El pasado 6 de octubre varios turistas grabaron en el Parque Nacional Tikal la escena de un jaguar cazando a un pizote frente a ellos. El momento, captado mientras filmaban …
El pasado 6 de octubre varios turistas grabaron en el Parque Nacional Tikal la escena de un jaguar cazando a un pizote frente a ellos. El momento, captado mientras filmaban a una manada de pizotes, se hizo viral al instante.
En Agencia Ocote consultamos con dos expertas, para conocer qué pudo motivar la acción del felino frente a un grupo de personas, acción que consideran poco común.
Miriam Quiñónez, médico veterinaria de la Dirección Regional de Petén del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), explica que «los jaguares por lo general esquivan. Son sigilosos y no les gusta estar donde hay ruido».
«Para este evento creo que aprovechó la oportunidad» afirma Quiñónez encargada de Fauna Silvestre e Hidrobiológicos de la entidad.
«Creo que el jaguar no percibió la cercanía de las personas. La intención de él era ir y alimentarse. No es algo común, simplemente fue algo oportuno donde buscó su alimento», teoriza Quiñónez.
Bárbara Escobar Anleu, bióloga especializada en felinos silvestres y coordinadora de la organización internacional Panthera en Guatemala, concuerda en que lo captado en el video no es usual. «Esta especie es bastante cautelosa y evita el contacto con las personas».
Escobar Anleu enfatiza en la importancia de ver el área del parque desde una perspectiva de vida silvestre (el hogar de los animales) y no desde el lado de las personas.
«Tikal más que una zona turística y transitada sigue siendo una parte de la Biósfera Maya. Es un área protegida, es selva, es hábitat de la especie».
No está acostumbrado al turismo
La bióloga asegura que el evento pudo haber sido una combinación entre oportunismo y presión ambiental. Descarta la posibilidad de que el felino esté habituado al turismo.
«Se podría pensar que el individuo está habituado al turismo porque en su hábitat hay muchas personas. Yo no creo que sea el caso».

«El individuo del video pasa muy rápido, huyendo, no confronta. Si estuviese habituado a las personas, no iría tan rápido o confrontaría un poco. Pero por como se ve todo en el video, es evidente que estaba evitando hasta cierto punto a los turistas», analiza.
Escobar Anleu también menciona que al ser un ejemplar joven pudo haber sido más atrevido. Al ver a la familia de pizotes «tal vez vio la oportunidad con una presa fácil, abundante y disponible. Fue una oportunidad que hizo que se atreviera a algo así».
Destrucción de su hábitat
La bióloga menciona que todo Petén está presionado ambientalmente, aunque cuente con áreas protegidas. «Es uno de los departamentos con mayores tasas de deforestación y pérdida de este tipo».
«La cacería, deforestación y la expansión de actividades de narcoactividad son una amenaza. Este también podría ser un factor que influya en el avistamiento cada vez mayor de jaguares. También que estén, de cierta forma, con mayor presión a la caza imprudente».
Para 2024, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas estimaba que había entre 1,000 y 1,200 jaguares en Guatemala.
Miriam Quiñónez explica que un mayor número de avistamientos podría depender del flujo de información actual y también de la reducción de áreas donde puedan vivir.
«Antes no había tanto medio de comunicación o no era tan fácil hacer estas publicaciones tan rápido», nos recuerda.
«Por otro lado, tenemos el avance y reducción de las áreas protegidas. Está teniendo su impacto y está haciendo que estas especies se junten o que se vean más ejemplares en unas áreas».

Mantener la distancia
Quiñónez asegura que las áreas protegidas tienen el reto de que los turistas mantengan la distancia con la fauna y que respeten las reglas de los establecimientos.
También da algunas recomendaciones por si una persona tiene un encuentro con un animal salvaje.
- No se debe salir de los senderos marcados.
- Reaccionar con tranquilidad y cautela, no salir corriendo ni darle la espalda a los animales, pues esto activa su instinto de persecución.
- Mantenerse siempre en grupo con los guías y seguir sus instrucciones.
- No intentar tocar a ningún animal por curioso o inofensivo que parezca.
- En caso de encontrarse un animal herido, avisar a los guardaparques y no intentar acercarse.
- No ofrecerles alimentos.
- No perseguir a los animales.
«Nosotros somos responsables de nuestro comportamiento y de las consecuencias del mismo. Se debe respetar siempre las reglas de las áreas protegidas», finaliza la experta.
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