Después de las tormentas
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De información falsa y otros hombres lobo
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Los bulos, la información falsa, los textos confusos, se han convertido en parte del capital de cierta lógica de la comunicación. Las redes sociales son el espacio perfecto para esas prácticas de manipulación, y el lado más oscuro de poder, su principal beneficiario.


Me encantaría que los paseos por las redes sociales incluyeran un manual de pasos para verificar información. Al menos un mapa de recorrido que nos indique “Usted se encuentra aquí y si continúa por ese pasillo caerá en el salón de las noticias falsas y si cruza llegará al de las conspiraciones paranoicas”.

Pero todas estas plataformas son completamente permisivas con los bulos porque les ayudan a incrementar las audiencias y a seguir perfeccionando su algoritmo. Nos toca entonces crear nuestro propio compendio para clasificar información. Lo triste es que cuando terminamos de pulirlo y pensamos que ya no podemos caer en más engaños, aparecen nuevos trucos que no tenían un código en nuestro listado.

Son demasiadas personas (algunas veces hasta nosotros mismos) que prefieren dar credibilidad a lo que alimenta sus propios miedos o morbos, aunque carezca de una base o provenga de fuentes anónimas. Esa es la razón de que tantos se presten a difundir como cierta la información sobre un hombre lobo en Chiapas, un photoshop de Biden abrazando a Nicolás Maduro, la profecía de un nuevo terremoto en Guatemala o de la cura completa del coronavirus con dióxido de cloro. 

Y es que si lo pensamos bien, la fórmula de los que crean información engañosa no debe resultar tan complicada. Mientras más chocante es una nota falsa, más fácilmente se puede viralizar. Basta con escribir en un buscador  “Crea noticias falsas” para que aparezcan sitios como 12minutos.com con las casillas preparadas para crearlas y difundirlas en todas las redes sociales, respaldadas por un sitio informativo.

En el universo de las noticias, tanta información fraudulenta disfrazada de artículos periodísticos termina impactando también en la credibilidad de los medios de información confiables. El megaempresario de restaurantes, el ex ministro, el dios de las telefónicas, todos han aparecido en falsas entrevistas de sitios engañosos que se disfrazan con los logotipos de reconocidos medios noticiosos para atraer a ingenuos inversionistas. Por eso vemos por diferentes lados esfuerzos periodísticos como Fáctica, para poner en evidencia los bulos e intentar mitigar el impacto que se genera en las redes sociales.

No es mentira que en las escuelas de comunicación mencionan que las noticias falsas son el mayor peligro del periodismo porque la noción entre lo que es verdadero y lo que no, es muy tenue cuando de redes sociales se trata.

Por todo lo anterior, resulta sorprendente que en una época donde generar confianza en los medios de comunicación es un desafío mucho mayor al de hace diez años, haya medios serios que apelan al recurso de las fake news duras para hacer una campaña publicitaria de relanzamiento. Parafraseando a Thomas Hobbes: Los medios también pueden ser el lobo de los medios.

[Te puede interesar: Los maestros ascendidos, una columna de Fabiola Hurtado]


*Fabiola Hurtado, madre, esposa, hermana, hija, mercadóloga, en la lucha por sobrevivir a una pandemia. 


Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan los criterios editoriales de Agencia Ocote. Las colaboraciones son a pedido del medio sin que su publicación implique una relación laboral con nosotros.








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