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Dignidad y resistencia // Solo somos mujeres

“Las voces y testimonios de mujeres del presente, son, en cierto sentido, un mapa de cómo opera un sistema de desigualdades y exclusión; pero también una ruta de distintas formas de resistencia y posicionamiento ante el sistema, desde un cuerpo, desde una identidad y desde este tiempo”.

- GUION - Narración: Victoria nació en el municipio Villa Nueva y vive en la Comunidad Nuestra Señora del Carmen, en zona 12 muy cerca de la calzada Atanasio Tzul, …


– GUION –

Narración: Victoria nació en el municipio Villa Nueva y vive en la Comunidad Nuestra Señora del Carmen, en zona 12 muy cerca de la calzada Atanasio Tzul, en una acogedora y sencilla casa donde se escuchan las aguas de un río cuyo sonido es lo único que aún no está contaminado. Por lo demás, esta es una de las numerosas viviendas de la ciudad de Guatemala que han sido construidas próximas a los barrancos.

Victoria Sacalxot: mi nombre es Victoria Sacalxot Aj. Sacalxot es porque mi papá viene de los Quichés, de Quetzaltenango y el Aj, también, de Totonicapán porque mi mamá era de allá (…) Sacalxot quiere decir cocedores de barro, y el Aj, pues es la vara del respeto o la vara del orden, más o menos, ¿verdad?

N: Y ambos apellidos la describen, sus manos han trabajado en una gran diversidad de tareas,  aunque el barro específicamente no es una de ellas. En Guatemala Según Floridalma Contreras, miembro del Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia (Sitradomsa), el salario de las trabajadoras remuneradas del hogar es terrible. Han registrado en los departamentos salarios de 300 y 400 quetzales (al mes). Mientras que en la capital pagan de 1 mil a 1,500 o 1,800 quetzales. 2 mil en zona 16 o  17, esto por supuesto no llega ni al salario mínimo, y Victoria ha transitado esa realidad, trabajo doméstico, corte y confección, educación y tareas de construcción en los distintos lugares donde ha vivido, dan fe de una mujer trabajadora, y líder, ahí la vara de la autoridad de su apellido materno.

VS: no tengo recuerdos de que jugaba, no, no habían juegos para mí, sino había mucho trabajo. Crecí así y entonces cuando llegué a adolescencia, se puede decir, porque de once años me mandaron a trabajar una casa. Siempre sufrí mucha marginación, humillación por no saber leer, por mis orígenes, sólo escuchaban mis apellidos y se burlaban, y yo me sentía tan mal porque decía: ¿Qué tiene de malo nuestro apellido?

N: Su historia es la de muchas mujeres guatemaltecas que han crecido en un contexto racista, clasista, sexista y violento, cuatro palabras que marcan profundamente la historia de la región.

VS: en la casa sufría mucha violencia… física, psicológica, acoso sexual desde niña y eso pues me hacía soportar las humillaciones y toda la marginación que sufrí en los trabajos porque prefería eso, a estar con esa zozobra del acoso sexual y del maltrato físico que, no era corrección, sino era tortura… Había algo… Que le dijera yo, en la cultura de ellos, de mis padres, que las mujeres sólo éramos mujeres y los varones eran gente, nosotras sólo éramos mujeres.

N: La infancia de Victoria transcurrió en la década de los 50, hoy, 70 años después pocas cosas han cambiado. Cristina Quiroa es facilitadora de talleres de salud sexual y reproductiva con niñas y adolescentes,

Cristina Quiroa: siempre ha estado así, pero siento que ahora es más visible el tema, por ejemplo, de violencia sexual, de embarazos no deseados y no solo con niñas, en general con mujeres la cantidad de embarazos no deseados ha aumentado mucho. Eso nos lleva como a la pregunta, o más bien la conclusión de quiénes son los agresores de las niñas y las adolescentes, en dónde están. La respuesta, al ver la cantidad de las estadísticas que tenemos sobre casos de violencia sexual, por ejemplo, es que los agresores están en la casa, con las niñas y que los agresores son familiares de las niñas y que entonces para nosotras el quédate en casa, muchas veces es una sentencia de muerte, es una posibilidad más de agresión sexual y de embarazos no deseados.

