Después de las tormentas
El desenfado y enfado de un sacerdote
Episodio 47 // El padre Edgar
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Una publicación en Twitter hizo que el Padre Edgar del Cid Leiva tomara notoriedad en diciembre de 2020. El sacerdote exigió en esta red social la liberación de un grupo de jornaleros que había sido capturado al lado de una avioneta cargada con cocaína. Esa, sin embargo, no era la primera vez que se había enfrentado al poder. Su osadía en el pasado le valió un secuestro y un conflicto con el político y narcotraficante Mario Estrada.


Este es un episodio de podcast. Para escucharlo, dale play al enlace de abajo.


Si te gustó, aquí puedes leer la transcripción del episodio:

GUION

Sacerdote: Estuve en Jalapa. Estuve en tiempos de Mario Estrada. Cuando me di cuenta del imperio económico que él había fundado y que realmente era la realeza de Jalapa porque yo miraba que la gente hacía cola frente a su casa. Cuando llego y pregunto por qué la gente hace cola frente a la casa de Mario Estrada. Me dicen: es que llegan, le cuentan sus problemas y él les regala Q50. Tenía dinero en su gaveta y les regalaba. En ese tiempo yo atendía la montaña de Jalapa, Santa María Xalapan, gente que ha sufrido mucho, gente que es muy marginada. Es el área más pobre del municipio de Jalapa.

Narrador: Él es Edgar del Cid, el Padre Edgar. Ahora, es párroco de Nueva Concepción, en Escuintla. En los últimos días de 2020, los reflectores giraron hacia él. Desde su cuenta de Twitter, defendió a un grupo de jornaleros que había sido      capturado por las autoridades al lado de una avioneta, que transportaba cocaína. Pero su arrojo para enfrentarse a lo que considera injusto viene de antes, desde hace años, en varios de los municipios a donde fue trasladado. Hace dos décadas fue secuestrado y abandonado en un bosque tras un conflicto con un grupo de autobuseros. Más tarde incomodaría a un narcotraficante.

Sacerdote: Les decía: “¿Y ustedes que no tienen frijoles en su casa, no tienen dignidad? ¿Por qué se van a asolear y a contarles sus problemas a alguien que es realmente es causa de la pobreza de ustedes. Lo ataqué mucho. Yo no le decía Mario Estrada, yo le decía él “El Cacique“. Fue bastante fuerte. Eso me generó muchas antipatías porque él era idolatrado por mucha gente en Jalapa.

Narrador: Soy José David López Vicente, periodista de Agencia Ocote, y hoy te cuento la historia de un sacerdote católico que ejerce con vehemencia su derecho a expresarse. Es de los que, como han hecho muchos en el pasado, no deja todo a los rezos.  Él crítica y exige lo que cree justo. Siempre lo hizo desde el púlpito, pero ahora tiene una cuenta en Twitter

Sacerdote: No me siento un sacerdote fuera de serie. Soy un sacerdote común y corriente. Me levanto todos los días. Rezo. Celebro la misa. Visito las comunidades. Pero también trato de estar al tanto de lo que le pasa a mi gente.

Narrador: Llegamos a él, luego de que movilizara a los medios para exigir la liberación de los campesinos detenidos el 22 de diciembre de 2020. Nos interesó su denuncia, nos interesó el desenfado y el enfado con que se expresa en las redes sociales. No se corta. Exige la renuncia del Presidente, critica a la patronal de empresarios (del Cacif) y al sistema económico. Lanza dardos contra los diputados y la Fiscal General. Para algunos, sus mensajes quizás resultarán radicales. Ha dicho que cree que la gente será escuchada solo si toma las carreteras del país y ha llamado a unirse a un paro nacional. Como él mismo lo dice, también se expresa en las misas. Aquí, lo escuchas orar por los migrantes.

Sacerdote: Queridos hermanos y hermanas, ofrezcamos esta eucaristía, pidiendo de manera especial por nuestros hermanos migrantes que están en camino.

Sacerdote: Yo nací en Taxisco, Santa Rosa. Ahí donde nació Juan José Arévalo Bermejo. Por eso somos un poco revolucionarios. A los seis años, mi familia pasó a esta zona de Escuintla. Mi abuelo trabajaba en las fincas algodoneras. Mi papá era administrador de una finca algodonera y por esa razón nos vinimos para esta zona. Entonces desde joven, desde pequeño, conocí la pobreza, conocí la realidad e injusticia que vive mucha gente. Tenía unos 12 años, yo iba a donde estaban las cuadrillas y miraba cómo la gente venía de sus tierras, de tierras frías, decían ellos. Y dormían en el suelo, pero literalmente en el suelo. La comida, era una comida de las más horrible.

