Después de las tormentas
COVID-19
Qué sabemos (y qué no) sobre la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus
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A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió una moratoria, en algunos países se estableció la aplicación de una tercera dosis para toda la población, mientras que en otros sólo para grupos específicos, como los pacientes inmunodeprimidos. No existe aún un consenso científico sobre la necesidad de una tercera dosis y todavía no se sabe cuánta más protección podría proporcionar ese refuerzo.


Texto: Lucía Gardel


A medida que los países van avanzando con las campañas de vacunación contra el coronavirus, en algunos casos surge la propuesta de aplicar dosis de refuerzo luego del transcurso de unos meses de finalizado el esquema, ya sea para la población general o para ciertos grupos vulnerables.

¿Qué posición sostienen los principales organismos de salud mundiales? ¿Sabemos ya si una tercera dosis de las vacunas contra el coronavirus es necesaria?

[Lee aquí: “Las vacunas aprobadas no son ‘inyecciones experimentales’, como aseguran los volantes publicados en un sitio web”]

Un debate mundial

Si bien algunos países comenzaron a aplicar terceras dosis o a evaluar la medida, no hay aún un consenso científico de si es necesaria y cuándo. En cambio, sí hay un extenso debate sobre el tema.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha mostrado reticente en varias oportunidades y pidió a los países una moratoria de dos meses. “La posición de la OMS es retrasar el uso de refuerzos. Y en realidad hay un debate y no hay consenso sobre si los refuerzos son realmente efectivos o no. Por eso, en lugar de pasar a los refuerzos, es mejor compartir lo que pueden usar con otros países, para que otros países puedan aumentar su cobertura de vacunación y luego podamos hacer refuerzos”, señaló el director General de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus en una conferencia de prensa el 23 de agosto último.

A pesar del pedido del organismo mundial, en algunos países, la aplicación de la tercera dosis se estableció para toda la población, mientras que en otros sólo grupos específicos.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos recomiendan ​​a las personas que están moderada o gravemente inmunodeprimidas recibir una dosis adicional de la vacuna de ARNm después de haber recibido 2 dosis.

Además, se está evaluando comenzar -aún aún falta la aprobación final- con la aplicación de una inyección de refuerzo a partir del 20 de septiembre para toda la población y tras 8 meses de la última dosis de Pfizer y Moderna. Un comunicado de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), señaló que “probablemente se necesitarán inyecciones de refuerzo para las personas que recibieron la vacuna Johnson & Johnson (J&J)”.

En Israel, el Ministerio de Salud aprobó la aplicación de una tercera dosis a cualquier persona mayor a los 12 años. En Europa, aunque la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) señala en su página web que es aún muy temprano para decidir si los refuerzos serán necesarios, países como Francia, Alemania y Reino Unido planean comenzar a aplicar una dosis de refuerzo a personas de grupos vulnerables.

A nivel regional, Uruguay comenzó a aplicar una tercera dosis a las personas inmunodeprimidas moderadas y severas vacunadas con Pfizer, Sinovac o AstraZeneca, y a toda la población general que cuenten con el esquema completo de vacunación de Sinovac “con el objetivo de reforzar la inmunidad”. Incluso, para las personas inmunodeprimidas que fueron vacunadas con Sinovac se recomienda una cuarta dosis.

Lo que deberían hacer las autoridades sanitarias de todos los países es ayudar a que el número de vacunados sea el máximo posible, primero con una dosis -hay muchísimas personas sin una vacuna-, después una segunda dosis. Ese régimen de vacunación brinda una inmunidad con defensas suficientes para impedir, en la mayor parte de los casos, con un 99% de eficacia, la enfermedad grave y la hospitalización”, señaló a Chequeado Víctor Romanowski, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Virología.

Para Romanowski sí sería razonable “dedicar una tercera dosis a la protección de aquellos individuos que tienen un problema de respuesta inmune, y eso se está evaluando porque un nuevo refuerzo inoculado a 6 u 8 meses después es un recordatorio para el sistema inmune”.