N: Y desde el presente en pandemia habla de esa realidad en la que  de enero a mayo del 2020, según datos del Observatorio en Salud Sexual y reproductiva de Guatemala (Osar), en el país se reportan al menos 47 mil embarazos de niñas y adolescentes.

CQ: Porque pues todas las medidas se enfocan en el mundo adulto, definitivamente, porque pues trabajan y llevan como que el sustento a los hogares, pero ¿y el juego de las niñas y los espacios de relacionamiento? Y las niñas que han tenido que moverse de su casa porque su familia ya no pudo pagar la renta. El romper con ese tejido comunitario, tejido barrial, o sea dónde quedan esas preocupaciones de las infancias, que es algo que no se ha mencionado, en ningún momento de parte de las autoridades, no ha habido, yo creo que nunca un discurso o algo sobre esto. Entonces, a nosotras sí nos preocupa, a mí me preocupa que va a pasar después con toda la parte emocional de las niñas.

N: Victoria aprendió a leer en una escuela nocturna, lavaba y planchaba de día y estudiaba por la noche. En esa época compró un espacio en un  barranco cercano a la Verbena y estudió también corte y confección, algo que aún sigue siendo una de sus fuentes de ingreso. Hizo de todo Victoria

VS: hubo una etapa en mi vida, que opté por cantar. Un día me oyeron porque participaba en la escuela nocturna, había que representar a la escuela y me eligieron a mí para ir al festival nacional del 84, 85, y algunos vecinos me oyeron y me contrataron para que fuera a cantar en un grupo de música cumbia, ¿verdad? Música así, vallenatos y todo eso. Entonces, a mí me encantaba bailar y cantar. Entonces era una forma… Yo cantaba muchas canciones tristes porque yo sentía que ahí sacaba el dolor que no podía expresar o que no podía decírselo a las personas que me habían hecho tanto daño (…) Pasaron siete años y a los siete años rehíce mi vida con otra persona. Gracias a dios no me fue mal, era una persona muy humilde, pero con un gran corazón. Una familia igual muy humilde, pero con un gran corazón

N: Formó una nueva familia, y aquello que fue uno de sus conflictos por resolver, su familia, se convertiría ahora en una oportunidad para replantear su vida.

VS: Mi suegra hizo el papel de mamá, me llevó a la costa, me enseñó a negocia y, hasta la fecha, tengo treinta y cinco años de ir a vender allá, y con las ganancias del negocio logré pagar este lote de acá… No metiéndome, sino siendo parte, aceptar ser parte de la organización de la comunidad, ¿verdad? Me eligieron, e una ocasión, secretaria de la junta directiva de aquí del comité. Posterior a eso me llevaron hasta vicepresidenta, después me llevaron a presidenta y así. Entonces, fue como, logramos el desarrollo, no solo de mi persona como persona, sino el desarrollo de mi familia porque pude graduar a mis hijas, tuve un hijo varón con la segunda pareja, él influyó mucho en que yo superara un poco, ¿verdad? Incluso, ya me puse a estudiar los básicos y un bachillerato por madurez en la noche

N: Virginia Woolf escribió alguna vez “si me haces una pregunta simple, por ejemplo, dónde está Guatemala, me vería obligada a cambiar de tema”, pareciera universal nuestro olvido, también escribió Woolf, “una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas”. El espacio propio, la independencia, esos gestos pequeños y complejos. De nuevo la historia del país es un fractal que se replica a sí mismo en tiempos y contextos, y sin embargo, las transformaciones nunca han dejado de suceder, escuchemos por ejemplo el caso de  Paula Orellana, una joven de el Jícaro, el Progreso, que reside en el Centro Histórico de Guatemala y considera su vida independiente un proyecto

Paula Orellana: Yo que soy de oriente, es una construcción machista potente, no es de que en todo el país no pase, pero hay un estereotipo en oriente bastante marcadode machos y gente machista. Entonces, yo siempre estuve, me chocaba muchísimo eso, me lastimaba, me construyó con dolor, ¿verdad? Ese machismo, y decido que eso no era lo que yo quería en mi vida. Entonces, cuando tomo la decisión de irme a vivir sola, fue muy duro, ¿verdad? Porque fue enfrentar a mi familia en el sentido de que su hija, pues no se está yendo casada, que cualquier persona podía entrar a la casa (…) Yo quiero hacer esto porque yo quiero construir mi historia, no quiero que ser mujer me signifique un destino económico, político o social, ¿verdad? Por ahí, también, es que me hago feminista, porque no quiero que ser mujer… No soy feminista porque soy mujer, soy feminista porque no quiero que ser mujer que, por cierto, soy mujer cisgénero, pansexual, no quiero que eso me signifique un destino, para nada, ni para nadie

