Episodio 32
La odisea de volver a casa en medio de una pandemia
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A causa de la pandemia del coronavirus el 16 de marzo, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei anunció que el país cerraría sus fronteras; hasta cinco mil personas quedaron fuera, sin formas de volver a casa.


Era una medida que duraría 15 días. Pero hoy, martes 28 de julio, el país continúa cerrado y para el 25 de junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX) estimaba que había, al menos, 2,300 guatemaltecos varados en el extranjero. Cientos han vuelto en vuelos humanitarios, organizados o facilitados por el MINEX. Pero el número de varados podría ser muchísimo más alto. Personas aún hoy comentan en las redes sociales de embajadas y consulados de Guatemala alrededor del mundo que no han tenido apoyo.

Para este episodio hablamos con Eduardo Say, varado en Nueva York; Carlos “El Loco” González, quien logró retornar de Costa Rica; Eduardo Hernández, viceministro de temas consulares y migratorios; y otras autoridades del MINEX. Les contamos sobre quienes regresaron, tras largas esperas e inmensas dificultades; sobre quienes salieron y aún no han vuelto, sobre la organización de estos vuelos humanitarios, sobre los guatemaltecos varados en el extranjero. 


GUIÓN

Carlos “El Loco” González: Luego me empecé a desesperar porque el asunto es que todo estaba cerrado, también. Entonces no era como que me podía quedar en Costa Rica paseando. Entonces empecé a salir a correr. Me puse una mi mascarita y salí a correr todo el tiempo porque la ansiedad me empezó a dar bien feo. De hecho, yo es primera vez que siento esta sensación de desespere, ¿sabés? Llegué a un punto de sentirme tan descansado que necesitaba actividad.

Narración: Escuchas a Carlos “El Loco” González. El loco pasó 52 días varado en San José, Costa Rica. Él debía volver a Guatemala el 18 de marzo. Pero dos días antes de su vuelo, el presidente Alejandro Giammattei, tras suspender clases en todos los niveles, la Semana Santa y todas las ferias patronales, dijo que: (Transmisión 16/3 cierre de fronteras).

El único ingreso a Guatemala sería por vía terrestre. Y así miles de guatemaltecos quedaron fuera del país. Esta medida duraría 15 días, pero 134 días después sigue vigente. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus continúa. Algunas de estas personas, con la ayuda del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX), han vuelto al país a bordo de vuelos humanitarios. Pero, para el 25 de junio el MINEX reportaba que al menos 2,300 guatemaltecos aún esperaban regresar a Guatemala.

Soy Alejandro García, periodista de Agencia Ocote. Hoy, martes 28 de julio, te contaré más sobre ellos, sobre quienes regresaron, tras largas esperas e inmensas dificultades; sobre quienes salieron y aún no han vuelto, sobre la organización de estos vuelos humanitarios, sobre los guatemaltecos varados en el extranjero.

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Narración: Escuchas el tráiler del documental ¿Kat at kat’ex?, o ¿Dónde están?, realizado por el documentalista Eduardo Say. El 19 de febrero, Eduardo llegó a Washington D.C. para presentarlo en el Festival de Cine de la Lengua Materna.

Eduardo Say: En ese momento cuando llegué a Washington sonaba el tema de la pandemia, pero no estaba tan presente.

Narración: Él es Eduardo.

Eduardo Say: Los casos solo había uno. Pero no pareciera como un tema que no fuera a sonar demasiado, como estaba sonando al otro lado del mundo.

Narración: El plan original de Eduardo era quedarse en Washington hasta el 25 de febrero. Esa semana, el documentalista la pasó en el festival y visitando museos en la ciudad.

Eduardo Say: Los días de Washington eran súper tranquilos. Había bastante frío en ese momento, pero no se (…) no eran con el tema del cuidado por el contagio de la pandemia, no era muy fuerte, ¿Verdad? Tan presente. En ese momento había mucha gente en los museos. Había mucha gente durante las presentaciones de las películas durante el festival hubo mucha gente y todo estaba muy normal, muy tranquilo.

