La Muestra de Cine Hecho por Mujeres llega a su octava edición como una plataforma que busca visibilizar y celebrar el trabajo de cineastas contemporáneas de Centroamérica, España, Francia y …
La Muestra de Cine Hecho por Mujeres llega a su octava edición como una plataforma que busca visibilizar y celebrar el trabajo de cineastas contemporáneas de Centroamérica, España, Francia y República Dominicana
Los largometrajes trazan el mapa general y los cortos que se presentarán como el cierre de la muestra, buscan acercar al público a nuevas propuestas de mujeres jóvenes de Guatemala y el Salvador que hacen cine.
Dos de ellas, Alejandra Pinto y Vanessa Martínez, además, comenzaron sus proyectos en el «Laboratorio de Creación Cinematográfica por y para Mujeres», el espacio que la Muestra impulsa para acompañar los procesos creativos de las cineastas.

Centro Cultural de España en Guatemala. Fotografía: CCE, María José España.
Yasmin Valdez — Témperas
Yasmin Valdez Estrada tiene 29 años y llegó al cine por una ruta poco lineal. Primero estudió ciencias de la computación y electrónica, pero en 2016 cambió de camino y se volcó a lo audiovisual. Hoy trabaja entre producción, dirección y asesoría de guion. Tiene un amor peculiar por las plantas, la sensibilidad humana y la fotografía.
La directora describe a Agencia Ocote que su proceso creativo es muy autorreflexivo. Se inspira en la transformación que pasan los seres humanos, especialmente cuando viven la edad de «los veintes», donde es común que se tomen decisiones de soltar expectativas, presiones y transformar sus vidas
«Témperas», el corto que presentará en la muestra, nació en un taller de storytelling, en el que tenían que contar una historia personal y transformarla.
Valdez partió de una experiencia propia, haber vivido bullying, pero quiso mover el punto de vista para que la historia no se quedara únicamente en la víctima.
Para ella, el cine funciona para ampliar las miradas de los problemas cotidianos, como el acoso escolar.: «No necesariamente para que alguien que no lo vivió empatice completamente, sino para que quien sí lo experimentó pueda ver su propia historia desde otro lugar».
«Témperas», cuenta la historia de Allison, una niña introvertida de 11 años que sufre bullying por parte de Débora, de 13. Cuando ambas son asignadas a trabajar juntas, Allison descubre las condiciones y el maltrato que Débora vive.

Jimena Asencio – Al filo del Cielo
María Jimena Asencio tiene 21 años. Nació en Morales, Izabal, y desde hace una década vive en la ciudad de Guatemala junto a su mamá. Estudió cine, artes visuales y emprendimiento en la Universidad Francisco Marroquín.
Más allá del set, Asencio se describe como alguien de gustos musicales diversos, desde Taylor Swift hasta Bad Bunny. Además tiene una inclinación por la adrenalina, sueña con hacer motocross y dice que alguna vez quiere lanzarse en paracaídas.
Su entrada al mundo del cine y el audiovisual nació desde niña: «Yo miraba series en Disney Channel y decía: “¿cómo se vería mi nombre ahí?», recuerda, antes de contar cómo esa intuición se transformó en una decisión de carrera.
Aunque en su momento creyó que sería actriz, hoy su interés se inclina más hacia el trabajo detrás de cámaras.
Hoy se identifica sobre todo con producir, pero a partir de su experiencia con «Al filo del cielo»su tesis, también quiere volver a dirigir. Su corto nace de una pregunta muy concreta: ¿qué se sacrifica cuando el trabajo se impone sobre lo personal?
La inspiración viene de una memoria familiar. Asencio recuerda el 2016, cuando su abuela murió de cáncer y su mamá no podía acompañarla. «De ahí viene la inspiración, cuando tenés este dilema entre cosas familiares o personales y tus deberes, como el trabajo».
La propia producción del corto terminó acercándose dolorosamente a su trama. Durante el proceso, Asencio trabajó con pilotos reales de la Fuerza Aérea; el vínculo se volvió amistoso y, poco después, dos de ellos fallecieron en una misión. «Yo no quería seguir pero al final lo tenía que hacer por ellos», cuenta. Ese golpe, admite, fue su reto más grande como directora.
«Al filo del cielo» aterriza la tensión en una historia concreta: Albert, piloto militar, se ausenta de la graduación de su hijo para cumplir una misión de emergencia. Mientras está fuera, recibe la noticia de que su familia fue víctima de un asalto, y ese hecho lo lleva a cuestionar el costo de su deber.

