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Episodio 41 // “Pero si yo soy nena”: Ser niña trans en Guatemala

“Lu nació biológicamente niño”, dice su madre, Alicia. Lu es una niña trans género de 11 años. Desde los dos años ella le decía, le aseguraba a su madre que era una niña. Su madre no se preocupó. Pensó que era una fase. Pero Lu fue insistente, persistente y consistente. Fue, también, víctima de bullying en su colegio. Su madre siempre la apoyó. Juntas enfrentaron a maestras y padres molestos, a la intolerancia. Esta es la historia de Lu, una niña trans género en Guatemala.

- GUION - Alicia: Yo siempre los llevaba al peluquero, que está atrás del mercado, ahí en Antigua y (…) ahí hacen como cortes militares, ¿no? Narración: Ella es Alicia …


GUION –

Alicia: Yo siempre los llevaba al peluquero, que está atrás del mercado, ahí en Antigua y (…) ahí hacen como cortes militares, ¿no?

Narración: Ella es Alicia madre de Sebás y Lu. O Luis (…) No, Lu. Sí Lu. Ya entenderás.

Alicia: Y el hermano estaba en una silla y le estaban cortando el pelo y Lu estaba súper intranquila y me decía, “Vámonos, vámonos, por favor, vámonos”. Y así como que, “¿Por qué? Si ahorita te va a tocar tu corte de pelo”.

Narración: “Lu”, dice Alicia. Una niña llamada Lu.

Alicia: Y cada vez que había corte de pelo era un berrinche así también espantoso. Así como, “¡No! ¡No! ¡No!”. Entonces el término medio era, pues un corte, así como que de bacinica (…) porque yo decía, “Bueno es que, si yo le dejo el pelo largo, largo, como que se van a quejar en los colegios”. Y me decía, “No, mama, vámonos porque aquí solo hay pelo de hombre”. Así me decía. Pero sí, o sea, eran como muchas cositas que decía ella y para mi estaba claro que al final (…) yo no la podía forzar.

Narración: Lu nació en Guatemala hace 11 años. Nació biológicamente niño, pero desde los dos años le dijo a su madre que no se sentía un niño, que se sentía niña, que quería ser una niña. Vino entonces, para su mamá, Alicia, confusión, duda e introspección. Ante un mundo que la orillaba a los estándares masculinos Lu, cuando entonces era Luis, se expresaba con berrinches, gritos y llantos, con furia y tristeza.

Alicia: No sabía para dónde me iba a llevar el asunto, pero sabía que no era correcto como decirle, “Tienes que tener el pelo corto” o “Tienes que ser de cierta manera”. Yo lo sentía como que muy violento, ¿no?

Narración: Soy Alejandro García, periodista de Agencia Ocote y hoy te contaré de Lu. De su transición de niño a niña. Una transición que no ha terminado. De cómo su madre y su familia—un poco confundidos, al principio— eventualmente aceptaron su nueva identidad. Aceptaron, apoyaron e, incluso, defendieron su identidad de género. Con la ayuda de una psicóloga y sexóloga también voy a tratar de desmenuzar toda la terminología. Hoy, en Agencia Ocote, te contaré la historia de una niña trans y la teoría científica y médica y hasta cultural que explica y respalda esta reafirmación.

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Narración: En el 2009, hace once años, nacieron, en Antigua Guatemala, Sebastián y Luis. Hijos de Alicia, quien prefiere que no revelemos su apellido. Alicia es una etnóloga de 49 años.

Alicia: Sí, Lu es gemelo (…) gemela idéntica. Bueno, originalmente es un niño biológico, nació como un niño biológico y tiene un hermano con la misma genética. Es un gemelo idéntico.

Narración: Lu, dice Alicia. La escucharán decir “Lu” o “Luis”. Cuando lo haga, sabemos que se refiere a la misma persona. Dos nombres y dos pronombres —“él” y “ella”— para dos épocas diferentes, pero, para una sola persona.