Narración: Antes de que terminara el festival, Eduardo decidió quedarse más tiempo y cambió su boleto de avión para volver el 24 de marzo a Guatemala. El 25 de febrero tomó un bus para Manhattan; quería aprovechar el viaje para entrevistar a migrantes en Nueva York.

Eduardo Say: No, en ese momento no había gente con mascarillas.

Narracón: Quería, también, visitar a familia que no había visto desde pequeño. Se quedó con un tío, tío Juan, en su apartamento en Jamaica, Queens. Ahí vive también su tío Chano, su tía Alicia, otra tía, tía Estela, un primo y un vecino, Pedro. Todos guatemaltecos. Todos de Totonicapán. Todos quichés que ya casi no hablan el español. Eduardo pasó los siguientes días entrevistando a migrantes en Nueva York, en Manhattan, Staten Island, Brooklyn, Queens. Casi no hizo turismo. Dice que no le hizo falta.

Eduardo Say: como pasar por el Empire State, pasar por el Central Park, pero, no sé para mi eran cosas como muy, “Ya, pues ahí están” y no eran de mayor cosa.

Narración: Conforme pasaban los días, las noticias del coronavirus en el país aumentaban. Recordemos, el primer caso en Estados Unidos se registró el 21 de enero. Y cuatro días después de que Eduardo llegó a Nueva York, el 1 de marzo, se detectó el primer caso en la ciudad. A los días Eduardo empezó a ver, en la calle, en el metro, más personas con guantes y mascarilla.

Eduardo Say: Y cuando veían a la gente así se alejaban porque pensaban que esas personas eran las que estaban contagiadas.

Loco González: Fijate que honestamente nos llegó muy poca info.

Narración: Escuchan ahora al productor cinematográfico Carlos “El Loco” González, a quien escucharon al inicio del episodio. 

Loco González: Llegaba más como el rumor de Facebook o esto, de redes, y aparte creo que porque nosotros estábamos bastante privados de información y era porque estábamos en un proyecto en una montaña.

Narración: Mientras Eduardo estaba en una jungla de concreto, entrevistando a migrantes, el Loco, también guatemalteco, terminaba de grabar un largometraje de ficción en Vara Blanca, Costa Rica, cerca del volcán Poás, a unos 45 minutos de la capital.

Loco González: Nosotros salíamos tres, cuatro de la mañana y regresábamos siete, ocho de la noche a cenar y a dormir, va. Entonces más bien uno se desconecta bastante del mundo. Y cuando empezamos a empezar el rumor de este virus y no sé qué, la verdad es que para nosotros no era mayor cosa. Pues todos pensamos que era algo como una malaria o un dengue, una cosa muy (…) obviamente fuerte pero poco más común.

Narración: El Loco había llegado a Costa Rica el 15 de enero a trabajar como productor en una película sueca/costarricense; tenía un boleto de vuelta a Guatemala para el 18 de marzo, a las 6 de la mañana. Después de tres meses de rodaje, a inicios de marzo, la producción estaba a punto de terminar. De repente, Costa Rica empezó a implementar medidas para proteger a sus ciudadanos de la inminente llegada del coronavirus al país.

Loco González: Sí, todos comenzamos a utilizar como, no sé, como el alcohol en gel, por ejemplo. Intentábamos no acercarnos tanto a la gente (…) de hecho esos días tuvimos unas escenas con muchos extras. Entonces sabíamos que gente mayor era un poco más vulnerable. Intentábamos los que no teníamos que estar cerca de más gente no acercarnos. Sin embargo, nosotros seguíamos viajando en carros juntos, comíamos juntos, nadie usó mascarilla esos días.

Narración: Mientras, miembros del equipo de producción recibieron correos de la productora preguntándoles si querían volver a su país.

Loco González: A mi la gente que me contrató de producción ellos me preguntaron el 14, si no estoy mal, 14 o 15 me dijeron: “Mirá, ¿vos crees que es necesario irte?” Y le dije, “Brother, de dos o tres días de peli que nos faltan, mtch, en realidad, no, o sea, me quedo, termino, cierro esto, tranqui y nos vamos”.