Narrador: Aquel adolescente de pelo rojizo, que conoció la explotación laboral en las plantaciones de algodón, tiene ahora 50 años.  Es un hombre robusto de sonrisa constante. En su rostro, cubierto de pecas del mismo tono que su cabello, empiezan a marcarse las arrugas. Pertenece al Clero Diocesano de Escuintla y se formó en el Seminario Mayor de la Asunción en la capital de Guatemala.

Sacerdote: 10:32 a 11:04 Monseñor Romero, que es un referente en mi vida espiritual, decía que la iglesia que no denuncia, la iglesia que no abre los ojos a la realidad, no puede ser llamada la iglesia de Cristo. Pero también decía que bien responden los pueblos cuando se les sabe amar. Por eso, cuando llego a una parroquia lo que trato de hacer es darle todo mi amor a la comunidad, y si amo a la comunidad, el dolor de la comunidad, es mi dolor también, es mi sufrimiento.

Narrador: El Padre Edgar ahora sirve en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María, ubicada en las afueras de Nueva Concepción, uno de los municipios costeros de Escuintla. La iglesia estuvo cerrada desde marzo hasta diciembre por la pandemia de COVID-19. Hoy sus feligreses deben usar mascarilla durante las misas. Si no la llevan, en el atrio les dan una.

Fotografía: Carlos Alonzo

Nueva Concepción parece un pueblo tranquilo. De aquellos donde nunca pasa nada. El 21 de enero, el día que visitamos al Padre Edgar, había pocas personas caminando y escasos vehículos. Nadie imaginaría que este municipio fue el segundo más violento de Guatemala en 2020. En este lugar se cometieron 88 homicidios por cada 100 mil habitantes. Solo está por delante Jerez, en el departamento de Jutiapa, donde se registraron 118.

Sacerdote: 5:43 al 6:04 En alguna ocasión publiqué un Twitter sobre la situación que vivíamos en este pueblo.  Que acá en lugar de ponernos a usar mascarilla      (claro que sé que todos tenemos que usar mascarilla por el COVID), pero que en lugar de usar mascarillas, deberíamos usar chaleco antibalas, porque estamos en un municipio muy violento. Acá hay más muertes por violencia que por COVID-19.

Narrador: Al padre Edgar, el destino —quizás él le llame su vocación—  le ha llevado a estos territorios olvidados por el Estado, pero con la omnipresencia de otros poderes.

En el 2006 llegó a Jalapa con 35 años. Fue entonces cuando empezó un pulso con Mario Estrada. Aunque las actividades ilegales del político entonces eran un secreto a voces, el tiempo le dio la razón al sacerdote.

Mario Estrada está ahora en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn en Estados Unidos, condenado a 15 años de prisión por el delito de conspiración para enviar drogas a este país. El hombre que fue tres veces candidato presidencial del partido Unión del Cambio Nacional también fue acusado en la corte de Estados Unidos por conspiración para cometer asesinatos.

Lo señalaban de que había planeado asesinar (sin éxito) a la exfiscal general, Thelma Aldana, y a los fiscales, Juan Francisco Sandoval y Oscar Schaad. Según el juez, las grabaciones telefónicas no fueron suficientes para probarlo.

Pero volvemos a Edgar, el padre Edgar. La tensión entre el sacerdote y el político era tan conocida en el pueblo, que una situación, que pudo haber sido una casualidad o un accidente, levantó muchos rumores. Todo ocurrió en uno de los desfiles hípicos de las fiestas patronales de Jalapa.

Sacerdote: Lo ataqué mucho. Hubo problemas. En esos días, salí en Prensa Libre porque en ese mismo desfile hípico, cuando él llegó, el carro de él pasó muy cerca de donde yo iba. Entonces un periodista de Prensa Libre sacó la nota de que Mario Estrada había intentado atropellarme. Yo no sé si lo intentó o no lo intentó. La cosa es que a mí no me pasó nada. El carro sí pasó muy cerca, pero no le di mucha importancia. Cuando me entrevistaron, yo dije que no lo veía así, yo creo que había mucha gente y por algo pasó cerca.

Narrador: A pesar de los señalamientos, Edgar del Cid nunca tuvo un encuentro con Mario Estrada. Dice que el exdiputado en una ocasión envió a sus hombres para que grabaran una misa que celebraba. La grabación fue entregada a los superiores del sacerdote.

