Salud pública
La donación de órganos y tejidos en Guatemala, ¿es posible?
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Es posible ser donador o donadora de órganos y tejidos en Guatemala, pero aún hay muchas carencias. Existen organizaciones que facilitan estos procesos médicos, pero el Ministerio de Salud no cuenta con una regulación, y el Congreso, aunque cuenta con una ley que las permite, ha dejado enfriar una iniciativa que podría regularlas. En Guatemala es posible donar riñones y córneas. El trasplante de hígado aún no es posible, pero una organización recauda fondos para que el procedimiento sea posible.


En el Congreso de la República hay un listado de iniciativas de ley que por falta de tiempo, procesos o falta de interés político, pasan de legislatura en legislatura, sin que sean aprobadas. Los diputados recién juramentados decidirán si el paquete de iniciativas ya existentes, se retoman o se engavetan. Una de éstas es la iniciativa 4151, conocida en el pleno el 11 de mayo de 2010, para la disposición y trasplante de órganos y tejidos humanos.

“Esta ley busca ayudar a las personas. Hoy, si nos morimos los gusanitos son los que disfrutan de nuestros órganos”, así lo explicaba a finales de 2019  Marvin Orellana, diputado de la Comisión de Salud y Asistencia Social de la anterior legislatura. “Los colegas médicos son más conscientes que los colegas diputados, pero el gremio de médicos no va a salir a manifestar para que esta ley se apruebe. Solo faltaba la tercera lectura pero tendrá que quedar para la próxima legislatura”, dice.

La iniciativa busca que el Ministerio de Salud programe, coordine, supervise y evalúe la donación de órganos y tejidos. Entre los artículos propuestos está la donación gratuita, la prohibición de su venta, la asignación de presupuesto, apoyar el funcionamiento de los hospitales y la creación de un Consejo Nacional de Trasplante integrado por  las instituciones privadas que ya realizan estos procesos quirúrgicos en Guatemala desde principios de siglo.

Bancórneas, Fundanier y Donaré son algunas de las organizaciones que el personal del Hospital Roosevelt y del Hospital San Juan de Dios menciona como las que facilitan la recolección y trasplante de  córneas y riñones en Guatemala. Equipos médicos que reparten su trabajo y tiempo entre hospitales públicos y privados.

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El nefrólogo pediatra Randall Lou Meda, director de Fundanier, explica que los tratamientos no alcanzan para todos. “El Estado paga diálisis pero no el tratamiento posterior a los trasplantes, así que por los costos, las personas optan por la primera. Aún cuando se diagnostica un daño permanente en alguno de sus riñones. Falta apoyo del Estado”, dice.

Hay dos tipos de donadores. Donador vivo y donador cadavérico. Una persona que ha fallecido por muerte cerebral y que cuenta con sus órganos en estado óptimo, puede ser donante de riñón, según explica Lou. “Pero no hay suficientes personas que quieran serlo”, dice el médico.

Según las cifras de esta organización, existe un promedio de 3 mil pacientes adultos que requieren un trasplante de riñón cada año. Y desde 1988 se han realizado únicamente 1200.

“En Guatemala solo se hace trasplante de riñón y córnea, por la infraestructura que requieren los bancos”, explica Angélica Navas, directora médica de Bancórneas, quien se refiere a los establecimientos médicos privados donde se almacenan y conservan los órganos y tejidos.

Esta organización cuenta con un técnico en el Hospital San Juan para cuando haya donantes o pacientes que requieran trasplante de córneas, que Navas define como el tejido transparente que está frente  al iris del ojo. “Es como un vidrio, puede opacarse a causa de traumas con objetos punzocortantes, por enfermedades genéticas o infecciones maltratadas que producen cicatriz en el tejido”, explica Navas.

Para donar riñones o córneas, la familia de la persona fallecida decide a qué organización comunicarse y el personal de éstas se traslada al hospital, sea público o privado, donde se encuentra el paciente. Los órganos y tejidos son almacenados en los bancos privados, para luego ser donados a quienes están en las listas de espera de cada institución. “Este almacenamiento ayuda a que la espera no sea agónica”, dice Navas. 

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Cada procedimiento de trasplante inicia con una evaluación del donante. En el caso de la córnea, ésta debe ser transparente, y aunque no es necesario tener relación consanguínea, sí se toma en cuenta la edad del donante.

Actualmente, el trasplante de donador cadavérico, sea para riñón o córnea, es decisión de los familiares. El padre, madre, hermano mayor, un hijo o hija, o cónyuge son quienes deciden comunicarse con las organizaciones médicas.

Como parte de un programa de implementación de la unidad de trasplante de hígado en Guatemala, 13 médicos del Ministerio de Salud se capacitaron en Taiwán en el año 2013. Pero el proyecto quedó detenido por falta de presupuesto. En cuanto a la posibilidad de realizar trasplantes de hígado en Guatemala, Fundahepa lleva a cabo una campaña de donación para adquirir el equipo y realizar el primer trasplante de este órgano en Guatemala. Randall Lou asegura que hay capacidad técnica y pacientes que lo necesitan, pero aún falta completar el equipo médico.

Sobre trasplantes de corazón, en la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala (Unicar) aseguran que no se ha realizado esta operación en el país. Y tampoco esperan que se pueda hacer hasta que el presupuesto para este trabajo se amplíe.

“Parte de la propuesta es que se indique en el DPI o en la licencia que uno es donante”, señala Orellana sobre la iniciativa que no ha logrado ser aprobada desde que se presentó en mayo del año 2010. Sobre el lento avance, el diputado explica a Fáctica vía telefónica que incluso se define persecución penal para quienes trafiquen con órganos. “Ojalá haya alguien que la impulse en la otra legislatura”, dice Orellana. 

Randall Lou asegura que durante este año, sostuvieron reuniones con varios de sus colegas médicos y diputados. “Pero también hace falta que los pacientes exijan. Como sociedad deberíamos interesarnos y manifestarnos porque alguna vez podríamos estar en la posición de paciente”, concluye.

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