Los medicamentos para prevenir el VIH no llegan a toda la gente en Guatemala
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En el sistema de salud pública de Guatemala, la prevención del contagio de VIH se basa en preservativos para la población en general y medicamentos, únicamente para sobrevivientes de violencia sexual. Organizaciones que trabajan en la prevención del VIH, distribuyen medicamentos PrEP y PEP a otras poblaciones en riesgo de contagio.


El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que ataca y debilita el sistema inmunitario de una persona a través de la destrucción de células, lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades.  

En 1984, se detectó que el VIH es la causa de la enfermedad del sida, o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, que es la fase más avanzada del virus.

Casi cuatro décadas después, ya existen tratamientos que permiten que haya personas portadoras del virus, que ya no tienen síntomas y no contagian el virus.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), organización dedicada al estudio e investigación de la salud en Estados Unidos, explican que el VIH se transmite principalmente a través de tres formas: por contacto con la sangre (por ejemplo, si se utilizan jeringas que se usaron con pacientes contagiados); si una mujer tiene VIH y está embarazada, puede transmitir el virus al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia; y además, el virus puede transmitirse si se mantienen relaciones sexuales (anales o vaginales) sin protección con una persona con VIH. 

Por esta tercera forma de transmisión, es que el principal método para prevenir el contagio es el condón. Los preservativos (tanto el condón como el condón interno) ayudan a prevenir también otras enfermedades de transmisión sexual, como la clamidia o la gonorrea.

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Según el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS), a julio de 2022, el preservativo es el único método que distribuyen a cualquier persona de la población para prevenir el contagio del VIH.

Además del condón, se han aprobado dos medicamentos que pueden ayudar a prevenir el contagio: la profilaxis preexposición (PrEP), aprobada en 2015 por la OMS, y la profilaxis post exposición (PEP), aprobada en 2014 por la misma organización.

En el MSPAS aseguran que tienen en existencia algunos de estos medicamentos, pero estos se entregan únicamente a sobrevivientes de violación sexual.

Profilaxis preexposición (PrEP)

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó el uso de la profilaxis preexposición, conocida como PrEP, para ser utilizada por personas con riesgo de infección por VIH. 

La PrEP es un compuesto químico que, según la Agencia Española de Medicamentos, se compone del medicamento antirretroviral emtricitabina/tenofovir y el fármaco emtricitabina que se utiliza como tratamiento para infecciones ocasionadas por el VIH. Según los CDC, la PrEP puede presentarse en pastillas o inyecciones. 

José Carlos Quiñónez es médico y gerente regional de Alianzas Estratégicas y Proyectos Especiales de Pasmo, una organización centroamericana que busca contribuir al acceso a salud en los países de la región.

Quiñonez explica que este medicamento se receta a dos tipos de personas. Las primeras, las que están en constante riesgo ante el virus. Por ejemplo, trabajadoras sexuales, médicos, personas con una pareja sexual con VIH o que mantienen relaciones sexuales sin condón.

Estas personas deben tomar una pastilla cada 24 horas, de forma constante, siempre que continúen en riesgo.

Para quienes no están en un riesgo constante —por ejemplo, quienes tienen relaciones sexuales eventuales, con diferentes parejas sin preservativo—, existe otra forma de suministrar el medicamento, conocida como “intermitente” o “a demanda”. 

El régimen que se ha estudiado para suministrar la PrEP a demanda es  “2-1-1”: dos pastillas entre dos y 24 horas antes de una posible exposición, una pastilla 24 horas después, y una cuarta 24 horas después.

Quinónez explica que este medicamento preventivo no excluye a otras formas de prevención en las relaciones sexuales, como el uso de condón. “Existen personas que están en mayor riesgo ante el virus, como quienes se dedican al comercio sexual… para ellas esta opción es ideal para coadyuvar a no adquirir VIH, si no tienen posibilidad de usar condón”, comenta. 

En Guatemala, organizaciones como Pasmo o el Colectivo Amigos contra el Sida (CAS) distribuyen este medicamento como prevención para la población en general, que está en constante riesgo, según su vida sexual. Además, Pasmo tiene alianzas con servicios de salud como Blue Medical para entregar PrEP de forma gratuita a los pacientes. 

Quiñónez asegura que los efectos secundarios más frecuentes de la PrEP son malestar estomacal, diarrea, náuseas o dolor de cabeza. Estos efectos disminuyen a medida que se sigue usando el medicamento. 

Además, explica que en Pasmo se realizan pruebas de creatinina, un mes después de iniciado el uso de PrEP, para saber si ha producido efectos en el hígado. Antes de entregar el medicamento, es necesario realizar una prueba de VIH y que el resultado sea negativo.

Profilaxis post exposición (PEP)

La PEP, o profilaxis post exposición, se utiliza únicamente en situaciones de emergencia, después de haberse expuesto a un posible contagio de VIH. 

Este posible contagio, explica Quiñónez, pudo haber sido al tener sexo con alguien que desconocía su diagnóstico positivo, por una violación sexual o al tener contacto con el virus en el lugar de trabajo, por ejemplo, el personal de salud. 