Narración: Pero, el 13 de marzo todo cambió. (Conferencia Giammattei primer caso Guatemala). Tres días después, el 16 de marzo el presidente Alejandro Giammattei anunció que las fronteras del país permanecerían cerradas por quince días y que el último vuelo comercial entraría a las 24 horas de ese día. El boleto de El Loco tenía fecha para el 18 de marzo.

Loco González: Entonces sí fue así como ya con mis maletas hechas me dijeron no, no te podés ir.

Narración: ¿Y el de Eduardo? Para el 24 de marzo.

Eduardo Say: Entonces todo pasó súper rápido y fueron cosas que se salieron de control. Ya no pude anticipar mi vuelo porque ya había comprado mi boleto y fue una locura, ya, estos días.

Narración: Poco después de que el presidente Giammattei anunció la clausura de tráfico aéreo, Eduardo y el Loco recibieron correos de las aerolíneas anunciándoles la cancelación de sus vuelos. En un inicio, y reaccionando a lo que dijo el presidente, el boleto, simplemente, cambiaba de fecha. Eduardo siguió en la casa de su tío y el Loco en el apartamento de una amiga del equipo de filmación.

Loco González: Mirá, honestamente yo me lo tripeé como, “Bueno, voy a descansar”. Yo tenía desde el 15 de enero, hasta el 17 de marzo, de estar trabajando bien duro. Entonces, dos días dormí como oso, va, vos. Me relajé.

Eduardo Say: Yo estuve haciendo mi documentación, siguiendo estos casos que tenía ya planificados y entonces me iba enganchando más porque estaba sonando el tema de la pandemia y quería irlo amarrando con esta documentación que estaba haciendo ya.

Eduardo Hernández: Derivado de la pandemia del COVID-19 que estamos viviendo y del estado de calamidad decretado el 5 de marzo pasado y la interrupción de los vuelos comerciales desde (…) Guatemala a partir el 16 de marzo pasado, se inició una nueva dinámica para poder trasladar a los guatemaltecos varados por diferentes razones alrededor del planeta.

Narración: Escuchan ahora a Eduardo Hernández, el viceministro de temas consulares y migratorios. Dice, Hernández, que para retornar a estas personas se iniciaron alianzas con otros países.

Eduardo Hernández: para retornar a sus connacionales que estaban varados en Guatemala y se realizó una cooperación afectiva de tal manera de que también pudiésemos traer guatemaltecos en dichos vuelos.

Narración: Patricia Letona, directora de comunicación del MINEX, confirmó que tan pronto se cerraron fronteras, embajadores y cónsules recibieron las siguientes instrucciones: brindar atención consular, mantener un registro actualizado de las personas varadas en sus países y mantenerlas informadas. Sin embargo, la Unidad de Información Pública del MINEX resaltó que “lo principal es que los connacionales se aboquen a las misiones diplomáticas y consulares de Guatemala”. Para esto habilitaron un número de teléfono al cual los guatemaltecos varados en el extranjero debían escribir por WhatsApp y lanzaron la campaña #LosQueremosEnCasa. Para entonces al menos cinco mil guatemaltecos quedaron atrapados fuera de su país.