N: La conexión de Paula con su espacio es contextualmente distinta la de Victoria, pero comparten un elemento esencial, la organización. Solo organizarse permitió que quienes viven en la comunidad de Nuestra Señora del Carmen lograran comprar esos terrenos, Victoria nos cuenta cómo este trabajo comunitario permitió cubrir esa necesidad básica del espacio propio.

VS: aquí en Nuestra Señora del Carmen, ¿verdad? Igual en muchas comunidades que surgieron a través del terremoto del 76. Yo vine en el 84, 86 acá… Pues ya había gente, entonces yo vine a comprar un derecho, ¿verdad? Ya vivía gente acá. Compré una cobachita y, posterior a eso, pero no había certeza jurídica de la tierra.

-¿Y a quién le compraban eso?

A algunos vecinos que ya habían agarrado. O sea, algunos vinieron y se asentaron aquí, ¿verdad? Y agarraron mucha tierra. Ya cuando estaban asentados aquí comenzaron a vender los pedazos, entonces así fue como nosotros compramos, ¿verdad? Pero no había, como le digo, certeza de la tierra (…)

nos organizamos porque con el miedo de que nos sacaran, nos organizamos y logramos, en un momento político-cultural, que, había un señor Rafael Donis, era creo que gerente del Banco de la Vivienda en ese entonces, BANVI, se estaba lanzando para alcalde y vino aquí, y vino a decir que votáramos por él. Entonces le dijimos que, si él quería el voto, que nos legalizara primero la tierra, que queríamos ver primero algo positivo, y accedió. Luchó por que nos vendieran la tierra, ¿verdad? Entonces, vino topografía, todo eso lo tuvimos que pagar y se logró, ¿verdad? Compramos el terreno, al BANVI se le pagó por abonos, pero lo pagamos. Cuando ya se pagó, pudimos sacar nuestras escrituras y cada quién tiene sus medidas y todo.

Posterior a eso, como no había agua potable, había que ir a lavar a un tanque hasta allá, casi por la Petapa. El agua había que comprarla por tinajas y como no habían gradas como hoy bajaron ustedes, ¿verdad? Eran unos resbaladeros de tierra, las mujeres nos caíamos con los cántaros de agua, no habían drenajes, una casa se venía sobre la otra y se derrumbaban en estos tiempos de lluvia, se derrumbaba una casa sobre la otra, ¿verdad? Y se venían como naipe, así. Nosotros que éramos los últimos aquí, recibíamos a todos.

eso también nos hizo ver a nosotros que había, también, mucho peligro, ¿verdad? Y comenzamos organizados a tocar puertas, nos unimos con Plaza de toros, la Forestal, la Verbena y otras, a ver cómo hacíamos para gestionar fondos para hacer muros de contención. Entonces, estuvimos trabajando de la mano con Care, así se llamaba la organización, Care. Nos daban material y la comunidad tenía que hacer los muros de contención. Muchas mujeres tenían que hacerla de ayudantes de albañil, de bajar material, se bajaban unos tubos de cemento inmensos, se quebraron las piernas muchas compañeras, los niños, los ancianos y hombres, se trabajó; y se hicieron muros de contención en cada lote, ¿verdad? Eso ayudó a que ya no hubieran derrumbes. Luego, no había agua potable, entonces en ese momento me dijeron a mí, que tomara la batuta de presidenta de la junta para que pudiera gestionar más.

N: Agua, energía eléctrica, drenajes pluviales, espacios formativos, trabajos, las complejidades de la vida de Victoria y de su comunidad se han ido resolviendo en este ejercicio de cercanía y complejidad, no ha sido fácil. La organización, ese principio de solidaridad y fuerza. Esa respuesta a la ausencia estructural del Estado. La sociedad vive una realidad de desamparo de parte de las instituciones creadas para sostenerlas, sin embargo, existen unidades mínimas de solidaridad y de estructura, como nos recuerda Paula Orellana

PO: Sabemos de que el Estado no nos garantiza, no nos ha garantizado y no nos va a garantizar políticas públicas que nos permitan vivir con dignidad y, lo mejor que podemos hacer, es que la vecina sea tu amiga.

