Electores relatan los minutos previos a que Mazariegos consumara el fraude en la Usac

El 8 de abril, 25 electores de oposición (de 76 acreditados) cruzaron las puertas del hotel Casa Santo Domingo en Antigua Guatemala. No tenían intención de votar, pues sabían que se consumaba un fraude. La noche anterior se reunieron para entrar, ver el proceso y, en bloque, abandonar el recinto. Pero cuatro desertaron y formaron parte del amaño de Wálter Mazariegos. Esta es la historia contada por electores de oposición en la Usac.

En febrero, cinco profesionales del Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala (Cofaqui) se unieron al movimiento de recuperación de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Buscaban representar …

Walter Mazariegos se impone en fraude en las elecciones para rector en la Usac
Arte: Oscar Donado

En febrero, cinco profesionales del Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala (Cofaqui) se unieron al movimiento de recuperación de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Buscaban representar al gremio en el Cuerpo Electoral Universitario (CEU) que elegiría al rector 2026-2030. 

La planilla fue conformada por la nutricionista Kimberly Corado, la química bióloga Andrea Mejía, la química farmacéutica Claudia Lucía Rojas y los biólogos Mario Jolón y Bárbara Escobar Anleu.

Era una carrera contra el tiempo, pero no tuvieron planilla opositora y el Cofaqui los eligió. No apoyaban a un candidato en específico, pero sí tenían un objetivo: impedir que Walter Mazariegos, quien se impuso como rector en 2022, se reeligiera. 

Aquí puedes ver fragmentos de la reunión, grabados por electores de oposición:

Ilegalidades previas

El 6 de marzo, dos días antes de la elección, el Consejo Superior Universitario (CSU) acreditó solo a cinco de los 21 cuerpos electorales ganados por la oposición. 

Pero acreditó a diez afines a Mazariegos, tres de forma ilegal. Dos de esos cuerpos fueron acreditados aunque resoluciones de la Corte de Constitucionalidad (CC) habían ordenado repetir las elecciones. En el caso del Colegio de Enfermería acreditó la planilla perdedora. 

A los electores del Cofaqui les sorprendió la acreditación de estas personas. «Siento que ellos pensaron que teniéndonos dentro del cuerpo electoral legitimarían esas barbaridades. Pero no calcularon que estamos abiertamente opuestos», asegura Jolón. 

Cuatro de ellos (Mejía, Rojas, Jolón y Escobar) reconstruyeron para Agencia Ocote la jornada del 8 de marzo que ocurrió a puerta cerrada, sin presencia de medios de comunicación y con un sistema de seguridad privado que provocó incidentes dentro y fuera del hotel.

La oposición se organiza 

Desde que fueron electos, los electores del Cofaqui se reunieron con los demás cuerpos electorales de oposición. El consenso fue designar al candidato de la organización Dignidad y Resistencia (DIRE): Rodolfo Chang, decano en funciones de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia, criminalizado en el caso Toma Usac.

Pero como solo 25 de los 105 electos fueron acreditados para conformar el CEU, estos decidieron una estrategia. 

Llegaron a Antigua Guatemala un día antes de la elección. Se reunieron y, aunque sabían que los números no les favorecían, se prepararon ante los posibles escenarios legales. 

«Debíamos luchar porque esa representación se mantuviera y no se vetara a través de los procesos oscuros del CSU», indica Rojas. 

En esa reunión, un elector del Colegio de Contadores Públicos y Auditores reveló que recibió llamadas desde un teléfono desconocido. Del otro lado de la línea, alguien le preguntaba si participaría en la elección.

«Él dijo, “Ay, Yo solo le seguí la corriente y le colgué”, pero seguro de la misma forma habló con otras personas», recuerda Mejía. 

Y no estaba equivocada. Al día siguiente de la confesión, el grupo vería cómo cuatro compañeros no se apegaron al plan y se quedaron a votar por Mazariegos.

El día del fraude

Cuando el 8 de abril los electores de oposición llegaron a Casa Santo Domingo, una multitud de estudiantes, autoridades indígenas e integrantes de la sociedad civil manifestaban en las afueras. 

Había muchos policías, pero también seguridad privada y personas con gorros pasamontañas o mascarillas en los alrededores. Según los manifestantes, formaban parte del grupo de choque de Mazariegos. 

