El valor invisible que sostiene la economía

En Guatemala, la economía se sostiene sobre un pilar invisible: los cuidados. Este trabajo, mayoritariamente asumido por mujeres —sobre todo en condiciones de pobreza—, sigue sin reconocimiento ni apoyo. La ausencia del Estado y su falta de políticas que pongan los cuidados en el centro revelan un modelo económico que ignora su fundamento más esencial.

Explora aquí el especial completo «El trabajo invisible» En economía, hay una serie de conceptos que parten desde una perspectiva teórica liberal clásica. Explican modelos micro y macroeconómicos a partir …

Ilustración: Oscar Donado

Explora aquí el especial completo «El trabajo invisible»

En economía, hay una serie de conceptos que parten desde una perspectiva teórica liberal clásica. Explican modelos micro y macroeconómicos a partir de una premisa: hay agentes económicos (las familias y las empresas) que interactúan en mercados de factores de producción (trabajo, capital, tierra) y de bienes y servicios. En modelos más amplios, se incluye también al gobierno, a los mercados externos y los de capital. 

Lo importante ante estos modelos es que son medibles. Lo son a través de sistemas de cuentas nacionales. Al pagar los factores de producción (los salarios, los intereses, las rentas…) se generan datos que permiten elaborar indicadores económicos y medir la dinámica económica. 

El problema con estos enfoques es que sólo toman en cuenta las actividades económicas formales. Tienen un esquema dentro del marco jurídico para que se cumplan contratos comerciales y laborales —para definir un sistema de salarios— y se incluya la estimación de la inflación, por ejemplo. Esto deja afuera cualquier actividad que no esté monetizada y sea visible dentro del marco «formal» de la economía. 

Así, los modelos económicos excluyen las actividades económicas asociadas con el cuidado. Por ejemplo, lo que se conoce como «labores domésticas» —actividades que principalmente desarrollan las mujeres—. Son un componente sumamente importante en el flujo económico que permite la reproducción del modelo económico y social, pero al no estar visibilizado —porque en la mayoría de casos no se remunera y con ello— ni siquiera se toma en cuenta en las cuentas nacionales para medir su aporte en la economía.

La economía del cuidado; cómo visibilizar la medición económica del cuidado

Existe un enfoque teórico denominado la «Economía del cuidado». Estudia las actividades, los servicios y las relaciones necesarias para el sostenimiento de la vida y el bienestar cotidiano. 

Esto incluye no sólo el trabajo no remunerado, sino también a los sectores remunerados que atienden la asistencia social, el trabajo doméstico asalariado, la educación o la salud.

De aquí parte un enfoque sobre la teoría de la «Reproducción social». Según Susan Ferguson, el capitalismo necesita del trabajo doméstico y de cuidados, que se realiza principalmente en los hogares y de forma no remunerada, para mantener y renovar la fuerza laboral que opera en la producción de bienes y servicios. 

En ese sentido, también es importante visualizar que el trabajo de cuidado recae de manera desproporcionada sobre las mujeres, generando desigualdad económica y de tiempo.

En Guatemala 9 de cada 10 personas que atienden actividades de cuidado son mujeres, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua (2024)

Según las estadísticas, de las 8.4 millones de mujeres que la encuesta tomó en cuenta con su factor de expansión poblacional, el 43.8% (4.0 millones) indicaron realizar actividades de cuidado. 

Entre dichas actividades, los quehaceres del hogar (91.7%) y el cuidado de niños (91.8%) fueron las actividades en donde mayor participación presentaron. 

Participación de hombres y mujeres en actividades de cuidado en 2024

Datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua (ENEIC 2024)

Participación de las mujeres en actividades de cuidado según trabajo formal o informal en 2024

Datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua (ENEIC 2024)

La encuesta también analiza si las mujeres realizaron este trabajo de cuidado en un empleo formal o informal. Se observó que el 93.3% se realizaron en la informalidad. Es decir, sin contar con un contrato de trabajo, sin prestaciones laborales y en la mayoría de casos, sin recibir una remuneración monetaria. 

Esta situación visibiliza las brechas que persisten no solo en el acceso a empleos formales para una proporción significativa de la población femenina, sino además, que los trabajos «domésticos» mantienen un enfoque de feminización y desvalorizados dentro del sistema económico, porque no se remuneran.

Participación de mujeres en actividades de cuidado según su nivel de pobreza en 2023

Fuente: Datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2023)

Las brechas entre la desigualdad y las labores de cuidado

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2023 nos ayuda a analizar la participación de las mujeres en actividades de cuidado según su nivel de condición de pobreza. 

Aquí, se observa que en todos los casos las mujeres en condiciones de pobreza superan a las que se encuentran en condición de no pobreza. Principalmente en los quehaceres del hogar (58.5% del total) y cuidado de niños (58.4%). 

Esto refleja que, ante condiciones de desigualdad económica, las actividades de cuidado se perpetúan e intensifican. 

Si a esto se incluye el análisis del ingreso medio que perciben las mujeres en las actividades de cuidado, se aprecia que aquellas dentro del umbral de la pobreza extrema y que participan en actividades de cuidado para adultos mayores y enfermos, no perciben ningún ingreso. 

Para las que atienden cuidados de niños y quehaceres del hogar, su ingreso es mucho menor al de aquellas que se encuentran en pobreza no extrema o no están en el umbral de pobreza.

Ingreso medio para las mujeres en actividades de cuidado según su nivel de pobreza

ActividadPobreza extremaPobreza no extremaNo pobresPromedio
Quehaceres del hogarQ                 771.79 Q                  748.65 Q          1,044.19 Q      854.88 
Cuidado de niñosQ                 806.78 Q                  767.57 Q          1,407.98 Q      994.11 
Cuidado de adulto mayorQ                           –   Q              1,302.09 Q          1,029.07 Q   1,165.58 
Cuidado de un enfermoQ                           –   Q              1,200.00 Q             260.17 Q      730.08 
Fuente: Datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2023)

Los vacíos del Estado de Guatemala 

En Guatemala es necesario replantear el derecho al cuidado en las intervenciones públicas y en la atención del Estado. 

A partir de esto, se debería tomar en cuenta la ampliación de la cobertura de guarderías, atención a los adultos mayores o la promoción de licencias parentales igualitarias. 

Es impostergable iniciar un diálogo sobre la redistribución del cuidado entre las familias, el Estado, el mercado y la comunidad. 

Esto podría conllevar a la conexión entre las políticas públicas de protección social, de empleo y la equidad de género. 

Asimismo, sería importante la incorporación de cuentas satélites de trabajo no remunerado, que permita incorporar el valor del cuidado al producto interno bruto (PIB) ampliado, y con ello quizá iniciar prácticas institucionales para la planificación económica.  

Sin duda, el enfoque de derechos humanos es esencial para estas acciones, especialmente porque su impacto será para las mujeres que cuidan y atienden a los más vulnerables, lo que permite que el sistema social y económico mantenga su reproducción.

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