El consumo de productos ultraprocesados se ha vuelto cada vez más común en Guatemala. En el área urbana, a partir de la pandemia se ha empezado a observar una transición …
En resumen
- El 30% de los mayores de 18 años están en riesgo de diabetes por consumo de ultraprocesados con exceso de azúcar, sodio y grasas trans.
- El uso de la «fortificación» por la industria alimenticia en Guatemala es marketing engañoso: los productos «con vitaminas» siguen siendo dañinos.
- Expertos urgen políticas alimentarias y transformación del sistema: reformular productos no es suficiente para la salud.
El consumo de productos ultraprocesados se ha vuelto cada vez más común en Guatemala. En el área urbana, a partir de la pandemia se ha empezado a observar una transición hacia el sobrepeso y la obesidad de la población. Esto por el cambio de hábitos de consumo, según un informe de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan).
Rocío Donis, nutricionista del Ministerio de Salud Pública, afirma que el consumo excesivo de ultraprocesados está relacionado con las enfermedades crónicas no transmisibles existentes en la población guatemalteca.

Por ello, de los 18 millones de habitantes proyectados para 2025, la Sesan revela que un 30% de los mayores de 18 años está en un proceso de prevalencia de diabetes.
En personas mayores de 45 años existe una incidencia de hipertensión arterial del 48%. Estos problemas también empiezan a afectar a la población infantil y adolescente, con un 38% de prevalencia de sobrepeso y obesidad.
Productos ultraprocesados
Comúnmente se tiende a nombrarlos como «alimentos ultraprocesados», sin embargo, el término correcto es «productos ultraprocesados». Esto, según Donis, porque no aportan beneficios a la salud.
La nutricionista los define como «productos industriales listos para consumir», que se elaboran combinando ingredientes procesados con aditivos y sustancias extraídas de alimentos.
«Usualmente estos productos contienen altas cantidades de grasas, exceso de azúcares y aditivos», agrega.
Donis señala que estos productos son atractivos al paladar (hiperpalatables) y por ello las personas los buscan y consumen masivamente.

Ejemplo de hiperpalatables son: bebidas carbonatadas, con azúcar, snacks, sopas instantáneas, comida empaquetada lista para consumir, dulcerías, entre otros.
Los componentes que contienen estos ultraprocesados están relacionados con las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), que pueden desencadenar problemas como obesidad y enfermedades cardíacas como la hipertensión arterial y la diabetes.
Según la Sesan, el 50% de los productos empacados en Guatemala contienen exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans. Estos elementos están directamente vinculados con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Dentro del mercado también están los productos ultraprocesados que indican estar fortificados con vitaminas y minerales. Es común verlos en bebidas lácteas, cereales para el desayuno, barras de cereales, otras bebidas y productos similares.
Fernanda Kroker, coordinadora del Centro de Investigación del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), indica que esto es engañoso.
La mayoría de esos productos «con vitaminas y minerales añadidos», en realidad contienen cantidades excesivas de calorías, sodio, azúcares y grasas. También contienen otros ingredientes sintéticos.
«Se utiliza como estrategia de marketing para conferir un atributo saludable a un producto que realmente no lo es», afirma la doctora Kroker.

También comenta que es preocupante la publicidad dirigida a los menores de edad, pues los padres de familia creen que están adquiriendo productos de calidad.
«En realidad son productos ultraprocesados con exceso de al menos uno de los elementos asociados a enfermedades crónicas no transmisibles», advierte.
No es suficiente reformular productos
Profesionales de la investigación, organizaciones médicas y universidades buscan que Guatemala apruebe como ley el etiquetado frontal a través de una iniciativa discutida en el Congreso, que luego fue archivada.
El etiquetado frontal ha sido un caso de éxito en países latinoamericanos, pero la industria alimenticia guatemalteca la rechaza y ha creado campañas de desprestigio contra la iniciativa y contar quienes la promueven.
En 2024, el periodista Luis Assardo documentó una campaña pagada en redes sociales como cuentas anónimas para desinformar sobre el tema.
Hay una campaña artificial contra la iniciativa de ley 5504. Utilizan cuentas de X, Instagram, y Páginas de fans en Fb (con pauta). 🧵
— 👨🏻💻 Luis Assardo (@luisassardo) February 29, 2024
En X hay decenas de posts con la misma estructura:
/mensaje+3 cuentas etiquetadas+ #NoALaLey5504/ pic.twitter.com/0XoNa3pe4Q
Para la doctora Kroker, para que exista una población más saludable no se requiere que haya «ultraprocesados menos perjudiciales». Más bien, debe aumentar el consumo de alimentos naturales, no procesados o mínimamente procesados.
Para esto, señala que se requiere de una transformación de los sistemas alimentarios y la implementación de políticas alimentarias y sociales efectivas.
Debe promoverse entornos más saludables donde la alimentación basada en alimentos no procesados sea asequible, viable y disponible para toda la población.
Lo que comes puede influir en tu salud física, pero también en tu salud mental. Conoce más en esta columna de la organización Guatemala Saludable:





