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El nombramiento de Luis Méndez Salinas como ministro de Cultura en Guatemala se conoció apenas 24 horas después que el presidente Bernardo Arévalo aceptara públicamente que la ministra Liwy Grazioso había renunciado.
Días antes, había habido rumores sobre ese cambio y sobre el posible nombramiento de Méndez Salinas. Hasta el 7 de abril, nada confirmado. Periodistas consultaron a la Secretaria de Comunicación de la Presidencia a través del chat oficial en WhatsApp, pero no hubo respuesta.
Hoy, ya instalado en su despacho, Méndez Salinas transmite el entusiasmo y la tranquilidad de quien acaba de empezar un nuevo trabajo. Afirma que, en buena medida, eso se debe al equipo que ya tiene la cartera. Ante los cuestionamientos sobre su poca experiencia en un cargo como este, admite que son estas personas las que harán el trabajo más técnico y específico de administración pública.
Afirma que su fortaleza viene de otro lado. Destaca dos décadas de trabajo en el mundo de gestión cultural y editorial de Guatemala. Es fundador del proyecto Catafixia Editorial. También tiene experiencia como editor de las memorias del Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala y cierre de pénsum en arqueología.
Habla sobre su conocimiento en arqueología cuando muestra con orgullo un cristal de obsidiana que colocó sobre su escritorio. Cuenta que lo trabajó en un taller sobre lítica.
Méndez Salinas recibe un ministerio con retos importantes por delante, como el ofrecimiento de la repatriación de los restos de Miguel Ángel Asturias —que aún sigue en análisis y planificación—; la construcción de las ciudades deportivas y recreativas —al momento sin mayores avances—; o el seguimiento a las denuncias por impresión de un libro que contiene las memorias del expresidente Alejando Giammattei.
Lo cierto es que el nuevo ministro tiene poco tiempo para ejecutar y concretar los proyectos. Poco más de 20 meses efectivos de trabajo. Esta fecha límite ya se anticipa como un factor determinante a lo largo de su gestión.
Desde hace meses se rumoraba un descontento del presidente Bernardo Arévalo con el trabajo de la ahora exministra de Cultura y Deportes, Liwy Grazioso. ¿Su salida de esa cartera se trató de una renuncia o un despido disimulado?
No tengo mucho qué decir al respecto. Sin embargo, estoy muy contento por el privilegio que me ha dado el presidente de la República al sumarme a su gabinete. Esta cartera tiene un potencial enorme y un rango de acción muy específico en distintos temas. Es un reto que asumo con toda la responsabilidad y con mucho entusiasmo.
Usted aceptó recibir un ministerio al que le quedan alrededor de 20 meses efectivos de trabajo. ¿Qué planes proyecta priorizar como política ministerial? ¿Cree que hay tiempo para resolver los pendientes que dejó la ministra Grazioso?
Hay varias cosas que vamos a empezar a comunicar, impulsar y ejecutar. Estoy en una primera fase de toma de conciencia y de asimilar información. Pronto vamos a entablar relación con algunos sectores. Nos interesa mucho la conversación con los grupos, gremios y segmentos de población que atiende el ministerio.
¿Qué nos puede adelantar de los proyectos arqueológicos, museos, producción literaria, apoyo artístico, apoyo a federaciones deportivas y construcción de infraestructura?
Todos los proyectos y los planes están basados en una idea muy concreta. La cultura como un gran concepto motor, creador y también articulador de participación ciudadana y de ciudadanía. Eso sucede desde el espacio público, que permite generar plataformas para la producción cultural, el goce estético, disfrute del arte, la identidad y el patrimonio, el deporte y la recreación, la interculturalidad.
Desde lo que tiene que ver con el arte, los parques deportivos y sitios patrimoniales, son de todos. Por eso todos deberíamos estar involucrados e incluidos en su conservación, protección y defensa, pero sobre todo, en su uso y goce.

Sobre su trayectoria, en redes sociales se le ha cuestionado su idoneidad para el puesto a partir del perfil que hizo público la secretaría de comunicación. Ahí se destacan hitos en producción editorial, simposios o, proyección social; entre otros. Pero poca experiencia en administración y para gestionar un ministerio. ¿Qué nos puede comentar sobre su experiencia concreta en gestión, proyectos y administración pública?
No estoy solo. Hay un equipo y una serie de capacidades ya instaladas en el ministerio que atienden la cuestión técnica y específica de administración pública. Yo he dedicado los últimos 20 años de mi vida a la gestión cultural. A través de la edición, la escritura y generación de espacios para la conversación y para el encuentro. Esto me ha dado una serie de capacidades que pueden ser muy útiles para estar al frente. Particularmente la conciencia de las características en las que se desarrolla la producción artística en este país, la investigación arqueológica, entre otras.
