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El Rayo

En agosto de 2021, Oscar Antonio Vicente, Tono, un trabajador agrícola guatemalteco, murió alcanzado por un rayo en una finca de cultivo de coliflor en Canadá. Había llegado a través de un programa que busca garantizar la migración regular. En este episodio te contamos la historia de Tono, y cómo su trágica muerte revela un sistema de explotación laboral de centroamericanos en Canadá.

Este es un episodio de podcast. Para escucharlo, dale play al enlace de abajo. Si quieres leer la transcripción de este episodio, la dejamos aquí. Narradora:  El 10 de agosto …

Este es un episodio de podcast. Para escucharlo, dale play al enlace de abajo.

Si quieres leer la transcripción de este episodio, la dejamos aquí.

Narradora:  El 10 de agosto de 2021, en una granja de Oka, un pueblo de Quebec, en Canadá, volvió a caer un rayo.

Era martes. Pasaban las siete de la tarde en la finca Denis Martin. Oscar Antonio Vicente Torres, un guatemalteco de 28 años conocido como Tono, recolectaba coliflores con un compañero. El trabajo en las plantaciones de coliflores es duro. Los empleados tienen que cosechar las verduras arrodillados en el suelo. Avanzan así, a gatas, a lo largo de cientos de metros, mientras el sol pega fuerte en sus cabezas y sus espaldas.  

Esa tarde de agosto aún no oscurecía. En Canadá, los veranos hacen los días más largos.

A eso de las siete y media, el compañero de Tono se puso de pie. Caminó hacia otro sector de la finca para traer un elástico con el que amarrarían las coliflores. A esa misma hora, un informe que publicaría meses después la Comisión de Trabajo de Quebec, reportaría que en Oka, comenzó una tormenta que avanzó por el campo de coliflor.

De lejos, el compañero de Tono vio como un rayo caía en la finca. Justo después, escuchó el trueno. Alertó a otros trabajadores. Cuando regresaron, encontraron el cuerpo de Tono tendido.

Soy Melisa Rabanales, periodista de Ocote y esta es la  historia de Tono y del problema que su caso revela: la vulnerabilidad, la explotación laboral y la situación precaria que viven los migrantes dentro de las fincas canadienses.

***

Esa misma noche, en una casa a casi seis mil kilómetros de distancia, en la aldea Los Matochos, en Cuilapa, Santa Rosa, al sureste de Guatemala, tocaban la puerta. Brenda Exarí Gática, la esposa de Tono, sabría el motivo de la visita unos segundos después.

Brenda:Y vino mi concuña y dijo de un solo “Tono se murió”. Y así fue como yo me enteré, que fue de un ratito a otro la noticia.Y según había muerto por un rayo, pues…

Narradora: Oscar Antonio Vicente Torres murió alcanzado por un rayo mientras trabajaba. Tono era uno de los casi 10 mil guatemaltecos que cada año son reclutados por agencias privadas guatemaltecas y por fincas canadienses para trabajar de forma temporal, a través de programas estatales o privados que buscan garantizar, según ellos, la migración regular.

Ni el Gobierno de Guatemala ni el de Canadá tienen cifras oficiales de los trabajadores migrantes que han muerto en fincas. Pero según publicaciones de medios de comunicación, contando a Tono, solo en 2021 al menos 10 trabajadores, mexicanos y centroamericanos, fallecieron en situaciones similares: alcanzados por rayos, ahogados en ríos cerca de las fincas, o por golpes de calor mientras trabajaban en condiciones climáticas extremas. Se estima que por lo menos cuatro murieron por COVID-19 tras contagiarse en sus lugares de trabajo.

Según cifras de la Comisión de Normas, Equidad, Salud y Seguridad en el Trabajo de Quebec, se registran casi el doble de muertes de trabajadores agrícolas en comparación con otros sectores. La mayoría de estos trabajadores son migrantes.

Brenda:  Vi todo negro y lo único que pude hacer fue abrazar a la nena y de ahí ya no me recuerdo de nada.

