La promesa EP 03 | La jaula de migrantes

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Aquí puedes leer la transcripción del episodio:


Patricia Orantes: El azulillo sietecolores parece la ilustración de un cuento. Un azul vibrante baña su cabeza. Se difumina con el rojo, que cubre la mayor parte de su cuerpo, y con el amarillo y el verde que envuelven las plumas de las alas. 

El azulillo sietecolores vive en Estados Unidos. En Arkansas, Oklahoma, Texas y Luisiana. Cuando llega el otoño, y empieza a refrescar y a escasear el alimento, migra hacia el sur. Pasa por México y cruza Centroamérica hasta Costa Rica. 

En este largo camino, los colores de esta ave no pasan desapercibidos. Las personas lo ven, lo buscan y lo capturan. Es víctima de la explotación y del tráfico ilegal. 

En muchas ocasiones pasa el resto de su vida adornando con sus colores el interior de una jaula. 

***

Los programas de migración laboral entre Guatemala y países del norte, a menudo esconden casos de explotación laboral. Cuando las personas que la sufren o que son testigos deciden denunciar, no sólo son ignoradas. En ocasiones, también pierden su derecho a regresar.

José Sicajau: Mi nombre es José Sicajau, de 57 años, de Santiago Sacatepéquez y actualmente soy activista de derechos humanos en Guatemala. Yo nací en Santiago Sacatepéquez, soy maya kaqchikel, hablo bien mi idioma maya; el español me cuesta entender a veces, me cuesta expresar, pero yo tengo un idioma. 

Yo nací en esa comunidad y lamentablemente yo tuve que prestar servicio militar en el tiempo del conflicto armado. Me obligaron a prestar servicio militar. A raíz de eso nació la conciencia de que hay que buscar otras opciones en la vida. Soy agricultor, yo siembro mis siembra, mi milpa, mi frijol en mi comunidad.  

A raíz de eso la situación económica en Guatemala cada día se estaba empeorando. Algunas personas tienen un salario digno y justo, la mayoría no tenemos eso. Por tal razón se buscó la opción de migrar a otro país. En el año 2003 fue que nació ese proyecto que era administrado por la OIM y obtuve la oportunidad de pensar y buscar otras opciones en la vida, conocer otras culturas y conocer también qué es Canadá.

En ese entonces yo estaba trabajando en una empresa, en una maquiladora y no ganaba tan mal, pero algunos empezaron a hablar del viaje a Canadá, que era administrado por la OIM en ese entonces. Una cooperativa que es muy famosa en Santiago, en mi comunidad, que se llama Cuatro Pinos, fue la que regó la información de que hay oportunidad de viaje. Yo no quería, pero cuando supe, ya varios de mis amigos viajaron, ya empezaron a hablar más en mi comunidad entonces un amigo me dijo: «Mirá vamos y vamos porque hay una oportunidad». Entonces buscamos la persona que estaba juntando la gente, no unas personas que ya tenían contacto en la OIM y fuimos a hablar con él.

Me dijo el señor: «Mire, usted vaya a sacar su pasaporte». Ese mismo día me acuerdo muy bien, ese mismo día, eran como las 8 de la mañana. Me dice: «Mire, vaya a la capital y saca su pasaporte y nos vamos a ver ahí y se viene otra vez aquí en Santiago y llevamos un microbús y vamos a la oficina de la OIM». Y yo vine a tramitar mi pasaporte, tuve que sacar mis penales y policíacos así corriendo, tuve que pagar a unos tramitadores y me sacaron rápido mis penales y policíacos. A las 2 de la tarde ya tenía mis documentos.

Pasaron como dos semanas a las dos semanas otra vez nos llamaron, me llamaron a mí, a otros compañeros y nos fuimos a hacer el examen médico. Como al mes nos llamaron otra vez que ya teníamos la visa que ellos mismos tramitaron y a todos. Nos dieron fecha, nos reunimos como 40 personas y nos dijo la señorita de que «a cada grupo le voy a asignar van en diferentes empresas». Entonces yo y otras nueve personas, somos diez, nos vamos a una empresa que se llama Dennis Ferrer en Quebec, Canadá. Ahí empezó nuestra historia.