***Pausa Radio Ocote***

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Narración: Escuchan ahora a Marta García de 55 años. El 11 de junio y ella y su esposo de 60 años estaban en Los Ángeles, California. Llegaron ahí el 12 de marzo. Iban a visitar a los suegros de Marta. Al momento de esta entrevista, que realizó el reportero Soudi Jímenez, del LA Times, y usamos con su autorización, Marta se estaba quedando, con su esposo, en el asilo donde viven sus suegros. Según el consulado de Guatemala en Los Ángeles, en junio había 479 guatemaltecos varados en ese condado de California. El muro del consulado en Facebook está lleno de mensajes pidiendo ayuda. Antes otros vuelos ya habían retornado a guatemaltecos de Estados Unidos. A finales de marzo la aerolínea Go Eastern Air ofreció dos vuelos para guatemaltecos que saldrían desde Miami. Pero Miami y Los Ángeles están en extremos opuestos del mapa, los separan más de 4 mil kilómetros. Un proceso que entorpeció la ayuda a estas 479 personas, en Los Ángeles, fue el cambio de cónsules. El jueves 30 de abril el entonces cónsul de Los Ángeles, José Barillas Trennert, fue reubicado a Houston, Texas. Fue hasta un mes después que asumió el siguiente cónsul. Es decir, un mes en que los 479 guatemaltecos varados en Los Ángeles se quedaron sin guía consular, sin apoyo, sin alguien que los ayudara a tramitar su regreso. Se reportaron problemas de comunicación con embajadas y consulados alrededor del mundo. Nuestros entrevistados lo confirman.

Loco González: La embajada no nos contestó, porque después me encontré con mucha gente que estaba igual, como por ocho, diez días.

Narración: ¿Recuerdan a El Loco? ¿El cineasta que se quedó atrapado en Costa Rica? Para él también fue difícil hablar con autoridades guatemaltecas que pudieran ayudarlo.

Loco González: Vos escribías a ese número, por WhatsApp y te respondía “Gracias por comunicarte al Ministerio de Relaciones Exteriores. Llena este formulario y nos comunicaremos contigo” yo ese formulario lo llené 31 veces, si mal no recuerdo. Fueron como 31 días, sí, todos los días lo llené y nunca me respondieron, nunca.

Narración: Eduardo tampoco recibió respuesta. Pero hubo algo que le preocupaba más.

Eduardo Say: Las actividades acá en la casa casi que no se paró de trabajar, entonces estábamos expuestos siempre a contagiarnos. Primero se enfermó mi tía, luego mi primo, luego otra tía. Ellos presentaron primero los síntomas. Yo fui de los últimos en haber presentado los síntomas, en la casa.

Narración: Esto fue a finales de marzo. De repente dejó de pensar en volver a Guatemala.

Eduardo Say: Mis días enfermo fueron muy distintos a otras ocasiones que había estado enfermo. Se siente como si fuera una gripe normal, pero poco a poco se van aumentando los síntomas y lo que sí era preocupando era la falta de oxígeno, porque había momentos en los que yo no entendía por qué, por qué sentía ausencia de oxígeno en el pecho. Bueno mi tío no tuvo síntomas muy fuertes, fue más una de mis tías la que sí sufrió síntomas muy fuertes. Ella le daba muchas nauseas, perdió el sentido del gusto, perdió el apetito por completo.

Narración: Dice Eduardo que decidieron no ir a los hospitales. En parte porque los hospitales allá estaban llenos. Para finales de marzo Nueva York reportaba 60 mil casos y casi 2 mil muertes. Eduardo y su familia decidieron tratar la enfermedad con medicina natural.

Eduardo Say: Era comer cebolla cruda y se sentía el efecto del gas que se esparcía por la nariz, por la garganta; tomar jengibre con limón porque tiene muchas propiedades que ayudan para eso. El ajo también. Y hay un té que tomamos que se llama ajenjo.

Narración: Eran, dice Eduardo, las recetas que sus abuelas usaban para curar la tos y gripe.

Eduardo Say: Sí el eucalipto se quemaba por las noches, como para limpiar el ambiente, porque decían que cuando quemaban el eucalipto, el humo se esparce y hace que todo lo que esté en el ambiente se limpie, como que eso evita las gripes, evita que nos enfermemos.

Narración: Pero la Covid es tenaz. Según la Organización Mundial de la Salud, una persona contagiada puede tardar de siete a catorce días en superar la enfermedad. Aclaro también, como ya publicamos en nuestro proyecto de verificación, Fáctica, que no hay estudios científicos que prueben la eficacia del eucalipto y de otros remedios caseros. Estos podrían aliviar los síntomas, pero no curar la enfermedad.

Eduardo Say: Sí yo sí creo que es la peor gripe que he pasado.

