Después de las tormentas
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Extraño país el nuestro
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El tiempo en Guatemala es una especie de loop de las mismas piezas que se repiten en variaciones sobre el tema, el periodista Haroldo Sánchez reúne acá una selección de las pistas más recientes de ese listado que es la realidad nacional.


En las últimas semanas hemos visto cómo Guatemala se convierte en un país que se repite a sí mismo, aún en medio de la pandemia del Covid-19.

*Un sacerdote maya asesinado por el fanatismo religioso, de gente de su comunidad. Para siempre quedarán esas imágenes de un hombre sabio empapado en gasolina, y quemado vivo. Murió por la mano de gente que, bajo el pretexto de la interpretación de la biblia, castigó con odio a alguien que jamás les hizo daño. Las decenas de personas, entre ellos muchos niños y jóvenes, que vieron este crimen, quedan marcadas para siempre, de lo que presenciaron.

*Un policía le mete un balazo en la cabeza a Edgar Ic, un joven cuyo único delito fue salir en su moto a repartir frutas y verduras. No le importó al Policía Nacional Civil, el permiso que tenía en la mano para transitar durante el toque de queda. Tampoco le importó que trabajaba en momentos en que la situación económica es complicada para la mayoría de guatemaltecos. Fue una forma irreflexiva en el actuar de la policía, por tratarse de los más desfavorecidos de la sociedad.

*Una fiesta clandestina que dejó de serlo al convertirse en lo más público del momento. Se habla de la presencia de adolescentes, jóvenes y adultos, que sin ningún tipo de control empinaban o les empinaban en la boca, una botella de bebida alcohólica, sin reparar en edad ni sexo. Nadie de los asistentes fue capturado, tampoco los organizadores. Todo se volvió viral, y las redes sociales se hicieron eco para censurar la fiesta, mientras otros defendían esa libertad, para enfermarse y enfermar a otros.  

*Una mujer que intentó entrar con su venta al mercado de San Cristóbal Verapaz, en Alta Verapaz, fue detenida y obligada a ponerse de rodillas por varios elementos de la PNC. No estaba armada. No era una delincuente. Tampoco un peligro para la seguridad nacional. ¡Ah!, pero era pobre. Y en este país de hoy en día, eso es un delito. Humillada y tratada de forma irrespetuosa y abusiva por ser una mujer indígena.  Agentes de la policía que, en lugar de actuar de esa manera, deberían meter preso a quienes se han convertido en los intocables de hoy.

*Eso sí, capturan a 12 personas por participar en otra fiesta clandestina, por infringir las disposiciones presidenciales, pero esta vez no fue por la carretera a El Salvador. Menos en la zona 14. Fue, fue en una discoteca de Retalhuleu. Es que, en Guatemala, la ley no aplica por igual y todo se debe al lugar dónde se comete el ilícito.

*Cambios en el Ministerio de Salud, se despidió a la cúpula luego de pasar tres meses del primer caso de coronavirus en el país, donde la situación hospitalaria terminó de colapsar. Hasta el momento, el virus contagió a miles de personas que abarrotaron los hospitales públicos. Se espera que las nuevas autoridades, de verdad, trabajen por los que hoy necesitan atención médica. El reto está allí, y deben responder con prontitud.

*No funcionó en el ministerio de Salud y es premiado para dirigir la construcción de 7 nuevos hospitales. Ahora solo falta que nombren a un periodista como director de uno de esos hospitales. En Guatemala, el mundo es bizarro. Además, que si no sirves para cocinar, te nombran para construir carreteras.

*El catedrático de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos y viceministro del MAGA, Hugo Cabrera Navas, subió un video donde viola la intimidad de una de sus alumnas. A este su suma aquel otro, de la Universidad del Valle. Son tantos los que se aprovechan de su calidad de maestros para abusar y siguen tan campantes.

*Carros modernos. De marca. Brillantes. Bien cuidados y del año. Luciendo banderas de Guatemala, con las placas tapadas. Cualquier persona tiene derecho a la protesta pacífica, garantizada por la Constitución, pero es diferente cuando se hace bajo el manto de la impunidad, con faltas al estado de emergencia que vive el país. Algunos de los pilotos sin mascarilla, hicieron gala de su prepotencia. Están en contra de quienes antes estaban a favor. Son así, se opusieron a la lucha contra la corrupción y hoy se oponen a la lucha contra el coronavirus.

*Y las grandes dudas: ¿Quién le da ordenes a la PNC para actuar de manera selectiva y parcial? ¿Quién está atrás de esta forma de actuar de los elementos de esta institución, que atacan a los más necesitados y tienen “tacto” con los otros? ¿Qué mensaje esconde esa actitud?

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*Haroldo Sánchez es escritor y periodista. Ha coordinado varias de las redacciones más importantes del país, y actualmente es fundador y director del medio digital Factor 4


Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan los criterios editoriales de Agencia Ocote. Las colaboraciones son a pedido del medio sin que su publicación implique una relación laboral con nosotros.

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