Después de las tormentas
COVID-19
Las vacunas aprobadas no son “inyecciones experimentales”, como aseguran los volantes publicados en un sitio web
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Circulan en internet unos volantes con información falsa sobre la vacunación contra la COVID-19 en Estados Unidos, México, Colombia y Argentina. Contrario a lo que indican, las vacunas sí están aprobadas, no utilizan células de fetos abortados y las personas que se vacunan no forman parte de un experimento. En Fáctica detectamos estas desinformaciones.


Un sitio web llamado David contra Coviat ha publicado cuatro volantes con información sobre la vacunación en Estados Unidos, México, Colombia y Argentina para, según indican, divulgar en parroquias y comunidades católicas.

“España y el resto de Latinoamérica cuentan prácticamente con las mismas vacunas”, dicen en la página, “de manera que puede ser útil ahí también. ¡Descarguen, impriman y compartan!”. Un lector de Fáctica nos preguntó a través de WhatsApp (+502 3756 8119) si la información publicada en el sitio es verdadera.

En la página de inicio del portal se explica que “David contra Coviat” es un evento que busca dar “información investigada, formación Católica Cristiana, recursos y herramientas confiables para ayudar a las personas a prepararse con fundamentos sólidos y a resistir con convicciones firmes a la presión brutal del experimento biológico masivo más grande de la historia”.

El proyecto es organizado por Verónica Flamenco, quien se presenta en el sitio como católica, licenciada en comunicaciones, certificada en mercadotecnia, estudiante de maestría en teología del cuerpo, activista provida y blogger, y Astrid Bennet, católica, licenciada en idiomas, estudiante de maestría en bioética, activista provida.

En la página no se explica cómo está financiado el proyecto o si hay alguna agrupación detrás. Solo se incluye un enlace de Paypal para realizar donaciones.

El sitio enlaza a una web en la que publicaron los videos de una serie de conferencias realizadas entre junio y julio de este año, impartidas por Atanasio Schnieder (obispo en Kazahstan), Javier Olivera (sacerdote), Daniela Cardona (médica), Javier Villamor (analista político), Daline Hernández, Astrid Benett y Verónica Flamenco. También dictaron una conferencia Beatriz Rauber y Chinda Brandolino integrantes de la organización Médicos por la Verdad.

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Los volantes están recogidos en una publicación firmada por Verónica Flamenco, quien se presenta como cofundadora de “David contra Coviat”. Incluyen datos sobre el proceso de aprobación de las vacunas, sobre su composición y sobre las consecuencias de la inmunización. La mayoría son falsos o engañosos. Te explicamos por qué.

Las vacunas no son un experimento

En los volantes se indica que “las personas que se vacunan se someten a un experimento”. Esto es reiterado en el primer párrafo de la publicación, en la que Flamenco asegura que las vacunas son “inyecciones experimentales”. Esta afirmación es falsa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de una vacuna se lleva a cabo a través de cuatro fases, precedidas de una preclínica, en la que se hacen estudios de tejidos y cultivos de células.

En la fase I se testea la vacuna con al menos 100 personas adultas para evaluar seguridad y efectos. La fase II aumenta el testeo a entre 200 y 500 personas, y en la fase III se incluyen a cientos de miles de voluntarios para comprobar, de forma más completa, la seguridad y eficacia de las vacunas, para así ser aprobadas por la OMS o por las autoridades de los países que decidan administrarlas.

La fase IV consiste en evaluar cómo funciona la vacuna en el mundo. Es decir, se estudia la efectividad y se monitorean los efectos adversos, al ya ser aplicada. En esta fase se encuentran todas las vacunas que se están usando actualmente en el mundo.

La infectóloga Alicia Chang Cojulún, vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI) aclara que utilizar el término “experimental” para referirse a las vacunas que ya se están administrando en el mundo es errado, ya que este concepto se utiliza únicamente para las fases previas, de laboratorio.

“Las vacunas que ya se están aplicando aún se monitorean y se evalúan para recabar información, pero se aplican en una comunidad porque en esta última fase ‘postexperimental’ ya han cumplido con términos rigurosos”, concluye.