Alicia: Ahora tienen 11. Sí, nacieron en el 2009 y como a los dos añitos, más o menos, Lu empezó a decir que ella era nena, que por qué, pues, tenía un pene y entonces esas eran las conversaciones a los dos añitos y bueno. Bueno, en aquel entonces estábamos, en otros términos, va, era el pipiriche y, “Mama, ¿por qué tengo pipiriche?” Y así, ¿no? Y entonces como que en esas siempre afirmaba, “Pero es que si yo soy nena”.

Narración: Alicia dice que en un principio no se preocupó. Ella explica.

Alicia: No porque realmente fue a tan temprana edad que no (…) de mi parte no era una gran expectativa, era como normal que (…) un bebé está como experimentando, ¿no?Entonces más fue por sus preguntas que me hizo, ya después, verdad. Que me dijo, “Mama, ¿por qué tengo un pipiriche y no tengo lo que tienen las niñas?”.

Narración: Alicia intentó responder a estas preguntas.

Alicia: Yo le decía, “Es que tu elegiste ser un nene en esta vida”, ¿no? Yo soy budista, entonces creo mucho en la reencarnación y todo eso. Y esa fue la respuesta que yo le daba. “Pues en esta vida tu elegiste ser hombre”, ¿no? Y entonces se me quedaba viendo, así como “¡No! Para nada, no”.Entonces simplemente dije, “Bueno, si ella dice (…) si él —en aquel entonces— si el nene dice que es nena, pues tal vez, no sé, va a ser gay, en algún momento, o algo así”. Y ahí como que la dejé. Pero después sí se fue siendo más insistente, más persistente, más consistente. O sea, esas tres cosas, ¿no?

Narración: Esto es clave, lo que acaba de decir Alicia. “Insistente, persistente, consistente”.  Estas tres palabras se repiten, una y otra vez, en investigación de niños y niñas trans. El documento The Gender Affirmative Model, publicado en el 2013 y realizado en EEUU por ocho profesionales de la salud, psiquiatras, y pediatras lo explica: los niños y niñas que son insistentes, persistentes y consistentes, en afirmar su identidad de género, los diferencia de aquellos que apenas lo exploran. O de los que demuestran no estar conformes con lo que se espera de su “género”. Y esto significa que las preguntas y deseos de estos niños y niñas son firmes, que continúan a pesar la dificultad o los obstáculos y que no desaparecen con el paso del tiempo. Agrega que, “en un estudio sobre jóvenes adultos trans, cuyas familias aceptaron su identidad sexual y de género durante la adolescencia, demuestran autoestima positiva y mejor salud, en general, durante la adultez temprana”.            

Alicia: Entonces en realidad fue el papá de mis hijos el que me, que me dijo, “Mira, creo que esto es lo que está pasando”.

Narración: Alicia me aclara que el papá de sus hijos no es su esposo. Nunca lo fue. Alicia es, pues, madre soltera; y sus hijos no conviven más con quien fue su pareja. No vivían juntos.    

Alicia: Y me mandó unos videos de niños trans, trans género.

Documental “Me llamo Violeta” Padre de Violeta: ¿Qué color te gusta? ¿El rosa o el azul? Violeta: El rosa. Padre de Violeta: Y tu, ¿qué eres? ¿Un niño o una niña? Violeta:  Cuando llevaba ropa de niña me sentía diferente, me sentía otra persona. Padre de Violeta: O sea, no pasa nada, pero, ojalá que no sea transexual. Pero más que nada por la poca información o la mala información que nosotros teníamos de lo que es una persona transexual. A mi no me puede decir un señor que no conoce a mi hija, que no conoce a mi familia, que no conoce la situación, que yo no le puedo llamar a mi hija, “Violeta”. Violeta: Hola, me llamo Violeta.

Narración: Antes de seguir con Alicia, aclaremos ciertos términos. La diferencia entre “sexo” y “género”. Escuchemos a la psicóloga clínica Andrea Bonilla.