Si bien el cambio en la cabeza de una institución es crucial para darle visión y ciertas lógicas, hay que valorar y entender la capacidad que ya existe en las personas de la institución.
El Diario La Hora expuso que usted estuvo vinculado al Gobierno de Bernardo Arévalo desde 2025 bajo un contrato 0-29 de la Secretaría de Comunicación de Santiago Palomo. Entre otras responsabilidades, usted era el encargado de redactar los discursos del presidente. ¿Cree que su nombramiento ahora podría catalogarse como nepotismo?
Me parece que no. Todo el ejercicio que he podido hacer durante los últimos meses ha sido estimulante y generoso, en términos de entender y de comprender la visión de las máximas autoridades de este país y de poder empalmar proyectos.
Esa relación me parece que es clave para establecer un marco más amplio para poder trabajar.
Recibe un ministerio que en los últimos años ha manejado ejecuciones presupuestarias en 2024 del 71% y en 2025 de 65.6% ¿Qué acciones concretas llevará a cabo para revertir esta situación, tomando en cuenta el porcentaje de ejecución en que recibe la cartera?
Sobre acciones prioritarias, en términos de inmediatez en el viceministerio del Deporte y la Recreación son las ciudades deportivas. Esto nos va a dar mucho trabajo y va a producir resultados concretos y necesarios.
(Las ciudades deportivas son complejos deportivos y recreativos que anunció el Gobierno de Bernardo Arévalo a mediados de 2025. Están proyectadas para inaugurarse en 2027, en Zaragoza, Chimaltenango; Las Cruces, Petén; Jutiapa, Jutiapa y en Los Amates, Izabal. Al momento no tienen mayores avances en implementación).
En el área de cultura vamos a retomar con mucha fuerza el proyecto de repatriación de los restos de Miguel Ángel Asturias. Ese proyecto, está bastante lejos de ser un mero acontecimiento protocolario.
Es un proceso amplio que estamos diseñando todavía, que implica reflexión, conversación, divulgación de la obra de Asturias y situar en el contexto actual.
En tema del patrimonio hay muchísimas cosas por hacer. Es clave la atención que le queremos poner a los museos.
La ministra a la que releva dejó el cargo en medio de cuestionamientos y de retos que quedaron pendientes. Repasemos algunos. ¿Cuál será el seguimiento que dará al cuestionamiento que la Asociación Guatemalteca de Arqueólogos (AGARG) planteó sobre el intento que se hizo de cerrar la USAC usando como justificación un proyecto de rescate arqueológico en el campus central, en un contexto electoral interno muy cuestionado?
Es un tema que se ha mediatizado mucho y algo de lo que todavía me estoy empapando. No puedo adelantar criterio sobre temas que involucran aspectos legales.
¿Y alguna opinión que pudiera adelantar desde sus estudios en arqueología?
Los marcos legales que regulan los proyectos de rescate y de salvamento arqueológico merecen nuestra atención. Vamos a ponerle mucha cabeza para que cualquier proyecto de investigación y el foco de rescate, se ejecute de la mejor manera.

Hay otras cuestiones recurrentes como el premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, la polémica de su nombre y el mediático rechazo que hizo Humberto Ak’abal al señalar su racismo implícito. ¿Considera que iniciativas de contrapropuesta como la de Rodrigo Rey Rosa y el Premio de Literatura Indígena B’atz’, son viables para ser institucionalizadas?
Creo que es importante dignificar los premios nacionales, no únicamente está el de literatura, también está el de artes plásticas, entre otros. Son el reconocimiento que el Estado de Guatemala realiza, no necesariamente el Gobierno.
Voy a trabajar mucho para sacar del ámbito del protocolo a esas premiaciones, para que como país tengamos la posibilidad de acercarnos a la obra de nuestros grandes creadores, y que venga acompañado de un ejercicio fuerte de divulgación de la obra.
Probablemente, una de las cosas que más ha faltado es precisamente las plataformas para que la creación simbólica y artística conecte el pueblo al que se debe.
Vale mucho la pena rescatar la iniciativa que tuvo Rodrigo Rey Rosa de correr un poco la mirada a este premio y hacer un poco más visible el aporte de los pueblos indígenas en el país.
¿Y sobre las comunidades indígenas qué abordaje plantea desde el Ministerio? Por ejemplo, las representaciones artísticas estatales que sobre ellos se hacen, como el caso del Ballet Folclórico.
En los últimos años hemos sido testigos de cambios muy significativos en los paradigmas de representación en el arte. Y esto tiene que ver con la autodeterminación de los pueblos, con un fortalecimiento de espacios de comunicación y de enunciación que antes no existían y que si bien no han desarrollado todo su potencial, ahora existen.
