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Incendios afectan más de 46 mil hectáreas: El daño es incalculable

Los incendios forestales siguen afectando la región norte del país, principalmente las reservas naturales. Han provocado daños en los ecosistemas, la flora y fauna, y comprometen la salud de las comunidades cercanas. Según expertos, recuperar estos espacios podría tardar al menos 15 años.

Guatemala ha registrado 2 mil 627 incendios forestales (y no forestales) durante la temporada de incendios 2023-2024, los cuales han arrasado más de 46,500 hectáreas de terreno, según la Coordinadora …

Ocote: incendios en Guatemala han consumido al menos 46 mil hectáreas en la temporada 2024.

Guatemala ha registrado 2 mil 627 incendios forestales (y no forestales) durante la temporada de incendios 2023-2024, los cuales han arrasado más de 46,500 hectáreas de terreno, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred). 

De esos, aunque el invierno ya inició en el territorio nacional, 210 continúan activos. 

La mayoría de los incendios (205) se ubican en las tierras bajas del norte del país, territorio conformado por los departamentos de Petén, Izabal y el norte de Alta Verapaz y Quiché, según los registros de la Conred. 

Esta región, según Heidy Aquino, directora de Áreas Protegidas de la Fundación Defensores de la Naturaleza, ha sido particularmente afectada por el fenómeno climático El Niño, el cual ha provocado una sequía prolongada. 

Según Defensores de la Naturaleza, la mayoría de los incendios registrados han sido provocados. 

La quema de terrenos para ampliar los espacios para la agricultura o la ganadería, «más el clima y las temperaturas elevadas fueron la combinación perfecta, un detonante muy fuerte», explica Aquino. 

Video del daño provocado al Refugio de Vida Silvestre Bocas del Polochic.

Esta temporada de incendios se diferencia de otras por la recurrencia y el comportamiento del fuego. 

Entre diciembre de 2023 y mayo de 2024, la cantidad de hectáreas afectadas por ellos aumentó un 42% en relación con el mismo período de la temporada anterior, según datos de la Conred. 

Al sobrevolar la Reserva de Biosfera Sierra de las Minas, que atraviesa los departamentos de Alta Verapaz, Baja Verapaz, El Progreso Zacapa e Izabal,  Defensores de la Naturaleza observó un incendio que mostraba un «comportamiento inusual del fuego, como si se tratara de una leyenda o un mito de un dragón escupiendo llamas desde las alturas», narraron en un comunicado de prensa. 

Las lluvias que recién inician en ese territorio redujeron las llamas que atacaban las Sierras de las Minas, pero el riesgo de reactivarse continúa. 

El fuego afectó más de 7 mil hectáreas de ese territorio, lo que equivale a casi cinco  veces el tamaño del lago de Amatitlán. 

Ahora, la preocupación de las autoridades se concentra en las llamas que consumen al Refugio de Vida Silvestre Bocas del Polochic, un humedal formado por la desembocadura del río Polochic en el Lago de Izabal. 

Según Defensores de la Naturaleza, solo durante los primeros dos días de incendio, se perdió entre el 5 y el 10% de la zona primitiva. 

En el noroeste del país, otro «megaincendio» ataca el Parque Nacional Sierra del Lacandón, donde existen siete distintos tipos de ecosistemas y selvas tropicales primarias (bosques que no han sido alterados por actividades humanas). 

En este territorio, de Petén, se han perdido 9 mil hectáreas de bosque, lo que equivale a 12 mil 600 veces el tamaño del campo de juego del Estadio Doroteo Guamuch Flores.   

El impacto en las comunidades y el ecosistema 

Según la Conred, los incendios registrados en esta temporada han afectado al menos 46 mil 512 hectáreas del territorio nacional. 

El humo (dióxido de carbono) liberado ha debilitado la calidad del aire, lo que también afecta la salud de las personas.