Andrea Bonilla: Bueno el “sexo”, ya hacia el tema de la diversidad sexual, lo que vamos a hablar es el “sexo anatómico”. Mientras que el “género” hace referencia a todas estas imputaciones y constructos culturales que se hacen sobre una persona en base a sus genitales externos.

Narración: Andrea está especializada en orientación y terapia familiar y tiene un posgrado en sexología de la Universidad de Curtin, en Perth, Australia. Andrea trabaja y brinda terapia y consultorías a la población trans en Guatemala y a sus familias.

Andrea Bonilla: Entonces el sexo anatómico incluye cinco elementos. El primero sería, genitales internos. Genitales externos, sería el segundo.

Narración: Los genitales internos masculinos son los testículos, uretra y próstata. Los externos son el escroto y el pene. Los genitales internos femeninos son vagina, útero, ovarios y trompas de Falopio. Los externos son vulva, clítoris, labios y entrada al orificio vaginal.

Andrea Bonilla El tercero son cromosomas. El cuarto son las gónadas y el quinto son las hormonas. Entonces estos cinco, pues, es lo que nosotros llamaríamos el “sexo anatómico” de un cuerpo y no se sabe cuáles son para cada persona. Solo se asumen, hasta que haces los exámenes y las investigaciones necesarias.

Narración: Por lo que hemos escuchado de Alicia, podemos asumir que su hija Lu tiene, al menos, genitales externos masculinos.

Andrea Bonilla: Y hay gente que anatómicamente muestra genitalidad ambigua, que está asociado mucho a alteraciones cromosómicas y estas personas antes se les conocía como hermafrodita. Hoy en día se les llama Intersexo y sería la letra I de LGBTIQA+.

Narración: Es decir, de esos cinco elementos que mencionó Andrea es posible que una persona tenga cuatro masculinos y uno femenino. O cuatro femeninos y uno masculino. O dos y tres. Por los genitales exteriores masculinos de Lu se asumió que era niño.

Andrea Bonilla: Ya el género pues es (…) es un constructo cultural en base a tus genitales externos. Vamos a asumir que tu sos hombre y vamos a asumir que yo soy mujer, ¿si? Hay muchas reglas y muchos mensajes que a ti te dieron por ser hombre. Se esperaba que tu fueras (…) por ejemplo los roles más tradicionales, que tu fueras proveedor y que fueras fuerte y que fueras el que conquista. Si te das cuenta yo tengo maquillaje. Entonces yo tengo permiso de ponerme maquillaje, porque culturalmente eso es lo que hace una mujer, no un hombre. El género a veces se confunde como que es algo natural y no. Son constructos.

Narración: Otros constructos son las mismas palabras “él” y “ella”. Ambas comúnmente ligadas a las personas que tienen pene y vagina, respectivamente. Pero que no determinan el “género” de una persona. No deberían. A esto Andrea suma dos elementos más. La “orientación sexual”. Si a una mujer le atraen los hombres, su “orientación” es heterosexual. Si a un hombre le atraen los hombres, su “orientación” es homosexual. Existe además la bisexualidad, pansexualidad, asexualidad, entre otros. Es un espectro muy amplio. Y el otro elemento es la “identidad de género”. A partir de los “géneros”, que explicó Andrea, una persona decide identificarse con uno de ellos, o con ninguno. Por los genitales exteriores masculinos de Luis se asumió que era niño, pero Luis optó por identificarse con el “género” femenino. Y recordemos…

Andrea Bonilla: Género es cultura.

Narración: También hay casos donde la persona fluye entre ambos “géneros” y se nombra como “niño”, “niña” y “niñe”. Sí, las tres. En el caso de Luis, su sexo anatómico, basándonos en sus genitales externos, es “masculino”. Lo es aún hoy. Hoy que ya no es Luis, sino Lu. Pero, su “identidad sexual”, según su “género”, que lo determina la cultura, él es un ella. Y el asumirse, el insistir en ser una “ella”, para Lu, inició a los dos años de edad.

Alicia: Bueno era terrible ir al kínder, era terrible, eran unas luchas espantosas. Horas hasta llevarla al colegio, que entrara al salón, que yo la dejara ahí. O sea, siempre había como muchos pretextos, que si los zapatos, que si la bolsa, que si quiero, que si no quiero.

