Perú: una economía exitosa y una política del desastre

La destitución del presidente de Perú, José Jerí, completa un decenio en que ese país ha tenido ocho gobernantes. ¿Qué pasa para que ninguno termine su mandato? ¿Qué tanto hay de inestabilidad política y qué tanto de un mal diseño institucional?

Por: Fabiola ChambiEl 18 de febrero a las 8:30 de la noche, el Congreso de Perú votaba para elegir al octavo presidente en una década. Este nuevo episodio de crisis …

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Por: Fabiola Chambi

El 18 de febrero a las 8:30 de la noche, el Congreso de Perú votaba para elegir al octavo presidente en una década. Este nuevo episodio de crisis política no se reflejaba con protestas ni caos en las calles, pues la gente en Lima y las provincias seguía tranquilamente su rutina. Era otro presidente más, otro nombre en una larga lista y una pregunta abierta: ¿hasta cuándo?

El Parlamento una vez más había tomado las riendas. Tras censurar al anterior mandatario José Jerí, eligió al izquierdista José María Balcázar, de la bancada Perú Libre, para asumir de manera interina la presidencia hasta el 28 de julio. No es mucho tiempo si se considera que en abril se deben llevar a cabo las elecciones generales. Pero en el caso de Perú sostener un gobierno, incluso por ese breve periodo, puede ser un desafío mayúsculo.

El «todopoderoso» Congreso

Solo por mencionar algunos ejemplos de esta odisea política, Pedro Pablo Kuczynski fue  vinculado con Odebrecht y renunció antes de terminar su mandato en marzo de 2018; Martín Vizcarra, también acusado de corrupción, dejó el cargo en noviembre de 2020; Pedro Castillo, actualmente en prisión, fue destituido en diciembre de 2022, luego del intento fallido por disolver el Congreso e instaurar un gobierno de excepción y más recientemente Dina Boluarte fue sometida a un proceso de remoción exprés en octubre de 2025, en medio de una ola de violencia y criminalidad que no pudo manejar.

En todos estos casos, los parlamentarios aplicaron la figura de «incapacidad moral permanente», un recurso constitucional que les permite declarar la «vacancia» o destitución cuando consideran que el presidente «no está en condiciones éticas o personales para ejercer el cargo». Un procedimiento que da lugar a amplias interpretaciones y resulta muy controversial. 

También está el recurso de «censura», aplicado al hoy expresidente Jerí, quien estuvo en el cargo apenas cuatro meses marcados por escándalos. Uno de estos estalló cuando se supo que acudió encapuchado a una reunión, fuera de su agenda, con empresarios chinos en un restaurante de comida ‘chifa’. El exmandatario aseguró, para tratar de justificar el hecho, que solo conversó sobre la celebración del día de la amistad sino-peruana en busca de hacer «algo diferente». A este caso, que los peruanos bautizaron «Chifagate», se sumó otro relacionado con la visita de mujeres a Palacio que luego fueron contratadas para ejercer funciones públicas. Tras el destape, algunas renunciaron. 

Pero, ¿qué hace que en Perú los presidentes caigan con relativa facilidad? Para Aníbal Quiroga, abogado y profesor en prestigiosas universidades peruanas, para sostenerse, el gobernante en ejercicio debe tener una estructura partidaria sólida. «Tenemos desde la Carta del 93 un sistema semipresidencial o semiparlamentario, como se quiera llamar y esto hace que el Gobierno esté obligado a llegar a un consenso con el Congreso. Y lo que ha ocurrido en los últimos años, del 2018 adelante, es que el presidente no tiene mayoría (…) Entonces, si llega al poder sin una estructura partidaria, queda a merced del Congreso. Con Toledo, Humala y Alan García no se puso en discusión la vacancia porque tenían una bancada que los soportaba».

En la misma línea el analista político José Carlos Requena asegura que la figura de vacancia ha estado presente en todas las constituciones, pero nunca había conducido a esta inestabilidad. Eso, según él, tiene que ver con dos factores: un «anclaje parlamentario sólido» y los actores políticos. «Lo que tenemos ahora, del 2016 hacia adelante, son políticos amateurs sin experiencia, muchas veces también representantes de intereses ilícitos o particulares. Entonces, ya no le deben lealtad al partido o bancada sino al sindicato o federación de transportistas, mineros ilegales, traficantes de terrenos. Ese tipo de representación termina complicando el problema más allá del diseño constitucional», dijo Requena a CONNECTAS.

El Congreso tiene un alto nivel de rechazo de la población. Según una reciente encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 87% desaprueba su gestión.