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Mientras en el interior se fraguaba el fraude, afuera se reunían cientos de estudiantes, sociedad civil, policías y personas con los rostros cubiertos. Foto: Christian Gutiérrez

Un trabajador de la universidad salió con megáfono en mano y gritaba los nombres de los electores, a quienes «invitaba a ingresar». Sin embargo, de los 50 de Mazariegos, nadie estaba entre la multitud. 

Todos estaban en el hotel desde el día anterior. 

«Hacían la pantomima de que los estaban llamando. Solo nosotros, los de oposición, estábamos afuera. Cuando entramos, el salón ya estaba lleno. Los únicos que faltábamos éramos nosotros», indica Jolón.

Prohibiciones en la entrada

A los opositores les permitieron entrar en dos grupos: primero diez y luego quince. Adentro había bastante personal de seguridad. Algunos cubriéndose el rostro con mascarillas. Todos vestidos de negro. 

No les permitieron ingresar bolsos, cargadores ni lapiceros. Incluso les revisaron sus billeteras. A Escobar, que estaba enferma, no le permitieron ingresar unos sueros. 

«Pero la gente de Mazariegos sí tenía sus bolsas y sus cosas», recuerda Escobar. Cuando las electoras del Cofaqui lo cuestionaron, las integrantes del cuerpo electoral de Humanidades respondieron con burlas.

Sentían que estaban ingresando a un sitio de alta seguridad, sin personas ajenas a la elección. «Parecía que había más personas de seguridad que electores», asegura Jolón. 

Esa seguridad los condujo por un túnel que conecta el estacionamiento con el hotel y llegaron al salón donde se celebró el proceso. Las sillas estaban designadas para cada cuerpo electoral con su nombre, y los de oposición habían sido separados. 

El Cofaqui fue asignado hasta atrás, justo detrás de las electoras de Humanidades.

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La estructura que maneja Wálter Mazariegos invalidó a 80 electores de 16 cuerpos electorales electos en sus unidades académicas. Foto: Christian Gutiérrez

Algunas personas estaban en alto, sobre una grada. «Pensé que eran observadores a lo mejor del Consejo Superior. Pero nunca se identificaron ni nos dijeron quiénes eran», explica Escobar.

No había señal de internet y para utilizar el teléfono debían salir al sanitario. Las profesionales salieron para comunicarse y eran perseguidas por personal de seguridad o por electoras de Humanidades, incluso hasta en el baño, recuerdan. 

Al regresar al salón «nos dijeron que ya no podíamos salir. Que adentro estaban las condiciones para que permaneciéramos todo el tiempo», denuncia Escobar.

El inicio del fraude 

El acto inició con el nombramiento de una comisión. Esta, según el Reglamento Electoral de la Usac, será integrada por un representante profesional y un estudiante, designados por el CEU a propuesta del rector.

Estas personas deben contar los votos y comprobar si la persona electa reúne las calidades para ser rector. De cumplirse, son quienes declaran al rector. 

«Nos veíamos desconcertados porque pensamos que al inicio tendríamos oportunidad de hablar. Pero nombraron a la comisión sin permitir opinión y de inmediato abrieron el espacio para nominar candidatos», recuerda Mejía. 

No recuerdan quiénes eran los representantes que Mazariegos nombró para la comisión. «Teníamos tantas emociones y no teníamos dónde anotar».

«Teníamos ansiedad y nervios de estar participando en ese evento y teniendo enfrente al usurpador. Uno tiene muchos sentimientos encontrados y no sabe cómo actuar», asegura Rojas. 

Toman la palabra

Antes de que nombraran a Mazariegos como único candidato, la oposición tomó la palabra. Los electores buscaban que la comisión no fuera conformada únicamente por candidatos afines a Mazariegos. 

«Creíamos importante que alguien del equipo opositor participara», agrega Rojas. 

Propusieron a un estudiante de Arquitectura —el único cuerpo estudiantil de oposición acreditado— y a un profesional de Odontología.

«Mazariegos mencionó que reconocía la trayectoria del profesional de Odontología. Pero el secretario de la Usac (Luis Fernando Cordón) no lo permitió», recuerda Rojas.