Narración: De los dos a los cuatro años Luis pidió usar vestido o prendas rosas, pidió tener el pelo largo. En otras palabras, Luis, quería basar su apariencia en el constructo cultural de las niñas. Y no solo su apariencia.

Alicia: Ella quería usar el baño de niñas y eso no fue posible. Y todo mundo se lo prohibió.

Narración: Alicia apoyó a quien entonces pensaba era su hijo. Otras personas no.

Alicia: Era un día familiar, en el colegio, había ventas y como muchos papás y así juegos y música y fue como algo así, ¿no? Y Lu pues llegó conmigo tenía una Barbie en la mano. Y entonces pues la directora me vino a ver directamente, ni siquiera me saludó, solo me dijo, “Quiero hablar contigo”. Y le dije, “Pero, ¿y ahora qué?, ¿por qué?”. Y solo miró la muñeca, y me dijo, “Por esto”. Así. Y, pues, me decía, que no le comprara tanto rosado, que (…) las escenas del baño, de niñas, me decía, “Bueno, entonces, pues tu le tienes que decir, que tiene que entender, que no puede ir al baño de niñas, que tiene que ir al baño de los hombres”. Y entonces yo le decía, “Pero si yo le digo que tiene que ir al baño de los hombres, entonces se va a sentir muy mal porque no quiere ser hombre”. Y me decía, “Bueno, entonces dile que se vaya al baño de los penes”.

Narración: Alicia optó por sacar a sus hijos de ese colegio. Más después del corte.

***Pausa Radio Ocote***

Narración: Mientras las maestras de Luis rechazaban que él usara ropa de niña y jugara con muñecas, en casa su madre volcó sus esfuerzos en que él (…) en que ella se sintiera cómoda. En que Luis completara su reafirmación de género. En que Luis fuera, plenamente, Lu.

Alicia: Pues en casa podía, realmente Lu podía hacer lo que quisiera. Pues le tenía dos, tres ropitas que le había comprado en la paca, que eran vestidos. Y pues con eso ella jugaba a la princesa y le encantaba, ¿no? Entonces iba de arriba para abajo con un vestido de princesa que todavía tengo las fotos por ahí, un vestido así blanco.Pero bueno después ya era como, “Mama, yo quiero ponerme ese vestido en la calle y me quiero poner el vestido en el colegio”. Y así, ¿no?¿Cómo explicarle que no, en la calle no, en la casa sí, pero en la calle no? Periodista: ¿Le decías eso? Alicia: Pues, sí. Sí. Sí le decía eso. Periodista: Y, ¿qué te decía? Alicia: “Pero, ¿por qué?”. No entendía y eran berrinches. “Bueno, es que los niños se visten de cierta forma y las niñas de esta otra”. “Pero si es que yo soy niña”. Entonces, “Sí, mama, sos niña, pero, ¿qué les decimos (…)?” Para mi fue como afirmar en ese momento, dar ese paso decir, “Bueno, sí eres una niña”, y todo lo que implica.

Narración: Alicia cuenta que Lu nunca titubeó. Siempre dijo, “Yo soy niña”. Insistente, persistente, consistente.

Alicia: Este inter de los dos a los cuatro fue que estuve recabando mucha información, me metí a grupos de apoyo y empecé como a entender más del tema, me leí unos libros. Y así, ¿no? Entonces sí sabía que eso podía estar pasando, pero, aún así, como que no quería empujarlo porque yo decía, “Bueno, tal vez es una fase”.   

Narración: Alicia apoyaba a su hija. Le pregunté a Andrea, ¿qué puede pasar con un niño o una niña si se castiga este comportamiento?

Andrea Bonilla: Bueno desarrollan ansiedad. Pero una ansiedad terrible y severa. Es una ansiedad constante. Hay depresión. Hay conductas auto lacerantes o de mutilación.

