La semana pasada, en una reunión del equipo de Agencia Ocote con los miembros de Asociación Ocote, varias compañeras coincidieron en algo: la importancia de elegir cómo contamos la historia. …
La semana pasada, en una reunión del equipo de Agencia Ocote con los miembros de Asociación Ocote, varias compañeras coincidieron en algo: la importancia de elegir cómo contamos la historia.
Qué temas cubrimos, cómo los enfocamos, qué voces elegimos para que narren y expliquen lo que pasa.
Es una discusión que tenemos constantemente en el medio. En el trabajo del día a día y en las planificaciones semanales, mensuales y anuales: cómo vamos a contar esto.
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Hace unos días, el oficial Diario de Centro América hizo esta publicación en sus redes sociales:

En el centro de la imagen aparece una persona y, a sus lados, dos policías le sujetan cada uno un brazo. Se intuye que tiene las muñecas esposadas.
Los tres rostros están difuminados. La persona detenida viste un vestido escotado, ceñido al cuerpo, y el pelo largo, liso, atado.
En el pie de la imagen, un texto: «Capturan a hombre por tentativa de asesinato en la zona 2 capitalina». Y más abajo, el nombre completo, la edad y un par de datos del suceso.
El nombre, de hecho, está escrito tres veces en la publicación original. Como si hubiera una necesidad de reforzar su género y que sí, efectivamente, confirmamos, a pesar de su aspecto físico, su ropa y cómo se pueda identificar a sí misma esta persona, su documento nacional de identidad lo dice claramente: es un H O M B R E.
No es una práctica común del DCA hacer pública la identidad de quienes son sindicados. En su sitio web, en la mayoría de publicaciones sobre detenciones, la persona capturada suele mencionarse únicamente con un nombre y una inicial. Y en las fotografías —igual que en esta— aparecen con rostros difuminados o de espaldas. Esto tiene que ver con la presunción de inocencia; forma parte de la ética y de las decisiones editoriales de un medio.
Me pregunto, en este caso, qué necesidad había, tanto de definir a esta persona como un hombre, como de publicar su nombre completo. ¿Qué aporta a la historia el sexo del registro público de alguien?
En un país como Guatemala, donde ser lesbiana, gay, bisexual, trans o travesti puede significar desde que te echen de tu casa o te nieguen un trabajo hasta que te maten, la forma en la que contamos la historia es importante. Y ya sabemos —porque lo muestran las cifras y lo vemos en publicaciones como esta— que estos enfoques siempre generan muchas reacciones negativas y podrían incitar al odio.
Esta publicación del DCA abre dos conversaciones urgentes e importantes del periodismo y de la autorregulación: la publicación de la identidad de género de las personas y el respeto a la presunción de inocencia.
De eso se trata también nuestro trabajo: de promover estos diálogos y reflexiones sobre el oficio y los medios.
Al final, del periodismo que elijamos hacer depende el país que queramos construir y en el que queramos vivir.
Gracias por llegar hasta aquí y acompañarnos. Si quieres enviar tus reflexiones, te leo: redaccion@agenciaocote.com




