Héctor Chaclán tras 468 días en prisión: «Es volver a nacer»

Héctor Manuel Chaclán Batz, de 42 años, exautoridad de 48 Cantones, pasó 15 meses en prisión preventiva. Chaclán fue criminalizado junto con Luis Pacheco, expresidente de la organización indígena, por haber encabezado el Paro Nacional de 2023. Mientras él se trataba de acostumbrar a la soledad y la inseguridad en la cárcel, afuera, su familia vivió persecuciones.

La mañana del 6 de agosto de 2026, Héctor Chaclán despertó de nuevo en su cama, en su casa. Volvió a dormir como no dormía desde hacía 15 meses. «Es …

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La mañana del 6 de agosto de 2026, Héctor Chaclán despertó de nuevo en su cama, en su casa. Volvió a dormir como no dormía desde hacía 15 meses.

«Es volver a nacer, porque uno vuelve a ver el mismo espacio, el mismo lugar donde uno ha estado viviendo por años. Ese lugar donde uno se siente seguro».

Chaclán pasó 468 días en prisión. En ese tiempo, durmió «con un ojo abierto y el otro cerrado». En la cárcel puede pasar cualquier cosa, dice, y más aún de noche. Así, aprendió a gestionar un sueño pausado, ligero, fácil de espantarse. «El subconsciente hace que uno se mantenga alerta».

Hoy habla de esto con más calma, sentado en una silla de plástico de su casa, en Chotacaj, una aldea a un kilómetro de Totonicapán. Hace 16 días salió de la cárcel; le dieron arresto domiciliario a él y a Luis Pacheco, expresidente de la junta directiva de 48 Cantones, tras pagar una fianza de Q160 mil cada uno . No pueden salir de Guatemala y cada mes deben registrar sus huellas en el sistema biométrico. 

Regresó a vivir con su esposa y sus dos hijos, de 23 y 21 años, en su hogar, de paredes blancas, rodeado de montañas y plantaciones de milpa.

Héctor Chaclán en su casa. Foto Luis González

El detonante de la criminalización 

Los 15 meses en prisión preventiva los pasó en el centro de detención Mariscal Zavala, una cárcel que funciona dentro de una base militar en la zona 17 de la ciudad de Guatemala.

El caso por el que fue encarcelado lo abrió la administración de la exfiscal María Consuelo Porras Argueta, tras una denuncia de la Fundación Contra el Terrorismo, diriga por Ricardo Méndez Ruiz.

Porras, a través de la fiscalía contra el crimen organizado, señalaron a Chaclán y a Luis Pacheco, de liderar el Paro Nacional 2023; una serie de manifestaciones en las que miles de personas salieron a la calle para exigir que se respetaran los resultados de las elecciones generales de ese año, que le habían dado la victoria a Bernardo Arévalo y Karin Herrera. La población temía un golpe de Estado.

Las protestas incluyeron manifestaciones pacíficas frente a las instalaciones del Ministerio Público, en contra de Porras. La ciudadanía y organizaciones internacionales cuestionaron a la Fiscalía por intentar interferir en el proceso electoral.

Chaclán explica que él solo cumplió con su deber como representante de la organización indígena de 48 Cantones de Totonicapán. En el momento del Paro Nacional, era parte de la junta directiva, como tesorero.

Los 48 Cantones son la autoridad comunitaria del pueblo K’iche’ de Totonicapán. La organización existe desde hace más de 500 años y tiene la función de articular a las autoridades ancestrales y comunitarias de este municipio. Funciona a través de decisiones que se toman en las asambleas comunitarias en donde radica el poder de la mayoría.

En octubre de 2023, la asamblea decidió apoyar las manifestaciones.

La rutina en prisión; las persecuciones afuera

Chaclán y Pacheco fueron detenidos el 23 de abril de 2025. La Policía Nacional Civil los llevó a tribunales en una panel blanca, sin distintivo de las fuerzas de seguridad. El Ministerio de Gobernación le restó importancia, a pesar de que socialmente causó indignación. La escena se relacionó con prácticas de desaparición forzada durante la guerra en Guatemala. Entonces, las fuerzas de seguridad utilizaban paneles blancas para detener ilegalmente a ciudadanía considerada subversiva.