Narración: Según un estudio realizado por la Universidad de Pittsburgh, en el 2019, los adolescentes trans tienen más riesgo de cometer un suicidio. “Hasta el doble de probabilidades”, dice el estudio. También que el 84.8% tiene pensamientos suicidas y que hasta un 50.3% han intentado hacerlo.  

Andrea Bonilla: No se sienten aceptados o aceptadas o aceptades. Y van perdiendo la capacidad de confiar en muchos adultos porque no saben cuál va a ser la reacción.

Narración:  Llegó el cuarto cumpleaños de Sebas y Luis.

Alicia: Pero ya cuando en su cumpleaños salió con ese vestido blanco famoso, pues ya era así, bueno, y eso coincidió con el cambio de colegio

Narración: A partir de este momento me referiré al Luis como “Lu”, como “ella”. Pues fue en este momento que ella, que Lu empezó a vivir “tiempo completo” como una niña. En casa, en la calle, en el cine, durante las vacaciones, cuando iban a visitar a familia en Alemania.

Alicia: Y fue como en ese momento que buscamos un colegio y le dije, “Bueno, ¿te gustaría que pudieras ir a un colegio donde puedes ir vestida de niña?” Y me dijo, “Sí, sí, ¿cuándo vamos a empezar?”. Y entonces fuimos súper abiertos con el director en aquel entonces, de este nuevo colegio y le dijimos de entrada, “Bueno, mira, esto es lo que está pasando y queremos que Lu, pues, camine como nena en el colegio y en todos lados y que todo mundo la trate de esa forma. ¿Tienes algún problema con eso?”. Y, pues, él fue muy abierto en un principio y nos dijo, “Sí, cómo no, aquí no hay problema, no sé qué”.

Narración: Parecía prometedor, cuenta Alicia.

Alicia: Fuimos de compras para comprar ropa. Yo recuerdo eso, cuando ya dijimos, “Bueno ya nena, nena y que todos sepan que tú eres una nena”. Fuimos a comprar ropa y era así como, “¡Wow! ¡Qué padre esto! ¡Quiero esto!” Y fue una cosa muy linda.

Narración: Empezó bien en su nuevo colegio. Lu se presentó como una niña trans género, se vestía con la ropa que ella quería usar, llevaba sus muñecas. Pero, fue víctima de bullying.

Alicia: Sí, sí, sí, los niños le cantaban cancioncitas, “Soy Lu, soy una niña con pene, soy una niña con pene”.                                                                                                     

Narración: Y luego el director un día llamó a Alicia.

Alicia: “Es que mire, ya los papás están hablando y tenemos que inventarnos una estrategia”. Él me decía, “Es que tenemos que buscar una estrategia para comentar y comunicárselo a los padres, porque ya están hablando en los pasillos, ya hay como chismorreo”. Y pues empecé a tener ideas y le dije, “Bueno, pues hagamos unos cursitos de escuela de padres”. Y eso hicimos durante un tiempo.

Narración: Para no señalar a Lu, se impartieron cursos de salud, de nutrición, de reciclaje, antes de los de diversidad género.

Alicia: Pero los padres insistieron mucho en que eso no estaba bien. Sí, aunque yo lo veo en retrospectiva y digo, o sea, algo hay ahí también porque es imposible que todos los maestros y maestras estén como (…) aunque saben que es una niña trans a la que están dando clases, no necesariamente están bien informados.

Narración: Alicia cuenta que Lu sí se sentía mejor. El poder vestirse como quería, comportarse como quería, la ayudó. Pero no encajó en ese nuevo colegio. Hace poco, Lu le diagnosticaron déficit de atención. En ese momento no lo sabían. Pero le provocó problemas con las maestras, pues se distraía fácilmente.

Alicia: Y claro, se señala muy rápido cuando el comportamiento tal vez no es el adecuado en el sentido de que no sigue las instrucciones, que es una niña, pues, hiperactiva, un poquito, inquieta, se sube los árboles, qué sé yo, o sea, eso no se hace. Y peor siendo trans género, ¿no?

Narración: Le pregunto a Alicia si Lu tenía amigas en el colegio.

