Después de las tormentas
COVID-19
No, médicos ecuatorianos no descubrieron la cura para el coronavirus
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Han circulado en Facebook algunas publicaciones que sostienen que un grupo de médicos ecuatorianos descubrió que la causa de la COVID-19 no es un virus, sino una bacteria, por lo que la cura son los antibióticos. Republicamos esta nota de Chequeado en la que verifican paso a paso esta desinformación.


Circulan en Facebook publicaciones donde se afirma que médicos ecuatorianos encontraron la cura para el coronavirus (SARS-CoV-2) y que “no son necesarios los respiradores, ventiladores, ni la unidad de cuidados intensivos” porque “no es un virus sino una bacteria la que produce la muerte”, puesto que provoca una “coagulación intravascular diseminada (trombosis)”. Esta afirmación es falsa.

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Aunque es cierto que se encontraron signos de trombosis en pacientes fallecidos por la enfermedad COVID-19, esto no implica que no provoque una neumonía grave ni que los pacientes no necesiten ser hospitalizados en Unidades de Terapia Intensiva (UTI) ni requieran el uso de respiradores, en los casos más severos.

Además, está ampliamente demostrado que el SARS-CoV-2 es el virus causante de la COVID-19. Tal como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), “los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos”.

Las publicaciones (ver acá y acá) reproducen recientemente un mensaje que ya había circulado en mayo de 2020, aunque en ese caso el supuesto descubrimiento era atribuido a médicos italianos.

Los mensajes aseguran que “Ecuador derrota al llamado COVID-19, que no es otra cosa que ‘coagulación intravascular diseminada’ (trombosis)”. Y detallan que médicos de ese país “desobedecieron la ley mundial de la salud OMS, de no hacer autopsias en los muertos del coronavirus y ellos confirmaron que NO es un VIRUS sino una BACTERIA la que produce la muerte. Esta hace que se formen coágulos en la sangre y causa la muerte del paciente”. Además, indican que “la forma como combatirlo, o sea su curación, es con los antibióticos, antiinflamatorios y anticoagulantes. ASPIRINA, lo que indica que se había estado tratando mal a esta enfermedad”. También afirman que “según patólogos ecuatorianos nunca se necesitaron ventiladores, ni de la unidad de cuidados intensivos” para tratar la enfermedad.

Finalmente, sostienen que la enfermedad es “amplificada con radiación electromagnética 5G” y que “todo lo de la PANDEMIA es porque quieren vacunar para incorporar el chip y modificar nuestro ADN para asesinar a la gente, controlarla y reducir la población mundial”.

El coronavirus no es una bacteria y no hay una cura

La COVID-19 está causada por un virus y no una bacteria, como afirman los mensajes falsos. La OMS sostiene que “los coronavirus son una extensa familia de virus”, por lo tanto, no recomienda usar antibióticos para el tratamiento de la enfermedad, puesto que “no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas”. De todos modos, aclara que “los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos”.

Además, la OMS aclaró que “hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”, por lo que no recomienda “automedicarse con ningún fármaco, incluidos los antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19”.

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El virus sí provoca neumonía

La cadena viral también afirma que el nuevo coronavirus provoca trombosis y no neumonía. Esto también es falso.

Como se explica en esta nota, la trombosis es el proceso de formación de un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo. En el caso de una trombosis a nivel pulmonar, las arterias de los pulmones se bloquean. La neumonía, en cambio, es una infección que causa la inflamación del tejido pulmonar.

La OMS señala que alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen la COVID‑19 acaba presentando un cuadro grave y experimenta dificultades para respirar. En estos casos, donde se presenta un cuadro severo de neumonía, algunas investigaciones sugieren que el virus también puede provocar una complicación como la trombosis pulmonar. Por lo tanto, a diferencia de lo que afirma la cadena, la COVID-19 provoca neumonía severa y, además, puede causar problemas en la coagulación.

La OMS registró que las coagulopatías como la tromboembolia “son frecuentes en pacientes con COVID-19 grave”. Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), sostienen que “algunos pacientes pueden desarrollar signos de un estado de hipercoagulabilidad y tener un mayor riesgo de trombosis venosa y arterial de vasos grandes y pequeños”.

