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Sólo un 20% de diputadas en el Congreso electo

Los resultados preliminares de las elecciones de 2023 muestran que no hubo un avance en la igualdad de hombres y mujeres en el Congreso de Guatemala. El resultado es similar al de hace cuatro años. Según analistas, el Congreso es el reflejo de una sociedad machista. Las diputadas y diputados que asumirán el cargo en enero próximo tienen el reto de procurar avances en la agenda legislativa a favor de las mujeres, que está estancada.

Con información de: José David López Vicente El próximo Congreso de la República de Guatemala tendrá 32 diputadas y 128 diputados.  En porcentaje, las mujeres representarán el 20% de curules …


Con información de: José David López Vicente


El próximo Congreso de la República de Guatemala tendrá 32 diputadas y 128 diputados. 

En porcentaje, las mujeres representarán el 20% de curules del hemiciclo.

Este es el resultado, con el 98.4 % de las actas de votación revisadas, calculado por Ocote a través del sistema D’Hont, y que todavía no ha sido confirmado por el Tribunal Supremo Electoral. 

La cifra es similar a las de las anteriores elecciones. La legislatura 2020-2024, que fue elegida en 2019, tuvo 31 mujeres y 129 hombres. Es decir, el 19.38% del hemiciclo estuvo conformado por mujeres.

Los datos evidencian que no hubo un avance en la paridad del Congreso. En la próxima legislatura sólo habrá una diputada más que en la actual. 

El porcentaje de diputadas se incrementó levemente al compararlo con el de las elecciones de 2015. Hace ocho años, fueron electas 24 diputadas de un total de 158 congresistas. Representaron entonces el 15.19%.

Los partidos con más y con menos representación

Al analizar los datos de algunos partidos, se encuentra algo más de representación. Por ejemplo, la bancada Semilla tendrá 23 espacios en el Congreso. De estos, 10 serán ocupados por diputadas. Esto significa que el 43.5% de la bancada estará conformada por mujeres. 

Vamos y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) son los partidos después de Semilla con más diputadas en la próxima legislatura. Pero los porcentajes de mujeres dentro de las bancadas son más bajos. 

Por ejemplo, Vamos tendrá 39 congresistas. Seis son mujeres; el 15.4%.

La UNE tendrá 28 diputados. Cuatro mujeres; el 14.3%. 

Hay agrupaciones políticas están en el otro extremo. Cabal logró 18 curules en el Congreso. Todos serán ocupados por hombres.

Departamentos como Quetzaltenango, Petén y Chiquimula no tendrán una sola mujer en el Congreso. Todos sus representantes serán hombres, aunque, según los datos del Censo, la mayoría de la población está conformada por mujeres. 

La deuda con las mujeres

Deysee Cotom, integrante de la Alianza de Mujeres y Mujeres Indígenas por el Acceso a la Justicia, explica que al hacer una revisión de las mujeres que ganaron un espacio para estar en el Congreso los próximos cuatro años, sólo encontró una mujer indígena. 

Se trata de Sonia Gutiérrez, diputada por la alianza URNG/Maiz-WINAQ. Es la única congresista que logró la coalición.

Sonia Gutiérrez, diputada Electa por la coalición URNG/Maiz-WINAQ. Fotografía: Congreso de la República.

En la actual legislatura, que terminará en enero de 2024, había otra diputada indígena: Vicenta Jerónimo, del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP). Sin embargo, en estas elecciones el partido perdió esa única curul.

Vicenta Jerónimo, actual diputada del MLP. Fotografía: Congreso de la República.

«La democracia de este país tiene una deuda con las mujeres. Se da un retroceso muy fuerte con relación a la participación de mujeres indígenas. Es una muestra clara de que no sólo sigue vigente el machismo y el patriarcado, sino que también vuelve a aflorar el tema del racismo», dice Cotom. 

La alianza de mujeres considera importante revisar a detalle quiénes son las diputadas que llegarán al Congreso para el próximo periodo y así conocer si son aliadas para impulsar la agenda legislativa a favor de las mujeres, que ahora mismo está estancada. 

[Lee aquí: Las leyes a favor de mujeres y personas LGBTIQ que quedan pendientes]

Esto, recuerda Cotom, «por la experiencia que tuvimos en la legislatura presente. Que una mujer fuera presidenta del Congreso (Shirley Rivera) no nos garantizó que se impulsara una agenda a favor de las mujeres».  

Considera que uno de los retos para las mujeres electas es la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Según su análisis, en Guatemala se hace necesario una medida para nivelar cuotas de participación y alternancia de mujeres y pueblos indígenas. 

Esto, dice, sería una forma efectiva para garantizar que el porcentaje de diputadas sea más representativo con la población total de mujeres en Guatemala.

En los próximos cuatro años la responsabilidad no recae solo sobre las diputadas electas, la ciudadanía también tiene un papel importante, añade Cotom. «La población tiene un derecho y una obligación de fiscalizar el actuar de los funcionarios». 

Alejandro Valverth, integrante de la Asociación para el Desarrollo Legislativo y la Democracia (Legis), coincide con Cotom y hace un llamado a la ciudadanía a estar más pendiente de lo que hacen sus representantes en el Congreso. Ser una población activa para exigir que cumpla con lo que han ofrecido. 

«El reto para el nuevo Congreso será sensibilizar a hombres y mujeres para tener una agenda de derechos humanos a favor de las mujeres. Para que los diputados dejen de percibir equivocadamente los derechos humanos como nocivos o de izquierda», explica Valverth. 

El analista de Legis concluye que los resultados obtenidos son una respuesta de las candidaturas propuestas por los partidos.

La mayoría de primeras casillas en los listados de los partidos estaban ocupadas por hombres. Es difícil que las mujeres lleguen al Congreso si están en los últimos lugares de las planillas. 

«Las primeras casillas da la impresión de que están reservadas para los hombres. El Congreso es un reflejo de la sociedad, y nuestra sociedad es machista. De acuerdo con el Congreso actual, también la mayoría de las diputadas se percibe que tienen una corriente bastante machista, como que recibieron instrucciones y no se nota que trabajen por los derechos de las mujeres», concluye Valverth. 

María José Longo Bautista

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