Narradora: Brenda Exarí Gática tiene 24 años. Después de que su concuña le anunciara la muerte de Tono, la muerte de su esposo, lo siguiente querecuerda es despertar de madrugada, entre el 10  y el 11 de agosto, en un sanatorio cerca de su comunidad.

Ahí empezó a ser consciente de que su hija, Brittany, de cuatro años, se había quedado sin papá, y ella sin su compañero de vida. Estaba en shock. No se creía la noticia.

Tono salió de Los Matochos el 18 de enero de 2021. Se fue en plena pandemia de COVID-19, reclutado por una empresa como trabajador temporal. 

Brenda:Cuando a él le llegó esa noticia de que sí podía viajar a Canadá, él estuvo esperando dos años antes para poder él viajar. Y él estaba contento porque nos iba a sacar adelante, porque como acá el dinero no rinde.

Narradora: Tono ya había viajado a Canadá algunos años antes. Había ido y regresado dos veces, siempre bajo un programa de empleo temporal regulado que le permitía estar en una finca agrícola durante ocho meses. Cuando estaba en Guatemala, trabajaba de jornalero en fincas de café en Santa Rosa. Un trabajo duro, inestable y mal pagado.

Brenda:Porque aquí a la semana Q350 sacan los hombres. Y había veces que iba por dos días o tres días.

Narradora: 350 quetzales son unos 44 dólares a la semana. No alcanzaba para mucho. Por eso Tono siempre buscaba la manera de regresar al norte. Decía que, aunque el trabajo era igual o más duro, ganaba más, unos 780 dólares al mes. Casi el triple. Por eso, siempre estaba en contacto con Comuguate.

Comuguate es una de las agencias reclutadoras privadas más importantes en Guatemala. Se encarga de canalizar solicitudes de empleo que realizan las fincas canadienses y de reclutar a trabajadores. En la aldea Los Matochos, en Santa Rosa, muchos de los hombres se han ido así a Canadá, igual que Tono.

Para entender cómo funciona este sistema de empleo, hablamos conMylène Coderre-Proulx. Mylène es internacionalista, politóloga y estudia su doctorado en la Escuela de Desarrollo Internacional y Estudios Globales de la Universidad de Ottawa, al Este de Canadá. Durante los últimos cinco años ha investigado la situación de los trabajadores temporales.

Mylène explica que existen dos grandes programas en los que empresas canadienses contratan a trabajadores en sus fincas.

Mylène:Hay uno que empezó hace muchos años, en 1966, y es el programa de trabajadores temporales agrícolas. Este programa está basado en acuerdos bilaterales que tiene el gobierno canadiense con gobiernos del Caribe y de México.

Narradora: A través de ese programa, llamado Seasonal Agricultural Workers Program, se contrata a trabajadores de México y de 11 países del Caribe en procesos regulados por los gobiernos de sus países.

En 2003, el Gobierno de Canadá, impulsado por la Organización Internacional para las Migraciones, creó un segundo programa que facilitó la contratación de centroamericanos. Principalmente, de guatemaltecos y hondureños.

Aunque, en teoría, este programa es similar al de México y el Caribe, en realidad tiene tres grandes diferencias. La primera es que los trabajadores solo tienen permiso para estar ocho meses en Canadá. Segunda, una vez allá no pueden cambiarse de empresa, así que deben pasar esos ocho meses en la finca que los contrató aunque no estén satisfechos con las condiciones de ésta.

La tercera diferencia es que el programa en el que participa Guatemala no contempla ningún acuerdo bilateral entre los gobiernos de los países. Esto ha abierto la puerta para que la contratación de trabajadores no se haga solo a través del Estado. Empresas privadas han estado a cargo del 99% del reclutamiento. Y esto tiene algunas implicaciones.

Mylène:Bueno, hay menos control. Entonces es una diferencia importante porque el gobierno de Guatemala,  por ejemplo, o el gobierno canadiense no tiene ninguna idea de cómo los trabajadores de Guatemala son acompañados en este proceso.