La expectativa que yo siempre tengo y siempre he tenido y la voy a seguir teniendo de plano, de que yo quería conocer qué es Canadá. Qué es Canadá cómo trabaja la gente, hablan mucho de los derechos humanos, siempre lo he dicho y entonces tuve que ver la realidad, qué es lo que hay en Canadá. Cómo es la gente, la cultura de la gente, la forma cómo trabajan ellos. 

Nosotros somos agricultores. Aquí trabajamos muy sencillamente. Allá trabajan la tecnología, ha avanzado mucho. Entonces yo quería ver realmente, qué estaba pasando allá. Y me fui. 

El viaje en el avión con los compañeros y allá hicimos escala en México, ahí se agregaron más mexicanos. Nos fuimos. A las cinco de la tarde llegamos a la ciudad de Montreal. Ahí nos estaba esperando el empleador.

El empleador nos estaba esperando, cada empleador estaba esperando a su gente. Y nos llevó el señor, nos dio comida en la carretera y llegamos a la casa. Cuando llegamos a la casa, nos dijeron: «Aquí van a vivir durante tres meses». 

Descansamos, nos dieron comida y al otro día nos dieron un préstamo de 100 dólares para hacer nuestras compras para vivir los ocho días, mientras recibimos un salario. 

Llegamos un 13 de agosto del 2003, la cosecha ya estaba, ya en la tarde fuimos a cortar chile pimiento, me acuerdo muy bien.

Yo estuve tres meses ahí. Ya a finales de octubre, como un 26 de octubre de 2003, regresamos a Guatemala. 

El segundo viaje ya como en el mes de abril, ya nos llamaron otra vez en la OIM. Bos dijeron que nos había pedido el empleador antes de tiempo, porque la primera vez nos fuimos un 13 de agosto, pero esa vez nos mandó a pedir el 15 de mayo. 

Y ya el problema es que yo me di cuenta también de que éramos diez ya solo llamaron a cinco de los diez porque según el empleador que los cinco no, no rendían el trabajo. 

Cuando llegamos ya el trabajo era diferente porque fuimos a la plantación. La primera vez fuimos a la cosecha y al segundo año o la segunda temporada ya fuimos a la plantación de chile pimiento, repollo y pepino. 

***

Cuando ya empezaba la cosecha, en el mes de agosto empezaba la cosecha, ahí me acuerdo muy bien en la tercera temporada fue muy duro, porque la cosecha dio muy bien en ese entonces . Entonces a las seis de la mañana nos íbamos al terreno. A mí ya me pasaron al empaque. Ya en la tarde no había horario para salir. 

Media vez llegaba el producto, hay que empacar. Parábamos a las doce, una de la mañana. El grupo que estaba en empaque, el que estaba en el terreno, pues a las seis, siete descansaban.

Ese es el problema que yo miro con los países industrializados, en este caso Canadá. Ellos presionan mucho a los trabajadores. En Guatemala no estamos acostumbrados a eso. Nosotros aquí trabajábamos, si nos cansábamos, parábamos y en Canadá como Estados Unidos no era eso. 

Las máquinas no se cansaban. Entonces yo miraba la presión. La presión del trabajo era bastante, mucha gente no llegaba a rendir en los días de trabajo. 

Entonces yo decía solo: ¿dónde están los derechos humanos? ¿dónde están nuestros derechos? Pero nadie hablaba de eso. 

Yo soy una persona que no me gusta que me llamen la atención y trato la manera de quedar bien y hacer bien mi trabajo, quedar bien con el empleador, ¿no? 