Alicia: Solitaria. Totalmente. Solitaria y encima de su hermano.

Narración: Lu y su hermano son muy cercanos, explica Alicia. Mientras Lu se enfrentaba al prejuicio y a acusaciones de mal comportamiento —lo que causó su eventual expulsión— Sebas también tenía problemas en clase. Y entonces…

Alicia: A él también lo echaron. Siempre los echaban en paquete.

Narración: Alicia sostiene que la expulsión fue por la identidad de Lu. Esta vez Alicia los separó. Sebas se quedó en un colegio en Antigua. Lu pasó a un colegio en Milpas Altas donde la directora era amiga de Alicia. Dice que ahí Lu obtenía una atención más personalizada y hablaban de diversidad de género. Un día una maestra nueva llegó a la clase de Lu.

Alicia: A la que no le habían dado esa información, no sé por qué y entonces los niños, los chiquitos empezaron a explicarle. “Ah, entonces ella es una niña trans”. “Ah, ¿pero y eso qué es?”. “A ver, le explico”, decía otro amigo, compañerito de Lu, ¿no?, “Es así, asá”. No sé qué palabras usó, pero ella me contó después de que le explicaron a la maestra y así, ¿no? Entonces, como que era (…) esa sí fue una época muy buena para Lu donde aprendió a socializar de una forma (…) o de resolver sus conflictos de una buena forma, creo yo.

Narración: Fue la primera vez que Alicia vio a su hija disfrutando con plenitud. Andrea Bonilla, al explicarle el caso, afirma que se debe al apoyo que recibió de maestras y compañeros de clase. No cabe duda. Pero, señala, Andrea, esto apenas es el inicio para alguien como Lu y debe involucrar, también, a la familia.

Andrea Bonilla: Porque la familia entera va a verse en necesidad de hacer ajustes. Entonces sí necesitas que la familia entera tenga un apoyo, sobre todo por lo que culturalmente se viene. Luego con esta personita, pues sí, vale la pena que tengan un apoyo psicológico y es un enfoque multidisciplinario. Hay un apoyo psiquiátrico también. Y, pues, todo este conjunto de médicos está en constante comunicación.

Narración: Y Alicia lo sabe. A pesar de que encontraron el colegio perfecto para Lu, su madre supo anticipar un problema más.

Alicia: Y yo, yo empecé a tener un poco de miedo. Me empecé a preocupar mucho por Lu, porque dije, “Ya está entrando en la pubertad. Yo ya le noto sus cambios físicos y no sé a quién avocarme”.

Narración: El siguiente paso: Alemania. Alicia tiene familia allá.

Alicia: Somos ciudadanos alemanes.

Narración: La ONG Visibles identifica tres dimensiones de violencia a los derechos de la población LGBTIQ+ en Guatemala. La violencia directa, la violencia cultural y la violencia estructural. Un ejemplo es la propuesta de Ley 5272. Esta propuesta de ley proponía, entre otras cosas, una prohibición a la difusión de cualquier información acerca de la diversidad sexual y de género en escuelas. Además, durante el Conflicto Armado Interno en Guatemala, se registraron 156 casos de persecución a la comunidad LGBTI. En el 2019 fueron asesinadas al menos 67 personas de la población LGBTI en Centro América. Alicia sabía que, en Guatemala Lu, “la iba a tener más difícil”.

Alicia: Entonces la idea era esa de usar esa ciudadanía y aprovechar un poco la (…) los beneficios que nos da.

Narración: “Beneficios”, dice Alicia. Se refiere a la atención médica, a la libertad que podía tener Lu de ser quién es ella y a optar por el cambio de nombre en su papelería oficial. En el 2006 Alemania aprobó una serie de leyes en contra de la discriminación de las personas de la comunidad LGBTIQ+. Estas leyes prohíben la discriminación con base en la orientación sexual o identidad de género, en el empleo, educación y servicios de salud. En el 2017 Alemania legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y en el 2018, las personas intersexuales, pueden legalmente identificarse como tales. Es decir: Alemania reconoce un tercer género. Alemania es, hoy, uno de los países más progresistas e inclusivos para proteger a las personas de la comunidad LGBTIQ+. Personas como Lu quien, con su hermano Sebas y su madre Alicia, vive en Berlín desde finales del 2019.

