El video inicia con un identificador de la edición número 47 del prestigioso festival musical francés Rencontres Trans Musicales. Luego un identificador de KEXP, la legendaria radio de Seattle, EE.UU., …
El video inicia con un identificador de la edición número 47 del prestigioso festival musical francés Rencontres Trans Musicales. Luego un identificador de KEXP, la legendaria radio de Seattle, EE.UU., que se ha caracterizado por dar lugar a la música alternativa más innovadora y positiva.
La pantalla va a negro y luego una transición al escenario donde aparecen dos extraños personajes que se saludan entre ellos. Uno está vestido de negro con puntos blancos, pero su rostro, sombrero y prominente nariz de papel maché es blanca con puntos negros.
El otro está vestido de blanco con puntos negros, pero su rostro es negro con puntos blancos. También tiene una larga nariz, pero esta cuelga hacia abajo. Ambos voltean a ver a la cámara y saludan al público haciendo un símbolo de pirámide con las manos.
Con una voz distorsionada y al unísono dicen su nombre: Angine de Poitrine. El que va vestido de negro lleva una guitarra y un bajo en un solo instrumento. El que viste de blanco, se sienta en una batería cubierta por una tela negra con puntos blancos. Y entonces, empieza la música.
A la fecha, el video lleva más de 14 millones de vistas y Youtube está plagado de otros contenidos en los que músicos virtuosos, profesores y críticos musicales reaccionan en vivo a la ya legendaria sesión de Angine de Poitrine.
En uno de esos videos, el youtuber, productor y multiinstrumentista Rick Beato, que tiene cinco millones de suscriptores, asegura que este dúo hace: «la música alternativa del futuro». Si uno busca en Google el nombre de la banda, la pantalla se llena de lunares. ¡Todo un fenómeno!
Aunque parecen de otro planeta, el dúo proviene de Canadá y se ha reportado que sus integrantes han tocado juntos en diferentes bandas desde que tenían 13 años. Sin embargo, el camino de los enigmáticos, Khn y Klek de Poitrine empezó en 2019.
La propuesta de estos dos músicos transita entre en el math rock, un estilo surgido en los ochenta que se caracteriza por una estructura rítmica compleja, normalmente alejada de la estructura clásica de la música popular; y el rock progresivo, pero con una variante importante: utilizan un sistema microtonal.
En términos simples, si pensamos que hacer música —según los cánones occidentales— es una pizza que partimos en 12 pedazos (12 semitonos por octava), en el sistema microtonal, esta misma pizza podría estar partida entre 15 y 53 pedazos (notas por octava).
Es decir, estos músicos tocan usando las notas musicales que hay entre las notas que se usan regularmente y eso les da un sonido particular. Si se observa bien el instrumento de Khn tiene muchos más trastes (espacios para poner los dedos en el mástil) que una guitarra o bajo tradicional. Este sistema supone una habilidad importante, no solo al momento de tocar en vivo, sino de componer.
En su material más reciente Vol.II(2026), Angine de Poitrine sigue construyendo y afinando el estilo instrumental que presentaron en su álbum debut Vol.I (2024). Todo muy melódico, con sonidos raros, únicos y ricos que, a diferencia de otros actos de math rock, se sienten divertidos, juguetones e invitan a mover el cuerpo. Una especie de extraño llamado al baile, un tipo de trance al que solo seres de otro planeta podrían inducir.
Angine de Poitrine se ha convertido en una banda que desafía lo que hoy es moda. En una cultura en la que las personas comparten hasta los detalles más íntimos de su vida en las redes sociales, la banda no comparte ni siquiera su rostro.
En una cultura que dice que la música más simple y apoyada por grandes disqueras es la única que tiene oportunidad de destacar, el dúo hace música sofisticada y compleja que puede ser disfrutada por personas de gustos musicales diversos. En un mundo donde todos quieren pertenecer a algo, estos músicos crean su propio «algo». Y en un mundo de prefabricados con IA, los fans ven en los canadienses la complejidad y lo genuino de lo humano, no solo en la música, sino en sus cascos de papel maché.
No es que Angine de Poritrine esté tomando el control del mundo o haya iniciando una revolución de lunares negros y blancos; pero es bonito pensar que todavía hay quienes usan la creatividad y autenticidad para lograr voltear las miradas y los oídos de las personas, hacia música chilera que invita a bailar un microtono a la vez.





