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Asistencia alimentaria: caridad o solidaridad

Qué alimentos son los más recomendables ante la solidaridad, donar alimentos es esencial pero requiere ciertos criterios básicos.

La respuesta de los ciudadanos guatemaltecos a las emergencias, en numerosas ocasiones parece ser más efectiva que la respuesta estatal. Hemos visto ante desastres de distinto origen, cómo aportamos a …

Kimberly Corado

La respuesta de los ciudadanos guatemaltecos a las emergencias, en numerosas ocasiones parece ser más efectiva que la respuesta estatal. Hemos visto ante desastres de distinto origen, cómo aportamos a la emergencia de manera inmediata, práctica, sin pensarlo ni planificarlo demasiado, mientras el apoyo gubernamental tarda en llegar, se diluye o simplemente no llega.

Guatemala es una tragedia constante, una emergencia que no se acaba, tras años seguidos de canículas prolongadas en el Corredor Seco, un sistema de Salud Pública absorbido por la pandemia COVID19, desempleo, pobreza, falta de seguridad social y una casi nula respuesta estatal en términos de protección social, algunos guatemaltecos se vuelven rescatistas permanentes en sus comunidades, barrios o ciudades, en ocasiones con casos cercanos, en otras casos distantes provocan un actuar inmediato.

Asistencia alimentaria son las raciones de alimentos que se donan directamente a la población vulnerable. En teoría esta asistencia debería articularse entre gobierno-sociedad civil-iniciativa privada-cooperación internacional. En la práctica sabemos que la asistencia alimentaria en muchas ocasiones nace de manera espontánea y si bien conlleva cierta sistematización en algunos casos, la gran mayoría aporta lo que cree conveniente o necesario.

Uno de los principios de la asistencia alimentaria es que no debe exponer a las personas que la reciben a ningún potencial daño, esto se conoce como principio de protección. En este sentido, es necesario señalar que de manera involuntaria podemos perjudicar a las poblaciones o familias de diversas maneras. Un ejemplo bastante común es cuando interferimos con la lactancia materna donando fórmulas que la sustituyen, así se desincentiva la producción de leche de la madre, lo cual será determinante cuando las latas de leche donadas se acaben y la madre no tenga leche materna para saciar a su bebé.

También perjudicamos al donar alimentos como sopas instantáneas, chucherías, galletas, gaseosas, jugos, sopas de sobre, cereales azucarados y consomé, en general comida chatarra, alta en sodio, azúcares y grasas saturadas, pero deficiente en proteínas, vitaminas y minerales. El consumo de estos alimentos genera potencial daño a los enfermos crónicos como diabéticos o hipertensos, son riesgosos para las embarazadas y producen malnutrición en los niños.

Una ración de alimentos debería estar compuesta por lo menos por tres cereales, como mosh, fideos, arroz, maíz o harina de maíz, además de incluir siempre frijol y aceite, esto permite que se pueda combinar el frijol con algún cereal y proveer a la familia o individuo de una proteína similar a la del huevo. También se debe incluir atoles compuestos por mezclas vegetales como Incaparina, Bienestarina, Vitatol o similares pues son una fuente de proteína importante y con pertinencia cultural, es decir, aceptados en la comunidad y son el equivalente a la leche en polvo, pueden incluirse ambos. Dependiendo de la capacidad de logística, los huevos, la carne o pollo son excelentes fuentes de proteína que ayudan a mejorar la nutrición de las personas y las verduras frescas y frutas mejoran la diversidad de la dieta (se imaginan comer solo frijol y tortilla y que en una emergencia les donen frijol y tortilla). Los enlatados como sardina o atún pueden incluirse en las raciones como alimentos fuentes de proteína animal. Todos los alimentos deben cumplir con condiciones de calidad, limpieza y vida útil óptimos. Dependiendo de las condiciones de la emergencia, el tipo de apoyo y la población atendida, donar agua segura o medios para conseguirla como filtros de agua, al igual que los artículos de limpieza puede ser determinante en salvar vidas, al contribuir en la prevención de infecciones.

Durante la pandemia hemos visto acciones de asistencia alimentaria llenas de solidaridad y dignas de imitar, como los grupos de redes sociales creados para recolectar alimentos u otros insumos; La Olla Comunitaria de Rayuela que sirvió menús de calidad durante 200 días; los Paquetes dignos de Asociación los Patojos que distribuyó paquetes variados a personas de escasos recursos; la asistencia alimentaria al corredor seco de Antigua al Rescate, quienes además realizaron acciones de salud; y así otros menos conocidos, son ejemplos de apoyo a familias vulnerables que toman en cuenta las necesidades individuales, nacen en respuesta a situaciones no atendidas, muestran ética en sus procesos y dignifican a la persona.

Decía Eduardo Galeano que la caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba, mientras que la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo. La asistencia alimentaria con solidaridad, es esa historia que conocemos por nombre y apellido, ese rostro  que vimos en la calle, esa acción con empatía, que nos humaniza y nos hace tender la mano. Guatemala necesita muchas manos.

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*Kimberly Corado, nutricionista egresada de la Universidad de San Carlos, trabaja en Salud Pública y como activista en causas relacionadas con la Seguridad Alimentaria Nutricional.


Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan los criterios editoriales de Agencia Ocote. Las colaboraciones son a pedido del medio sin que su publicación implique una relación laboral con nosotros.

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