Sofía Vásquez Gatica — Limón Ácido
Paula Sofía Vásquez Gatica tiene 23 años y se nombra desde dos lugares que ama, «soy cineasta y sonidista», dice. Se formó en cine en la Universidad Francisco Marroquín. Ahí se acercó al cine que hoy le gusta, el cine de autor.
Agrega que esa rama del cine le abrió un mundo de referencias y lenguajes que hoy forman parte de su brújula de vida.
En su cotidianidad escucha pop, pero sobre todo rock noventero; menciona a la serie animada Daria y esa rebeldía juvenil como algo que la inspira. Si tuviera que imaginar un día perfecto, no lo duda, y dice que sería en una pastelería, con amigas y un trozo de pay de limón.
Cuando habla de su cine, Vásquez se ubica en una mezcla de drama y comedia. Dice que le tomó tiempo definir un estilo y que, más que encasillarse en un género, lo que quiere sostener es una forma de construir personajes.
Le gusta pensar en personajes caóticos, especialmente en mujeres imperfectas e histriónicas, que hablan de lo que odian y de sus tragedias; personajes que pueden ser incómodos.
Su corto «Limón Ácido» no nace de su propia historia sino de una escena: Una abuela, fría y honesta, que discute con su nieta. Luego, al investigar, le interesó que esa abuela no fuera solo un personaje cómico, sino la expresión de vínculos familiares.
«Mis padres me contaban cómo eran sus abuelas. Mujeres de rutina, perfectas, controladoras y eso me hizo pensar y me inspiró a construir el personaje», cuenta.
Además, el trabajo en equipo fue necesario, así lo expresa: «En este corto tuve que confiar en muchas personas, eso me hizo apreciar mucho a mi equipo de producción,yo considero que este corto no es solo mío, sino que todas las personas que estuvieron detrás».
Esa apuesta por construir un universo se traduce en la historia que presenta en el cierre de la muestra: La Abuela Limón se ve obligada a aceptar la ayuda de su insistente nieta para preparar los pays de limón que podrían ayudarle a saldar una deuda urgente. El resultado, advierte la sinopsis, podría ser un desastre o algo interesante.

El «broche de oro» de la Muestra de Cine Hecho por Mujeres
La presentación de los cortos No soy de aquí, No está a la venta, Témperas, Limón Ácido y Al filo del cielo, se realizará el 28 de marzo en el Parque de la paz «Carlos ‘El Pescadito’ Ruiz», zona 21, a las 17:00 horas.
«Lo interesante de los cortos es la diversidad, me emociona que vean la diversidad de miradas que hay entre las cineastas jóvenes. La idea también es impulsar su trabajo, hay algunas que ya están trabajando en largometrajes», expone Pamela Guinea, coordinadora general de la muestra.
Guinea, cuenta en exclusiva que la octava Muestra de Cine Hecho Por Mujeres, también sucede en el marco de la preparación de la cuarta edición del «Laboratorio de Creación Cinematográfica por y para Mujeres», que abrirá su convocatoria este año.
La programación será del 5 al 28 de marzo, con entrada gratuita y funciones en dos sedes principales: el Centro Cultural de España en Guatemala, en la zona 1 de la Ciudad de Guatemala y en la Alianza Francesa, en la zona 13.