Ya en la cuarta temporada me dice el encargado del sistema de riego: «Mire José me dijo, me dijo el patrón que usted ya este año vamos a enseñarle cómo se maneja el sistema de riego. Posiblemente el otro año le van a cambiar el puesto de trabajo mejor». «Va, está bien». Entonces uno tiene que aceptar lo que le dicen y empezamos a instalar el sistema de riego con un mexicano y eran tres guatemaltecos y otro mexicano eran unos cinco por todo, instalado el sistema de riego. 

Allá el sistemas se instalaba, se regaba y se desarmaba la tubería, pasábamos al otro terreno… era el trabajo allá. Era movible el sistema de riego allá. 

Pero una tarde cuando fuimos a instalar el sistema de riego en un cultivo de repollo y realmente la persona ya sabía cómo, ya llevaba años ahí, pero ese día no sé qué le pasó, no colocó bien la tubería y el motor de donde sacaba el agua. Cuando prendieron el motor explotó la tubería. 

Y qué casualidad en ese momento llega el empleador. 

Y se enojó tanto el empleador que se le fue encima al trabajador y lo agredió. En ese momento nosotros no dijimos nada, no. Pero yo pensé que no pasó a mayor cosa, pero en la noche cuando regresamos en la casa, fue que nos dijo Marco Antonio que era el que fue agredido, me dijo: «Mire cómo estoy», dijo. Estaba bien hinchado el pie. «Ahí me tiraron el tubo».

Me recuerdo, era un jueves. El viernes, los días viernes nos pagan y nos llevan al pueblo a comprar. Y esa tarde nos salimos a comprar y él se quejó con la oficina de un sindicato que está ahí en el pueblo que se llama Saint-Rémi. Ahí fuimos y se quejó con el sindicato y armaron el expediente. 

Un día domingo que no trabajamos fuimos a pasear y cabal nos llamaron. «Mire, ¿ustedes vieron la agresión?» «Sí, vimos». «¿Y qué van a hacer?»  «Pues nada», le digo. «¿Quieren firmar en contra del empleador?». «Sí, estamos de acuerdo». Lo firmamos los tres. Y ahí empezó el problema. 

***

Cuando yo regresé a Guatemala, nos regresamos a Guatemala los 10. Y como 15 días después nos llamaron a una reunión. Llegó el director, el jefe de misión en ese entonces llegó y nos trató muy mal, decía: «¿Por qué se meten a problemas?». Pero eso no es problema, es defender a los trabajadores, defender los derechos de los trabajadores. 

«No, es que usted no tiene que hablar». Nos agredió así verbalmente y nos dijo ese día: «Ustedes tienen que firmar un documento para decir que no pasó nada y van a viajar nuevamente a Canadá. Porque hay un problema allá en Canadá, la empresa se va a cerrar la empresa por la culpa de ustedes». Pero yo estaba consciente que era el culpable el empleador.

A raíz de eso ya en el mes de enero nuevamente nos llamaron, de los cinco que firmamos los documentos, tres dijeron que firmaron nuevamente que no pasó nada. Y yo y otro mi amigo de Tecpán, Cristóbal, dijimos: «No. Es que pasó lo que pasó». Y mantuvimos nuestra palabra y hasta este momento yo mantengo mi palabra.

Ya a finales, tengo la carta todavía, me dice la OIM: «Mire, José te vamos a… vas a regresar con el empleador. Te está pidiendo, pero tenés que firmar el documento que no pasó nada» «¡Pero si pasó!». «Sí, pero tienes que poner ahí que no pasó nada. Es que no pasó nada». «Usted no estaban allá, yo sí estaba allá». Y fue suficiente, me dijeron, hasta nueva orden. Ya nunca me llamaron. 

Empecé la lucha solo yo con el apoyo del sindicato canadiense. Empezamos la lucha todo pero no prosperó porque yo estaba en Guatemala. 

Pasaron años y años y hasta en el 2010 fue que ya varias personas han sido expulsadas del programa, por diferentes razones. Y armamos la asociación que tenemos actualmente.