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Las vacunas están aprobadas

Tanto en la publicación como en los volantes, Flamenco asegura que las vacunas que se administran en estos cuatro países no están aprobadas. “Recuerden que NINGUNA inyección está aprobada en el mundo. Solamente han recibido una autorización para uso de emergencia”, dice en la publicación.

En el volante de Estados Unidos se hace referencia a que las vacunas Pfizer, Moderna y Janssen no fueron aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA por sus siglas en inglés).

Sin embargo, las tres marcas sí han sido aprobadas, por la FDA, que las ha autorizado para uso de emergencia. La misma FDA señala que una autorización de este tipo es un mecanismo para facilitar la disponibilidad de vacunas durante las emergencias de salud pública y que las personas pueden confiar en las mismas, ya que han sido evaluadas rigurosamente.

En el caso de México, en el volante publicado se asegura que las marcas Moderna, Pfizer y Sinovac no han sido aprobadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Según el sitio de Cofepris, tanto la vacuna estadounidense Pfizer como la Sinovac están autorizadas para uso de emergencia.

En cuanto a la vacuna Moderna, según la comisión, no ha sido autorizada, pero tampoco se está administrando en México. Rolando Domínguez, vocero de la Secretaría de Salud del Estado de Chiapas, México, dice que por ahora se están aplicando solamente Pfizer, Sinovac, Sputnik V, AstraZeneca y CanSino.

En el volante de Colombia, se indica que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) tampoco ha aprobado las vacunas Moderna, Pfizer y Sinovac. Esto también es falso. Las tres han sido autorizadas para uso de emergencia, junto con las vacunas Janssen y AstraZeneca.

En el volante de Argentina, se asegura que las vacunas Sputnik V, Covishield y AstraZeneca no han sido aprobadas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Las vacunas Covishield y AstraZeneca tienen el mismo componente, pero son producidas en diferentes países: Covishield en India y AstraZeneca en Reino Unido. ANMAT publica las tres vacunas como autorizadas.

Además, la OMS ha publicado un listado de vacunas que ha aprobado para su uso. Actualmente hay seis vacunas aprobadas por esta organización: Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna, Sinopharm y Sinovac. La última, desarrollada en China, se añadió el 1 de julio.

La OMS recuerda que si uno o varios países aprueban una vacuna que ya ha superado la fase III de desarrollo (aunque no haya sido aprobada por la OMS), entonces se  considera que está en la última fase, de evaluación y monitoreo, y por lo tanto puede ser aplicada. Algunos países, como Guatemala, están aplicando vacunas que entran en esta categoría, como la Sputnik V.

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La OMS también ha recomendado en reiteradas ocasiones que “cualquier vacuna que ofrezcan las autoridades nacionales de salud en el momento de que cumplan los criterios establecidos” es buena opción para inmunizarse.

En la publicación de “David contra Coviat” se hace referencia a dos sitios web en los que, según dicen, se puede “ver el listado completo de vacunas”. Uno corresponde a una organización que promueve el valor de la maternidad y la paternidad, y el otro es un sitio religioso en contra del aborto. Estos sitios web no son oficiales. Además, en la página no se aclara que estos listados incluyen tanto vacunas aprobadas como otras que aún se encuentran en las primeras fases de desarrollo.

No se utilizaron células de fetos abortados en la producción de las vacunas

Según los volantes de “David contra Coviat” todas las vacunas que enlistan “usaron células de bebés abortados en TODAS sus etapas”. Esta afirmación también es falsa.

Dalia Lau Bonilla, doctora en biología molecular, especializada en microbiología y docente de la Escuela de Posgrados de Farmacia, de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), explica que las investigaciones que preceden a la elaboración de vacunas, diagnósticos y tratamientos utilizan “líneas celulares”, que son células clones de células originales.

En casos como en el de la vacuna desarrollada por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, se ha utilizado la línea celular HEK-293, proveniente de una célula original del riñón de un feto, de un aborto legal, llevado a cabo en Alemania, en el año 1972.