Narración: El pasado 1 de junio el ahora excónsul de Del Río, Texas, Tekandi Paniagua, asumió cargo como el cónsul de Los Ángeles. A los pocos días de su llegada, el consulado habilitó un número de teléfono y un grupo de Facebook para organizar a los guatemaltecos varados en Los Ángeles. Pronto el viceministro de temas consulares y migratorios en Guatemala, Eduardo Hernández, a quien escucharon antes del corte, autorizó un vuelo de rescate. Para mediados de junio aún no había fecha para el vuelo. Sin embargo, el miércoles 1 de julio, 170 guatemaltecos varados en Los Ángeles volvieron a Guatemala. Lo que escuchan detrás de mi voz es al cónsul Paniagua despidiéndose de esos 170 guatemaltecos.

Eduardo Hernández: En este caso fue una gestión que se originó desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, se obtuvieron todas las anuencias para poder promover el vuelo.

Narración: En Agencia Ocote solicitamos una entrevista con el cónsul Paniagua, sin embargo, fue el viceministro de temas consulares y migratorios, Eduardo Hernández, quien respondió a nuestras preguntas.

Eduardo Hernández: Este vuelo tenía la particularidad de que era el mismo consulado en este caso, en Los Ángeles, el que iba a filtrar la información de tal forma de que los pasajeros en el vuelo cumplieran con requisitos mínimos para seguridad de los mismos pasajeros que eran retornados durante el vuelo.

Narración: Y, ¿cuáles son esos requisitos? Una prueba negativa de COVID-19 realizada con no más de 72 horas de anticipación y comprar el boleto del vuelo. Esto último es importante. Ni el MINEX, ni ninguna embajada o consulado cubre los pasajes de los guatemaltecos retornados. El artículo del LA Times que ya mencionamos, señala que las autoridades en Los Ángeles buscan negociar con las aerolíneas para que los precios no sean tan elevados. Finalmente, este vuelo del 1 de julio, según señala Hernández, buscó ayudar, primero, a guatemaltecos varados. Es decir, no residentes estadounidenses. También se priorizó personas vulnerables.

Eduardo Hernández: Los adultos mayores, mujeres embarazadas, personas bajo un tratamiento médico y también menores de edad que se encontraban en el estado de California.

Narración: Entre ellos, Marta García, a quien ya escucharon. Marta es diabética y su esposo padece de cirrosis e hipertensión. Debo explicar que para que ocurra uno de estos vuelos, según indicó el MINEX, primero se debe llegar a un acuerdo con alguna aerolínea; esto implica encontrar una que vuele sobre países con espacio aéreo abierto. Segundo, autoridades del MINEX evalúan el vuelo y lo aprueban. La última autorización proviene de la Secretaría Privada de la Presidencia. Y en si es necesario, dadas las restricciones de movilidad, se coordina con Gobernación y la Policía Nacional Civil. Lo que escuchan detrás de mi voz es un video grabado en el avión de Los Ángeles antes de despegar. Dentro de la cabina, llenísima, con muy pocos asientos vacíos. Todos los pasajeros van con mascarilla; algunos, con careta; unos más con guantes. Fue así como el 1 de julio, un vuelo de la aerolínea mexicana Volaris trajo a 170 guatemaltecos que se habían quedado varados en Los Ángeles —este es el tercer vuelo humanitario que sale de Estados Unidos. En redes sociales el cónsul Tekandi Paniagua aseguró que antes de organizar otros vuelos, deben asegurarse que estas 170 personas no desarrollen síntomas de COVID-19. Pero en su página de Facebook la gente le agradece y lo felicita. El viceministro Hernández considera que este vuelo fue todo un éxito. Pero, no todos los vuelos, ni la organización de los mismos, han sido así.

Loco González: Es que vos, vieras, la embajada costó mucho que contestara el teléfono.

Narración: Escuchan de nuevo a El Loco.

Loco González: Yo tenía el teléfono y comencé a llamar como idiota, va, así 20 veces al día. Yo ya estaba pelando cables.

Narración: A los días lo unieron a un grupo de What’sApp.

