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Ana Werren: habitar el mundo

Entre abril y mayo, la artista guatemalteca presentó en la Galería Extra en Guatemala su exposición “Las paredes que me habitan”, revisitamos en esta reseña este trabajo que conecta ritualidad, memoria e imagen como un ejercicio para abrazar quienes somos, quienes fuimos y quienes seremos.

Fotos: Ana Werren / Galería Extra Hacen el favor los filósofos en organizar algunas cosas que nos servirán en el futuro para leernos, gramáticos del futuro, dejan por el camino …

Ana Werren

Fotos: Ana Werren / Galería Extra

Hacen el favor los filósofos en organizar algunas cosas que nos servirán en el futuro para leernos, gramáticos del futuro, dejan por el camino ideas a las que luego regresamos como a una casa, como a un chorro. En su libro La desaparición de los rituales, el filósofo coreano Byung-chul Han señala:

Los rituales se pueden definir como técnicas simbólicas de instalación en un hogar. Transforman el «estar en el mundo» en un «estar en casa». Hacen del mundo un lugar fiable. Son en el tiempo lo que una vivienda es en el espacio. Hacen habitable el tiempo”.

Siguiendo esta idea, el rito inicia un baile generoso y bello con otro concepto familiar -y abstracto a la vez-: la memoria. “Los ritos son acciones simbólicas. Transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad”, explica previamente el coreano y da paso a un sentirse parte de, un pertenecer a, conectar rito y comunidad, de nuevo, nos invita a pensar en aquello que pasa, ahora sí, dentro de casa.

Espacio de intimidad, territorio esencialmente conocido, pocos lugares hay en los que uno podría moverse con libertad a ojos cerrados. No estoy seguro de que se pueda deambular en casa propia, el caminar así como quien pasea dentro de su casa, es otra cosa, acto simbólico que representa una forma de amor que conecta, cohesiona, a quienes la habitan: caminar en casa es parte del rito.

Ana es una mujer que juega con su sombra en una casa vacía. Ana camina por su casa sin buscar, acaricia, observa, abraza desde dentro, y lo filma. Ana teje en punto de cruz sobre fotos, Ana teje en punto de cruz sobre madera. Ana borra los muebles del plano original de la casa donde creció. Ana en las fotos y en el video es Ana Werren, fotógrafa y artista visual guatemalteca, egresada de la Fototeca y de la Universidad de San Carlos, su trabajo parte de la fotografía para explorar conexiones, archivos, memorias.

Entre abril y mayo de 2024, Werren tuvo una exposición individual en la Galería Extra en zona 4 y presentó este trabajo bajo el nombre Las paredes que me vieron crecer. Este trabajo incluyó distintas técnicas y formatos, fotografías intervenidas, esculturas en el espacio, gofrados, video, cianotipias sobre, como lo sugiere el título, la casa donde creció.

La memoria es un justo espacio de convivencia entre aquello que ya no está y el rito de su presencia, como una casa que visitamos pero ¿y si es justo la casa la que ya no está? Este trabajo parte de un muy particular material de archivo, la casa como fuente de información, pero no una casa habitada, sino una a punto de dejarse. Y acá sí, ritual de despedida, acto simbólico de los valores de quienes la habitaron.

Y en ese sentido, es justo llamar a este trabajo un ensayo sobre las despedidas.

Las marcas de lo que se deja, las huellas de aquello que compone nuestro mundo, una mesa, un sofá, un marco, las casas son la memoria de un hogar.

Por eso se pintan, por eso se repellan, por eso se cambian las chapas, porque son contenedores de largo aliento, aceptan más de una comunidad en sus entrañas, y aún así, quedarán siempre las memorias por ahí, en el patio, en los trinchantes o ya, directamente, en los planos. Lo cual resuelve casi como un juego, Werren, en un gofrado de los muebles que ya no están, recordemos que esta técnica es una especie de grabado en relieve en donde el volumen construye la imagen, no la tinta, sino el fantasma.

Ana Werren ha participado en varias exposiciones colectivas y esta es su segunda individual, como un gesto de diálogo y expansiones es posible trazar algunos diálogos al trabajo de las artistas Inés Verdugo y Hellen Ascoli.


