Sanación comunal desde las mujeres mayas para armonizar la vida

La sanación, en la cosmovisión maya, no es un acto individual ni un taller de bienestar. Es un camino cósmico y político, donde las mujeres sanadoras tejen saberes ancestrales para armonizar la vida comunal y defender el territorio cuerpotierra frente a las violencias patriarcales y capitalistas.

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La fuerza de energía del rayo lunar y fase lunar de nacimiento, 

el lugar, 

la tierra, 

el aire,

 las palabras, 

la casa, 

las manos que bañan por primera vez el cuerpo, 

la leche materna,

el perraje, 

las bebidas, 

las comidas que se ofrecen a la madre, 

la ceremonia, 

los olores, 

las voces, 

todo deja memorias en el cuerpo, 

en el espíritu, 

en el sentir la vida.

El chaimal: el don de nacimiento y la memoria de las niñas

Las niñas que nacen según su nawal de nacimiento por fecha calendárica maya y que desde su infancia son acompañadas por sus madres, sus abuelas, tías, otras mujeres o sus abuelos en la comunidad, son niñas que llevan encaminado su chaimal. En idioma maya Q´eqchi´, su razón de existencia para la vida. 

Su «don de nacimiento». 

Serán niñas que caminarán con una memoria oral, espiritual y cotidiana de saberes, para aportar a la armonización plural de la vida comunal.

No solo le sucede a las niñas, pero hay una particularidad cósmica en el caso de las niñas y de las mujeres que ejercen su camino de sanación, su chaimal de nacimiento, en la vida comunal. 

Sus cuerpos están interconectados con las fases lunares. Cada vuelta de la luna a la tierra deja memoria ovárica y corporal. 

Cada 28 días, deja una huella palpitante que llevará a la maduración de sus primeros ciclos hormonales. Llegados a sus 13 años, el cuerpo se cosmoconvoca al sangrado mensual.

No es casualidad nacer según el tiempo maya. Porque las memorias espirituales y territoriales también se impregnan en la existencia. 

Nacer con cuerpos que en su ciclo de vida con la tierra van a estar interconectado con las fases lunares es algo maravillosamente potente de nuestra existencia en el cosmos como mujeres. Da autoridad sanadora a partir de la memoria del sangrado lunar mensual. 

La sanación como camino cósmicopolítico

Evocar la existencia de las mujeres Ajq’ijab’, guías espirituales y contadoras del tiempo maya; Xokonel, comadronas; y Sanjelal, sanadoras ancestrales en su pluralidad de saberes hueseros. 

Sobadoras, kakaweras, vinagreras, ahumadoras, hierberas, tejedoras, alfareras, artistas del canto, de la música, de la danza, la pintura, la palabra. 

Las agricultoras sanadoras, las que sanan en los sueños, sanan con las aguas, el fuego, el aire, las montañas. 

Todas aportan saberes plurales de sanación, en un acto amoroso y político, para armonizar en estos tiempos la vida comunal.

A todo esto le llamamos «la sanación como camino cósmicopolítico»

Esa memoria lunar mensual del sangrado está tejida con la tierra. 

Es tan antigua que nuestras ancestras relacionaron ese sangrado con las formas, tiempos y maneras de la siembra de semillas. Semillas que luego fueron plantas, que han alimentado y sanado no solo a la humanidad. También a las formas plurales de vida con la tierra. 

De ahí que son las aportadoras en la «Red de la Vida» de la agricultura en el mundo. Por eso tenemos la autoridad sanadora contra los efectos de las violencias sobre los cuerpos de las mujeres y la violencia sexual.

De lo personal a lo comunal: sanar es político

El calendario maya Tzolk´in enuncia un día en el mes maya de 20 días, que convoca la energía sanadora de las mujeres nacidas con la energía de Ixbalam. Mujeres jaguar. 

Precisamente, porque son las mujeres con la memoria cósmica ovárica, de intuición, de astucia sanadora. De contemplación de la naturaleza para sanación y la defensa y protección para la vida. Junto a otras mujeres, nacidas con otras energías lunares y de nawales, aportan de manera maravillosa a la armonización de la vida. 

De ahí es que he acuñado desde hace ya algunos años el concepto de «mujeres en su pluralidad de existencias para la vida». 

Y hoy somos las que nos juntamos en estos tiempos de modernidad patriarcal, colonialista, racista, capitalista, neoliberal y globalizante, para juntar los saberes

Sus formas, las maneras, para aportar en los espacios comunales de sanación. 

Donde la sanación no solo se remite a la búsqueda del bienestar de lo físico, lo corporal. También sanar los pensamientos, el poder, el machismo internalizado, que ha permeado lo comunal, para encaminar la existencia en dignidad.

La sanación ancestral no es autocuidado. No son talleres de sanación. No es curación. Es un «acto personal, político y consciente, que se vuelve comunal». Trasciende de «lo personal es político», a lo comunal es político

Porque sanar no solo es desde los cuerpos humanos. Pasa también a la sanación de la tierra. Porque todas las formas de violencia patriarcal se ejercen sobre todas las manifestaciones de la vida, y la vida comunal se hace con la tierra.

Territorio cuerpotierra: sanar en comunidad

«Recuperación, defensa y sanación de mi territorio cuerpotierra» es un enunciado que relaciona sanar en mi profunda consciencia las diferentes dimensiones de la vida, que se vuelve comunal.  

Y se hace política la sanación, cuando relaciono la violencia, la intención de muerte que ejerce sobre mi cuerpo el tomar Coca-cola, así como la intención de muerte y violencia que ejerce la Coca-cola con la privatización del agua en las comunidades. Las imposiciones hidroeléctricas, mineras y desalojos. 

Hacerlas conscientes y en coherencia con la vida. No consumir, no solo por el hecho de dejar de tributar al capitalismo, sino porque es un acto de consciencia que me dignifica en este tiempo.

Las sanadoras mayas aportamos a sanarnos entre mujeres porque: «Mi cuerpo es mi primer territorio de defensa y sanación”

Eso es políticamente vital al sanar con la tierra, «porque tú soy yo, y yo soy tú», en una relación de vida. 

Y en esa relación no ponemos de primero el cuerpo y después el territorio, no decimos cuerpo territorio, porque sería una relación de poder humano donde primero va el cuerpo sobre la naturaleza. 

Nosotras, desde nuestros principios de cosmogonía maya, enunciamos primero el: Territorio cuerpotierra, porque «sanando tú, sano yo, y sanando yo, sanas tú, sanamos todas, todos, todes».

Y esa sanación comunal traspasa lo corporal. Sanan los árboles, las aguas, los animales, los espíritus y  los cuerpos en su pluralidad de existencias para convocarnos a los acuerpamientos amorosos y vitales.


Lorena Kab´nal es integrante de la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario Territorial desde Iximulew-Guatemala

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