Como el primer mes o el segundo mes del 2010 vinieron unos estudiantes canadiense, venían parte del sindicato de Canadá y hablaron con varias personas que han sido expulsadas del programa, tanto hombres y mujeres, y nos dijeron: «¿Por qué no se organizan? Hagan una asociación y el sindicato los va a apoyar». 

Y nos pusimos de acuerdo, me acuerdo muy bien. Nosotros juntamos nuestro dinero, nuestros propios recursos, cada uno. Éramos 60 en ese entonces y con los 60 armamos la asociación, pagamos el abogado. Nadie se metía con nosotros, nosotros tomamos nuestra propia decisión. 

Se tomó la decisión en conjunto de hacer la primera manifestación pacífica en frente de la embajada canadiense. Fue un 1 de septiembre en el 2010. Fue la primera acción política que nosotros hicimos en ese entonces.

Ese día cuando fuimos en frente a la embajada, pues no estaba el embajador, estaba el encargado de negocios, el señor Sebastián Muffet y me recuerdo muy bien: “Mire José, lo que estás exponiendo es un caso federal. Eso mi gobierno lo va a investigar y voy a pasarlo a mi gobierno y lo va a investigar”. 

Ya pasaron 13 años; no ha pasado nada. 

Hasta este momento estamos luchando por los derechos de los trabajadores que van a Canadá, que van a Estados Unidos. Hay un grupo de trabajadores que se fueron a México este año, también estamos viendo sus derechos… Pero hemos avanzado mucho. A pesar del poco recurso que tenemos, pero hemos avanzado mucho.

Algunos aspectos han cambiado porque las agencias reclutadoras ahorita como autoridades se han despertado. Dicen: «Hay que hacer algo, ¿no?». Yo soy una persona les he criticado mucho porque no es bueno lo que están haciendo.

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Al igual que José, miles de personas centroamericanas migran por temporadas para trabajar en Canadá y Estados Unidos. A pesar de que los gobiernos de la región cuentan con programas laborales para regularizar esta migración, no muchos logran beneficiarse de ellos. 

Existen normas internacionales para proteger a los trabajadores migrantes, aunque aún hay muchos vacíos. La falta de información, el reclutamiento informal y el hecho de que no se apliquen estas leyes hacen que aumenten los riesgos de explotación, de abuso y de trata. 

Algunas organizaciones velan por los derechos de los migrantes que trabajan en Estados Unidos, Canadá y México. Si conoces a alguien que necesite apoyo puedes contactar en Guatemala a la Asociación Civil Guatemaltecos Unidos por Nuestros Derechos y a la Asociación de Agricultores Unidos por el Desarrollo de Santiago Sacatepéquez. En El Salvador a la Unión de Personas Migrantes en Acción. Y en Honduras a la Asociación de migrantes retornados garifunas. Te dejamos los enlaces a sus páginas y sus datos de contacto en agenciaocote.com.

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“La promesa” es una serie sonora, parte de una investigación de Ocote para abordar en profundidad el tema de la migración que atraviesa Centroamérica. Realizamos este podcast con financiamiento de Fundación Avina y su proyecto «Voces Migrantes para el cambio», con el apoyo de la Cooperación Sueca.

La narración es de la actriz Patricia Orantes. Las entrevistas las realizamos María Olga Domínguez y María José Longo. La edición es de Carmen Quintela y el montaje y la producción sonora de Isaac Hernández, con apoyo de José Manuel Lemus. 

Las fotografías son de Christian Gutiérrez y el diseño de este especial lo hizo Oscar Donado. Ixmucané Us es coordinadora de comunidad y audiencias y  María del Carmen Hernandez es la gestora de comunidades de Ocote. Nicole Jacobs es coordinadora institucional. Julio Serrano Echeverría es el coordinador creativo. Alejandra Gutiérrez Valdizán es la directora general y editorial de Ocote.

Explora el especial completo en agenciaocote.com y ayúdanos a compartirlo en redes sociales.

María Olga Domínguez Ogaldes

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