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Tuti Fruti: un festival para el encuentro, la cultura y resistencia queer en Guatemala

Tuti Fruti es un festival de arte y cultura queer en Guatemala. En vista de su tercera edición en mayo de 2024 en La Nuev Fábrica, la artista Ketzali Pérez conecta distintas formas de censura con que ha corrido el festival y las políticas conservadoras que las han sustentado.

La Constitución Política de la República de Guatemala, en su Artículo 4, establece “Libertad e igualdad: todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”. Sin embargo, …

Ketzali Awalb’iitz Pérez

La Constitución Política de la República de Guatemala, en su Artículo 4, establece “Libertad e igualdad: todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”. Sin embargo, en la práctica, esa igualdad tiene sus contradicciones respecto a la población LGTBIQ+, al ser estigmatizada y discriminada desde las instancias del Estado. Pero esto no impide que las mismas personas de la diversidad sexual construyan espacios para existir con más dignidad en el país.

Una violencia institucional

Guatemala ha violentado sistemáticamente los derechos de las personas LGTBIQ+, colocándose como un país conservador. El registro de estas violaciones puede comenzar a verse con el hallazgo archivístico de la antigua Policía Nacional (PN) que registra sus operaciones durante el Conflicto Armado Interno. La periodista Pilar Salazar, en un reportaje para la Agencia Presentes, indicó que en el registro de la PN, entre 1960 a 1990 hubo al menos 156 detenciones de personas homosexuales, lesbianas y trans. El agravante era “homosexualidad y pederastia”.

Los intentos de institucionalizar la violencia en contra de la población LGTBIQ+ tuvieron protagonismo en el gobierno de Giamattei, lo cuál no es casualidad puesto que es un político conservador y llegó a la presidencia bajo la sombra del conservador y derechista partido Vamos.

Este continuo de violencia escaló a momentos álgidos como la noche del 8 de marzo del 2022, en el Día Internacional de la Mujer, cuando el Congreso aprobó la iniciativa de ley 5272 “Ley para la protección de la vida y la familia”. A su vez, el Congreso de la República declaró el 9 de marzo como el Día por la Vida y la Familia, y el entonces presidente Giammattei en conjunto con organizaciones religiosas evangélicas, nombraron a Guatemala como “Capital ProVida de Iberoamerica”. La novena legislatura del congreso propuso la Iniciativa de Ley 5940, que busca “proteger a la niñez y la adolescencia contra los trastornos de la identidad de género”, fue presentada al pleno pero está pendiente aún de aprobación.

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Una de las promesas en campaña electoral de Giammattei cuando buscaba la presidencia, era acabar con la desnutrición infantil, sin embargo, esa promesa se fue esfumando. Aunque haya nombrado a Guatemala como Capital Provida, a costa de violentar derechos de las personas de la diversidad sexual y mujeres, esto no solucionó la verdadera defensa de la vida porque entregó su mandato como “el sexto país del mundo con peores índices de malnutrición infantil”, según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Para organizaciones defensoras de los derechos humanos de las personas LGTBIQ+, como Amnistía Internacional, Oxfam, Visibles entre otras; estas iniciativas de ley y acciones estatales son un claro ataque de odio en contra de la población de la diversidad sexual, porque permiten la discriminación abierta sin garantía a justicia y reparación, así como la nula accesibilidad a educación sexual integral para la población en general. Además de evidenciar la intolerancia en estructuras de poder.

El Observatorio de los Derechos Humanos LGTBIQ+ en Guatemala, cerró su informe 2023 como el año más violento para las personas de la diversidad sexual, registrando un aumento de homicidios del 15% en comparación a los últimos dos años.

Espacios para el encuentro

Ante un panorama de exclusión y violencia, las personas LGTBIQ+ construyen espacios de arte, cultura, educación y entretenimiento en donde puedan sentirse seguras, sin miedo a ser discriminadas y rechazadas. En esta esperanza de construir lugares más dignos nace el Festival Tuti Fruti, una colaboración que inició entre varias personas que buscaban un lugar en donde hacer converger el arte visual, el arte drag y el sentido familiar.