[“Las variantes del coronavirus y su efecto en las vacunas”]

Datos que aún faltan y son necesarios

No existe aún un consenso sobre si la tercera dosis es necesaria y todavía no se sabe cuánta más protección podría proporcionar ese refuerzo, según explicaron diversos especialistas a Chequeado.

No existe consenso, se está evaluando el tema. Las que más presionan son las compañías que las venden. Todavía no hay evidencia empírica de su necesidad en ningún lado ni con ningún tipo de vacuna”, explicó Eloísa Arana, doctora en Bioquímica y Biología Molecular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), especializada en Inmunología.

¿Hay sustento científico para decir que estamos mal protegidos con 2 dosis y necesitamos una tercera dosis? No, no hay sustento científico hoy por hoy para decir ‘necesitamos ya una tercera dosis’ con ninguna de las vacunas”, coincidió Jorge Geffner, profesor de inmunología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Conicet.

¿En algún momento vamos a necesitar una tercera dosis? Posiblemente. Pero, ¿es urgente? No está claro. Quizás en algunas poblaciones habría que darlas, por ejemplo, en pacientes oncohematológicos”, agregó Geffner.

Los niveles de anticuerpos no siempre son predictivos de la protección. Un estudio coordinado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires -aún no publicado en una revista científica- demuestra que si bien los anticuerpos disminuyen paulatinamente en cantidad 6 meses después de la aplicación de Sputnik V, su potencia neutralizante (su capacidad para bloquear el virus) aumenta con el paso del tiempo.

Esto se explica porque esos anticuerpos atraviesan un proceso gradual de maduración que aumenta su calidad para bloquear al virus e impedir la infección”, indicó Andrea Gamarnik, líder de la investigación, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir e investigadora del Conicet.

Además, los estudios realizados hasta ahora con AstraZeneca, Pfizer y Moderna confirman (ver acá, acá, acá y acá) que, incluso frente a la variante Delta, se mantiene elevada la protección para evitar la infección grave, el riesgo de hospitalización y muerte por COVID-19.

[Las variantes del coronavirus: ¿Cuáles están en Guatemala y qué implican?]

La inequidad global y las nuevas variantes

Para los especialistas consultados por Chequeado, la distribución asimétrica de las vacunas genera más inequidad global frente al acceso de las vacunas.

“Estamos hablando de terceras dosis un continente como África está en el 3% de la población que accedió a una dosis”, apuntó Geffner. “Como las dosis siempre son limitadas, si van para un lado no van para otro, ahí tenés población de riesgo a la que el coronavirus le puede afectar. Hay problemas con los stocks de las vacunas, es una producción que sigue siendo limitada. Tendría que haber una distribución mucho más solidaria”, opinó el especialista.

Además de la inequidad, el problema principal que acarrea esta distribución asimétrica es la posible generación de nuevas variantes en los sectores no vacunados del planeta. “Los que no tengan ninguna dosis no pararán de generar nuevas variantes que quizás logren escapar a la protección de tales vacunas. La única forma de ir frenando un virus así es que todos tengan una mínima protección que ralentice al virus, no que algunos tengan mucha y otros nada”, explicó Arana.

“Es muy preocupante la desigualdad o inequidad en el acceso a las vacunas en diferentes regiones del globo. Donde hay circulación, se replica el virus, cuando se replica comete errores y de esa manera se producen variantes”, manifestó en la misma línea Romanowski.

El objetivo de la OMS con el pedido de moratoria es conseguir que al menos el 10% de la población de cada país esté completamente vacunada contra la COVID-19 antes de que los países ricos comiencen con las terceras dosis. Adhanom Ghebreyesus repitió en la conferencia del 23 de agosto último que el 75% de las dosis de las vacunas contra el coronavirus fueron distribuidas sólo en 10 países de todo el mundo. “Estoy muy decepcionado por la donación de vacunas”, reconoció.


Este texto fue publicado originalmente en Chequeado. Puedes leer la publicación original en este enlace.

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