Tenterhooks de Silversun Pickups: nueva vida para el rock alternativo

En el año 2000, el nu metal crecía en popularidad, mientras que el rock alternativo, que parecía haberlo dado todo tras una década de gloría, estaba en agonía. Sin embargo, el encuentro fortuito del cantante y guitarrista Brian Aubert con la bajista y cantante Nikki Monninger  en un vuelo de Los Ángeles, Estados Unidos a Inglaterra, fue el génesis de una banda que llevaría el rock alternativo al nuevo siglo: Silversun Pickups.

Luego de varios ajustes en la alineación, el grupo se terminó de conformar con el tecladista Joe Lester y el baterista Christopher Guanlao y en 2005 publicó su primer EP …

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Luego de varios ajustes en la alineación, el grupo se terminó de conformar con el tecladista Joe Lester y el baterista Christopher Guanlao y en 2005 publicó su primer EP titulado Pikul. Para 2006, la banda publicó su álbum debut Canvas, el cuál, a través del sencillo Lazy Eye, la llevó a ser conocida entre el público rock de los Estados Unidos y a pisar los escenarios de los festivales más importantes en ese país. Con su segundo larga duración Swoon (2009) fue nominada al premio Grammy como mejor artista nuevo.

En febrero de este año, esta banda originaria de California presentó su séptimo disco de larga duración titulado Tenterhooks (2026). Un material que reafirma un estilo propio nacido del amor (casi obsesión) que sus integrantes tienen por el rock alternativo de la década de los noventas.

Aunque este álbum suena grande, sobre todo por la producción implacable de Butch Vig (Nevermind, Siamese Dream, Wasting Light, etc.), Silversun Pickups no es una banda pretenciosa ni que presuma de haber inventado algo completamente nuevo, más bien ha logrado crear un sello propio aferrándose a lo que sabe hacer muy bien: rock alternativo.

Y es que Silversun Pickups es una banda de costumbres. Este es el tercer disco al hilo con Vig detrás de las consolas y es obvio que sus integrantes se sienten cómodos capitalizando esa magia que tiene el veterano productor al grabar, pero también su casi maniática necesidad de siempre obtener la mejor toma.

En Tenterhooks, la banda hace alarde de sus armas favoritas: primero su obsesión por canciones dinámicas y cambiantes algo que ya es el “sello de la casa”;  luego la habilidad casi sobrenatural del cantante y guitarrista Brian Aubert de crear melodías vocales y ganchos atractivos; y claro, el filo del bajo de Nikki Monninger, que crea una base potente, robusta, perfecta. Su trabajo en este material no deja dudas, Monninger es una de las bajistas más creativas y consistentes de su generación.

Ahora bien, el hecho de que esta banda centre su propuesta en un género musical que parece haberlo hecho todo, no quiere decir que su propuesta no sea original. Hay mucha personalidad en la forma de componer de los Silversun Pickups, no solo por la ya mencionada dinámica de sus canciones, sino por el estilo susurrante de las voces de Aubert y Monninger. Tan marcado es ese estilo de llevar la voz, que hay que escuchar con atención para diferenciar quién canta en cada momento. Además en este material, la banda explora sutiles formas del rock psicodélico y crea atmósferas sonoras, elementos no necesariamente visitados en sus discos anteriores.

El tema central en las letras de Tenterhooks, que en español vendría a ser algo como «en vilo», es justamente la incertidumbre. A veces desde una lógica casi circular, pero también desde una perspectiva de esperanza. Aunque, como es costumbre en su forma de escribir, los textos son lo suficientemente ambiguos como para que cada quien los interprete a su manera, pero también lo suficientemente claros como para sembrar una idea específica.

Con Tenterhooks, Silversun Pickups logra mantener la incertidumbre dejando la  puerta abierta para describir nuevos elementos sonoros y sentimientos con cada escucha. Es un disco que le da (nueva) vida a un género musical que ya tiene más de dos décadas en vilo y de todas formas, sigue aquí.

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Edgar Zamora Orpinel

Soy un buscador nato de tesoros musicales, un impaciente coleccionista de discos y un oído siempre dispuesto a escuchar música chilera. A veces hago el podcast Superorganismo y casi siempre soy comunicador social.

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