SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Aquí pasó algo | Asesinato de Myrna Mack

Escucha aquí la cápsula: Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo Narradora: Estás sobre la 12 calle, a la altura de la 12 avenida de la zona 1. …


Escucha aquí la cápsula:


Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo


Narradora: Estás sobre la 12 calle, a la altura de la 12 avenida de la zona 1. Es una calle del barrio Santo Domingo, que lleva ese nombre por la iglesia que está a menos de una cuadra del lugar. 

El colegio mixto Santo Domingo ocupa casi la mitad de la cuadra. Su pared amarilla y grandes ventanales lo hacen reconocible. Toda la calle mantiene las construcciones coloniales de un solo piso, muros gruesos y ventanas con barrotes. 

Varias fachadas están pintadas de diferentes tonos de amarillo y otras pocas tienen colores lavados y la pintura descascarada. 

En la cuadra se estacionan muchos carros. Hay botes de plástico que apartan los sitios. Una señora vende dulces, cigarros y gaseosas afuera de una casa. 

A 17 metros de la 12 avenida, como indica el 12-17 de la dirección, junto a una puerta negra de metal si bajas la mirada a la banqueta, verás una placa que dice: «En este lugar, el 11 de septiembre de 1990 fue asesinada la antropóloga Myrna Mack. Su familia, colegas y amigos rendimos homenaje a su memoria. Ella dio su vida para que otros tengan vida». 

Aquí, en donde estás de pie, o donde puedes imaginar que estás de pie, Myrna Mack recibió 27 puñaladas la tarde de ese 11 de septiembre. Fue asesinada por un comando especial del Estado Mayor Presidencial de Guatemala mientras salía de su trabajo, sola. 

Como antropóloga, Myrna Mack investigó sobre las personas desplazadas de sus territorios a raíz del conflicto armado interno. 

Durante los años ochenta, en la época más cruenta de la guerra, el Estado desarrolló políticas represivas contra comunidades enteras. 

La quema de aldeas, destrucción de cultivos y masacres hacían que las personas sobrevivientes huyeran, muchas de ellas hacia las montañas. 

A través de contactos con miembros de la iglesia católica, Myrna comenzó una investigación sobre estas movilizaciones. 

Junto a sus compañeros de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales, conocida como Avancso, Myrna visitó Alta Verapaz y Quiché, especialmente la zona ixil de este departamento. 

El trabajo de la antropóloga comprometía al Estado de Guatemala porque visibilizaba las atrocidades que realizaba. El 11 de septiembre de 1990, el Estado Mayor Presidencial llevó a cabo un operativo que terminó con la ejecución extrajudicial de Myrna Mack. 

Cada año, en la misma fecha, las personas vienen aquí a dejar flores para recordar la vida de Myrna. 

***

Helen Mack: Soy Helen Mack, presidente de la Fundación Myrna Mack. Lleva su nombre porque era mi hermana y en su honor le pusimos el nombre mientras también nosotros nos definíamos como una organización en búsqueda de promover una justicia objetiva imparcial y terminar con la impunidad. 

Pues ese día yo salí de viaje al interior. Fui a Jutiapa y salí muy temprano en la mañana. Habíamos hablado la noche anterior porque, bueno, a veces teníamos que ponernos de acuerdo donde parquear el carro. Entonces nos pusimos de acuerdo la noche anterior. Yo ya regresé tarde, como a las… bueno no tarde pero si eran como las cinco, cinco, seis de la tarde y yo estaba en mi casa cuando una radio patrulla llegó. Tocó y me preguntó que si el carro con placas tal y tal pertenecía a Myrna Mack. Yo le dije sí, entonces yo le estuve preguntando: «¿Y qué pasó? ¿Puedo saber por qué me está preguntando usted por ella, por el carro, por qué es de mi hermana? Y no me quiso decir nada. Pero ya, pero por favor, yo necesito saber. 

Entonces el policía pidió hablar por teléfono, habló por teléfono y sólo decía: «Ajá, ajá, ajá». Entonces, más me intranquilizó. Entonces me dijo: «¿Por qué no va a mejor a la policía y allá que le informen?». Fui para allá a la policía, que está en la Sexta Avenida y 14 calle. Y cuando llegué ahí también me decían… me tuvieron esperando. E igual como a la hora, no… tal vez como media hora, pero uno siente eterno ese tiempo, ¿verdad? Hasta que dije: «Mire, yo necesito saber qué es lo que está pasando». Y volví a contar la historia. Y entonces ya me dijeron: «Es que fíjese que parece que hubo un asalto y hay una persona asiática, de origen asiático, que está muerta».

Entonces yo pregunté: «¿Y en dónde está?». Entonces ya me dijeron dónde. Ya me fui yo directo para allá, que ya me tocó ir a reconocer el cuerpo, pero nunca me quisieron decir ni el nombre ni nada. 

Bueno, ya estando ahí me tocó reconocer el cuerpo, pero desde el momento en que yo le vi los pies sabía que eran era mi hermana, porque reconocí sus calcetas y los pies. 

Ahí cuando yo la estaba reconociendo, sí, yo era muy unida a mi hermana y entonces ahí le hice la promesa que no iba a quedar en la impunidad su asesinato.

El caso de Myrna lo que va aportando también es que va evidenciando todas las falencias que tiene el sistema de justicia, que es un sistema que está hecho para que todo quede en la impunidad y lo hemos visto últimamente. Primero es todo el miedo que da cuando se ha declarado a una persona enemiga interna. E, eso es lo que ahora le llamamos la criminalización. Entonces es utilizar a los mismos sistemas del Estado para perseguirte, para que eso quede en la impunidad y tú ves el miedo que tienen, o a mí me tocó ver el miedo que tienen los policías, el miedo que tienen los jueces. 

Realmente ella documentó a los sobrevivientes de las masacres o del genocidio que hubo. Y luego también el otro legado que deja es que realmente la antropología no puede hacerse desde un escritorio, sino que tienes que ir al terreno para ver qué es lo que está pasando. Entonces yo creo que su trabajo de investigación sirvió de base para uno de los Acuerdos de Paz. Y ahí hay también un gran legado y un gran aporte. 

***

Narradora: ¿Quieres escuchar lo que pasó en otros lugares? Si estás haciendo un recorrido presencial, puedes caminar hacia la casa parroquial de San Sebastián, donde te hablaremos del asesinato del obispo Juan José Gerardi, quien lideró el proyecto de «Recuperación de la Memoria Histórica». Helen Mack apoyó al equipo que investigó este crimen. Te invitamos, por cierto, a ver Helen, el documental de Ocote donde hacemos un perfil audiovisual de su lucha por los derechos humanos.

Y si haces el recorrido digital, puedes escuchar las demás cápsulas en agenciaocote.com o en tu plataforma de audio favorita. También puedes explorar el mapa para ver otros lugares.

María Olga Domínguez Ogaldes

También te puede interesar

CONTAMOS LA
REALIDAD DESDE MIRADAS DIVERSAS

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

ENCUÉNTRANOS EN NUESTRAS REDES

La realidad
de maneras diversas,
directo a tu buzón.