En Cobán, Alta Verapaz, estudiar geología se hizo popular debido al auge de proyectos mineros en el país, a inicios del 2000. Así lo cuenta Carla Chun Quinillo, geóloga cobanera …
En Cobán, Alta Verapaz, estudiar geología se hizo popular debido al auge de proyectos mineros en el país, a inicios del 2000. Así lo cuenta Carla Chun Quinillo, geóloga cobanera de 36 años de edad.
A su madre, Gilda Quinillo, le hacía ilusión que su hija siguiera esta profesión. El futuro parecía brillante. Cuando Chun estudió en el Centro Universitario del Norte de la Universidad de San Carlos (CUNOR), recuerda que de unos 130 estudiantes, apenas 15 eran mujeres.
Gracias al empuje de su mamá, Chun logró culminar la carrera, pero su éxito no comenzó en un proyecto minero. Hoy es una de las pocas expertas en vulcanología de Guatemala, que aportó sus conocimientos a la película Cordillera de Fuego.
La película sobre el surgimiento de un nuevo volcán, estuvo a cargo de Jayro Bustamante, Melissa Rosales y Jorge Peña, la Casa de Producción, Les Films du Volcán y la Universidad de Edimburgo, Escocia. También con apoyo de Fundación Ixcanul
La presentación oficial se hizo en el festival Mar del Plata Film Festival y ahora compite en los Premios PLATINO, cuya premiación será en mayo.

¿Cómo vivió los primeros años de acercamiento a la ciencia desde la geología?
Hubo profesores que estaban convencidos que las mujeres no debían de estudiar esta carrera. Habían muchos trabajos de campo y nos decían que las mujeres no podíamos ir solas, pero no era que no pudiéramos, solo nos metían miedo.
El impulso de mi madre, el amor por las ciencias, y las imágenes de volcanes majestuosos que de niña vi en películas como «El pico de Dante», mantuvieron el sueño de perseguir una vocación como geóloga.
¿Cuál es la importancia de la vulcanología en un país como Guatemala?
Además del estudio de los volcanes, la vulcanología se enfoca en el estudio de todos los procesos que tienen las erupciones volcánicas, qué amenazas se pueden generar durante una erupción y posterior, qué efectos va a tener sobre los lugares.
Para Guatemala es bastante importante este tema, aunque creo que no tiene la importancia que debería. Sabemos que debido al contexto geológico -características físicas y geográficas del subsuelo- en el que se encuentra el país, el estudio de los volcanes debe ser uno de los estudios principales. Tenemos una cadena volcánica increíble, más de 340 volcanes. Eso es algo que debería de decirnos que nos falta mucho por estudiar.
¿Cuál ha sido su experiencia de trabajo en ese tema?
Empecé con el ejercicio profesional supervisado en el departamento de geofísica del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), en el área de volcanes éramos solamente dos mujeres en el equipo.
Después fui la encargada del volcán de Fuego. Teníamos que ir a campo a tomar datos y eso me ayudó a comprender cómo se generan estos procesos, que afectan a la parte baja del volcán y a las comunidades.
Estuve presente cuando sucedió la tragedia del 3 de junio de 2018 (hubo alrededor de 113 personas fallecidas y 322 desaparecidas)
Me fui del INSIVUMEH en el 2020. Ahora trabajo en la Universidad Mariano Gálvez, en el servicio sismológico que funciona en el instituto de investigaciones donde también hacemos divulgación científica.

Cuando vio la premisa de la película Cordillera de Fuego ¿Qué fue lo primero que pensó como geóloga y experta en volcanes?
A mí me interesó mucho que se representara de una manera cinematográfica la actividad que tienen los volcanes. En Guatemala hay algunos documentales pero no teníamos una película.
Cuando pude leer el guión de Cordillera de fuego, me pareció bastante interesante. A mi niña interior le hubiera encantado ver una película así, con una mujer vulcanóloga (que interpreta la actriz maya Kaqchikel María Mercedes Coroy) Ver la interpretación artística de lo que uno hace día a día fue muy significativo.
La película aborda la gestión del riesgo a partir de una situación de ficción con el «nacimiento de un nuevo volcán» ¿Cómo se logra combinar la ficción con lo que sucede en la vida real en un país como Guatemala?
Hemos visto que en otros países sí se han generado volcanes, como el caso del volcán Tajogaite en Islas Canarias, que surgió de erupciones volcánicas. Eso me hace pensar: ¿estamos preparados para que algo así suceda en Guatemala?
Yo sé que en la película se abordan temas de ciencia ficción, pero también nos deja la pregunta abierta de cómo reaccionaríamos nosotros y el sistema -que tiene el Estado- ante un evento así. Nos deja esa pregunta abierta.
Necesitamos que las instituciones, como la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala, CONRED, INSIVUMEH y las municipalidades, que se dedican a la gestión de riesgo, tengan gente capacitada para que puedan responder durante una crisis.
Tenemos tres volcanes con mucha actividad, Fuego, Santiaguito y Pacaya, imagínense tener uno nuevo. A veces en la comunidad científica hablamos mucho de qué pasaría si uno de los volcanes que no tiene actividad, como el volcán Acatenango, entre en erupción.
Es importante fortalecer la gestión de riesgo en todas las comunidades cercanas a los volcanes, independientemente si están en erupción o no.
En la película, la protagonista se enfrenta a intereses económicos, corrupción y apatía. Estos temas son recurrentes a nivel mundial. ¿Cuáles cree que son las conversaciones más urgentes que se deben abordar sobre la gestión del riesgo?
Creo que es urgente que comprendamos nuestro contexto geológico. Que las instituciones y los encargados que trabajan gestión de riesgo, como también diputados y gobernadores, comiencen a ver que no solo se trata de la respuesta cuando sucede una crisis, sino que también se trata de prevención.
Debemos empezar a trabajar en nuestros sistemas de alerta temprana y fortalecer los que ya existen. Cuando hablamos de los sistemas de alerta temprana nos referimos a entender la amenaza, monitoreo, vigilancia y procesos de evacuación. Sabemos que lo principal es tener un monitoreo de volcanes adecuado. Yo creo que hubo un antes y un después de la erupción del 3 de junio de 2018 del volcán de Fuego.
Posterior a esa erupción hubo muchas donaciones de equipo, especialmente por el Servicio Geológico de los Estados Unidos . Tenemos ahora una red sísmica muy extensa en el volcán de Fuego y en el volcán de Santiaguito. Tener ese tipo de instrumentos puede ayudar mucho a decirnos cuál es el estado del volcán.
Necesitamos que se fortalezca eso, pero también que se generen más mapas de amenaza. También necesitamos que se genere más divulgación, que las personas que conviven con el volcán conozcan estos mapas y sepan cómo actuar durante una crisis.