Ambos quedaron ligados a proceso por terrorismo y obstrucción a la acción penal. Luego, les sumarían un delito más: asociación ilícita. 

Los dos líderes ingresaron a la cárcel Mariscal Zavala alrededor de las 11 de la noche del 25 de abril. Aún sin terminar de aterrizar en una celda de aislamiento, Chaclán se preguntaba  qué estaría pensando de él su familia, sus amigos y la gente.

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En prisión, comenzó la misma rutina que los demás reclusos: el conteo de las cinco de la mañana y las cinco de la tarde. Los paseos en un espacio limitado. Las requisas, los registros. Los traslados en patrulla. Los grilletes.

Los libros se convirtieron en el antídoto contra el aislamiento. Leyó sobre la historia de Guatemala desde la colonización, el genocidio en el país y las historias de personas criminalizadas. «Creo que lo dijo Mandela, que la cárcel es una universidad. Aprendí bastante», dice hoy Chaclán.

En su casa, aún conserva la Biblia que lo acompañó desde el primer día.

Héctor Chaclán lee la Biblia que lo acompañó en prisión. Foto: Luis González.

El movimiento global de derechos humanos Amnistía Internacional declaró a Chaclán y a Pacheco presos de conciencia. Concluyeron que estaban siendo perseguidos por el ejercicio pacífico de sus derechos a la libertad de expresión y de reunión.

La organización internacional Impunity Watch declaró que su detención fue arbitraria y una muestra de criminalización.

Mientras Chaclán estaba en prisión, afuera, su familia vivió al menos cuatro persecuciones.

Su esposa e hijos viajaban hasta tres o cuatro veces a la semana para estar con él. Recorrían más de 200 kilómetros y pasaban hasta seis horas en la carretera. A veces en el transporte público, y otras en vehículos que les prestaban hermanos de su iglesia.

En uno de esos viajes, vieron que un vehículo los seguía; se detenía y aceleraba cuando ellos lo hacían. Incluso los esperó cuando hicieron una parada. Otras veces percibieron lo mismo, ya en la capital o en Totonicapán.

El olvido de la prisión

Para Chaclán, entrar a la cárcel fue como dejar de existir para la sociedad, quedar en el olvido. Afuera de la prisión las personas siguieron con sus planes, pero para él la vida se detuvo en el tiempo.

Se perdió el cumpleaños de sus hijos, el aniversario de bodas, las celebraciones de la iglesia evangélica a la que asiste, Príncipe de Paz. Tampoco pudo acompañar a su hijo cuando tuvo un accidente y se lesionó la mano. Dentro de la prisión cumplir años también es distinto.

«Uno no piensa en decir: «Pues, de seguro me van a comprar un pastel, de seguro me van a sorprender con una comida, un regalo». Vivir en prisión es vivir todos los días viendo el mismo espacio, las mismas paredes. Lo viví muy triste. Uno dice: estoy lejos de casa, de mis seres queridos y de las personas que me quieren», cuenta.

Desde que salió de prisión, intenta retomar su vida, como puede. Dos meses antes de su detención trabajaba como piloto del Ministerio de Energía y Minas (MEM).  Luis Pacheco era entonces viceministro de Desarrollo Sostenible en la misma cartera con quien compartió los días en prisión,

Luego de la detención, el contrato como piloto fue rescindido.

Así que ahora, volvió a trabajar como electricista. Chaclán aprendió el oficio hace 15 años, cuando era migrante en Estados Unidos.

Héctor Chaclán de nuevo en libertad, aunque el proceso en su contra sigue. Foto: Luis González.

La comunidad que lo abraza

Cuando salieron de la cárcel, Héctor Chaclán y Luis Pacheco fueron recibidos por una comitiva de la junta directiva actual de 48 Cantones. También lo esperaban sus familias, sus abogados y más personas de su comunidad. Viajaron a Totonicapán en una caravana. Al llegar a su municipio, a pesar de que era de noche, cientos de personas los esperaban en el parque San Miguel.

La población quemó cohetillos, hubo música, globos, aplausos, silbidos y abrazos. Los recibieron con fiesta, con la alegría de volver a ver a quien falta.

