«En mi casa hay una sábana que no puedo doblar, en Huehue hay una novia que no puedo olvidar» *** «Dicen que robar es malo, cosa que nunca haría, pero …
En resumen
- La extinta PN fue la entidad de seguridad del Estado entre los años 1881 y 1997. Según diversos documentos, informes y procesos judiciales, durante el Conflicto Armado Interno fue vinculada a graves violaciones de derechos humanos.
- Este archivo de operaciones se resguarda en la sede del Fondo Documental del Antiguo Archivo Histórico de la Policía Nacional (FDAAHPN), zona 6 capitalina, que permite conocer sobre temas sociales, políticos o económicos.
- Su riqueza documental, de más de 100 años, también revela detalles como los poemas que presentamos en este reportaje y otras curiosidades disponibles para cualquier persona interesada en consultarlas.
«En mi casa hay una sábana que no puedo doblar, en Huehue hay una novia que no puedo olvidar»
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«Dicen que robar es malo, cosa que nunca haría, pero un beso de tu boca con gusto robaría»
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Estas frases que evocan romance, nostalgia y amor no fueron escritas por reconocidas figuras de la poesía. Son del puño y letra de agentes de la extinta Policía Nacional de Guatemala.
Los versos emergen entre los millones de hojas que hoy se conservan en el Fondo Documental del Antiguo Archivo Histórico de la Policía Nacional (FDAAHPN).
«Cuando viajes por el vacío y veas las olas del mar, acuérdate de “Checha” que nunca te podrá olvidar, aunque para eso se tengan que separar»
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Aunque no se conoce la autoría de los poemas, este material, encontrado entre partes policiales, ofrece una mirada distinta dentro de la institución policial.
Durante el Conflicto Armado Interno (CAI), la policía fue utilizada para vigilar, torturar y asesinar a opositores políticos, según diversos testimonios e informes como el de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH)
Procesos judiciales en los casos Edgar Fernando García, el Diario Militar, o el caso Molina Theissen, entre otros, también comprueban los vínculos de miembros de esa institución con otras entidades del Estado para la represión y violencia.
«Las flores tienen espinas y los peces también, mi corazón es tuyo y el tuyo saber de quién», reza otro poema, encontrado en medio de documentos que registran acciones policiales.

No fue «descubierto» en 2005
El acceso a los versos y miles de documentos más de la PN, que hoy se pueden obtener con una solicitud de Acceso a Información Pública, no siempre fue sencillo.
De manera popular y por los medios de comunicación de la época, se dijo que el archivo de la PN fue «descubierto» en julio de 2005. Sin embargo, el archivo nunca estuvo escondido.
En esa época el historiador Edeliberto Cifuentes Medina trabajaba en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH). Fue delegado a realizar una inspección en las instalaciones de la Policía Nacional Civil (PNC, creada en 1997 para sustituir a la PN).
En su sede de la zona 6 funcionan varias dependencias de la entidad, como la academia, la sede antinarcóticos, archivos, entre otras.
Vecinos del lugar temían que a partir de la reciente explosión de un depósito de pólvora en la Brigada Militar Mariscal Zavala, en la zona 17, pasara algo similar en esa sede.
El historiador cuenta en una entrevista realizada por Mildred Hernández, que al revisar el área e ingresar al recinto conoció a la agente Ana Corado. Ella le confirmó ser la encargada del archivo de la PN.
La agente le acompañó en un pequeño recorrido donde el historiador vio las fichas de información de Manuel Colom Argueta, Mario López Larrave y Oliverio Castañeda de León.
Todos fueron políticos, intelectuales o dirigentes sociales asesinados por fuerzas del Estado, según el informe de la CEH.

Sobre el conocimiento previo al 2005 que se tenía de la existencia del archivo, Cifuentes Medina dice en la entrevista con Hernández:
«Ya era del conocimiento de las autoridades de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos -USAC-, quienes a partir del proceso de defensa de la tesis de dos estudiantes integrantes de la PN, que presentaron y defendieron su investigación sobre el Archivo, supieron de la existencia de este».
La tesis Historia de la Policía Nacional de Guatemala 1881-1997 de los agentes de la PN que luego se convirtieron en historiadores, está disponible en el repositorio digital de la USAC.
Cifuentes agrega también que «ya había sido inspeccionado por autoridades del Archivo General de Centro América(AGCA)».
La investigadora Kirsten Weld, en su publicación Cadáveres de papel, también recopiló información sobre el conocimiento previo del archivo, incluyendo el testimonio de la propia agente Corado.
No obstante, pese a que se conocía de ese archivo, familiares de detenidos y desaparecidos del conflicto nunca habían tenido acceso para dar con alguna pista sobre el paradero de sus seres queridos.

