Matrimonio igualitario: una disputa cultural

Eric Castillo, del equipo de Visibles, reflexiona en esta columna sobre las narrativas que han sido lideradas durante mucho tiempo por sectores conservadores en el país. Además sobre las posibilidades para alcanzar la plenitud de los derechos LGBTIQ+ a partir de construir empatía.

En Guatemala, la discusión sobre el matrimonio igualitario parece tener una tensión con el lenguaje. En 2025, Visibles construyó un estudio de opinión alrededor de la apertura que existe frente …

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Sofia Cabrera

En Guatemala, la discusión sobre el matrimonio igualitario parece tener una tensión con el lenguaje. En 2025, Visibles construyó un estudio de opinión alrededor de la apertura que existe frente a este derecho para la población LGBTIQ+. El estudio confirma que una mayoría se opone a este derecho, pero sus hallazgos también muestran que el punto de tensión está en la palabra «matrimonio». Porque en el fondo, las personas reconocen necesidades concretas de las parejas LGBTIQ+. Esto sugiere que la ruta no es solamente legal, sino que debe ir acompañada de una disputa cultural sobre los significados que hemos construido alrededor de la familia.

Entre los hallazgos, el estudio resaltó que al menos un 76% reconoce que las personas LGBTIQ+ deberían tener derecho a acceder al hospital si su pareja está enferma. Sin embargo, casi el mismo porcentaje, un 72%, cree que las personas LGBTIQ+ no deberían poder casarse. Aunque puede parecer una contradicción, estos datos sugieren que tenemos la responsabilidad de llenar de significado lo que implica el matrimonio y construir líneas de acción en el ámbito cultural. Si un buen porcentaje de la población considera que es un derecho poder visitar a tu pareja en el hospital, esto nos dice que existe un terreno fértil para construir empatía y ganar aliados para estas apuestas de derechos civiles.

Podemos humanizar nuestra conversación y llevarla a algo valioso como la familia, que ha sido precisamente uno de los discursos utilizados por los mismos grupos antiderechos que se oponen al matrimonio igualitario. Si logramos reconocernos, también en el imaginario colectivo, como merecedores de algo tan nuclear como una familia, estaremos ganando parte de esta disputa.

En el mismo estudio de opinión realizado por Visibles, se consultó de qué manera el matrimonio entre personas del mismo sexo afectaría la vida de las personas. Aunque un grupo respondió que las principales afectaciones estarían relacionadas con su vida religiosa o con que este tipo de matrimonio no es bien visto por la sociedad, la mayoría de las personas encuestadas respondió que, en realidad, no afectaría sus vidas personales.

Aunque estos son datos que, por sí mismos, no permiten explicar toda la complejidad de un tema como el matrimonio igualitario en Guatemala, sí ofrecen algunas pistas. Primero, que las personas reconocen que brindar derechos a otras personas, en este caso, a las parejas LGBTIQ+, no tiene efectos negativos en sus propias vidas. Y, al mismo tiempo, que aunque el término «matrimonio» genere dudas u opiniones en contra, el fondo de lo que implica ese derecho, como poder visitar a tu pareja en el hospital, les hace sentido y permite generar empatía.

En un país en el que las narrativas han sido lideradas durante mucho tiempo por sectores conservadores, el camino para alcanzar nuestros derechos también está marcado por la posibilidad de construir empatía con quienes han mal comprendido el fondo de estos derechos. Entonces, quizás una de las tareas más importantes para quienes defendemos estos derechos no sea convencer a todas las personas de una definición del matrimonio, sino lograr que más personas puedan reconocer qué hay detrás de esta palabra.


Texto: Eric Castillo, integrante del equipo de Visibles.

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