Basta con buscar su nombre en Internet para saber lo que el mundo piensa y está diciendo sobre la música guatemalteca: Mabe Fratti. Medios tan diversos e importantes como Rolling …
Basta con buscar su nombre en Internet para saber lo que el mundo piensa y está diciendo sobre la música guatemalteca: Mabe Fratti. Medios tan diversos e importantes como Rolling Stone, Vogue, NPR, The New York Times y The Guardian entre otros han comentado y recomendado sus discos. Además, ha sido reseñada por el sitio Pitchfork, uno de los medios especializados con mayor credibilidad. También se puede encontrar su participación en las legendarias sesiones de KEXP, la radio de Seattle que durante décadas ha presentado la música más innovadora e interesante de Estados Unidos y otras regiones del mundo.
Y mientras el mundo habla de la guatemalteca, en Guatemala solo hay silencio. Dependerá del historial de búsqueda de cada quién, pero en mi caso, ahí por la página siete de Google aparece el primer medio guatemalteco: Guatemala.com, con una muy breve nota sobre un concierto que la artista dio en 2024. Aún más lejos aparecen algunas notas viejas de Alejandro Ortiz y de mi amigo Keneth Cruz en Prensa Libre y más adelante una reseña de su primer disco solista titulado Careless (2016), publicada en Plaza Pública por quien escribe estas líneas. Y quizá algunas personas pudieron escuchar su música en el podcast Y sin embargo, se mueve, de este medio, pero, en realidad, no hay mucho más considerando el impacto que ha tenido en otros países.
Lo cierto es que Mabe Fratti es una artista de primer nivel. Es auténtica y original, una compositora sofisticada, creativa y arriesgada; una cantante afinada y carismática con un sobresaliente instinto melódico; Es una artista innovadora que ha puesto el violonchelo, que es su instrumento principal, al servicio de la música contemporánea y lo ha hecho con elegancia y gusto.
En los últimos años, Mabe, que ahora vive en la ciudad de México, ha encontrado su lugar dentro de una escena con tendencias más experimentales que parece ir ganando impulso dentro de la música independiente mexicana. Esto la ha llevado a pisar varios escenarios alrededor del mundo y a convertirse en un referente de este tipo de música a nivel latinoamericano.
Y no es que Mabe no haya participado en la escena nacional antes de decidir salir de Guatemala en busca de otros desafíos musicales. La conocí entre 2010 y 2011 tocando con una banda de rock pop llamada Two Miles From Shore y desde ahí ya se notaba su calidad como cantante, música y compositora.
También colaboró con Fraaek, una banda original, multidimensional y con hambre de crear fusionando diferentes estilos. Un grupo admirado y respetado por su generación pero que no terminó de despegar, aunque en 2016 publicó su álbum Nocturno, una verdadera joya de la música alternativa nacional.
Con Bajo Presión Records publicó su disco Careless y también fue parte de la banda Moz, que proponía un muy fino pop alternativo, que seguía la línea de combinar el pop y el rock con elementos electrónicos.
En Ciudad de México, Mabe Fratti no solo lleva adelante sus propios proyectos con álbumes geniales como Sentir Que No Sabes (2024), sino colabora con otros músicos y bandas de la escena, de ahí su participación en el disco HAGEN (2025) de Titanic; o con la banda Amor Muere. También colaboró en el sencillo Lettice (2023) de Austin Tv, una verdadera leyenda de la música indie mexicana.
Después de más de una década de no verla tocar en vivo, la volví a ver en un concierto gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México a finales del 2024 y fue espectacular. Su forma de entregar esa música tan rara y tan sofisticada a través de melodías pop y frases profundas y reflectivas debe ser una de las mejores cosas que ha tenido su origen dentro de la escena de la música alternativa guatemalteca.
Que el mundo siga escuchando la música de Mabe, en una de esas, el eco podría regresar a casa, porque bien lo dice esta cantautora en su canción Kravitz: “Quizá haya oídos en el techo. Quizá alguien está del otro lado de la pared”