Narradora:El Ministerio de Trabajo de Guatemala no tiene información sobre las condiciones en las que migró Tono, ni supervisó su contrato laboral, ni el de miles de trabajadores que se van cada año. Tampoco tiene bases de datos sobre quiénes están en las fincas.

Esto, según la ley, no debería ser así. El Código de Trabajo y el de Migración establecen que empresas extranjeras no pueden firmar contratos con trabajadores guatemaltecos sin el permiso del Ministerio de Trabajo. Pero, en la realidad, la cartera no lleva estos controles.

La Viceministra de Previsión Social y Empleo del Ministerio de Trabajo de Guatemala, Geovanna Salazar, explica por qué.

Geovanna Salazar: Nosotros como Estado nos habíamos comprometido a poder… básicamente deshacer ¿verdad? o prescindir de las reclutadores. Entonces, cuando tenemos un convenio internacional que nos obliga a nosotros a ir deshaciendo las reclutadoras y empezamos a sacar normativa interna, que lo que hace es regularla… Es una contradicción, ¿verdad?

Narradora: El convenio al que se refiere la viceministra es el 96 de la OIT, que se firmó en 1951 y que recomienda la eliminación de reclutadoras al considerar que no respetaban garantías laborales y que podrían facilitar la trata de personas con fines de explotación económica. Aun así, ese mismo convenio establece que, mientras no se eliminen, el Estado debe supervisar y regular sus procesos. En todo caso, abogados laboralistas consultados aseguran que esto no justifica la falta de participación del Ministerio del Trabajo, porque hay suficiente legislación nacional que les obliga a llevar un control.  

En 2019 el Ministerio de Trabajo de Guatemala creó otra iniciativa de movilidad laboral, pero no alcanzó la magnitud de las reclutadoras privadas. De 9,683 trabajadores que viajaron a Canadá en 2020, solo 80 fueron reclutados por el Ministerio de Trabajo.

Según la viceministra esto es porque no recibieron muchas solicitudes de fincas canadienses que buscaran a trabajadores. Las fincas prefieren hacerlo a través de reclutadoras privadas, con las que tienen acuerdos y han trabajado durante más de veinte años.

El proceso para contratar a un trabajador guatemalteco es el siguiente.

La empresa debe demostrar ante el Ministerio de Trabajo provincial de Canadá que ninguno de sus ciudadanos puede o quiere hacer el trabajo que demandan. Esto, según Mylène y trabajadores migrantes consultados, es relativamente sencillo: casi nadie en Canadá quiere hacer el trabajo agrícola que hacen los migrantes porque, como contamos al inicio del episodio, no solo son los trabajos más peligrosos, sino también mal pagados. 

Mylène: La población de Quebec se hace más vieja, y acá el trabajo agrícola es un trabajo físico, intensivo. Entonces es un trabajo que no es atractivo y también los salarios son más bajos que en otros sectores. Donde todo esos factores hacen que la gente no quiera hacer este trabajo.

Narradora: De hecho, según el informe “The Status of Migrant Farm Workers in Canada 2020, el trabajo agrícola está catalogado como el más precarizado y el más peligroso en Canadá.

Para hacer la contratación, las fincas buscan una reclutadora de Canadá. La más famosa en Quebec es una llamada Ferme. Esta empresa contrata a una reclutadora en Guatemala, que se encarga de buscar trabajadores. Según el análisis que ha hecho Mylène, Comuguate, la empresa que reclutó a Tono, canaliza casi el 75% de las solicitudes.

Estefanía Pineda, encargada de la gestión y administración de Comuguate, explica este proceso.

Estefanía: El reclutamiento lo hacemos nosotros como una forma de tener una base de datos de personas guatemaltecas trabajadores en el área agrícola o en las áreas conexas agropecuarias para poder, cuando venga una solicitud de nuevos trabajadores o de un nuevo trabajador, poder ir a buscar un candidato que cumpla con los perfiles o con el perfil que se nos solicita.

