Después de las tormentas
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Nicaragua: deforestación, agricultura y minería devastan la reserva Río San Juan
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La biosfera del río San Juan es la reserva biológica más importante de Nicaragua, pero avanza en un proceso significativo de deforestación. Desde enero hasta fines de agosto de este año, se detectaron más de 7 mil alertas de deforestación.


Texto: Leonardo Guevara


La Reserva de la Biosfera del río San Juan, ubicada en Nicaragua, representa uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad en Centroamérica. Además es parte del Corredor Biológico Mesoamericano, que se extiende desde México y termina en la Amazonía colombiana.

Se ubica al sureste de Nicaragua, específicamente entre los municipios del Castillo, San Juan Nicaragua y San Carlos, en el departamento del Río San Juan. Alberga una parte del bosque húmedo tropical casi virgen, por ello este ecosistema está protegido bajo la categoría de reserva, una de las más importantes en relación al manejo y conservación de bosques, territorios y recursos naturales.

Esta reserva de la biosfera, además, está formada por un conglomerado de distintas reservas, entre ellas: Indio Maíz, Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos, La Fortaleza de la Inmaculada Concepción, Reserva Natural Bartola y Solentiname. Un ecosistema muy particular de Centroamérica que en los últimos años, según organizaciones reconocidas como el Centro Humboldt, ha sido afectado por procesos de extracción de minerales y deforestación agresiva.

Deforestación en territorio cercano al río San Juan. Foto: Onda Local.

Según un estudio realizado por el Centro Humboldt, entre el 2011 y el 2018 se perdieron 1.4 millones de hectáreas de bosque en el país, a una tasa aproximada de 70 mil hectáreas por año. Esto ocurrió producto del cambio de uso del suelo para actividades agrícolas y ganadería, principalmente. Jurgen Guevara, consultor ambiental en temas de industrias extractivas, quien trabajó hasta enero de este año para el Centro Humboldt, confirmó a Mongabay Latam que en la zona de reserva se han perdido alrededor de 600 mil hectáreas de bosque en el mismo periodo de tiempo.

Mongabay Latam detectó que desde enero de 2021 hasta fines de agosto se registraron 7,483 alertas de deforestación a través de la plataforma de monitoreo satelital Global Forest Watch. Esta pérdida está concentrada sobre todo en la zona noreste de esta área protegida.

¿Qué está pasando en este territorio?

El avance de la frontera agrícola y ganadera

Los datos oficiales de Nicaragua indican que la reserva de biosfera de Río San Juan tiene bosques endémicos, es decir, que solo pueden encontrarse en este rincón del planeta.

Indio Maíz es prácticamente el corazón de la reserva de biosfera y la segunda área protegida más importante de Nicaragua. En abril de 2018, días antes del estallido social y político, un incendio por prácticas agrícolas arrasó más de 5 mil hectáreas. Según denunció en su momento la Fundación del Río, organización ambientalista que promueve la conservación y el desarrollo de la región, el incendio fue provocado debido a las quemas realizadas por productores agrícolas de la zona.

Jurgen Guevara, que ha participado en investigaciones ambientales que demuestran un avance significativo de la frontera agrícola y no solamente en la zona de la reserva de la biosfera sino también a nivel nacional, precisa que «gran parte del peso específico de la deforestación actual es principalmente por el cambio de uso de la tierra de bosque a ganadería y agricultura extensiva”. Asegura que no saben dilucidar a ciencia cierta a los responsables directos de la deforestación, porque actores locales y de gobierno se ven involucrados.

Las 7,483 alertas de deforestación detectadas durante el 2021 por la plataforma Global Forest Watch confirman esta pérdida de bosque dentro de la reserva continua. Las alertas se detectaron sobre todo en el área noreste del área protegida. En ese espacio se observa que, mientras entre enero y marzo la tasa de deforestación es baja, en abril esta se dispara a 3,200 alertas. Según la misma herramienta de monitoreo, muchos de estos puntos de deforestación fueron causados por incendios.

Las alertas de deforestación más grandes fueron detectadas por Mongabay Latam en este espacio de la Reserva de Biósfera Río San Juan. Delineado en color negro se encuentra el espacio analizado. Imagen: Global Forest Watch.
Fue en abril que las alertas se dispararon: 3.200 alertas de deforestación en todo el mes. Imagen: Global Forest Watch.