Economía a prueba de caos

En Latinoamérica, donde generalmente el caos político se traduce en el caos económico o viceversa, la pregunta es ¿por qué Perú es diferente? No existe una receta mágica. De hecho, los factores son claros: independencia y autonomía del banco central, estabilidad fiscal y un escenario internacional con precios favorables de las exportaciones de materias primas.

En cuanto a lo primero, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde,  fue elegido en octubre de 2006 y ratificado en 2021 por un cuarto periodo consecutivo, hasta 2026. Sin importar los gobiernos o líneas ideológicas, todos lo han respaldado y eso ha consolidado la estabilidad monetaria, altamente valorada por la inversión privada. Perú tiene una economía bimonetaria, donde el dólar y el sol funcionan en la dinámica local y la gente ahorra en ambas monedas, lo que impulsa una dolarización parcial.

Según datos oficiales, la economía peruana cerró el 2025 con un crecimiento del 3,4% respecto al año anterior, a pesar de la inestabilidad política. Sin embargo, para el 2026, el Instituto Peruano de Economía (IPE) proyecta que el crecimiento rondará el 2,7%. 

El analista Requena considera que a pesar de estar debilitados, esos pilares se mantienen porque «hay una idea central de no hacer desbarajustes en materia macroeconómica, aunque eso se ha venido resintiendo en los últimos años. Algunos Ministerios de Hacienda de ciertos periodos han terminado cediendo a presiones de gobiernos subnacionales y grupos particulares. Ahora, hay la duda de si Balcázar va a sostener eso o va a ceder a los sindicatos,  que es algo que no se puede descartar».

Por otro lado, Perú tiene exportaciones muy sólidas. De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas, entre enero y octubre de 2025 el cobre alcanzó exportaciones por más de 22 millones de dólares, seguido por el oro, que registró casi 16 millones de dólares. Ambos minerales estabilizan la dinámica del sector minero. Sin embargo, los ciclos terminan y la incertidumbre puede llegar cuando los precios caigan. 

El futuro de los peruanos

A menos de dos meses de las elecciones, la apatía parece reinar en la sociedad peruana. El reciente sondeo de Ipsos proyecta un panorama complejizado por una fuerte fragmentación del voto y una baja popularidad de los políticos. Por ejemplo  el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, lidera la preferencia pero solo con un 12% del apoyo. Esto avizora, casi con seguridad, una segunda vuelta en junio.

Las próximas elecciones determinarán la gobernabilidad del país en los próximos años, dice Quiroga. «Hay mucho aventurero, mucho caudillo y personas improvisadas que creen que pueden llegar fácil a la presidencia porque, al no ver una estructura partidaria, se presentan directamente», asegura el experto.

Mientras tanto, lo primero es que Balcázar pueda sostener su mandato hasta julio y eso no está garantizado porque sus propios errores ya le pesan y en cualquier momento podrían llevarlo a que el Congreso lo destituya. El octogenario presidente tiene cuentas pendientes con la justicia y el 16 de junio deberá comparecer para responder por el presunto delito de apropiación ilícita durante su gestión como decano del Colegio de Abogados.

Además la polémica lo envuelve desde 2023, cuando era congresista y  declaró, ante la Comisión de Justicia del Congreso, que el matrimonio en el Perú se ha vuelto disfuncional y que las relaciones sexuales tempranas no serían perjudiciales. Dijo textualmente: «Mientras no haya violencia, las relaciones sexuales tempranas más bien ayudan al futuro psicológico de una mujer, eso está estudiado». Y ante la prensa defendió que los adolescentes puedan casarse desde los 14 años. 

Todo ese conjunto de factores ha conducido a una cierta fatiga acumulada de la ciudadanía, que ha perdido la confianza en la clase política, por lo que el futuro no parece alentador en este campo.

Para Renzo Giner, periodista de El Comercio, a esa apatía del peruano, se suma la corrupción como madre de todos los males. «En el Perú sufrimos de corrupción desde el presidente hasta el ciudadano de a pie. Diría que es escandaloso y preocupante, pero en realidad se ha vuelto tan natural pues hay algunas cosas que solo funcionan siguiendo este camino (…) Si se pregunta a cualquier peruano ¿cuál es el principal problema en el país?, sin duda alguna te va a responder la corrupción y en estos tiempos lo segundo es la inseguridad. Si se preguntara a un peruano de los años ochenta dirá que también el terrorismo. Pero siempre está la corrupción». 

Lo malo es que el sistema híbrido de semiparlamentarismo, con su enorme capacidad para destituir al presidente, no ha servido para eliminar ese problema, y sí ha contribuido a una incertidumbre permanente que no le ayuda a la estabilidad de la democracia peruana. 

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