Daniel Stecher, jefe de Infectología del Hospital de Clínicas, dijo a Chequeado que la trombosis es un fenómeno común a muchas enfermedades, y “la COVID-19 no es una excepción”. Es decir que, además, de muchas manifestaciones clínicas y patológicas, se agrega la trombosis.

“El tratamiento de la trombosis es el uso de anticoagulantes como la heparina”, agregó. Sin embargo, el especialista aclaró que esto no quiere decir que no sean necesarios los respiradores: “Los pacientes siguen necesitando respiradores por insuficiencia respiratoria y lo que se hace es agregar una estrategia terapéutica más, como es la anticoagulación”.

Los respiradores y las terapias son necesarios

El mensaje también asegura que “nunca se necesitaron ventiladores, ni de la unidad de cuidados intensivos” para tratar el coronavirus. Esto también es falso.

En la Guía de opciones terapéuticas para el COVID-19 la OMS señala que en los casos críticos la enfermedad puede causar “síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), septicemia, choque septicémico u otras afecciones que normalmente requerirían la administración de tratamientos de soporte vital, como la ventilación mecánica (invasiva o no invasiva) o el tratamiento con vasopresores”.

En el mismo sentido, los CDC publicaron una Guía para el tratamiento de pacientes con enfermedad por coronavirus en el que se sostiene que “el manejo clínico de COVID-19 incluye medidas de prevención y control de infecciones y cuidados de apoyo, incluido oxígeno suplementario y soporte ventilatorio mecánico cuando esté indicado”.

La OMS no prohíbe las autopsias

La OMS no prohibió a través de una “ley mundial” realizar autopsias a fallecidos por el nuevo coronavirus, como se afirma en el mismo mensaje viral. El organismo tiene un protocolo para la “gestión segura de cadáveres en el contexto de la COVID-19”, en el que se explica qué medidas de protección deberán adoptarse para realizar autopsias a personas fallecidas a causa de la enfermedad.

“Los procedimientos de seguridad para la gestión de los cadáveres de personas fallecidas infectadas por el virus de la COVID-19 deben ser coherentes con los que se aplican en cualquier autopsia de personas que hayan fallecido a causa de una enfermedad respiratoria aguda u otra enfermedad infecciosa”, se afirma en el documento.

No hay relación entre la tecnología 5G y el coronavirus

La supuesta relación entre el coronavirus y la tecnología 5G es una de las teorías conspirativas más extendidas durante la pandemia. En los falsos posteos se sostiene que la enfermedad es “amplificada con radiación electromagnética 5G” y que “todo lo de la PANDEMIA es porque quieren vacunar para incorporar el chip y modificar nuestro ADN”.

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Según la OMS, no existe evidencia científica que relacione las redes 5G y el coronavirus. “Los virus no se desplazan por las ondas electromagnéticas ni las redes de telefonía móvil”, aseguró el organismo, al tiempo que aclaró: “La COVID-19 se transmite a través de gotículas minúsculas de secreciones respiratorias expulsadas cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. También es posible infectarse si se toca una superficie contaminada y posteriormente se lleva uno la mano a los ojos, la boca o la nariz”.

En tanto, en febrero de 2020 un grupo de 27 científicos de diferentes países publicaron una carta en la revista científica The Lancet, en la que condenaron “las teorías conspirativas que sugieren que la COVID-19 no tiene un origen natural”.

En cuanto a la supuesta incorporación de un chip dentro de las vacunas, se trata de una teoría conspirativa de vieja data. La misma podría tener origen en una desinformación que circula desde 2011, fecha en la que apareció un falso “video filtrado”, en el que supuestamente se ve a Bill Gates presentando ante el Pentágono (la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos) un plan de vacunación para “inmunizar” a fanáticos religiosos. En este artículo, Reuters señala, tras analizar videos de alta definición, que no se trata del cofundador de Microsoft.

Además, como se explica en esta nota, las vacunas de ARN mensajero (aquellas que usan parte del material genético del virus) no pueden modificar nuestro ADN.

“El proceso de traducción del código genético en una proteína se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula. El ARN mensajero no puede ‘meterse’ en nuestro ADN”, dijo a AFP Factual la doctora María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de Inmunología y Desarrollo de Vacunas de Imbecu-CCT-Conicet, en Argentina.


Este texto fue publicado originalmente en Animal Político. Y en Agencia Ocote la republicamos gracias a la alianza LatamChequea. Puedes leer la publicación original en este enlace.

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