En el horizonte inmediato, esto hace pensar de manera optimista sobre esas transformaciones de cómo se representa la cultura viva de un pueblo y de un país. También para la enunciación y para la creación desde los distintos territorios. Fortalecer eso también es uno de los ejes importantes para el ministerio.
Hablando de romper paradigmas… ¿Cómo entiende el hecho de que un manuscrito fundamental para la historia y la cosmovisión K’iche’, como el Popol Vuh, siga fuera de Guatemala? ¿Considera que Guatemala debería impulsar el que piezas arqueológicas y del patrimonio en posesión de otros museos sean devueltas a Guatemala?
Hay muchos avances en temas de repatriación de patrimonio con recuperación de lotes y de piezas. Es importante evaluar elementos técnicos de factibilidad y demás, para garantizar la conservación y la protección.
Es una posibilidad bastante cercana hablar de impulsar todos los esfuerzos que desde el viceministerio del Patrimonio Cultural y Natural ya se llevan a cabo para piezas de patrimonio que son tan importantes.
La administración anterior presentó una denuncia contra el expresidente Alejandro Giammattei por la impresión de libros. ¿Sabe si hubo algún avance? ¿Buscará impulsar las denuncias por corrupción del Gobierno anterior?
He estado empapándome de información de primera mano de los viceministerios y direcciones generales que tienen a su cargo temas bastante amplios, también de algunas unidades. No quisiera hablar de detalles puntuales. Sé que existen varias denuncias interpuestas por distintas dependencias de este ministerio. Cada caso es muy particular. Afortunadamente contamos con el equipo legal que le ha dado seguimiento a esos procesos.
En los documentos presupuestarios del ministerio, el programa de Formación, Fomento y Difusión de las Artes aumentó con fuerza para 2025, y dentro de él también creció la línea de Servicios de Apoyo a la Creación Artística. Sin embargo, cuando se revisan metas y reportes de ejecución, la pregunta de fondo sigue siendo cuánto de ese dinero se traduce realmente en apoyo efectivo para artistas y creadores. ¿Qué peso real tiene hoy, dentro del presupuesto del ministerio, el apoyo directo a artistas independientes?
Sin duda es un elemento que siempre, siempre se va a poder fortalecer y ampliar.
Es grande la cantidad de creadores que están ejerciendo su arte, desarrollando su talento desde sus propias trincheras, muchas veces con carencias, en una situación casi a la intemperie.
Siempre va a haber campo para ampliar esta responsabilidad que el Estado tiene para con sus creadores. Siempre hay que ser muy claros en que la cantidad de recursos es limitada, sin embargo, a pesar de eso, hay avances que seguramente vamos a poder ir discutiendo a lo largo de estos primeros meses.
Varios episodios recientes, como el retraso en la entrega del Premio Nacional de Literatura, han dejado la impresión que en la relación del ministerio con los artistas persisten retrasos, cancelaciones, decisiones a medias o procesos que terminan desgastando la confianza del sector. Entendemos que acaba de asumir el puesto, pero ¿nos puede dar por lo menos una medida concreta y viable para solucionar esto?
A través del departamento de Apoyo a la Creación Artística sé que hay varias iniciativas, creación de festivales, de espacios para la divulgación de la obra de distintos creadores.
Siempre es posible hacer que estas iniciativas tengan un sentido y una cobertura más amplia. Es probable que podamos tener alguna aproximación a espacios que están generando mucho movimiento cultural fuera de la ciudad de Guatemala. Es importante fortalecer cosas en territorios concretos. No quisiera dar nombres para no anticipar.
El Ministerio de Cultura es el ente rector del Archivo Histórico de la Policía Nacional, un fondo clave para la memoria, la verdad y la documentación de violaciones a derechos humanos. Sin embargo, la PDH pidió en 2025 la ejecución de un amparo por abandono, deterioro y falta de condiciones adecuadas para su conservación. ¿Qué plan concreto tiene para que un archivo de ese valor deje de tener este nivel de precariedad institucional?
La memoria es parte del patrimonio cultural histórico de la nación. Con un enfoque que amplíe el sentido de un patrimonio documental como el de ese archivo vamos a poder encontrar algunas posibilidades, no solo de inversión propia desde la unidad de patrimonio bibliográfico documental, sino también a través de generar colaboración con cooperación internacional ampliando la capacidad y el acceso que la gente pueda tener a este a este archivo.
Tenemos la fortuna de contar con ese patrimonio, una pieza insustituible en nuestra historia, merece estar bien resguardado y al alcance de la población. La memoria es un eje central. En diciembre se cumplen los 30 años de la firma de los Acuerdos de Paz. La paz no se entiende sin la guerra.