Narradora: Estefanía explica que, por la cantidad de solicitudes que reciben actualmente, solo trabajan en algunas comunidades de Morales, en Izabal; Estanzuela, en Zacapa: y Cuilapa, en Santa Rosa, el municipio donde vivía Tono.

Comuguate tiene acuerdos con las municipalidades, que se encargan de hacer convocatorias. Después, los encargados de reclutamiento visitan el lugar, hacen entrevistas a las personas que solicitan empleo, analizan cada perfil y seleccionan a los candidatos.

Estefanía asegura que los trabajadores deben firmar un contrato escrito en francés, que el personal de Comuguate traduce oralmente.  El contrato, según ella, establece el tiempo y las horas de trabajo, la forma de pago y, en algunos casos, detalles generales del hospedaje.  También tiene información del seguro de vida y de salud que, por ley, deben tener. Eso firmó Tono, asegura.

El 18 de enero, Tono viajó ligero.

Brenda: De aquí era una maleta pequeña que llevaba, él llevaba un par de zapatos para trabajar y llevaba un poco de lo que es víveres. Porque como según los ponían a hacer cuarentena, 15 días. Y durante esos 15 días tenían que mantenerse ahí con la comida que ellos llevaban, y habían veces de que los patrones sí salían y les llevaban comida.

Narradora: Además llevaba algo de dinero para mantenerse los primeros días. De los 780 dólares canadienses que esperaba ganar al mes, sacaría unos 30 cada semana para pagar el alojamiento. Es lo que normalmente cobran las fincas a los trabajadores por vivir en habitaciones compartidas dentro de las granjas.

Brenda no sabe cuánto cobraba finalmente Tono. Los detalles específicos del contrato los tiene Comuguate bajo reserva. Ella nunca vio el documento.

Tampoco sabe el nombre de la empresa que lo contrató. Lo único que tiene claro es que, en un principio, su esposo le dijo que iba a trabajar en una finca dedicada a la floricultura y que siete meses después murió en una de coliflores. Te cuento más al regreso de la pausa.

*Pausa Radio Ocote Podcast*

Narradora: Tono llegó a Quebec, en Canadá, el 19 de enero de 2021. Al inicio del episodio hablábamos de que él viajó con un permiso cerrado. Es decir, que podía trabajar legalmente en Canadá por un período máximo de ocho meses, pero no podía cambiar de finca.

Este sistema implica que, si una persona no está cómoda en su lugar de trabajo, si no está de acuerdo con las condiciones o si sufre algún abuso laboral, debe elegir: o quedarse y aguantar, o volver a Guatemala.

En el caso de Tono, hay algunos vacíos sobre su trayecto. En enero le contó a Brenda que llegó a una finca donde cortaba flores, luego ella supo que a finales de junio, cuando solo llevaba cinco meses…

Brenda:Los patrones, como terminó la temporada de flores, ellos vinieron y lo trasladaron a la otra finca, y ahí fue donde él tuvo el accidente.

Narradora:  Esa “otra finca” es Denis Martin, la de coliflor. Pero nadie sabe muy bien qué pudo pasar para que lo trasladaran. Puede ser que Tono lograra un acuerdo de palabra con los dueños de la finca, algo que no ponía en riesgo su estadía en Canadá. Quizás era el mismo lugar, y solo lo cambiaron de sector.

Para este episodio intentamos contactarnos con la finca Denis Martin, pero no nos dieron declaraciones. Los compañeros de Tono tampoco quisieron hablar.

Es bastante común que los trabajadores prefieran no hablar de las dinámicas dentro de las fincas de Canadá. Brenda, la esposa de Tono, sabía que el trabajo era duro.

Brenda:Y sí, hablábamos a mediodía, me mandaba videos, me mandaba fotos de cómo trabajaba, de qué trabajaba.. Y también me decía que era complicado. Que la vida allá era más dura, que se trabajaba más horas. Eso sí, se ganaba un poquito más que acá.