Loco González: Si yo no mal recuerdo éramos 49 o 47 personas. El grupo se llamaba, “Guatemaltecos varados en Costa Rica”.

Narración: De pronto, escribió el embajador de Guatemala en Costa Rica, Mario René Azmitía.

Loco González: Dijo, “Hola, soy tal y tal”. “Soy el embajador de Guatemala en Costa rica y les tengo esta propuesta y es que yo tengo el contacto de un avión privado que puede hacer el vuelo a Guatemala y yo ya hablé con las autoridades en Guatemala y con aeropuerto para que nos den pista y a ustedes los dejen entrar a Guatemala”. Luego escribió, “el avión como no es de gobierno no es un vuelo —que ellos sí llamaban “vuelo humanitario” pero no era vuelo de repatriación—” entonces él decía, “tiene un costo y hay 19 asientos”. El valor del billete, digamos, el valor del ticket era de $685. Entonces dijo, “los primeros 19 que puedan pagar, me avisan, hacemos un listado y yo coordino ya este grupo de 19 con el jet privado”, va, vos.

Narración: Después de superar la desconfianza de depositar los $685 en una cuenta particular, los 19 pagaron por su boleto. El vuelo a Guatemala saldría el 18 de abril. 

Loco González: Todos empezamos a empacar cosas y yo me empecé a despedir de la banda y todo va, vos. El 17 en la tarde, dos de la tarde, tres de la tarde nos manda un audio el embajador y nos dice, “Fíjense que las autoridades de Guatemala, el presidente, pide que todos tengan el examen del coronavirus hecho y si no, no nos deja aterrizar”.

Narración: ¿Recuerdan que este era uno de los requisitos del vuelo de Los Ángeles? Durante esas primeras semanas, luego de que el presidente cerrara las fronteras, no existía este requisito. Quisimos entrevistar al embajador Azmitía, pero dijo que no estaba autorizado para dar declaraciones. De cualquier forma, El Loco y los otros 18 pasajeros debían hacerse la prueba. $250 la más barata. Y sólo podían acceder a ella si presentaban síntomas. El vuelo se canceló. Comenzó un estira y encoge entre los pasajeros, el embajador y las autoridades en Guatemala que resultó en que podían venir con un certificado médico que dijera que estaban sanos.

Loco González: El 20 todos teníamos nuestros certificados médicos. Entonces después el aeropuerto ya no dio pista. Y después corrieron la fecha como para el 26 y todos como, otra semana”. O sea, nos pasamos otra semana entera. Todos con nuestra maleta hecha.

Narración: Pero como ya había pasado otra semana, debían hacerse otro examen médico.

Loco González: Maldito, mano. Así maldito.

Narración: Finalmente el 7 de mayo, 52 días después de que el presidente Giammattei anunciara el cierre de tráfico aéreo a Guatemala, el Loco González y otros 18 guatemaltecos varados en Costa Rica, llegaron al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, para volver a casa, a bordo de un jet privado.

Loco González: Ah sí, jet privado, pero de los ochentas. O sea, ya es una extra urbana con alas.

Narración: El avión era de Skyway Airlines, aerolínea que vuela a ocho destinos en Costa Rica y a Bocas del Toro, al norte de Panamá. El avión era un LET L-410 con dos motores de turbohélice.

Loco González: Es una avioneta que no vuela en el área comercial, digamos, entonces vuela bastante bajo. Yo hago paracaidismo, para mi es como normal y no lo sentí feo. Pero es una cabina despresurizada. Sentís el calor y el viento todo raro. Oís mucha bulla. Se te tapan los oídos. El cuerpo siente la altura. O sea, es feíto. Y venía una señora a la par mía rezando, va, vos, así con su rosario y toda la vaina. No tiene baño, obviamente, porque no, o sea no es un jet privado, es una avionetita. La chava esta que venía embarazada que te conté venía vomitando, quería mear y ya no aguantaba. Una desgracia, brother.

