace sonrojar a un hombre al que se le acerca y baila. 

Kimora logra el momento más vitoreado. Lo hace cuando se tira al suelo y sin ninguna dificultad empieza a hacer twerking. «¡Qué perra!», «¡Qué arte!», «¡Ella!», se escucha entre las mujeres y hombres que la ven. Otras personas solo le gritan y se carcajean. 

El ritmo desenfrenado lo cambia Kika con la dramatización de I have nothing de Whitney Houston. Viste un top negro y una minifalda del mismo color. «La reina de las baladas», se le escucha decir a alguien. En su primera presentación había interpretado Enamorada y Herida de Marisela

 «Honestamente, estaba muy asustada, esta fue la primera vez que daba un show en la calle. Pero cuando llegué a la Sexta Avenida y vi a mis hermanas drag y a las personas que siempre nos apoyan me sentí acuerpada y más segura», dice Kika.

En Guatemala hay varios colectivos de drags, que organizan  fiestas o se presentan en bares. Otras lo hacen independientemente. Algunas más suelen hacer su presentación en una discoteca llamada Genetic. Allí se realizan concursos de belleza anuales, como Miss Gay Guatemala, Miss Teen y Reina de Reinas. En estos también han participado integrantes de las diferentes agrupaciones.

Kika no sabe en qué lugar empezaron a presentarse las drags en Guatemala. Pero dice que en pláticas con otras de sus colegas se mencionaba a Pandora, una discoteca que funcionaba en el mismo lugar donde hoy está Genetic. «Desde que tengo memoria, los eventos de belleza, al menos los más conocidos, se hacían y se siguen haciendo ahí», dice. 

En la Sexta Avenida oscurece y en la bocina empiezan a sonar los primeros acordes de Loba de Shakira, una canción que hace alusión a la noche y a una mujer que busca volver frenética a la gente con su cuerpo y sus tacones, como lo han hecho hoy las drags. Es el cierre. Gloria Deus Pacheca, la creadora de Reinas de la Calle, es la encargada de darle fin. 

A diferencia de otros eventos o fiestas donde cobran una entrada —que suele rondar los Q80—, hoy ninguna de las cinco cobró por presentarse. Aunque eso haya supuesto gastos en maquillaje, vestuario y traslado. 

Pero el público que llegó a verlas sí dejó algunas monedas, en las casi dos horas que duró el show. 

Al repartirlo, alcanzó a Q94 para cada una.«¡Aunque sea para cerveza!», dice Nauxea.  

Ya es de noche. La música en los bares del centro empieza a subir de volumen. Algunas de ellas darán otro show en una fiesta privada.

José David López Vicente

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