Sacerdote: Cuando fue ese conflicto, mandó a gente que me grabó. Le llevaron la misa al obispo, a monseñor Julio Cabrera. El obispo me citó para hablar del asunto porque Mario Estrada se fue a quejar de que yo lo atacaba mucho en mis homilías, pero no me sancionaron, no me mandaron a callar.

Narrador: Esa no era la primera vez que alguien buscaba silenciarlo. Tiempo atrás, en el 2002, cuando el padre Edgar tenía 31  años, lo secuestraron.           

Fotografía: Carlos Alonzo

Sacerdote: 19:42 a 20:39 Estando en Guanagazapa, que fue mi primera parroquia, en una tarde me secuestraron. Me robaron un picop que tenía como el que ustedes cargan. Me pidieron que dejara de estar hablando babosadas. Así me dijo el secuestrador. Generalmente ando solo, pero ese día se fueron conmigo tres muchachos, uno que tenía una novia en esa aldea que iba a verla, el otro que estaba de cumpleaños y no fue a clases, y el tercero que no sé por qué motivo se había ido. Cuando nos salen los hombres armados con gorros pasamontañas. Detengo el carro. Se suben ellos y mandan a los muchachos a la palangana. Nos meten en un bosquecito. Ahí nos tuvieron hasta que se hizo de noche. Se llevaron el carro y nos dejaron ahí perdidos.

Narrador: El Ministerio Público investigó, y pidió la captura de un síndico de la municipalidad de Guanagazapa. Fue acusado de liderar una banda que se dedicaba a robar vehículos. El padre cree que el grupo fue contratado por unos autobuseros, con los que se había enfrentado. Les había reclamado porque impedían que funcionara un pequeño bus que trasladaba a los muchachos que estudiaban el diversificado fuera de su poblado.

Pero no en todas sus parroquias ha estado en tensión. Con 41 años llegó a Nueva Concepción, Escuintla.  Ahí mantuvo una buena relación con Otto Lima Recinos, el exalcalde del municipio, que fue capturado por narcotráfico. De acuerdo con la fiscalía, el exfuncionario usaría vehículos de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y una ambulancia para trasladar media tonelada de cocaína. Pero antes de que la droga tocara tierra, las autoridades interceptaron la embarcación que la transportaba.

El caso de Lima Recinos no es único en Guatemala. En los últimos dos años han sido extraditados hacia Estados Unidos dos alcaldes de San Marcos, un departamento fronterizo con México. En 2019 fue Erick Zuñiga, del municipio de Ayutla y este año Carlos Preciado Navarijo, de Ocós.

Guatemala ha sido usada como corredor de cocaína desde principios de los años sesenta. Según Insight Crime, cerca del 90 por ciento de la cocaína que se

consume en Estados Unidos pasa por este país centroamericano.

Además, los traficantes de drogas tienen control territorial y protección estatal gracias al financiamiento de las campañas de partidos políticos, de acuerdo con el informe Un Estado Capturado de la extinta Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

La diferencia entre los alcaldes de San Marcos y Lima Recinos, es que Lima Recinos no fue solicitado por las autoridades estadounidenses y se encuentra en una prisión guatemalteca.

Sacerdote: Al alcalde Lima Recinos, yo lo visité un par de veces en su casa porque tenía muchos problemas de salud. En una ocasión había estado al borde de la muerte, entonces estuve en su casa, fuimos a hacerle una oración. Me pareció una persona muy buena y cercana. La gente llegaba a su casa. Él los escuchaba. Él trataba de resolver los problemas de la gente. Cuando fue capturado por el tema del narcotráfico pues sí fue algo que me impresionó mucho. Algo se oía, porque en los pueblos se sabe todo. Pero uno no le da créditos a las cosas que la gente habla hasta que vimos que la situación era bastante seria.

Narrador: El párroco aún no pierde la comunicación con Lima Recinos, que se encuentra en la cárcel desde octubre de 2019.

Sacerdote: A veces le he llamado por teléfono, ahora que está preso, para preguntarle por su salud, cómo se encuentra. Me contó que ya le dio el COVID-19 ahí adentro, en la cárcel, que lo superó. Mi relación no fue muy cercana pero tampoco de indiferencia.

Narrador: En diciembre de 2020, el padre Edgar volvió a toparse con el problema que ha enfrentado, en la mayoría de sus parroquias.

Cita de una nota televisiva: En una finca situada entre el límite de Retalhuleu y el municipio de Champerico fue localizada una aeronave. El operativo antinarcótico permitió dar con el paradero de dicha aeronave, donde se localizó la cantidad de 510 paquetes de la droga denominada cocaína que asciende a un valor de 7 millones de dólares.  

