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La marcha LGBTIQ+ vuelve a las calles de Xela tras cinco años

La primera imagen que se ven en la marcha del orgullo en Xela 2024 es una carroza carnavalesca. Tiene globos morados, rosados y azules. En el techo lleva una piñata …

La primera imagen que se ven en la marcha del orgullo en Xela 2024 es una carroza carnavalesca. Tiene globos morados, rosados y azules. En el techo lleva una piñata de antifaz y al frente un cartel con las palabras «Visibilidad y rebeldía».

Fotografía: María José Longo

Una mujer con un antifaz amarillo y un sombrero maneja el camión que sostiene la carroza con el nombre Vidas Paralelas. 

Es el bloque que encabeza la marcha. Su objetivo es posicionar a las mujeres lesbianas y bisexuales. Perder el miedo a ser visibles. 

El toque carnavalesco de la máscara no es casualidad, ni un simple adorno atractivo. Es una herramienta para ayudar a que este sea un espacio seguro. Quienes titubean sobre salir con el rostro descubierto pueden usar un antifaz. Varias personas lo han hecho. Y no es para menos.

La marcha llevaba cinco años sin salir a las calles de Quetzaltenango.

La pandemia de COVID-19 tuvo algo que ver. Espero no fue el único factor. La violencia, los comentarios de odio, las actitudes agresivas y el miedo a tener respuesta agresiva a la convocatoria propiciaron la ausencia. 

Pero para este 2024 decidieron que regresarían a las calles. Lo hicieron en cuatro bloques, con música, carrozas, carteles, globos, banderas, sombrillas con los colores de la bandera LGBTIQ+ y consignas. Caminaron unos 2.3 kilómetros desde la Plaza Japón hasta el parque central. 

Hoy, 22 de junio, las organizaciones que convocaron están satisfechas: aumentó la participación, principalmente de las juventudes y hay una mayor alianza entre las agrupaciones que promueven los derechos de las personas diversas en Quetzaltenango.

«Resistimos y existimos. Existe la diversidad sexual en Quetzaltenango, aunque sea una ciudad que le pone mucha resistencia al tema», dice Analy Girón, comunicadora de Vidas Paralelas. «Logramos articularnos por un mismo objetivo, la marcha. Descentralizar la marcha de la ciudad de Guatemala (la capital) es una necesidad, muchas personas no pueden ir porque deben viajar».

Vidas Paralelas es una organización que da asesoría legal y psicosocial, talleres de formación, acompaña emprendimientos y promueve los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de la diversidad sexual.

«Queremos vidas sin violencia, ser libres de ser quienes somos, de amar a quien queremos. Merecemos vidas donde no tengamos que escondernos ni tener miedo de ser visibles. No exigimos derechos adicionales a los de las demás personas, solo que se hagan valer los derechos que ya tenemos como ciudadanas guatemaltecas”, agrega Girón.  

Fotografía: María José Longo

Más que un dato 

Una de las carrozas de la marcha tiene mantas con cifras. Busca divulgar las violencias e impunidad que viven las personas de la diversidad sexual. 

Leonardo Ortega, director ejecutivo del Grupo de Apoyo Xela (GAX), explica a Ocote que el propósito de la marcha es difundir mensajes de amor y proporcionar datos para evitar la desinformación.

Los datos de la carroza exponen que, entre 2017 y 2022, el Ministerio Público recibió 1,396 denuncias de personas LGBTIQ+ en Guatemala por agresiones. Pero hasta enero de 2023 el 62% habían sido archivadas o desestimadas. 

Fotografía: María José Longo

«El Ministerio Público tiene una deuda moral hacia la comunidad por no investigar de forma adecuada. Sabemos que existen muchas barreras, pero queremos sensibilizar a los servidores públicos para que puedan tomar esos datos de forma adecuada», expone Ortega. 

Los datos son los que registra el Observatorio de Justicia Abierta, la página a la que lleva el código QR impreso en mantas y carteles. Según indican, fueron obtenidos por medio de solicitudes de información pública.  

La carroza del GAX también llevaba un tendedero de mensajes solidarios. Personas que participaron en la marcha o que eran ajenas a la caminata colocaron mensajes para las personas de la diversidad sexual.  

