Parece mentira, pero en El Salvador, Nayib Bukele lleva ya cuatro años con un estado de excepción contra sus habitantes. Lo ha justificado, desde el principio, en la seguridad. Y …
Parece mentira, pero en El Salvador, Nayib Bukele lleva ya cuatro años con un estado de excepción contra sus habitantes. Lo ha justificado, desde el principio, en la seguridad.
Y le ha funcionado. La población le aplaudió al inicio —muchos lo siguen haciendo— aunque ahora resienten otros problemas producto de una mala gestión: desempleo, acceso a alimentos, abuso de poder…
Lo que poco se dice es que El Salvador tiene encarcelado al 2% de su población. Muchos sin pruebas ni acceso a un juicio justo, abogados, atención médica o condiciones mínimas.
El «modelo Bukele» parece ser exportable para la nueva derecha latinoamericana. Las megacárceles son su producto estrella. El presidente de Ecuador ya tiene una; las de Costa Rica (la Suiza de América) y Perú recientemente ofrecieron construir las suyas.
El populismo de la derecha se extiende y Guatemala no es la excepción. Con unas elecciones generales a la vuelta de la esquina, varios políticos ya se están subiendo a la ola.
Roberto Arzú da entrevistas en las que dice que Bukele «va en la dirección correcta» con su «liderazgo y autoridad». Lo nombra como un ejemplo a seguir. Carlos Pineda dice en sus redes sociales que «el plan Bukele funciona» y que es la respuesta. Armando Castillo ya desliza ideas de mega cárceles en Guatemala y Neto Bran también juega con el miedo para difundir la narrativa de la inseguridad: «Nos tienen amenazados! (…) No nos vamos a dejar! Estamos listos para agarrarnos a plomazos!».
Es este miedo, justamente, con el que buscan arrancar votos.
El temor es que este modelo logre que en algún momento dejemos de ser el bastión democrático de la región y que, al igual que Chile, Colombia o Argentina, demos un giro autoritario.
Desde Agencia Ocote seguiremos con la mirada puesta en estos discursos, contándote qué tanto de lo que advierten es cierto o no y qué tanto es parte de una narrativa para tratar de captar votos el próximo año.