El primer festival se desarrolló el 28 de noviembre del 2021 en la Ciudad de Antigua Guatemala, Sacatepéquez con el apoyo de La Nueva Fábrica, un espacio de arte contemporáneo y programa de residencias sin fines de lucro dedicado a empoderar a diversas comunidades a través del arte. Andrea Monedero, una de las organizadoras, recuerda sus inicios, “no nos colocamos bajo el nombre de diverso desde el inicio porque diversidad somos todas”, expresó. De esta forma hace énfasis en la importancia de normalizar la diversidad sexual como algo ya existente en la sociedad.

La sorpresa de este primer festival fue presenciar la llegada de muchas familias. La Creatura, artista invitada del festival, recuerda lo importante de ver a muchas familias en el evento, sobre todo jóvenes. “Para mí fue importante saber que la juventud queer podía sentirse segure y representade en el Festival Tuti, cuando era joven no tuve la oportunidad de asistir a eventos así”, comentó. Andrea también recuerda lo significativo que fue ver a familias. “Nos encantó que el primer año un montón de familias y gente que no era de la comunidad queer llegara, y eso era lo que queríamos lograr: unir, tener estos puentes y generar un punto de encuentro de aceptación”, afirmó.

Para las personas organizadoras era importante que el festival uniera a diversos públicos. Reconocen que los espacios de diversidad sexual son asociados con fiestas o solo para personas homosexuales, donde no llegan familias y mujeres. En torno a este punto, el equipo de La Nueva Fábrica comentó, “Fue crucial crear un espacio para personas que no suelen participar en actividades de la comunidad LGTBIQ+. Esta apertura facilitó un puente entre mundos, para que diversos públicos pudieran apreciar y valorar la cultura queer por lo que es: un punto de encuentro mucho más amplio que la fiesta, y un espacio polifacético que fomenta arte, educación y comunidad.”

De violencia institucional a la violencia cotidiana

El primer festival obtuvo tanto éxito que dispusieron montar el II Festival Tuti Fruti para el 2022, con objetivos más claros y ambiciosos, y se celebraría el 10 de diciembre. En el proceso de montaje y producción lograron tener el apoyo de El Bedford, un espacio para desarrollar eventos, shows, conciertos y eventos especiales ubicada en Dinamia Cayalá de la zona 16, Ciudad de Guatemala.

“El tema de la aceptación de la comunidad está avanzando, pero nosotras no nos imaginábamos que nos íbamos a encontrar con tantos tropiezos e indiferencia muy fuerte… Los patrocinadores pensaron que el festival iba a ser un proyecto más de lo que ellos hacen, pero no se imaginaron que todas las puertas que les tocó que tocar, recibieran un NO de una forma horrible, por el concepto del festival”, así describe Andrea el inicio de un proceso largo, agotador y desgastante.

El Festival contaba con una agenda cultural, artística y formativa que buscaba que personas de todas las edades se sintieran bienvenidas al evento. Desde talleres de pintura, exposición de arte, intervenciones musicales y un show drag formaban parte del Festival. A menos de 24 horas de arrancar el evento, Dinamia Cayalá indicó que se prohibía la realización del Festival, por presiones externas, obligando a las organizadoras a cancelar el evento.

“Retroactivamente, me doy cuenta que la posibilidad de que el festival se cayera no pasa 72 horas antes del evento, sino que empieza como a sentirse en los últimos meses cercanos al evento. A medida de que el festival obtenía más difusión empiezan los rechazos de patrocinios y un montón de marcas comenzaron a pedir no ser vinculadas, quitando sus logos”, recuerda Andrea.

La cancelación del evento se hizo definitiva cuando un grupo de personas se organizaron para recolectar firmas y difamar al festival indicando que Tuti Fruti “colocaba en riesgo a sus hijos por contener temática sexual, en el que se promociona la cultura drag y diversidad sexual”, al mismo tiempo exigían que se quitara que el evento era un espectáculo familiar. Para este grupo, que hasta el día de hoy se desconoce quiénes estuvieron detrás de la campaña, lo más “aberrante” era el show de drags.