Alicia: Y, bueno, este año ha sido turbulento, muy turbulento. Sí claro con todo el tema del corona, que nos fue en feria, ¿no?

Narración: Cuando hablé con Alicia, por videollamada, me contó que estaban por mudarse, que por fin habían encontrado un apartamento. Me mostró sus manos, con costras de pintura blanca. De repente me interrumpe. “Permitime, que ya regresaron mis hijos”, dice.

Alicia: Bueno, perdón. Ahorita ya están en escuela pública muy buena, excelente, o sea (…) reciben apoyos especiales. Lu además tiene otro tipo de terapias que es como una terapia. Le gusta mucho la música, le encanta el piano, está aprendiendo a tocar harpa.

Narración: Para Andrea Bonilla es muy fácil. Esto es algo natural. Contrario a lo que muchos piensan, retar el género que le fue asignado a una persona al momento de nacer es natural. Para explicar la diversidad sexual, ella nos pide imaginarnos dentro de una estructura gótica…

Andrea Bonilla: Con las grandes columnas y los grandes espacios y que te imagines que cada uno de estos conceptos es una de estas columnas. Tu no caminas en la columna, pero caminas entre columnas y te acercas más a una columna (…) mi broma es que mis amigos homofóbicos están colgados de la columna y el piso es lava, ¿no? Pero sí, es qué tanto te acercas a estos conceptos y ya, esa es la diversidad sexual. Diversidad somos todos, hasta los heteros cisgénero, somos diversidad, ¿no? Todos. Todas. Todes.

Narración: Todos somos la diversidad, dice.

Andrea Bonilla: Tal vez la naturaleza no es tan binaria como le hemos atribuido. Y, pues, a ver, que si naces de esta manera, ¿por qué habría lugar para la discriminación?, ¿no?

Narración: El caso de Lu es un pequeño triunfo. Un pequeño triunfo tras muchas derrotas y rechazo. Alicia reconoce que hay miles, acaso millones de personas trans en el mundo que viven en la calle, que esconden su identidad, que contemplan el suicidio. Una investigación realizada por Visibles señala que, en el 2020, hasta el 62% de las personas trans en Guatemala sufrieron violencia. Y 72.7% de estas agresiones a las personas trans, ocurren en los espacios educativos, como le ocurrió a Lu.  El caso de Lu es un pequeño triunfo. Un pequeño triunfo por el que ella y su familia, cada día, deben luchar por mantener, incluso en Alemania. Y cuando lo hacen, cuando triunfan otra vez, suspiran aliviadas. Lo celebran.

Alicia: Ella ha llegado a decirme, “Mama, yo soy feliz aquí en Alemania. Me gusta”. Sobre todo, cuando salimos de consultas médicas con el endocrinólogo, que es un amor el señor, es así súper buena onda y entonces siempre sale muy feliz, ¿no? Me dice, “Mama, celebremos mi identidad trans, vamos por un helado”. Cosas así. Y ahorita pues está totalmente de niña en el colegio. O sea, su (…) su cardex o sus notas, todo, está con el nombre de Lu (…) rosado, o sea, la directora no tiene ningún problema, así, porque además aquí es un derecho, digamos. Aunque tus papeles o tu acta de nacimiento no esté cambiada, puedes optar por un nombre y te tienen que respetar eso y bueno, pues ya pronto vamos a iniciar el trámite de cambio de nombre en el pasaporte y todo eso.

Créditos

Investigación: Alejandro García

Guión: Alejandro García

Edición de guion: Alejandra Gutiérrez Valdizán

Locución: Alejandro García

Montaje y diseño sonoro: José Monterroso

Ilustración: Maritza Ponciano

Música: Juancarlos Barrios

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Alejandro García Escobar

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