Sin embargo, el siguiente foco de deforestación se registró en julio, sin incendios de por medio.  En la semana del 26 de julio se identificaron 3,182 alertas. Según un análisis de Global Forest Watch, esos espacios se asemejan a tierras abiertas para ganadería.

Mientras en mayo y junio estas alertas desaparecieron, durante la semana del 26 de julio volvieron a aparecer con fuerza: 3.182 alertas durante esta semana. Imagen: Global Forest Watch.

Aunque es al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y al Instituto Nacional Forestal (Inafor) a quienes les corresponde velar por la conservación efectiva de estos bienes naturales, los especialistas entrevistados para esta publicación coinciden que hoy no están cumpliendo con sus tareas de fiscalización.

“Por las condiciones que tenemos actualmente en el país, no podemos saber a ciencia cierta hasta dónde llega la institucionalidad y si esta funciona. Sí podemos ver obviamente que algo está pasando y eso se refleja en las serias deficiencias y en los datos principalmente de las investigaciones sobre pérdidas de cobertura, pero es bastante complejo este escenario”, precisó Guevara.

El avance de la deforestación se puede ver reflejada en la plataforma Global Forest Watch que permite ver un consolidado analítico e índices de deforestación que se complementan con los diversos estudios de las organizaciones sobre el proceso de avance de la frontera agrícola, principalmente en las zonas de la Reserva de la Biosfera del Río San Juan, añadió Jurgen Guevara.

Reserva de la Biosfera Río San Juan. Foto: El Nuevo Diario.

Mongabay Latam buscó la versión del Inafor para conocer los datos de deforestación que maneja el Estado de Nicaragua, pero no recibimos respuesta a ninguno de nuestros mensajes.

El presidente de la Fundación del Río, Amaru Ruíz, contó a Mongabay Latam que existen varios factores ambientales que están provocando un deterioro ambiental en el caso puntual de la reserva biológica Indio Maíz, uno de ellos son los procesos de invasión hacia el área protegida, es decir, se deforesta para establecer ganadería o actividades agrícolas dentro de la zona núcleo.

“Otro factor son las actividades extractivas que van desde minería artesanal e industrial”, dijo el activista de la Fundación, asegurando que no hay control por parte de las instituciones responsables. Agregó que en la zona de amortiguamiento de Indio Maíz, que es el área protegida más grande dentro de la reserva de biosfera de Río San Juan, hay presiones por el monocultivo de palma africana y las plantaciones de café que provocan un aumento en los procesos de invasión y desplazamiento de las familias que ancestralmente han vivido en la zona de amortiguamiento.

“Personas con poder económico y político están acaparando la tierra del área protegida que, además, pertenece en un 70 por ciento a los indígenas Rama-Kriol, quienes cuentan con título de propiedad”, aseveró Ruíz de Fundación del Río.

Una reserva invadida

Dentro de la Reserva Biológica Indio Maíz viven seis comunidades indígenas Rama y tres afrodescendientes que son las Kriol. Para la administración de su territorio, las nueve comunidades han conformado el Gobierno Territorial Rama-Kriol (GTR-K), compuesto por dos representantes de cada comunidad.

Amaru Ruíz explica que el GTR-K ha definido la Guía de Saneamiento en la cual se estipula claramente que el área de la reserva debe continuar siendo destinada para la conservación y que los no indígenas que se hayan establecido en la zona, después del 1987, deberán salir de su territorio. Sin embargo, explica el experto que las comunidades Rama y Kriol  no cuentan con el respaldo del gobierno de Daniel Ortega para frenar la deforestación en la reserva.

2018. Incendios en la Reserva Indio Maíz. Foto: Cortesía El 19 Digital.

“Hay un proceso de negligencia por parte del Estado nicaragüense en salvaguardar lo que establece la Constitución, que es el cumplimiento o la generación de un ambiente sano y todo el marco jurídico ambiental”, apunta el director de Fundación del Río.

En Nicaragua, la Fundación Río denuncia que no hay voluntad política para la aplicación del marco legal que garantiza los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, especialmente sobre la tenencia de la tierra, provocando procesos de deterioro ambiental dentro de la reserva.

Según Amaru Ruíz, desde las municipalidades hay un interés por beneficiar a los grupos invasores, quienes aprovechándose de la necesidad de las comunidades llegan ofreciendo carreteras, paneles solares, escuelas e iglesias que deberían de ser proporcionadas por el propio Estado y no por particulares a cambio de la explotación de los recursos naturales. Se trata de un modelo de explotación y destrucción -explica Ruíz- que no solo lo viven las comunidades de la biosfera del río San Juan, también diversas comunidades y sectores a nivel de la región centroamericana.