La campaña #ConMisHijosNoTeMetas fue una detonante para la cancelación del evento. Ante esta noticia diversas personas que eran parte del festival se pronunciaron en descontento y solidaridad.

En un podcast de Puerto Rico/USA llamado CUCUBANO, la draga @labadassjota dio declaraciones al respecto: “Como dragas no hacemos ningún daño estando con la niñez, al contrario es un buen ejemplo de ser líder y poder ser quien eres”, manifestó.

Ximena Aguilar, de la organización Incide Joven define la cancelación del evento como un “ataque directo a la autonomía de los cuerpos y hacia la diversidad”, además resaltó que esas acciones de intolerancia demuestran la urgencia de tener educación sexual. A esta reflexión también se suma Christa Krings, del colectivo de artistas y curadoras La Revuelta, indicando que el miedo permea en este tipo de acciones de rechazo. “Con su odio y su falta de conocimiento, lograron cancelar el Festival”, afirmó Christa.

Para profundizar las consideraciones de la cancelación del Festival, Ximena también resalta lo peligroso de discursos desde la desinformación y miedo. “Este tipo de discurso es sumamente dañino para la sociedad, motivado y respaldado por una narrativa hegemónica, patriarcal y oficial en el contexto político que se daba”, recordando el gobierno de Giammattei y las fuertes campañas en contra de la diversidad sexual.

Mientras ven, más que nada a través de un ojo retrospectivo, que hubo señales de amenazas al festival, la cancelación no fue una posibilidad que pensaron en enfrentar según las organizadoras. “Yo no creí que fuera un tema tan sensible para que fueran a cancelarlo. Mi peor escenario era que nadie llegara”, recuerda Gabriela Nájera, una de las organizadoras del Festival.

Insistir y resistir para existir

Los discursos de odio y homofobia no han cesado. Durante la fase de campaña de las Elecciones Generales del 2023, estos estuvieron presentes. Para la segunda vuelta presidencial que fue entre Bernardo Arévalo del partido Semilla y Sandra Torres del partido de la UNE este discurso fue utilizado para polarizar a la población, instrumentalizando y violentando a la población LGTBIQ+.

Las organizadoras de Tuti Fruti saben que, aunque con la toma de posesión del nuevo gobierno de Bernardo Arévalo y Karin Herrera, la persecución y estigmatización en contra de la población de la diversidad sexual no será tan institucionalizada, aún deberán enfrentar a la sociedad guatemalteca. Este no es un motivo para detenerse; al contrario, forma parte de un impulso por construir un espacio para la resiliencia y resistencia de las vidas LGTBIQ+ en Guatemala.

“Son espacios que necesitamos para existir sin miedo y con libertad a expresar quiénes somos”, enfatizó La Creatura al resaltar que Tuti Fruti continuará tejiendo afectos y complicidades políticas.

Para su siguiente edición, en 2024, Tuti Fruti regresará a sus orígenes, a La Nueva Fábrica, en mayo de 2024, donde el equipo de la organización puede asegurar un espacio de dignidad y respeto para diversos públicos y resaltar la importancia del arte queer en el panorama cultural nacional. Las organizadoras decidieron dividir la tercera edición de Tuti Fruti en dos partes: un evento cultural, artístico y educativo para todo público durante el día, y una fiesta para mayores de edad en la noche. De esta manera, “podemos asegurar que un público diverso–comunidad queer tanto como personas interesadas en aprender más sobre la cultura LGTBIQ+– pueda disfrutar de la agenda cultural, y luego, honrar los espacios de fiesta y goce como sitios importantes de resistencia, donde todxs lxs seres pueden existir y convivir sin temer la violencia.”


Ketzali Awalb’iitz Pérez Pérez

artista y comunicadora maya poqomam, estudió en la universidad una licenciatura en música y otra en arte dramático con especialidad en actuación. Ha colaborado con el medio digital Ruda, y con el Instituto 25A. Sus temas de interés son los derechos de las mujeres y mujeres indígenas, los procesos de justicia transicional y medio ambiente. 


Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan los criterios editoriales de Ocote. Las colaboraciones son a pedido del medio sin que su publicación implique una relación laboral con nosotros.

Ketzali Awalbi´iitz Pérez

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