Narradora: En Quebec, el salario mínimo es de 13 dólares canadienses la hora y los contratos son de 40 horas a la semana, pero…

Fernanda: La ley no indica el máximo de horas. Sin embargo, lo que la ley sí indica es que todo trabajador tiene que tener un descanso semanal de al menos 32 horas consecutivas y que después de 12 horas de trabajo en un mismo día, el empleador no puede obligar al trabajador a continuar su jornada laboral. Todo esto es la ley, pero en la práctica, hay muchos empleadores que, en la práctica, no hacen caso a esta norma.

Narradora: Acabas de escuchar a Fernanda Hünicken. Fernanda es parte del equipo legal de Rattmaq, una organización que vela por los derechos de los trabajadores agrícolas migrantes en Quebec. Después de la muerte de Tono, Rattmaq ha dado apoyo y asesoría a Brenda.

Fernanda explica que, aunque en Canadá las horas extras de agricultores son pagadas como horas normales, muchos quieren doblar las horas de trabajo. La mayoría de trabajadores temporales migrantes trabaja hasta 75 horas a la semana.

Brenda:Como ahí entraban a las 6 de la mañana, pero no sabían a qué hora salían. Sí tenían horario para entrar,  para salir, no.

Narradora:  El día que Tono murió, pasaban las 7 de la tarde. Si ese día hubiera empezado su jornada a las seis de la mañana, llevaría, al menos, trece horas trabajando.

Mélvin:Hay también que decir que los trabajadores ellos mismos quieren hacer muchas horas de trabajo. Si tú les das 40 o 50 horas por semana están muy tristes.

Narradora: Él es Melvin Méndez. Es activista, también de Rattmaq. Melvin explica que esta demanda de horas extra ocurre por una razón muy obvia: los migrantes necesitan ganar más dinero para enviarlo a sus familias. Y las empresas se aprovechan de esto.

Leticia Veita, quien trabaja con Melvin en el Rattmaq también lo afirma. Dice que a las fincas les interesa contratar a centroamericanos porque trabajan más y se quejan menos.

Leticia: El problema de que los guatemaltecos que son mayormente abusados es porque ellos no tienen la posibilidad de cambiarse. Porque ellos dicen: “Si me salgo de esta finca, pues ya listo, ya no regreso más a trabajar”. Entonces limita un montón la capacidad que ellos tienen de quejarse, de buscar algún medio o algo por el miedo que tienen de no poder volver a regresar.

Narradora: Noé Arteaga es un extrabajador temporal guatemalteco que logró obtener la residencia en Canadá y ahora trabaja como constructor. Vive en Nueva Escocia, a unos 850 kilómetros de Quebec desde hace 10 años. Colabora para Nadie es ilegal, una organización sin fines de lucro que ayuda a migrantes latinoamericanos a regularizar su estatus migratorio. Por su experiencia, Noé brinda apoyo y está en constante comunicación con los trabajadores agrícolas en Quebec. Noé, que trabajó en las fincas, está acostumbrado a este tipo de frases de los capataces.

Noé:Si no trabajan y no se callan la boca ustedes van a ser regresados.

Narración: Pero no solo son las horas, también son las condiciones que hacen que este trabajo sea uno de los más precarios en Canadá.

Brenda: Donde estaban viviendo no tenían agua, sino que tenían que irse a bañar a otra casa de a la par.

Narradora: Estas condiciones en las que vivía Tono, son muy frecuentes en las fincas. Leticia Veita, lo explica.

Leticia:Vimos un caso de trabajadores donde los colchones estaban incluso infectados con plagas y demás, o sea, condiciones, pues, bien, bien, terribles. Por un lado la condición de vivienda. Ahora también, por otro lado, por supuesto, la conexión ya en el trabajo de trabajadores que son maltratados. Que su patrón, el encargado de más compañeros, les gritan, los agreden, así, verbal y psicológicamente y también físicamente. Condiciones donde en el trabajo por ejemplo en el tiempo de verano que hace tanta calor el patrón no los quiere ni siquiera dejar tomar agua.