Según los CDC, para que la PEP sea efectiva, la primera pastilla debe tomarse en un periodo de tiempo que no supere las 72 horas después de la exposición al virus. “Mientras más pronto se acuda a un médico para tratarse, más efectividad tiene”, asegura Quiñónez, de Pasmo. El protocolo, explica, consiste en tomar una pastilla al día, durante 28 días.

“Lo ideal es que si una persona tiene riesgos altos de exposición al VIH, después del procedimiento PEP, pase al procedimiento PrEP para seguir con la prevención”, agrega Quiñónez. 

Los CDC explican que el uso de este medicamento es seguro y que en algunas personas puede causar efectos secundarios, como náuseas.

En Guatemala, este medicamento es distribuido por el Ministerio de Salud únicamente para víctimas de violación, y en el CAS está disponible para cualquier persona que la solicita. Luis Gómez, su director, comenta que el equipo del trabajo hace un análisis de riesgo de las personas que atienden y con base en ello se recomienda qué método de prevención es el más adecuado. Si una persona requiere PEP por emergencia, Gómez recomienda acudir a las instalaciones en Ciudad de Guatemala o llamar para solicitar apoyo.

Medicamentos para sobrevivientes de violencia sexual

El Ministerio de Salud brinda acceso a estos medicamentos antirretrovirales únicamente a personas sobrevivientes de violencia sexual, a través de las clínicas de atención a víctimas sobrevivientes de violencia sexual.

Juan Luis Pantaleón, jefe de información en el MP, explica que cuando la institución atiende a víctimas de violencia sexual, son redirigidas a una de estas clínica de atención especializada del Ministerio de Salud, donde se les realiza una prueba de VIH para constatar que el resultado sea negativo. Si es así, además de tomar medicamentos antirretrovirales y de prevención de otras enfermedades de transmisión sexual, debe iniciar un tratamiento con PEP, brindado en la clínica de salud pública.

Según el Protocolo de Atención a Víctimas/Sobrevivientes de Violencia Sexual, actualizado en 2019, las clínicas de atención especializada a víctimas o sobrevivientes de violencia sexual deben proveer un tratamiento profiláctico a los casos de alto riesgo.

Este tratamiento debe incluir una de las tres opciones de fármacos, según el caso de cada paciente:  28 tabletas de emtricitabina de 300 mg + tenofovir de 200 mg (PrEP) y 28 tabletas de dolutegravir de 50 mg; o 28 tabletas de tenofovir de 300 mg,  28 tabletas de lamivudina de 300 mg (PEP) y 28 tabletas de dolutegravir de 50 mg. 

En el caso de niñez menor de dos años, se distribuyen 56 tabletas de zidovudina de 300 mg y lamivudina de 150 mg (PEP), para consumir a lo largo de 28 días.

Para casos en los que hubo múltiples agresores o en los que hubo violencia extrema, el protocolo indica que se debe agregar un fármaco extra a cualquiera de las tres opciones anteriores. Este se trata del compuesto lopinavir de 200 mg + ritonavir de 50 mg, en 112 tabletas para 28 días. Este medicamento se utiliza para tratar infecciones virales y disminuye la posibilidad de que el virus desarrolle el sida y otras enfermedades relacionadas al VIH como cardiovasculares, hepáticas o cáncer.

Desde mayo de 2022, el Ministerio de Salud cuenta con 44 de estas clínicas de atención a sobrevivientes de violencia sexual en 40 hospitales. Sin embargo, el departamento de Comunicación del ministerio asegura que no cuenta con cifras de disponibilidad de estos medicamentos. Aseguran que las compras para abastecimiento las realiza cada hospital en donde se encuentren las clínicas. 

Según el portal Guatecompras, entre enero y julio de 2022, el Hospital Roosevelt, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), el Departamento Administrativo del Ministerio de Salud, el Hospicio San José y el Hospital General San Juan de Dios compraron tenofovir + emtricitabina y dolutegravir. El Hospital San Juan de Dios tiene al menos diez compras de estos medicamentos en evaluación. Sin embargo, las compras de lamivudina se han declarado desiertas en los últimos cuatro años. La última compra adjudicada, a cargo del IGSS, se registra en mayo de 2019 a la empresa Seven Pharma.

Fáctica consultó al MSPAS y al IGSS acerca de esto, en cuanto se tenga respuesta de las instituciones, se incluirá en este texto.

Luis Gómez, el director de CAS, comenta que desde 2014 han tenido acercamientos con el Ministerio de Salud para implementar PrEP y PEP en el sistema público de Guatemala, con acceso a más poblaciones en riesgo y no solo a víctimas de violencia sexual. 

Según explica, la unidad encargada de implementar estas alternativas a los preservativos es del Programa Nacional de Prevención y Control de ITS, VIH/Sida, pero asegura que la estrategia no ha avanzado, aunque desconoce las razones. 

Fáctica también solicitó al Ministerio de Salud información sobre esta posibilidad, pero el personal de comunicación dijo no poder dar detalles sobre una estrategia que aún no se concreta.

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Imagen de portada: Freepik.

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