Mientras crecemos pareciera que el tiempo pasa cada vez más rápido, los días y los meses corren. Vivimos corriendo y eso nos está dejando sin espacio para pausar y disfrutar. …
Mientras crecemos pareciera que el tiempo pasa cada vez más rápido, los días y los meses corren. Vivimos corriendo y eso nos está dejando sin espacio para pausar y disfrutar. Aún así, hay lugares donde el tiempo se mira diferente. Se sabe que una época terminó porque dejó de llover; que otra comienza cuando toca preparar la tierra; que hay que esperar para cosechar y guardar una parte de la semilla porque después habrá que volver a sembrar. Quizá por eso resulta extraño que mientras aprendimos durante siglos a esperar una cosecha, ahora nos cueste sostener la mirada durante unas horas, tanto, que se ha convertido en un lujo.
Vivimos rodeados de cosas que compiten por nuestra atención y el mundo va tan rápido que tiene sentido pensar como Mafalda cuando quería bajarse del mundo. Quizá no nos queremos bajar, pero sí necesitamos encontrar momentos para dejar de correr detrás de él.
Queremos que ese lujo deje de ser exclusivo. Por eso, con la Universidad Rafael Landívar y Fundación Ixcanul, unimos esfuerzos para llevar el cine a diferentes territorios con Cine para decidir. Después de varias funciones hemos entendido que, además de encender la pantalla, lo importante es lo que ocurre alrededor de ella. Hemos aprendido que cuando la pantalla se enciende, nos convoca a estar en el presente. Cuando se apaga, empezamos a escucharnos, oír las voces de jóvenes estudiantes, maestras, ciudadanía y hasta niños. Y nos ha permitido hilar reflexiones sobre cómo habitamos, desde muchas miradas, este país que compartimos.
No necesitamos que el mundo vaya más lento, necesitamos recordar que no todos los tiempos tienen que correr. Hay tiempos para sembrar, esperar, mirar y conversar. Durante unas horas, una pantalla en medio de una comunidad puede reunirnos alrededor de una historia y devolvernos algo que la prisa nos quita con demasiada facilidad, el tiempo de estar presente con otras personas. Quizá Mafalda no quería bajarse del mundo para escapar de él, quizá solamente quería encontrar otra manera de habitarlo.