Narradora: Estas son algunas de las denuncias que Rattmaq ha recibido en los últimos diez años. De la finca Denis Martin, donde trabajaba Tono, aún no les han llegado quejas. Aunque saben que muchas personas prefieren no hablar, por temor a perder el trabajo.

El 10 de agosto, a Noé lo llamó uno de los empleados de la finca Denis Martin para avisarle sobre la muerte de Tono. Y fue él quien informó a los medios de comunicación canadienses y contactó a organizaciones sociales en Guatemala.

No conoce de primera mano las condiciones dentro de la finca, pero asegura que dentro de algunas de las granjas los patrones hacen todo lo posible para que los trabajadores no denuncien.

Noé: De hecho nosotros en nuestra experiencia era como que los quebequenses sí podían hablar durante los rangos, nosotros no. Teníamos que estar trabajando en silencio porque no sé, creían que estábamos haciendo algo, haciendo teorías de algo. También por eso tratan de mezclar a los trabajadores entre mexicanos, guatemaltecos, o guatemaltecos poniéndonos de diferente región. Ya cuando hay algo en común como que no mucho les gusta.

Narradora: Por ley, las empresas canadienses tienen que cumplir parámetros establecidos por las normas de trabajo de la provincia: que las camas de los trabajadores tengan algunos metros de separación entre ellas o que en el campo y en el verano se les permita tener más tiempo de descanso e hidratación.

Según especialistas de Rattmaq, no hay ninguna norma sobre el equipo que deben tener los trabajadores agrícolas para trabajar en condiciones extremas, expuestos al clima, especialmente cuando se pronostica lluvia. Lo que sí han observado es que los trabajadores migrantes, a diferencia de los canadienses, están obligados a seguir trabajando bajo el sol y el calor sofocante, la lluvia intensa, las tormentas.

Fernanda: A raíz del accidente de Óscar me fijé si había reglamento sobre las tormentas eléctricas como puede haber con el tema del calor que si existe, cuando hay mucho calor tienen que tomar agua etcétera. Pero no he encontrado nada sobre las tormentas eléctricas y  ya fueron varios que han muerto por la misma causa. No hay nada legal que regule esta situación.

Narradora: Esto, a pesar de que:

Melvin: Aproximadamente mueren alrededor de tres, cuatro trabajadores por temporada. Por accidentes de trabajo.

Narradora: La Comisión de Normas de Equidad, Salud y Seguridad de Trabajo de Quebec es la institución encargada de supervisar las empresas para asegurarse de que las personas trabajan en buenas condiciones. Pero Noé, que trabajó durante años en fincas en Quebec asegura que las inspecciones no son frecuentes y que, en todo caso, cuando llegan…

Noé:Aquí en Canadá como hay muchas reglas, cuando va a venir una inspección, avisan a los dueños de la finca: “Vamos a llegar tal día”. Entonces ya los patrones saben qué tal día viene una inspección, entonces están preparados.

Narradora: El equipo de Rattmaq tiene claro el problema:

Melvin: Esos permisos cerrados que crean una un lazo de dependencia terrible, que lo vemos como en el esclavismo de hace muchos años. Estamos realmente en desacuerdo con eso. Hemos visto con los trabajadores que obtienen el permiso abierto la diferencia. El trato incluso dentro de la finca cuando hay un trabajador que tiene un permiso abierto se le trata mejor porque se puede ir. Y el empleador mismo me lo ha dicho a veces a mí: “A este no lo puedo tratar como a los otros, porque si no, se me va, tiene un permiso abierto”, ¿me entiendes? Entonces te das cuenta de la dependencia que sufren los trabajadores.

Narradora: Pasaron muchos meses sin tener respuestas sobre la muerte de Tono. Cuando estábamos a punto de cerrar la producción de este episodio, el 10 de febrero de 2022, la Comisión de Normas de Equidad, Seguridad y Trabajo de Quebec publicó un informe con los resultados de la investigación.

