Después de las tormentas
COVID-19
Qué sabemos de la inmunidad que generan las vacunas contra el coronavirus
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Las vacunas contra la COVID-19 generan inmunidad y reducen los síntomas severos y la probabilidad de muerte. Sin embargo, aún no hay certeza de cuánto tiempo dura esta protección. En esta nota de Chequeado que republicamos, explican qué implica esta inmunidad, cuánto tiempo podría durar y qué ocurre con quienes se vacunan después de haber padecido la enfermedad.


La pandemia ya nos dejó algunas certezas, pero todavía queda una gran cantidad de interrogantes por responder. Sabemos que todas las vacunas contra el coronavirus generan una respuesta inmune en las personas. En todo el mundo se ha observado que la vacunación con dos dosis brinda una protección muy alta frente a la enfermedad grave, hospitalización y muerte.

Sin embargo, no sabemos aún cuánto dura esa respuesta inmune y si serán necesarias dosis de refuerzo a la vacunación actual. “La duración de la inmunidad hasta ahora se ha podido evaluar empíricamente en un período limitado. Existen estudios que fueron de seis meses de seguimiento, tanto en el tiempo de la infección natural como en el caso de la vacunación” explicó a Chequeado Víctor Romanowski, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Virología.

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Existen diversos estudios con estimaciones de cuánto podría llegar a durar la respuesta inmune posvacunación, pero se trata, justamente, de predicciones o de estudios con tiempos cortos de seguimiento. Al observar los estudios sobre la inmunidad natural del coronavirus, los expertos plantean la hipótesis de que la inmunidad protectora de las vacunas podría durar al menos de seis a ocho meses.

Pero, si bien los estudios pueden ser alentadores, no hay nada concluyente respecto a la duración de la inmunidad de las vacunas. “Las predicciones en general hay que validarlas con datos experimentales y no ha transcurrido suficiente tiempo como para hacer chequeos a tiempos más prolongados. No existen esos datos, lo cual no quiere decir que las vacunas duren poco. No podemos confirmar por la negativa, tampoco podemos afirmar por la positiva”, dijo Romanowski.

Por otro lado, Jorge Geffner, profesor de Inmunología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), explicó que cuando una persona se vacuna, el nivel de anticuerpos desciende con el paso de los meses, pero que, aún cuando estos anticuerpos desaparecen, se sigue teniendo un nivel de protección en las células B de memoria, que son las que quedan en la médula ósea.

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Pero no sabemos con qué eficacia protege esa memoria. Si te sigue protegiendo con un 90% de eficacia, nos quedamos tranquilos; pero si la eficacia es de un 20%, nos quedamos intranquilos, y ese dato no lo tenemos todavía”, dijo Geffner.

Otra de las limitaciones para conocer el dato tiene que ver con la aparición constante de nuevas variantes. Geffner apuntó que “las variantes actuales o las que surjan introducen un elemento de complejidad importante”. “La variante Alfa (detectada en Reino Unido) es más transmisible pero no evade la respuesta inmune, la Gamma (Manaos, Brasil) evade un poquito y la Delta (India) evade mucho, por eso es muy importante que no entre al país”, explicó el especialista.

Por su parte, el médico inmunólogo Otto Pritsch, del Instituto Pasteur de Montevideo, declaró al canal oficial de la Organización Panamericana de la Salud (OPS): “Todavía no sabemos con exactitud el tiempo por el que las vacunas nos van a proteger.

Existen datos muy positivos sobre la respuesta inmune generada por estas vacunas, los tipos de anticuerpos que neutralizan a los virus o los linfocitos T que destruyen a las células infectadas, que ha mostrado una duración de ocho meses o más generando una inmunidad o pensando que se puede generar una inmunidad cercana a un año”.

“Hasta la fecha, las investigaciones continúan para determinar la duración de la inmunidad (protección) que se genera posterior a la vacunación contra la COVID-19 con las vacunas actualmente disponibles. Además, se continúa evaluando la protección de estas vacunas contra las nuevas variantes del SARS-CoV-2. Tendremos la respuesta a esta y otras preguntas, a medida que tengamos más estudios en las poblaciones vacunadas lo que permitirá determinar si será necesario realizar vacunaciones anuales o en diferentes períodos”, explica la OPS en su sitio.

En este sentido, los especialistas consultados por Chequeado coincidieron en que hay estudios promisorios, pero que aún no se sabe con certeza cuál es la duración porque se necesita más tiempo para estudiar experimentalmente la inmunidad de las vacunas.

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Inmunidad de las vacunas en personas que ya padecieron la enfermedad

En un estudio publicado a fines de mayo último por la revista Nature los investigadores identificaron células productoras de anticuerpos de larga duración en la médula ósea de personas que se habían recuperado de la COVID-19.

Otro estudio preprint (es decir, una investigación que no fue revisada por pares) reveló que la vacunación aumenta la amplitud neutralizante natural mejorada del SARS-CoV-2 un año después de la infección.

Se puede suponer que la infección natural confiere junto con el refuerzo de una vacuna una inmunidad más duradera que una sola, porque la infección natural siempre es una ‘cicatriz más importante’ para el sistema inmune que las vacunas”, señaló Eloísa Arana, doctora en Bioquímica y Biología Molecular del Conicet, especializada en Inmunología.

“El nivel de anticuerpos que se mide en personas que recibieron una dosis de vacuna después de haber tenido la infección es altísimo, mucho más alto que las personas que fueron solo vacunadas. Ahora, qué va a pasar con los años está por verse y no puede predecirse”, señaló Arana.

A nivel local, así lo reveló un estudio realizado por investigadores de la Fundación Leloir a cargo de la jefa del Laboratorio de Virología Molecular, Andrea Gamarnik, y del que también participó Geffner. Los resultados preliminares enfocados en la vacuna Sputnik V señalaron: “La cantidad de anticuerpos en personas previamente infectadas que recibieron una sola dosis de la vacuna Sputnik V es 4.6 veces superior a la de aquellos voluntarios sin infección previa que recibieron el esquema de vacunación de dos dosis”.

En esa línea, un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba demostró que, en un grupo de individuos con infección previa a la vacunación y con la primera dosis de la vacuna Sputnik V, se podría prescindir de la segunda aplicación “desde el punto de vista de la respuesta humoral, y específicamente para la producción de anticuerpos con propiedades neutralizantes frente al virus”.

Sin embargo, los resultados demuestran la importancia de administrar la segunda dosis de la vacuna a quienes no han tenido exposición previa al virus.

De todos modos, no hay datos concluyentes respecto a la duración de la inmunidad. “Hoy por hoy, no sabemos si la inmunidad dura un año, dos años o más. Si tuviste una infección y después una vacuna, por ahí te dura más tiempo, no lo sé, por ahí sí, por ahí no. Hay que observarlo”, matizó Geffner.


Este texto fue publicado originalmente en Chequeado. Puedes leer la publicación original en este enlace.

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