El tema de las remesas y su importancia en la economía centroamericana tiene raíces estructurales, históricas. Pero también tiene un pie en la actualidad más inmediata. La política antimigratoria de …
En resumen:
- La charla «Migración, remesas y su impacto en la economía centroamericana» tocó varios puntos relevantes para la población de la región.
- Guatemala, Honduras y Nicaragua dependen de las remesas para sostener parte significativa de su economía. Un impuesto del 5% a las remesas afectaría los ingresos familiares y podría provocar nuevas olas migratorias.
- Expertos advierten que estas medidas refuerzan la economía informal y podrían abrir espacio para actores financieros ilícitos.
El tema de las remesas y su importancia en la economía centroamericana tiene raíces estructurales, históricas. Pero también tiene un pie en la actualidad más inmediata.
La política antimigratoria de Donald Trump en Estados Unidos ha hecho peligrar la seguridad y el bienestar de quienes llegan al país del norte y de quienes llevan años viviendo en él.
Pero ahora, además, pone también en la mira a los millones de personas que sobreviven en Centroamérica gracias al trabajo de sus familias.
Un proyecto de ley planteado por el gobierno de Trump busca no solo reducir impuestos, también quiere gravar las remesas: crear un impuesto del 5% a las remesas que envían las personas migrantes a sus familias.

Carlos Fernando Chamorro, periodista nicaragüense en el exilio, fundador de Confidencial, puso sobre la mesa este tema al inicio de la conversación «Migración, remesas y su impacto en la economía centroamericana», que se realizó este miércoles 21 de mayo en el Festival Centroamérica Cuenta.
«Si esta ley llega a ser aprobada, se impondría un antes y un después en la dinámica de las remesas y el impacto en las economías centroamericanas», alertó Chamorro.
El periodista conversó con especialistas, que ayudaron a desgranar los problemas que causan este tipo de políticas antiinmigración en la región y en su ciudadanía.
Las dinámicas de la migración en Centroamérica
Manuel Orozco, director del programa de migración, remesas y desarrollo del Diálogo Interamericano, comenzó recordando que la migración centroamericana es relativamente reciente y que ha tenido una serie de olas migratorias en las últimas décadas.

Ahora, explicó, «nos encontramos en una situación en donde la migración venía en declive porque había salido tanta gente que demográficamente la fuerza laboral en Centroamérica ya se estaba agotando. Eso coincide básicamente con la antesala de las elecciones en Estados Unidos en donde se producen políticas proteccionistas sobre la migración».
Lizbeth Gramajo, antropóloga y coordinadora de la Red jesuita con Migrantes en América Latina y Estados Unidos, puntualizó que Guatemala, El Salvador y Honduras son los tres países que históricamente se han caracterizado por ser origen de población migrante que ha llegado a Estados Unidos.

En Nicaragua, a partir del estallido de la crisis, la población comenzó a migrar a Costa Rica y también a países del norte: Guatemala, El Salvador y Honduras.
Y Costa Rica y Panamá, por otra parte, han sido países más de destino.
«En el tema de las remesas, los tres países del norte de Centroamérica tiene las remesas como una parte importantísima en su economía», resumió Gramajo.
Las remesas y la economía en Centroamérica
Gramajo explicó que en Centroamérica «estamos viendo economías cada vez más dependientes de las remesas». En Guatemala representan cerca del 20% del Producto Interno Bruto, en Nicaragua un 26.6% y en Honduras un 25%.
Lizardo Sosa, expresidente del Banco de Guatemala y de la Junta Monetaria, añadió que ese 20% del PIB de Guatemala tiene un origen en un área rural que no encontró posibilidades de progreso y desarrollo y migró a Estados Unidos.

Este dinero suele invertirse en consumo y necesidades básicas», lo que ayuda a amortiguar la pobreza, explicó Gramajo.
Las políticas antiinmigración y el impuesto al envío de remesas
Manuel Orozco considera que, si se aprueba el impuesto de las remesas, se generarán una serie de problemas.
Como primer punto, mencionó que quienes no son ciudadanos son los únicos que tienen que pagar el impuesto. «Primera vez en la historia de Estados Unidos que a una entidad privada se le asigna la responsabilidad y la autoridad de determinar tu estatus de ciudadanía, no tu estatus legal como contribuyente», dijo Orozco.
Según el experto, si se aprobara el impuesto, podría o bien aumentar la economía informal o bien que se deje de enviar la misma cantidad de dinero: «Las implicaciones son muy grandes, porque serían menos ingresos, menos hogares, pero lo más importante es el riesgo financiero que esto crea».

Cualquier reducción, explica, tendría un efecto sobre la actividad económica de la región. Incluso en los flujos migratorios: «Si las remesas caen, la intención a migrar va a subir. Yo calculo que en dos años se va a ver una nueva ola migratoria», concluyó Orozco.
Texto: Mariana Farfán
Edición: Carmen Quintela
Fotografías: Christian Gutiérrez
No te pierdas las actividades del Festival Centroamérica Cuenta, del 20 al 24 de mayo en Ciudad de Guatemala. Si no pudiste asistir a alguna charla o quieres volver a verla, visita las redes sociales del festival y de Agencia Ocote.