¿Entonces, plantea como parte de su política ministerial involucrar a la cooperación internacional como un eje fundamental?
No usaría la palabra fundamental, pero sí importante. Mientras más alianzas podamos generar con distintos actores para sumar a objetivos comunes, es mucho más fácil avanzar en cualquier sentido. No ver a la cooperación únicamente como un mecanismo que facilita o que hace posibles cosas que la dinámica de la administración pública dificulta.
También pensar en términos de sostenibilidad. La relación con socios externos es clave para sostener proyectos de largo plazo.
¿Cuál es su postura ante el caso que lleva la Fiscalía de Patrimonio del Ministerio Público que incluyó el allanamiento del Museo de Arte Colonial y la sustracción de obras patrimoniales?
Primero, garantizar a la población que el patrimonio, y todas las piezas que integran la colección del Museo de Arte Colonial, fue resguardado por el personal de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural, que tiene la experiencia y el conocimiento. Toda esa colección está aquí en el Palacio Nacional.
El proceso legal se prevé largo y complejo. Sin embargo, es importante que sepan que desde este ministerio, con todas sus unidades técnicas, se tienen el conocimiento, la competencia y el mandato de garantizar la correcta conservación de esas de esas obras, vamos a hacer todo lo que esté en nuestro campo para garantizar eso.
Ya cuando el proceso avance, podremos volver a poner la colección al servicio de la población.
¿Considera que se ha hecho uso malicioso de la Fiscalía de Patrimonio para criminalizar la protesta social, por ejemplo, el caso del incendio en el Congreso durante las protestas de finales de 2020 y ahora durante las protestas por la elección de rector en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC)?
Una cuestión de base sería que el patrimonio no debe ser instrumentalizado en función de intereses políticos particulares —en referencia al actuar de la Fiscalía de Patrimonio—.
En la medida en que el patrimonio mantenga esa especie de soberanía, en la importancia de defenderlo, cuidarlo, divulgarlo, creo que se pueden hacer cosas importantes para que la gente se relacione de manera sana con él. La manipulación es negativa en cualquier caso.

Hemos hablado de varios temas de cultura, pero regresando a lo que comentaba al inicio sobre el fomento al deporte también a su cargo, ¿consideraría viable plantear la creación de dos ministerios, uno dedicado a cultura y otro a los deportes?
No creo que sea un tema prioritario para atender. Creo que el enfoque que tiene la rama del deporte y que está incluida bajo nuestra competencia es bastante preciso, no pelea ni va en contra de lo que se puede hacer con patrimonio, con cultura, con interculturalidad. Hablamos del deporte y la recreación para la gente que no está en el sistema educativo, ni en el deporte de alto rendimiento. Gente como nosotros, que debemos recrearnos, que deberíamos acercarnos a la cultura de la actividad física.
En el deporte hay una posibilidad muy grande de generar sinergias y puntos de contacto con otras dependencias. Por ejemplo, pensar en el deporte como un tema de salud preventiva, como la la defensa del ocio.
Se pueden generar y se van a generar la infraestructura necesaria para que eso suceda para distintos sectores y sobre todo programas.
¿Qué opinión tiene de la ley de cine? ¿Buscará apoyarla?
Me parece que el Estado necesita dotarse de una serie de instrumentos legales, marcos regulatorios y definir mejor las reglas del juego en un montón de sectores, de un montón de áreas.
Si esas iniciativas de ley van hacia la hacia la construcción de espacios más democráticos para que la creatividad, el talento y la capacidad de la gente se pueda manifestar en todos los ámbitos, creo que es algo positivo.
Justo usted viene de ese mundo quijotesco de libreros, editores en Guatemala. ¿Cuáles son sus demandas en términos legales, gubernamentales, e incluso fiscales para apoyar al sector?
Es heroica la labor que muchos colegas, editores, editoras han tenido durante mucho tiempo, para generar espacios de publicación, de difusión, sin los cuales este país no sería lo que es, sin los cuales este país no se entendería como hoy. Es necesario que tengan el respaldo, por lo menos, el camino más abierto para poder ejercer su profesión y para poder potenciar y multiplicar los efectos.
Todo lo que se pueda hacer surgirá de espacios de conversación necesarios entre la institucionalidad pública, no solo del ministerio, también la Editorial cultura y el ecosistema del libro, para que la difusión de la literatura guatemalteca sea más fuerte.
Redacción: Lourdes Álvarez Nájera
Edición: Carmen Quintela
Fotografías y video: Christian Gutiérrez
Nota de edición: El miércoles 15 de abril, a las 13:00 horas, se corrigió la profesión del entrevistado para evitar imprecisión.