Fotografía: María José Longo

Desde el anonimato 

Dos mujeres jóvenes caminan juntas protegidas del sol por una sombrilla multicolor. Visten de negro. Una de ellas tiene un antifaz. Le cubre el rostro y hace parecer que tiene orejas de conejo. Ambas prefieren no decir sus nombres. Para la dueña del antifaz, revelarlo implicaría problemas con su familia. Ella es bisexual. 

«Nos identificamos en lo mismo y es importante dar a conocer nuestra voz, que nos respeten», dice la joven del antifaz.  Se sienten bien de saber que tienen un espacio para protestar y exigir sus derechos.

Una de ellas sostiene un cartel con el mensaje: «Si tu líder dice que ama al prójimo, pero discrimina a alguien, no es digno de llamarse líder». 

Fotografía: María José Longo

La otra cara

En el segundo bloque va Alejandro Maldonado. Se identifica como una persona homosexual y maya k´iche´. Es integrante de la Asociación Iniciativa por la Diversidad Sexual de Occidente (IDSO)

Sostiene en la mano derecha una bandera LGBTIQ+ y esfuerza su voz al máximo para que sus demandas sean escuchadas. Grita frases como: «No más odio, no más violencia» y «Dignidad para todas las personas». 

Alejandro camina acuerpado por dos mujeres adultas que sostienen un cartel. Una de ellas viste indumentaria maya. Es Sebastiana Álvarez, la madre de Alejandro. Su idioma materno es el k´iche´. Habla poco español, pero lo suficiente para expresar lo que siente. «Soy una mujer indígena y yo aceptó a mi hijo como sea» dice Álvarez.  

Alejandro participa en las marchas de Xela desde el 2015. En el 2018, 2019 y 2024 lo acompañaron su madre y sus hermanos. 

Fotografía: María José Longo

La otra mujer es Alejandra López. Su hijo es gay y vive en Mazatenango. La orientación sexual de su hijo fue la razón por la que se acercó a las personas LGBTIQ+. Cuenta que desde hace 10 años se dedica a ayudar a otras madres y padres de familia a comprender a sus hijos.  

«A mí también no me fue fácil, es un proceso para los padres. Somos ignorantes, no conocemos. Nunca supe qué era la diversidad, sólo escuchaba que les decían cosas feas. En nuestro tiempo nuestros padres no nos permitían preguntar. Fue triste por la ignorancia. Cómo voy a tratar a mi hijo, qué le voy a decir y sin querer lastimamos a nuestros hijos, dice López. A ella le llevó aproximadamente cuatro años asimilar la diversidad sexual de su hijo.

«En el movimiento somos muchos, cada vez hay más aceptación. Entendamos que todos tenemos diferencias, pero que esas diferencias no nos dividen, al contrario, esas diferencias nos enriquecen como sociedad. Es un mensaje de igualdad, fraternidad y unidad”, dijo Maldonado.   

Quienes miran  

En el camino de la marcha se dieron diversas reacciones de las personas que la vieron. Una anciana se acercó con curiosidad para leer lo que decían los carteles, observó y se detuvo para ver la marcha. 

Obligado por no poder atravesar la calle, un señor tuvo que observar la caminata. Arrugó la frente, movió los labios en señal de rechazo, pero escuchó lo que gritaban. «No más odio, no más violencia». 

Una señora emocionada se acercó para pedirle fotos a una de las participantes que lucía un vestido elegante. 

Una madre que le tapo los ojos a su hijo mientras caminaban por donde pasaba la marcha y otra, que se detuvo junto a su hija a observar.

Fotografía: María José Longo

Unas amigas que al ver se unieron a la marcha. Una joven contagiada por la música, empezó a bailar y decidió caminar junto a las demás personas hasta el Parque Central de Quetzaltenango

El camino de los permisos

Los permisos para la marcha fueron un camino lleno de burocracia y cartas de solicitudes que se perdieron en las instituciones.

Analy Girón, comunicadora de la organización Vidas Paralelas, cuenta que la autorización de la Municipalidad de Quetzaltenango para usar el frontispicio del edificio les llevó dos meses de constantes trámites y visitas. 

Aunque pidieron a la gobernación departamental el apoyo con agentes de la Policía Nacional Civil y la autorización para marchar, nunca recibieron una respuesta. 

Para Girón, lo que sucedió en la gestión de los trámites es una muestra de que para las instituciones públicas las personas LGBTIQ+ no son una prioridad. 


Créditos:

Reporteo, redacción y fotos: María José Longo Bautista 

Edición: Carmen Quintela 

Diseño: Oscar Donado 

María José Longo Bautista

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