Ordenar y guardar la memoria son gestos presentes en muchas casas guatemaltecas. Tenemos álbumes de fotos, cajitas con cartas, ropa que usaron nuestras antepasadas, platos para ocasiones importantes. Cosas que …
Ordenar y guardar la memoria son gestos presentes en muchas casas guatemaltecas. Tenemos álbumes de fotos, cajitas con cartas, ropa que usaron nuestras antepasadas, platos para ocasiones importantes. Cosas que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Guardar recuerdos y objetos se ha vuelto una larga tradición de cómo organizamos la ausencia y hacemos visible lo que ya no está, guardando materialmente el cariño.
En Memorias para la ciudad que soñamos, Blanca Caal, mujer maya Q’eqchi’, nos recuerda que ha existido una intención institucionalizada de borrar la memoria en este país. Es entonces, cuando se hace vital reconocer que esta tradición tan íntima, es también un acto de insistencia: la terquedad nostálgica de seguir trayendo el pasado al presente, de caminar por las mismas aceras que caminaron nuestras y nuestros antepasados, de aprender de su historia.
En Guatemala, donde la historia está atravesada por el dolor, estas memorias se han vuelto tan privadas, porque no todas lograron llegar a los archivos oficiales. Las memorias de cuerpos indígenas, disidentes y populares rara vez están registradas ahí. En el marco del Día Internacional de los Archivos, recordamos que su custodia quedó en las familias, en historias que pocas veces se cuentan. Aun así, sobreviven en relatos, cartas, fotos y voces que todavía nos atrevemos a compartir.
Estela Jocón, de origen Poqomam y Kaqchikel, lo expresa en el arraigo que siente hacia la tierra que sus ancestras habitaron y trabajaron. Esa raíz es historia atravesada por lucha, de ahí viene su convicción por la defensa de los derechos de pueblos y mujeres indígenas. Una lucha que empieza en la memoria de quiénes la precedieron y en la decisión de mantener viva esa memoria.
Guardar nuestras memorias es cuidar el amor y valor que representan. Honrar nuestra historia es una forma de reafirmar que todas y todos tenemos derecho a contar la historia de nuestro país.