El archivo sigue en el mismo lugar desde hace décadas, pero ahora está a cargo del Ministerio de Cultura.
Weld menciona en su libro que la agente Corado le compartió que en la época de la PN entre el personal era conocido de manera popular como «el basurero».
A ese lugar, donde existían montañas de documentos apilados, enviaban a los agentes como medida de disciplina o «castigo».
La agente contó a la investigadora que precisamente a ella un superior la envió ahí porque no quería «tenerla cerca».
Estando ahí, Corado y otras agentes reconocieron el valor del «montón de papeles».
De sus casas llevaron cartones e hilos para hacer improvisados legajos que cosieron a mano y ordenaron cientos de hojas sueltas consumidas por el tiempo y la indiferencia.
Para conocer el entramado de ese archivo también se han realizado producciones audiovisuales, como el documental La Isla.
En esa producción se profundiza sobre la crudeza de las prácticas de represión y el trabajo de las personas vinculadas a la preservación de los documentos.
El interés (o no) por preservarlo
En julio se cumplen 20 años de aquel emblemático momento en que la sociedad de posguerra conoció públicamente sobre los archivos de la PN.
Los nombres de los protagonistas se desdibujan, pero el trabajo en la recuperación del material archivístico permanece.
También persisten y pesan las decisiones políticas que en cada gobierno se tomaron para preservar o permitir el deterioro del archivo.
Así lo indica Juan Pablo Muñoz, de la Asociación Amigos de la Unesco, un proyecto independiente compuesto por extrabajadores del archivo.
Historiadores, investigadores, académicos y otros, ven el acceso a la cultura como un derecho constitucional.

En 2023, Amigos de la Unesco presentó un análisis, balance y perspectiva de la situación del archivo para divulgar sobre su importancia y preservación. También se han acercado a diversas administraciones para emitir sugerencias y aportes.
En estos 20 años hay logros que destaca Muñoz, como el Acuerdo Ministerial Número 934-2020, que declara el archivo como Patrimonio Cultural de la Nación.
A nivel mundial, el archivo es de los pocos que documenta más de 100 años de historia sobre el funcionamiento de una entidad de seguridad del Estado.
El escritor Rodrigo Rey Rosa también hace referencia a fichas policiales sobre variedad de temas en su novela El Material Humano.
Hay fichas que consignan datos de personas que «vendían leche sin tener autorización, otras por vagos, desnudar borrachos, abofetear a su madre, jugar pelota en la vía pública», entre otros.
Otra ficha recopilada por Rey Rosa relata: «Pineda C. Marta. Nace en 1914. Sin domicilio fijo. Fichada en 1945 por ejercer el amor libre clandestino. Otros datos: mujer insoportable e insultadora. Vive sola.»
En qué situación se encuentra
Agencia Ocote solicitó a través de Acceso a Información Pública el monto invertido en el archivo en los últimos 10 años. Se entregaron estimados de 2019 a la fecha, cuando pasó a formar parte del AGCA.
«Más de un millón y medio de quetzales se ha invertido entre adquisiciones, servicios y mantenimientos, sea para tema estructural como de almacenamiento y de protección», indica.
Sobre el volumen de documentos, se indicó que «la cifra ronda los 7 mil 500 metros lineales. Sin embargo, son valores estimados y no definitivos», fue la respuesta del AGCA.
Se informó que con anterioridad se estimaron 80 millones de documentos, mientras que en registros de inventarios constan alrededor de 65 millones.
«Por lo que no se tiene un dato exacto hasta la fecha, todo dependerá de la intervención archivística por medio del proceso de organización documental».
En la década pasada el archivo llegó a tener hasta 200 trabajadores. En 2020 contaba con 20 personas.

A la fecha, trabajan 16 personas en esa dependencia bajo los renglones 029 y 031, que responden a Cultura y Deportes por medio del Archivo General de Centro América.
Realizan funciones de custodia, organización y búsqueda documental, digitalización, atención al usuario, administrativas y de mantenimiento.
Ocote también solicitó una visita guiada, a cargo de Jorge Paredes, asesor de Cultura; Ulda Castillo, técnica a cargo del archivo, y Haroldo Zamora, director del AGCA.
En el recorrido observamos diversas áreas de trabajo y algunas remodelaciones. Se nos dijo que antes el material estaba apilado sobre bloques de cemento que se usan en jardinería.
Ahora están sobre estanterías de metal similares a las de los supermercados.
También conocimos a la arquitecta Evelyn Gómez, que encabeza un proyecto de mejoras, reestructura y readecuaciones en las instalaciones.
Este extremo, según Paredes, se espera presentar a las autoridades de turno para su evaluación «y ojalá implementación».
Implementar mejoras es una obligación según una resolución de la Corte Suprema de Justicia ratificada por la Corte de Constitucionalidad a favor del archivo. Debe adjudicársele un inmueble.
La resolución también ordena incrementar el personal, el presupuesto y garantizar su operación en condiciones no menores a las de 2018, cuando, por ejemplo, había unos 60 trabajadores.
«El ministerio de Cultura, debe adoptar un plan de medidas administrativas y financieras para que el archivo funcione en las condiciones que indica la resolución», señala Muñoz.
Un centro de memoria para el público
Mientras se concreta el anhelo por las mejoras, se retira toda la chatarra que se acumula alrededor y se busca convertir el recinto en un espacio de referencia, la población puede visitarlo y contribuir a su divulgación.
Actualmente, el mayor usuario de ese archivo es el Ministerio Público, que realiza de 6 a 15 solicitudes de información diarias.
Le siguen la PDH, algunos investigadores independientes y policías que buscan datos para su jubilación.
Sin embargo, las puertas están abiertas para toda la población que quiera conocerlo y solicitar información. Esta puede ser para investigaciones familiares, académicas, escritura de cuentos, novelas, entre otros.
También para conocer el resto de poemas o cartas de amor escritas por agentes policiales.
«Cuando miro para el cielo y contemplo las estrellas, me parece que aquí abajo tus ojos son de ellas».
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El horario de atención del archivo es de 8 a 16 horas, de lunes a viernes. El télefono del Archivo Histórico de la PN es el 2270-2098.