Según explicó la Universidad de Oxford al medio español Newtral, “las células HEK-293 utilizadas hoy en día son clones de esas células originales… no son células de bebés abortados”. Es decir, son réplicas creadas en laboratorios. Esta desinformación ya la hemos verificado en Fáctica.

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Las vacunas usan tecnología que ya se había usado antes

En los volantes se asegura que las vacunas de Pfizer y Moderna utilizan tecnología “mARN NUNCA usada en vacunas”. Esto es verdadero. Según Lau-Bonilla con el desarrollo de estas dos vacunas se comenzó a usar el método del ARN mensajero.

El 4 de marzo de 2021, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) publicaron que “las vacunas ARNm son un nuevo tipo de vacunas que protegen contra enfermedades infecciosas (…) enseñan a nuestras células a producir una proteína, incluso solo una porción, que desencadena una respuesta inmunitaria en nuestro organismo”.

Aunque las vacunas que utilizan ARNm son nuevas, los científicos han estudiado y trabajado con este material genético desde hace décadas.

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La vacuna no evita que te contagies pero reduce la mortalidad y los casos graves por COVID-19

Otra afirmación recogida en los volantes del grupo católico es que ninguna de las vacunas evita el contagio de COVID-19.

Aunque las vacunas contra la COVID-19 que se están administrando ahora en el mundo no protegen al cien por cien de contagios y síntomas, según la OMS, sí “reducen el riesgo de que el virus cause síntomas y tenga consecuencias para la salud”.

“La inmunidad, que ayuda a las personas vacunadas a luchar contra este virus en caso de infección, reduce la probabilidad de que lo contagien a otras personas y, por tanto, también protege a estas”, publica la OMS.

Es decir, que aunque las vacunas no evitan el contagio en su totalidad, sí contribuyen a que una persona ya vacunada no presente síntomas graves y reduce la tasa de mortalidad.

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Los efectos secundarios de las vacunas

Sin hacer distinción de marcas, en los volantes también se asegura que las vacunas contra la COVID-19 “han ocasionado muertes o lesiones graves”. Según los CDC, hasta el 12 de julio de 2021, se habían notificado en Estados Unidos, 6,079 personas fallecidas, de los 160 millones de personas vacunadas con esquema completo en ese país. Es decir, que las personas fallecidas después de recibir la vacuna corresponden al 0.0037% de las vacunadas.

Aun así, los CDC señalan que “después de una revisión de la información clínica disponible, incluidos los certificados de defunción, informes de autopsias e historias clínicas, no se estableció una relación causal con las vacunas contra el COVID-19”.

El Gobierno de Guatemala asegura que hasta julio de 2021, no se registra ninguna muerte por haber recibido alguna de las vacunas que se administran en el país (Moderna, Sputnik V y AstraZeneca).

Según publicó la OMS el pasado 19 de marzo, “el Comité Consultivo para la Determinación del Riesgo en Farmacovigilancia de la Agencia Europea de Medicamentos ha examinado 18 casos de trombosis de senos venosos cerebrales registrados tras más de 20 millones de vacunaciones con la vacuna de AstraZeneca en Europa”, por lo que concluyeron que los beneficios que aporta esta vacuna son superiores a los riesgos.

En cuanto a otros efectos secundarios, la OMS enlista entre los más comunes, con una duración de pocos días, fiebre, dolor o enrojecimiento en el lugar de la inyección, cansancio, cefaleas, escalofríos y diarrea. “Los efectos secundarios habituales pueden gestionarse con descanso, bebiendo líquidos no alcohólicos y con paracetamol”, recomienda.

***

Fáctica buscó comunicación con Verónica Flamenco, la autora del texto, a través de sus redes sociales y del apartado “Contáctanos” de su sitio web, para conocer la fuente de sus afirmaciones. En su respuesta, Flamenco nos refirió a otros textos del mismo sitio “David contra Coviat”, pero no compartió evidencia que respaldara sus declaraciones.

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