N: Paula también forma parte de la organización Hijos,

PO: Esta esta frase, muy famosa de: “Hasta la victoria, siempre”. En donde hay una utopía de revolución en donde todas las opresiones se logran botar, pero eso es muy difícil y es muy grande poder pensar en eso. Ojalá que sí, pues, pero a mí me gusta pensar que hasta las pequeñas victorias siempre, que con pequeñas acciones y acciones concretas, esas son victorias. Que un vecino se preocupe por su vecina, esa es una victoria; que un vecino ayude en una tragedia, como puede ser el asesinato de una nuestra vecina, también es una pequeña victoria; poder dar mil platos de comida, eso es una pequeña gran victoria,

N: La organización como una forma de autocuidado, como nos hace ver Cristina Quiroa

CQ: Yo sí pienso mucho en una organización barrial, ¿verdad? Esa niña que sabe, que tiene conciencia de organización y que tiene conciencia de protegerse como niña y proteger a otras niñas, si ve que algo le está pasando a una niña, lo va a decir. Entonces, ese secreto que guarda una niña abusada, por ejemplo, deja de ser solo de ella cuando una amiga lo sabe, cuando otra niña lo sabe; y cuando la otra niña le puede decir a su mamá: “mamá, mirá, a la otra niña le está pasando esto”. Y tal vez ella no se anima a contárselo a su propia mamá, pero otra niña lo sabe y puede decir: “mirá qué podemos hacer”

N: Cristina también forma parte de la colectiva Las caracolas que acompaña procesos de empoderamiento y autonomía económica para mujeres

CQ: pero creo que lo importante es que nosotras siempre hemos sabido que las respuestas vienen de la organización comunitaria, vienen desde nosotras y no vienen desde las entidades de gobierno y que justo, “cuando pase esto”, decimos siempre, pero sí tenemos que repensar la forma en que las mujeres nos estamos organizando y dejar de depender de lo que el gobierno pueda o no pueda hacer, de que si hay Seprem, si no hay Seprem, porque lo que las mujeres necesitan va más allá de las instituciones de gobierno

N: Y claro está, organizarse como búsqueda de resolución de conflictos estructurales, como bien nos ha narrado Victoria Sacalxot Aj

VS: Entonces, es así como, ahora, después de muchos años de participación, de organización y, sobre todo, la participación en muchos espacios me ha dado, que le dijera, este dominio de la palabra, ¿verdad? este dominio de los conocimientos. Pues no me lo sé todo, pero algo. Como dice la educación popular, ¿verdad? Puede que yo sepa algo, pero no lo sé todo. Usted, también sabe algo, pero no lo sabe todo, ¿verdad? Puede que yo sepa algo que usted no sepa y usted tiene algo que yo no lo tengo, pero si lo construimos entre todos, hacemos un trabajo construido con las ideas y los pensamientos de todos, donde todos somos útiles, donde todos somos pensantes

N: La organización es un principio esencial de la vida, la encontramos igual en los patrones de la naturaleza que en nuestra vida cotidiana, y sin embargo sabemos que en el lado humano de este planeta, las estructuras de desigualdad, de exclusión y dominación atraviesan de tal manera la vida de las mujeres, que el concepto de organizarse es claramente un planteamiento ante la realidad. Victoria, Paula y Cristina, son un ejemplo cercano de cómo la realidad puede ser transformada a través de la organización y de los pequeños gestos, acciones y decisiones que tomamos.

VS: Ay, a ver si me acuerdo… Dice… [Cantando] Sabía, sabía que tú me amabas y que me amabas en verdad, pero que me amabas tanto, pero que me amabas tanto, no me lo habían dicho aún…


Créditos

La serie Dignidad y resistencia es una producción de Agencia Ocote, y es posible gracias a La Cuerda y el Observatorio “La dignidad emancipa”, con el apoyo de Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, medicusmundi Bizkaia, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y Paz con Dignidad

Guion, reporteo y entrevistas: Lucía Reinoso, Julio Serrano Echeverría.

Edición de guion: Alejandra Gutiérrez.

Diseño de audio y edición: José Monterroso.

Ilustraciones: Maritza Ponciano.

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