Narrador: El 22 de diciembre, el Ejército y la Policía Nacional Civil informaron que había sido localizada una  avioneta en Champerico, Retalhuleu. En el lugar, detuvieron a 15 hombres que se encontraban cerca de la aeronave. Siete de ellos eran originarios de Nueva Concepción y feligreses de Edgar del Cid.

Sacerdote: Cuando viene la esposa de uno de ellos y me dice llorando que su esposo no aparecía, que ese día tenía que salir a las ocho de la mañana y que no había llegado y ya era noche. Él no respondía las llamadas. Nos quedamos preocupados porque todo podía pasar. Lo secuestraron, lo mataron. Ahí estábamos en una incertidumbre. Al día siguiente la noticia de que había sido detenido, y que no solo era él, sino 15 personas. Ya ella había logrado hablar con él. Entonces me contó que ellos estaban trabajando. Que la avioneta casi les cae encima. Eso también me lo contó él también. Casi les cae encima porque parece que se equivocó de lugar, donde tenía que aterrizar. Eso aclarémoslo, la avioneta no se cayó, sino aterrizó. Y aterrizó en el lugar equivocado por las luces de las máquinas que estaban trabajando. Estando ahí, les llega el ejército y les obligan a tirarse rostro en tierra. Así los tuvieron hasta las ocho de la mañana.

Narrador: Cinco días después de su captura , el padre Edgar escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente:  “15 trabajadores de una finca azucarera fueron detenidos el 22 de diciembre ¿cuál fue su delito? Acudir a ver una avioneta que cayó cerca. Curiosamente al momento del impacto ya había soldados y policías en el lugar. Cómo párroco de los detenidos exijo su liberación.”     

La Procuraduría de Derechos Humanos y los medios de comunicación le dieron seguimiento. Se realizó la audiencia de primera declaración de los detenidos. Finalmente, los trabajadores de la finca de caña de azúcar fueron liberados el 5 de enero de 2021. El sacerdote viajó  con las familias hasta la cabecera, Retalhuleu. Ese día celebraron. Fue una fiesta, dice el padre.

Narrador: Tres meses después de la liberación, Alan Ajiatas, subjefe de la Fiscalía Contra la Narcoactividad, explica que la investigación sigue abierta. Aún cree que los jornaleros pudieron descargar la cocaína de la avioneta, pero no explica qué pudieron hacer con esa droga. Ese día solo ellos fueron capturados. No se detuvo a ningún piloto ni a ningún tripulante de la aeronave.

Sacerdote: Yo se lo hice ver a un fiscal del caso, se lo hice ver a los investigadores de la PNC, que fue realmente inhumano lo que estaban haciendo con ellos. Yo le dije a los investigadores: “ustedes saben que ellos no hicieron eso“. ¿Por qué razón, el Ejército llegó tan luego?, Entonces me explicaron que el Ejército tiene un sistema de radar que detecta desde que entran las avionetas y que por eso ellos estuvieron ahí. Cierto o no cierto, yo no lo sé, pero me llama la atención la celeridad con la que llegaron. Y también la irresponsabilidad de culpar a los trabajadores viendo que estaban con sus uniformes, teniendo el testimonio de la finca de que ellos realmente eran trabajadores. Y que los dejaran detenidos navidad y año nuevo, todo su fin de año, eso no tiene nombre. Es completamente un atropello de los derechos humanos de esas personas.

Narrador: Edgar del Cid asegura que continuará con su crítica . No solo a través de su cuenta de Twitter, sino también en sus homilías, como siempre lo ha hecho.

Sacerdote: ¿Por qué razón? porque la palabra de Dios ilumina la realidad. Yo no me voy a poner a hablar en la iglesia de temas espirituales y angelicales mientras el pueblo pasa hambre, mientras se roban los ríos, mientras ves niños desnutridos a causa de la corrupción. Porque la desnutrición estoy convencido se da muchas veces porque se roban el dinero que no llega a donde tendría que llegar. Entonces no me puedo quedarme callado ante estas situaciones.

Hemos llegado al final de este episodio de Radio Ocote, el podcast de periodismo sonoro de Agencia Ocote. La entrevista, el reporteo, el guion y la locución de este episodio los hice yo, José David López. Alejandra Gutiérrez realizó la edición. El montaje sonoro y diseño de audio estuvo a cargo de José Monterroso. La ilustración es de Maritza Ponciano. Carlos Alonzo es el autor de las fotografías que ilustran el guión en nuestra página web.  La música original es de Juancarlos Barrios.

Volvemos en dos semanas.

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