«Ahora, con la llegada de las lluvias, ¿te puedes imaginar cuánto vapor se levantó? ¿Cuántas partículas dispersas quedaron en el ambiente? Y, ¿a dónde van? Pues a nuestros pulmones», señala Aquino.

Los incendios también arrasaron los cultivos tradicionales de las comunidades. Han provocado escasez de agua porque dañaron áreas de recarga hídrica. A futuro, podrían también condicionar la disponibilidad de alimentos a nivel nacional, por las cosechas perdidas. 

Mediante una medición a través de Google Earth, verificamos que el total de la extensión dañada equivale al territorio que ocupa el departamento de Sacatepéquez. En otro comparativo, también es el equivalente a dos veces la extensión del lago de Atitlán, en Sololá. 

Medición realizada a través de la aplicación Google Earth.

Según Aquino, «la pérdida irreparable de bosques naturales que no han sido intervenidos es invaluable». La conectividad entre áreas silvestres también ha sido cortada por los incendios y diversas especies de animales quedaron atrapadas en los incendios. 

Defensores de la Naturaleza ha registrado aves, monos, zorros, osos hormigueros, tortugas y otros animales que quedaron calcinados. 

La destrucción del hábitat también obligó a los animales a acercarse a áreas pobladas por personas. «Esto puede ponerles en riesgo. La gente puede cazarlos y lastimarlos. Incluso los animales que sobrevivieron, ahora enfrentan muchos retos y amenazas. Esto también es bastante delicado», señaló la bióloga Bárbara Escobar. 

Con el incendio en el humedal Bocas del Polochic, 440 especies de fauna y 396 de flora se encuentran en peligro. Algunas de ellas, como el manatí antillano, están en peligro de extinción. 

En Guatemala habitan distintas especies endémicas, aquellas que viven únicamente en un área limitada. Por ejemplo, en una cordillera. Según Escobar, «no es descabellado pensar que, con los incendios, hubo muchas extinciones locales». Este impacto podrá conocerse en el futuro. 

El fuego también compromete la calidad del agua y la vida acuática del lago de Izabal, pues el humedal actúa como un filtro natural que retiene sedimentos y nutrientes que allí desembocarían. 

En 1996, este humedal fue declarado de importancia mundial por la Convención Internacional Ramsar. 

«Es un sitio que utilizan las aves migratorias para pasar el invierno. Los incendios en Guatemala no solo impactarán en la vida silvestre local, sino también en la que migra a todos lados», explica Heidy Aquino.

Recuperar los bosques es una gran tarea

Recuperar los territorios del daño ambiental no será tarea fácil. «Las experiencias mundiales afirman que tarda un mínimo de 15 años para recuperar al mínimo los valores de la funcionalidad que perdieron», señala Defensores de la Naturaleza. 

Bárbara Escobar, bióloga especializada en vida silvestre, indica que la recuperación de las áreas dañadas depende del tipo de territorio y sus condiciones. «Los bosques, la selva y la naturaleza suelen tener un proceso de generación y restauración. Pero, si allí se empiezan a expandir monocultivos, se introduce ganadería o se empieza a construir, el proceso sería complicado», explica. 

La prioridad, según la bióloga, debe ser liquidar los incendios activos y evitar que ocurran cambios en el uso del suelo. Con esto se garantiza que pueda regenerarse. 

Escobar Anleu considera que es necesario implementar acciones de prevención previo a la llegada de la temporada de incendios. 

Una de ellas debe ser identificar cuáles son las zonas más vulnerables y qué factores inciden en la propagación del fuego. 

«Estamos en una crisis climática. Si esto se repite el otro año, si ocurre el doble de incendios, perderemos lo poco de bosques que nos quedan», finaliza. 

***

Para conocer cómo prevenir y reportar incendios forestales, visita la página web de la Conred. Organizaciones sociales, como Defensores de la Naturaleza, aceptan personas voluntarias y donaciones para quienes combaten el fuego.

Kristhal Figueroa

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