Militares Callejas y Cusanero murieron «con cuentas pendientes»

Entre el 23 y 24 de julio, fallecieron dos perpetradores de desaparición forzada, violación y otros crímenes de lesa humanidad durante el Conflicto Armado en Guatemala. Uno, condenado pero beneficiado por la justicia guatemalteca que le permitió estar en el Hospital Militar y en su casa, y otro, que murió en la cárcel luego de cumplir solo 15 años de prisión de los 150 que le impusieron por desaparición forzada de seis personas en Chimaltenango.

Ayer (24 de julio), mientras sostenía una reunión con abogados y víctimas, Juan Pérez –campesino y representante de la Plataforma Nacional de Víctimas del Conflicto Armado Interno– se enteró de …

banner web Manuel Callejas y Felipe Cusanero mueren sin ser alcanzados por la justicia

En resumen

  • Manuel Callejas y Callejas falleció condenado por el caso de detención, tortura y violación de Emma Molina Theissen, pero no enfrentó proceso por casos como Genocidio Ixil.
  • Felipe Cusanero, el primer comisionado militar condenado a 150 años de prisión por la desaparición forzada de seis personas en Chimaltenango, solo cumplió 15 años en prisión donde también falleció.
  • Ambos casos representan una deuda pendiente con la justicia y reparación para las víctimas de crímenes de lesa humanidad.

Ayer (24 de julio), mientras sostenía una reunión con abogados y víctimas, Juan Pérez –campesino y representante de la Plataforma Nacional de Víctimas del Conflicto Armado Interno– se enteró de la muerte de dos perpetradores: el general Manuel Callejas y Callejas y el excomisionado militar Felipe Cusanero. 

Hoy, mientras revisa la milpa en su parcela del altiplano guatemalteco, atiende la llamada de Agencia Ocote para hablar de memoria y de la impunidad que —una vez más— alcanzó primero a los responsables y no la justicia.

Manuel Callejas y Callejas fue director de la sección de Inteligencia Militar del Estado Mayor del Ejército (G2). Falleció el 24 de junio sin rendir cuentas en procesos de justicia transicional.

Aunque en 2018, junto a otros exmilitares, fue condenado por detención, tortura y violación de Emma Guadalupe Molina Theissen y la desaparición forzada de su hermano Marco Antonio, quedaron otras acusaciones pendientes.

La impunidad le sonrió

Unos meses estuvo en prisión. Por su avanzada edad, se le permitió permanecer recluido en el Centro Médico Militar. Estando ahí, en 2023 fue beneficiado con arresto domiciliario sin vigilancia.

Pero no era el único caso en el cual estuvo procesado. Su trayectoria de represión lo vinculó con varias masacres, incluidas las que se cometieron para perpetrar el genocidio del pueblo Ixil, en Quiché. 

En 2024, debía enfrentar juicio junto al general Benedicto Lucas García, pero el Tribunal de Mayor Riesgo «A», indicó que Callejas tenía «discapacidad» y no sería procesado.

Juan Pérez, de la Plataforma de Víctimas, nos cuenta que al enterarse de la muerte del exmilitar le invadió una profunda sensación de impunidad.

Pensó en «varios hermanos y familiares sobrevivientes. Queremos que se sepa la verdad de todo lo ocurrido, que haya una justicia real».

A su criterio, el sistema judicial una vez más le queda a deber a las víctimas. «No es un sistema funcional. Primero se van (mueren) las personas como Callejas».

Organizaciones como la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y la Asociación para la Justicia y la Reconciliación se pronunciaron con indignación por la falta de justicia.

El comisionado militar Felipe Cusanero

En su faena del campo, Pérez dice que hace un mes le aplicó abono a la milpa, pero por falta de tiempo no había podido ver si les cayó bien. Ahora lo revisa. 

Cuenta que ayer también, en la reunión con víctimas, se enteraron del fallecimiento en prisión de Felipe Cusanero, el primer comisionado militar condenado por la desaparición forzada de seis personas en Chimaltenango.

Silvio Tay de la organización Asociación para la Justicia y la Reconciliación (AJR) también confirmó que se enteraron de la muerte de Cusanero en prisión.

Agencia Ocote se comunicó a Comunicación Social del Sistema Penitenciario, pero la persona que atendió no quiso proporcionar su nombre ni detalles sobre la información solicitada.

Cusanero fue sentenciado en 2009 a 150 años de prisión. El caso se convirtió en referente histórico para la justicia transicional, con el reconocimiento a las víctimas de crímenes de lesa humanidad en Guatemala.

En esa época, los casos del Conflicto Armado Interno recibían el impulso de la Fiscalía Especial de Derechos Humanos del Ministerio Público y de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

«La suerte de estar vivos»

El representante indígena dice que a pesar de la muerte de los perpetradores, (las víctimas) tienen la suerte de seguir con vida para «contar lo que vivimos, que no fue normal».

Añade que ayer conversaba con otro sobreviviente de otra masacre. «Tenía unos siete años de edad cuando frente a él asesinaron a su papá y dos hermanos. Logró correr. Es el único sobreviviente».

Reflexiona que «ya son pocas las personas que están quedando y vivieron en carne propia esa situación».

«No estamos pidiendo venganza, sino una justicia sobre lo que ocurrió, y en el fondo, la no repetición de esos hechos».

Mientras a lo lejos se escucha el canto de unas aves, Pérez nos dice que seguirá en su faena en la milpa. Reitera que no van a dejar de luchar y tampoco de soñar.

«No vamos a dejar de soñar que algún día esto cambie. Quizás nosotros ya no lo vamos a ver, pero esta es nuestra contribución, dejar una historia, no dejar de hablar, mantener la memoria».


Conoce más detalles de este caso y otros de justicia transicional en las redes sociales de AJR

Lourdes Álvarez Nájera

También te puede interesar