Según datos proporcionados por la Fundación del Río, hasta 2019 más de 12,649 hectáreas han sido deforestadas debido a las invasiones dentro de Indio Maíz, sumadas a las 20,829 hectáreas de bosque en degradación, lo que afecta la calidad y condiciones de los ecosistemas de la reserva.

Fundación del Río lleva más de 30 años denunciando las ilegalidades que han permitido la deforestación y el mal uso de la tierra en la reserva. Lamentablemente, aseguran, solo han recibido amenazas de muerte y han sido víctimas de criminalización por parte de empresarios y entes del Estado.

El gobierno de Ortega aprovechó la crisis política de 2018 para cancelar la personería jurídica a la Fundación del Río, expropiarlos de 22 propiedades incluyendo radios comunitarias, estaciones biológicas, reservas biológicas privadas, oficinas, hoteles comunitarios y una serie de instalaciones y patrimonio que tenían para el trabajo de educación y conservación ambiental con comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes.

A pesar de la represión y persecución que han denunciado los integrantes de la fundación, señalan que siguen creyendo fielmente en la defensa y conservación de los bienes ambientales de la zona. Por eso mismo, continúan acompañando a  las comunidades, familias campesinas e indígenas que promueven el monitoreo de la reserva desde fuera del país.

La defensa del territorio kriol

La comunidad de Graytown está situada a orillas del Río Indio, el Río San Juan y el Mar Caribe, al sureste de Nicaragua.

La secretaria del Gobierno comunal Kriol de la comunidad afrodescendiente Graytown, Dayanne Barberena, advierte que la situación de las áreas protegidas de las reservas en Nicaragua es crítica, y una de las razones es la deforestación.

Bosque en la Reserva Indio Maíz. Foto: Onda Local.

En el caso de Indio Maíz, la deforestación es una de las principales actividades realizadas por los colonos en las áreas de bosque virgen para convertirlas en potreros donde se pueda practicar la ganadería a gran escala.

“Esta reserva (Indio Maíz) cuenta con árboles de aprovechamiento forestal, exóticos de madera que algunos todavía existen gracias al cuido de los guardabosques. Podemos encontrar especies que no se encuentran en ninguna otra parte, pero que también son endémicas, es decir, están en peligro de extinción”, apuntó Barberena.

La dirigente kriol menciona que las denuncias presentadas por las afectaciones a las reservas apuntan colonos o terceros, es decir, invasores. Gran parte de los que llegan a la zona, señala Barberena, argumentan de manera verbal que tienen permiso del Estado, de algún funcionario o de personas que han prestado el servicio militar, otros por comprarles terrenos a traficantes de tierra. Constantemente las invasiones se dan en el área adyacente, sin embargo ahora también se encuentran en la zona núcleo o el corazón de las reservas.

Dayanne Barberena comenta que ancestralmente la labor de las comunidades originarias es administrar los recursos, “también el trabajo es incidir ante las instituciones del Estado de Nicaragua para denunciar las anomalías y alzar la voz ante todas las violaciones de los recursos naturales y las violaciones de los derechos humanos de todos los pueblos indígenas y afrodescendientes del territorio Rama-Kriol”, le dijo en una entrevista a Mongabay Latam.

A pesar del trabajo de incidencia, las comunidades no han recibido respuesta positiva por parte del Estado de Nicaragua, advierte Dayanne Barberena.


Imagen principal: Minería ilegal afecta la Reserva de Biosfera Río San Juan. Foto: Onda Local.

Este texto fue publicado originalmente en Mongabay Latam. Puedes leer la publicación original en este enlace.

Mongabay Latam es un medio de comunicación que cubre las historias ambientales más importantes de Latinoamérica. Trabaja con alrededor de 40 corresponsales en la región. Ha ganado junto al diario El Deber el premio Rey de España (2019), ha recibido dos menciones honoríficas de la Sociedad Interamericana de Prensa (2017 y 2020) y ha sido finalista dos veces del Premio Gabo (2016 y 2020). Sus investigaciones y reportajes colaborativos y transnacionales con un enfoque científico son republicados por los medios de comunicación más leídos de América Latina.

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