Determinaron que el 10 de agosto de 2021, a las 19:30,  hubo una tormenta. Los empleados escucharon el primer estruendo de un rayo, pero siguieron trabajando bajo la lluvia. Tono siguió trabajando. Confirmaron que los encargados de la finca se lo permitieron.

Unos minutos después, a las 19:47, otro rayo de 15 mil amperios cayó sobre Tono. Su muerte fue inmediata.

La Comisión reconoció que el accidente ocurrió porque la finca Denis Martin no tenía manuales de procedimientos sobre cómo actuar en caso de tormentas. Sin embargo, no se abrió ninguna sanción penal. Véronique Meunier, responsable de comunicación de la comisión nos comentó que, “las investigaciones que realizan no tienen como objetivo identificar a un culpable, sino sólo identificar las causas de un accidente para evitar que vuelvan a ocurrir”.

Lo único que exigieron a la Finca Denis Martin, fue que hicieran un manual de procedimientos y que formaran a sus empleadores y trabajadores sobre qué hacer en caso de tormentas. Aseguran que ya cumplieron.

Los inspectores determinaron en el informe que, por ahora,  no tomarían acciones legales contra el capataz ni el dueño de la finca.

En Guatemala, el Ministerio de Trabajo sabe muy poco del caso. En febrero de 2022, aún no tenían conocimiento sobre las investigaciones en Canadá. Aunque la viceministra, Geovanna Salazar, sí aseguró que es obligación del ministerio verificar sobre el accidente.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y el consulado de Guatemala en Montreal no dieron información a Ocote sobre el caso de Tono. Tampoco si ellos abrirán alguna investigación o si presentarán alguna denuncia en Canadá.

Con quien sí se han comunicado es con Brenda. A través de una videollamada con el Consulado de Montreal, le tradujeron el informe, le mostraron algunas fotos y una animación de cómo fue el accidente. Según Brenda estuvieron presentes representantes del consulado y traductores de la comisión. También le informaron sobre la compensación económica que por derecho tiene. Aunque ella asegura que, a la fecha, aún no ha recibido nada. Por tratarse de un trabajo temporal, Tono no tenía pensión ni en Guatemala ni en Canadá.  Solo contaba con el seguro de vida y compensación por accidentes.

El caso de Tono parece entonces flotar en un limbo, donde nadie asume completamente la responsabilidad.

Brenda: No fue en picop que ahí lo trajeron, sino que fue como una camioneta, que lo trajeron. Por la mañanita fue que él llegó acá a Guatemala, a la aldea. Llegó como eso de las seis y cuarto de la mañana.

Narradora:El cuerpo de Tono llegó a la aldea Los Matochos el 9 de septiembre de 2021. Casi un mes después de su muerte. Melvin, del equipo de Rattmaq, dice que es el tiempo promedio que tardan las autoridades en repatriar los cuerpos de los trabajadores, especialmente por la autopsia y los trámites que tienen que hacer el consulado y el gobierno de Canadá.

Brenda hizo el velorio en su casa. Encima del féretro colocó una foto de Tono.

Brenda: Una de que está él en la nieve allá en Canadá, que me acababa de mandar. Fue cuando él acaba de salir de la cuarentena allá, él mandó la foto. Más que todo para que la nena viera, pues, porque como la nena, a ella le gusta ver demasiado eso de la patrulla de cachorros de Paw Patrol y le dijo que mirara la nieve. Se ponían a platicar cómo era y así y ella le decía que cuando viniera que le trajera nieve.

Narradora: La investigación, las entrevistas y el guion de este episodio los hice yo, Melisa Rabanales. Un agradecimiento a Stéfan Dyck y Carlos Jimenez que, desde Canadá, colaboraron en el proceso de recopilación documental para la construcción de este episodio.

La edición es de Carmen Quintela, el diseño gráfico de Maritza Ponciano y el montaje sonoro de Isaac Hernández.

La voz institucional de Radio Ocote Podcast es de Lucía Reinoso Flores. Julio Serrano Echeverría es el coordinador creativo. Alejandra Gutiérrez Valdizán es la directora general y editorial de Ocote.

Melisa Rabanales

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