Narración: Al llegar a Guatemala miembros del Ministerio de Salud realizaron un chequeo a cada una de las 19 personas. Al salir del aeropuerto debían cumplir una cuarentena de 21 días. El Loco la cumplió en su apartamento de zona 2, custodiado por miembros de la Policía Nacional Civil. Patricia Letona, directora de comunicación del MINEX, dijo no conocer del caso de el Loco y los guatemaltecos que volvieron con Skyway Airlines.

Eduardo Say: Mis días enfermo solo se los conté a mi hermana.

Narración: Escuchan de nuevo a Eduardo.

Eduardo Say: Es con la que yo tengo más confianza. Es la que estuvo más al tanto. No quise contárselo a mi mamá y a mi papá porque son muy grandes y no quería asustarlos. Mi mamá tiene diabetes, entonces no quería ponerla más preocupada de lo que ya estaba.

Narración: Cuando hablé con Eduardo, el 10 de junio, me confirmó que se hizo una prueba de hisopado y una de sangre, para determinar si sí tuvo Covid. El resultado: positivo. El virus ya no estaba activo en su cuerpo, pero su sangre demuestra, a través de los anticuerpos que desarrolló, que si estuvo contagiado. A la fecha, él sigue varado en Nueva York, viviendo con su tío.

Eduardo Say: Yo no estoy acostumbrado a quedarme sin hacer nada, entonces opté por ponerme a leer mucho, me puse a estudiar muchos libros de fotografía y estoy aprendiendo inglés en línea. Y poco a poco comencé a regresar a las calles. Empezaba a tomar más confianza para salir a las calles y es cuando empecé a recorrer otra vez algunos lugares de acá y aprovechaba para grabar el tema de la pandemia. Entonces ahí poco a poco volví regresando a hacer lo que yo me dedico a hacer que es a documentar hasta ese momento que las cosas cambiaron por la muerte de George Floyd que el país comenzó a salir a protestar y como yo ya tenía más confianza con el exterior, ya pues me asomé a registrar las protestas.

Narración: Han pasado 158 días desde que Eduardo presentó su documental en el Qurius Theatre del Museo Nacional de Historia Natural en Washington D.C. 160 desde que salió de Guatemala.

Eduardo Say: Un motivo grande que tengo para regresar a Guate también es estar con mi familia, con mi papá y mi mamá, pues ya son personas muy adultas, muy mayores y que quisiera, que he decidido yo estar con ellos sus últimos años. Ya están muy grandes. Yo soy el menor de mis hermanos, entonces en sus últimos años yo quisiera estar con ellos y es por eso que yo quisiera volver a Guate.

Narración: Con datos al 25 de junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores afirma han sido retornados 1,756 guatemaltecos o residentes por vía aérea y 681 por vía terrestre. Un total de 2,437 guatemaltecos, en más de 85 vuelos, según dijo el viceministro Hernández. Estos guatemaltecos estaban en países como Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, México y Perú. El 25 de junio regresaron 96 guatemaltecos que esperaban volver de varios países de Europa, Sudán del Sur, Etiopía y Japón. El 1 de julio regresaron 170 de Los Ángeles. El 2 de julio volvieron 19 de Costa Rica. Y el 6 de julio 19, de Colombia. El Ministerio asegura que continúa “brindando asistencia, atención y protección consular a los connacionales” y se mantiene en “constante coordinación con las autoridades nacionales e internacionales”. Todos los días personas escriben a las redes del ministerio diciendo que no han logrado comunicarse con las autoridades, que sus embajadas o consulados no responden. Para el 25 de junio el MINEX estimaba que había, al menos, 2,300 guatemaltecos varados en el extranjero. Este número podría ser muchísimo más alto.

Créditos

Investigación: Alejandro García

Entrevistas adicionales: Soudi Jímenez, LA Times

Guión: Alejandro García

Edición de guion: Alejandra Gutiérrez Valdizán

Locución: Alejandro García

Montaje y diseño sonoro: José Monterroso

Música: Juancarlos Barrios

Música adicional: Tunetank, Hipeg, Fredji, Argsound Background Music, Jarico y Morning Light Music.      

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