Texto de sala:

En esta exposición Ana Werren realiza una exploración vulnerable del espacio que reside entre la memoria y la imaginación. La obra es una extensión del proceso creativo que continúa la conversación con el archivo de su padre.

Werren comparte el resultado de este intercambio a través de objetos e imágenes siendo su aporte principal uno reconciliador de la dualidad del hogar, la cual reside entre su arquitectura sólida y su sentido de refugio. El diálogo se amplía más allá del archivo, es una conversación activa entre la artista, las paredes y sus padres. Buscando a su padre encuentra también a su madre. Esta serie es un estudio que empuja los límites de los materiales para descubrir, dentro de las paredes, lo que dejamos y lo que construimos en nuestras mentes.

La casa ocupa un lugar central en la obra; un espacio donde las primeras líneas de la narrativa individual toman forma. La pérdida de este sitio, cargado de significado personal, desencadena en ella una urgencia por explorar las capas más profundas de su propia historia y revelar conexiones anteriormente no reconocidas. En sus muros se esconden las memorias relatadas por las grietas, la luz y las huellas. Desde los espacios aparentemente vacíos ella busca fusionar lo pasado con lo soñado y aferrarse a la sensación de seguridad que da un hogar.

La serie comprende cuatro capítulos:

En el capítulo uno “Se construye a partir de diálogos silenciosos” cada pieza con sus bordados incompletos y espacios vacíos Werren amarra las memorias con las posibilidades. Al igual que nuestras experiencias personales, los bordados permanecen abiertos a la adición y reinterpretación. Son un recordatorio visual de que estamos siempre en obra, perpetuamente incompletos, pero fusionándonos unos con otros.

En el capítulo dos “El peso de lo que habitó” la ausencia se convierte en narrativa. La presencia de una silla se revela únicamente por el contorno que ha quedado impreso en la alfombra; un recuerdo en negativo. No sabemos nada de ella, excepto las marcas que dejó. A través de la huella de la silla esta trasciende su ausencia física; existe, precisamente porque fue.

El capítulo tres “Borrar no es lo mismo que desocupar” presenta la intervención en los planos (planes) como una exploración sobre la tensión entre lo que perdura y lo que desaparece. Ana Werren nos invita a reflexionar sobre cómo cada espacio que habitamos se impregna de nuestra presencia, se fusiona con las paredes y se amarra con el silencio. Son precisamente estas huellas las que la artista transforma, borrando y creando, tejiendo un laberinto de recuerdos por el que uno puede transitar para redescubrir fragmentos que únicamente funcionan como conjunto. La intervención busca enfatizar aquello que ha desaparecido con el tiempo, intentando eternizar lo transitorio de aquello que habitó el espacio. Importa solo cuando se pierde.

A través de estas marcas y cicatrices el capítulo cuatro “Tu presencia es más notoria cuando ya no estás” realiza una introspección en negativos fotográficos que capturan la erosión de piezas que quedan como testimonio en la memoria de las paredes. El proceso culmina en el uso del cianotipo invitando a la reflexión sobre las huellas de nuestras experiencias. Al igual que los recuerdos que se aferran a las paredes de nuestra conciencia, estas imágenes son momentos capturados entre luces y sombras, reconociendo que, sin emitir juicio, algunas cosas simplemente son.

Así, Ana Werren desafía la idea de preservar como un acto de postergar sin objetivo. Para ella, recordar es vivir la memoria intensamente y luego dejarla ir, un acto deliberado de rescatar control en el proceso de duelo reconociendo que estos diálogos perdidos son parte de la naturaleza de la conciencia que vive entre la memoria y la imaginación. Recordar, conversar y luego destruir.

— Andrés Azmitia. Guatemala, marzo de 2024

Julio Serrano Echeverría

Es cofundador, coordinador creativo de Ocote y editor de la sección cultural del medio. Poeta y artista multidisciplinar. Poeta y artista multidisciplinario. Ha publicado varios libros de poesía, crónica y literatura infantil. Su obra ha sido traducida a varios idiomas como el q´eqchí, inglés, francés y bengalí. Además trabaja diversos proyectos entre las artes visuales, la fotografía, el cine y el periodismo. Junto al equipo de Ocote ganó el Premio Gabo de Periodismo en 2022.

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