«Al principio, por supuesto, hubo dudas. Preguntas que responder. Pero el tiempo hizo que empezaran a entender que era una criminalización por la manifestación pacífica que se tuvo en el 2023. Pensaba que me iban a recibir bien, pero nunca pensé que fuera de esa manera», dice Chaclán.

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«Ahora que he tenido la oportunidad de salir a la calle, siempre recibo el saludo, el abrazo, las palabras de ánimo de mucha gente. Me han dicho: “No se sienta solo. Las posibilidades muchas veces económicas, no permitieron que lo llegáramos a visitar, pero hemos estado con usted”».

El amor, la comunidad, el apoyo, la solidaridad, inclinan la balanza para que a pesar de la dureza de la cárcel él diga que «ha valido la pena».

«A pesar de que fue difícil, a pesar de que fue duro, a pesar de que fueron noches de soledad, uno dice: «Valió la pena, porque qué bueno que la gente pueda reconocer lo que uno ha hecho»», asegura.

Todo por la democracia

Chaclán se toma su tiempo para explicar y remarcar que las manifestaciones de 2023 no surgieron para defender al binomio presidencial de Arévalo y Herrera. Tampoco un partido político. Asegura que fueron para defender la democracia, para que se respetara lo que la población decidió a través del voto de la mayoría.

— ¿Por qué es importante la democracia para los pueblos indígenas?

— Para nosotros la democracia es una base muy importante porque es el respeto que se le tiene que dar a otra persona. Si fue electa X o Y persona, pues que se respete la decisión. Puede ser que sea la persona idónea para que ocupe el lugar o no, pero simple y sencillamente que se respete la decisión.

***

El proceso ha pasado por cinco jueces. La próxima fecha programada es el 22 de septiembre. Entonces se tendría que decidir si ambos enfrentan un juicio por su caso.

Cuando la jueza de turno Carol Patricia Flores los ligó a proceso, le dio al Ministerio Público un plazo de dos meses para concluir la investigación y avanzar a la siguiente etapa. Este plazo venció el 23 de junio de 2025, pero Chaclán y Pacheco siguieron un año más en prisión preventiva por la falta de un juez que se hiciera cargo del caso.

Tres de los jueces asignados fueron recusados por la Fundación contra el Terrorismo y uno se excusó. Así, el proceso llegó al 4 de agosto de 2026, cuando el juez Mynor Moto les concedió las medidas sustitutivas. 

Héctor Chaclán afuera de su casa

El poder del pueblo

Mientras estaba en la cárcel, Chaclán tenía un pensamiento recurrente: si él dejara de existir, los pueblos indígenas no callarían.

«Si llegara el momento de que yo muera aquí por X o Y razón, porque me maten, por una enfermedad, por edad, los pueblos indígenas van a seguir manifestando, van a seguir siendo una incidencia asociada, van a seguir defendiendo sus derechos. No con el hecho de que Héctor Chaclán muera significa que los pueblos indígenas mueran, no. La resistencia la van a seguir haciendo».

Para él, la criminalización es una forma de infundir miedo, de sembrar desconfianza y duda; un intento de dividir a los pueblos indígenas y enfrentarlos entre sí.

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Creyente del poder del pueblo, afirma que, si en el futuro es necesario que se una a una manifestación, lo hará; aclara que lo haría como persona individual, pues al concluir su año de servicio como integrante de la junta directiva de 48 Cantones, dejó el cargo. 

Antes de que llegue la fecha de presentarse nuevamente en tribunales, Chaclán nada contra la corriente. Lucha por reponer el tiempo perdido con su familia, recuperarse emocionalmente y restablecerse económicamente del golpe que la prisión dio a sus finanzas y a las de su familia.

Y, en paralelo, se aferra a la libertad: «La felicidad de volver a caminar en la calle. Estando privado de libertad uno no podía moverse sin que alguien lo estuviera vigilando. Vuelvo a caminar sin que nadie me vigile».


Si quieres aprender más sobre el Levantamiento Indígena en Guatemala durante 106 días, desde octubre de 2023 hasta enero de 2024, puedes leer el libro Are Kataqan le Ch’ami’y – la Vara Manda,106 Días: Levantamiento Indígena.


 
Investigación y redacción: María José Longo Bautista

Edición: Carmen Quintela

Diseño: Sofía Cabrera

Fotografías: Luis Gonzáles

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