Un elector de oposición dijo a Mazariegos que si él era candidato no debería participar en la comisión electoral. Él respondió que, «de aceptar la candidatura», ya había coordinado con el decano más antiguo para que presidiera la elección.

Respuestas sin sustento

Las intervenciones de la oposición buscaban evidenciar por qué el proceso era ilegal. Incluido que no estaban todos los cuerpos electorales electos.

«A cada cuestionamiento, el secretario salía con cualquier respuesta», indica Mejía. 

Un estudiante de Arquitectura dijo que ellos no legitimizarían la elección, a lo que Cordón respondió: «lo hicieron desde el momento en que firmaron la hoja de asistencia». 

A la insistencia de que el CSU es ilegítimo porque debió renovarse desde 2025, Cordón culpó a la toma de la universidad de 2022.

Mejía recuerda que, cuando cuestionaron que existían 14 amparos sin resolverse sobre la elección, el secretario indicó que «no les habían notificado». 

Ninguno de los 50 electores de Mazariegos intervino durante esta interacción. El primero fue un profesor de Humanidades, para proponer a Mazariegos como candidato.

La estrategia: romper quórum

El reglamento electoral también establece que es necesaria la presencia de dos terceras partes del CEU (171 electores)  para una reelección. De no tenerse, la elección debe repetirse. 

«Esto está plagado de ilegalidades. Ellos usaron la firma que emitimos al recibir el carnet de elector como un conteo de quórum. Pero debieron haber contado a toda la gente que estaba ahí (en el hotel) e identificado quiénes sí eran electores», denuncia Jolón.

Fue cuando los electores de oposición intentaron romper el quórum y salir del salón. Pero la puerta estaba cerrada por fuera y los habían encerrado.

«Llegó Luis Cordón a decirnos que, para poder salir, teníamos que firmar como constancia de que nos estábamos yendo». 

«Todavía tuvo el descaro de decir, como que no tuviéramos desconfianza, que firmáramos una hoja en blanco», narra Escobar.

Se negaron. Dijeron que solo firmarían si el documento tenía el mismo formato que la hoja de asistencia de ingreso. 

«Estoy segura de que la idea de mantenernos encerrados era seguir con su supuesta elección y que no rompiéramos quórum. Poder decir: «Ellos estuvieron aquí hasta el final”», asegura Escobar.

Los cuatro traidores

Mientras exigían les abrieran las puertas, se dieron cuenta de que no estaban los 25 opositores completos. Tres del Colegio de Ciencias Económicas  (Lisy Sagarminaga, Estuardo Escot y Odilia Aguilar) y uno del Colegio de CPA (Carlos Turcios) se quedaron en el recinto.

Los electores del Cofaqui aseguran que nunca los conocieron. No llegaron a la reunión de la oposición una noche antes, cuando el otro elector de CPA reveló la llamada anónima. 

«No sé si hubo amenaza, un pago u otro ofrecimiento, pero algo sucedió para que ellos al final se quedaran», lamenta Mejía. 

Escobar asegura que frente a todos les dijo «que debería darles vergüenza lo que estaban haciendo». 

Personal de la Usac subió el volumen a la música para que no se escuchara y una mujer de seguridad la empujó. Fue cuando las peticiones de salir se transformaron en gritos. 

La seguridad (no saben si de la Usac o de Casa Santo Domingo) trasladó a todos a otro espacio dentro del hotel. Buscaban persuadirlos de salir por una puerta trasera, con el argumento de que los protegían de «grupos de choque».

Finalmente salieron por una puerta alterna, apurados, a empujones, por la seguridad.

Minutos más tarde, mientras denunciaban afuera de Casa Santo Domingo lo que habían vivido adentro, la Usac anunciaba en sus redes sociales que Walter Mazariegos continuaría siendo rector. 

Cooptado desde afuera

«Esto es un sistema cooptado, pero no solo desde el CSU. Tienen gente en los colegios profesionales, en las facultades, en áreas administrativas. No solo tienen docentes o estudiantes. Más bien es una red manejada, bien articulada», finaliza Mejía.

Este grupo de profesionales señala que ahora corresponde buscar los mecanismos legales para que Mazariegos no tome posesión. Y que se repitan las elecciones. 

También ven necesario que la sociedad civil ejerza presión y apoye a los estudiantes, quienes son los más vulnerables en esta crisis.

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Kristhal Figueroa

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