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COVID-19
La aspirina no afecta a la eficacia de la vacuna, pero no es recomendable tomarla preventivamente
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Tomar una aspirina antes o después de recibir la vacuna contra la COVID-19 no afecta a la inmunización. Aun así, profesionales de la salud recomiendan no tomar este medicamento de manera preventiva.


Una lectora de Fáctica / Agencia Ocote nos preguntó a través de WhatsApp (+502 3756 8119) si tomar una aspirina antes de que te administren la vacuna contra la COVID-19, para reducir sus efectos secundarios leves, podría perjudicar la inmunización.

La duda ha surgido en varios países, a partir de publicaciones que advierten de supuestas interferencias de analgésicos en los efectos de las vacunas. Esto es falso. Sin embargo, no es recomendable tomar aspirinas de manera preventiva, antes de que te vacunen, y siempre se debe consumir el medicamento bajo prescripción médica. Te lo explicamos.

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Para qué se usa la aspirina y por qué no se recomienda tomarla de manera preventiva

El principal componente de la aspirina es el ácido acetilsalicílico. Según Bayer, la farmacéutica fabricante del medicamento, se utiliza principalmente para tratar dolores musculares y reducir la fiebre. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) define la aspirina como un antiinflamatorio no esteroide.

Es uno de los fármacos que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) sugieren para aliviar los efectos secundarios que haya podido producir la vacuna a algunas personas, como el dolor muscular, articular, de cabeza o las molestias en el área de la inyección. Pero, recuerdan, siempre debe consumirse con prescripción médica.

“Consulte a su médico si debería tomar algún medicamento de venta sin receta médica como ibuprofeno, acetaminofén, aspirina o antihistamínicos, para los dolores o molestias que pueda sentir después de vacunarse”, señalan, aunque remarcan que no es recomendable tomar estos medicamentos antes de vacunarse.

Carlos Grazioso, infectólogo pediatra del Hospital San Juan de Dios desaconseja el consumo de aspirina de forma preventiva, por sus posibles efectos adversos que, aunque no son frecuentes, pueden ser graves. Recuerda que, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, las aspirinas pueden aumentar el riesgo de hemorragias, espasmos bronquiales, úlceras gástricas, náuseas, vómitos o causar dolor abdominal y gastrointestinal.

La aspirina en niñas y niños, por ejemplo, ya no se utiliza para reducir la fiebre porque cuando hay presencia de una infección viral puede causar daños en sus riñones”, argumenta Grazioso.

Como alternativa a este medicamento, para aliviar los posibles síntomas después de la vacunación, la infectóloga pediatra Alicia Chang Cojulún, vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), recomienda el acetaminofén (también conocido como paracetamol).

“El acetaminofén tiene una condición molecular diferente a la de la aspirina”, dice Chang. “Su similitud está en que ambos son antiinflamatorios, sin ser esteroides, que reducen el dolor corporal y la fiebre, pero con la diferencia de que la aspirina acciona en la sangre”.

Chang explica que, además de funcionar para tratar dolores de cabeza y musculares en adultos, la aspirina es un “antiagregante plaquetario”. Esto significa que previene que las plaquetas de la sangre formen coágulos de manera inmediata.

Por esto, en las última semanas, en cadenas de WhatsApp y publicaciones en redes sociales, se ha motivado el consumo de aspirinas antes de recibir una dosis de la vacuna AstraZeneca, después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) documentara 18 casos de trombos (coágulos en la sangre) en 20 millones de personas vacunadas con esta marca. El argumento es que los efectos anticoagulantes de la vacuna ayudarían a prevenir estos trombos.

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, en España, aclaró en abril de este año que “tomar ácido acetilsalicílico no va a cambiar sustancialmente ningún riesgo a nadie”.

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En esta verificación, el medio español Maldita.es recoge una serie de datos que respaldan que no es recomendable el consumo de aspirina para prevenir síntomas. En el caso del acetaminofén, sin embargo, existen estudios que comprueban su efectividad.

El medio cita un artículo publicado en la revista científica The Lancet en el que se concluye que tomar acetaminofén previo a la vacunación ayuda a reducir el dolor, la sensación de fiebre, los escalofríos, el dolor de cabeza y malestar general.

Aun así, Erwin Calgua, epidemiólogo del Hospital San Juan de Dios, recalca que el uso de medicamentos como prevención de posibles síntomas de la vacuna no forma parte del protocolo oficial de vacunación en Guatemala.

Los especialistas consultados coinciden en que si una persona presenta síntomas más severos después de recibir la vacuna contra la COVID-19, lo recomendable es consultar a un médico y evitar la automedicación.

La aspirina no afecta a la eficacia de la vacuna

La aspirina puede calmar los efectos secundarios de la vacuna contra la COVID-19 una vez ésta es suministrada, pero, según especialistas, no interfiere en la inmunización.

Dalia Lau-Bonilla, química bióloga y docente de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), explica que el trabajo de un analgésico o un anticoagulante y el de una vacuna no tienen relación.

La vacuna actúa en las células que están en los glóbulos blancos, a las que les dará instrucciones para que generen anticuerpos”, indica, mientras que un analgésico actúa en  las células nerviosas y un anticoagulante en las plaquetas. “La aspirina y la vacuna contra la COVID-19 nunca se van a topar porque trabajan en áreas diferentes”, concluye Lau.

Las vacunas funcionan a nivel intracelular (dentro de las células) y la aspirina trabaja con las células, sin ingresar en ellas. Esto impide que pueda cortar los efectos de la vacuna”, recalca Erwin Calgua. Ambos enfatizan que un analgésico no puede afectar la inmunización.

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