En la historia de Guatemala se registran tragedias por eventos volcánicos, terremotos, lluvias, deslaves. ¿Cómo cree que un evento de estos llevado al cine será recibido por las comunidades que saben que están en riesgo?
Ese es uno de los retos más grandes a los que se enfrenta esta película, porque sabemos que como país hemos tenido muchos desastres que han marcado la historia significativamente. En febrero conmemoramos los 50 años del terremoto y eso llama mucho a pensar cómo hemos evolucionado, cómo nos hemos desarrollado, qué cambios han habido en este tiempo.
Las personas de las comunidades que viven en los entornos volcánicos pueden verse representadas en algún momento de la película porque, de acuerdo a mi experiencia y al acercamiento con ellas, hemos escuchado que en muchas ocasiones se sienten olvidados por el Estado.
Yo no quisiera que esta película tocara susceptibilidades. Yo sé que va a ser un poco fuerte porque hay comunidades que se han visto afectadas. Pero también espero que las personas puedan sentirse identificadas y que se está contando su historia.
¿Cree que cuando el arte toca un tema que no es ficción algo se puede transformar en la institucionalidad del país?
Espero que sí. Esperemos que este tipo de películas y documentales lleguen, no solo a la comunidad, también a las personas que toman decisiones,tienen que empezar a tener el asesoramiento necesario y adecuado para el desarrollo de la gestión de riesgo en todos los niveles.
La geología tiene una parte de geoética, pero creo que la ética tiene que ser a todos los niveles, no solo como geólogos, sino que también como científicos o como encargados de estas instituciones.
La película también aborda la inclusión de enfoques comunitarios, también actrices y actores que provienen de comunidades y son protagonistas. ¿Cuál considera que debería ser la ruta para que ese enfoque se tome en cuenta en la vida real?
He visto que el sistema de alerta de gestión de riesgo a nivel local se ha estado fortaleciendo en los últimos años. CONRED ha capacitado a gente de las mismas comunidades en Coordinadora Local para Reducir Desastres (COLRED)
En la película participaron personas locales, vecinos del área, algunos niños de Santiago Atitlán, incluso gente que fue afectada por un deslave que sepultó a Panabaj, Sololá. Eso ha sido bastante importante porque ya se puede tener una comprensión de lo que vivieron y de cómo gestionaron la emergencia en su momento.
A través de eso podemos aprender a tomar acciones e incorporar sus ideas. Es importante tener esa conexión entre el conocimiento comunitario y el conocimiento científico.

¿Cómo puede el arte apoyarse en la ciencia y viceversa para generar debate, preguntas y otras posibilidades, en este caso, sobre gestión de riesgo?
Las ciencias y el arte se complementan al final. Desde mi perspectiva como científica, al principio estaba muy reducida a las ciencias. Sin embargo, a través del proyecto Ixchel ahora creo que son dos ramas que pueden complementarse.
Si bien la ciencia puede verlo desde la parte más explicativa, el arte lo puede transformar en algo más representativo,que nos pueda ayudar a comprender y también a llegar a muchas más personas de diferentes maneras.
Hemos visto que los volcanes han sido una representación artística para muchos pintores, músicos, escritores. Esa unión puede ser muy valiosa y nos puede brindar información a nosotros como científicos.
¿Crees que este tipo de películas deberían proyectarse en otros espacios?
Yo vengo de una región de Alta Verapaz, de Cobán, y en muchas ocasiones es muy limitado el acceso a películas nacionales, muchas veces la gente solo tiene televisión por cable y no son proyectadas, por lo tanto no tiene acceso a esta información.
La película tiene que llegar a todos, especialmente a la población que vive en los entornos volcánicos.
Sabemos que la película es ciencia ficción, pero en algunas ocasiones esa ciencia ficción se asemeja a la realidad, más que todo en los contextos latinoamericanos.
Es importante formar a más personas en la gestión de riesgo de desastres. Pero también, como científicos, todas las experiencias que hemos tenido en el pasado nos deben ayudar para empezar a fortalecer la memoria histórica sobre desastres y gestión de riesgo, ya sea con representaciones artísticas o científicas o ambas.
Te invitamos a estar atento a las redes sociales de la Casa de Producción para las fechas de presentación de Cordillera de Fuego en Guatemala este año.
Créditos:
Texto: Maria Olga Domínguez
Edición: Lourdes Álvarez Nájera
Fotos: Christian Gutiérrez




