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No todo es lineal

Un acercamiento a la diferencia entre el pensamiento sobre las finanzas y la vida. Hace unos días leí el artículo de la BBC titulado The problem of thinking in straight lines; …

El estoico de Wall Street

Un acercamiento a la diferencia entre el pensamiento sobre las finanzas y la vida.

Hace unos días leí el artículo de la BBC titulado The problem of thinking in straight lines; y como los artículos de la sección de futuros de este medio, me pareció fantástico. Me pareció fantástico porque es una idea con la que he venido jugando en mi mente durante ya varios años y que se confirmó en la pandemia. Lo que de alguna manera Daniel Kahneman nos mencionaba en su impresionante obra Pensar rápido, pensar despacio. 

Tenemos esta idea impresa dentro de nuestro consciente y subconsciente en la cual el tiempo es lineal. Puede ser que la forma lineal de pensar proviene de nuestro sistema de colegio y universidades donde vamos, año tras año, avanzando hasta una meta en específico. Puede ser que provenga de acuerdo al “ciclo del hombre que estudiábamos en dónde mencionaba que un ser nace, crece, se reproduce y muere. Puede ser que la idea del pensamiento lineal provenga también de nuestros relojes de 24 horas. 

Teniendo en cuenta lo anterior, quise empezar el Estoico de Wallstreet hablando sobre la mentalidad y nuestras finanzas. Tal vez para muchos escritos lo usual sea comenzar por un presupuesto, gastos, inversiones y tantos otros. Sin embargo, si la mente no está bien tampoco lo estarán las acciones. Si nuestras acciones no están bien tampoco lo estará nuestra vida. Y si nuestra vida no está bien… bueno, creo que el concepto es claro. 

Epícteto, uno de los filósofos líderes del estoicismo, decía que prefería ser ciego a estar malo de la mente y vaya certeza tenía. La razón por la cual prefería estar ciego se debe a que la mente es la que dimensiona todo lo que hoy podemos apreciar a través de nuestros sentidos. Pensemos en que para algunas personas el dinero puede ser sucio, para otros el dinero puede ser una herramienta, para otros puede ser un medio y para otros un fin. ¿Acaso no es el mismo dinero? Se está hablando del mismo dinero, pero la interpretación es lo que hace una diferencia abismal: cómo se enfrentan las situaciones. 

¿Qué tiene que ver el pensamiento lineal? El pensamiento lineal usualmente es una de las más grandes limitantes, a mi criterio, del mundo del dinero. Permítanme un ejemplo. Una persona ingresa con una idea a una compañía. Lo que hará es comenzar a trabajar ahí durante el primero año, luego al segundo año tendrá una promoción, al tercer año será analista, diez años adelante será director, quince años adelante será vicepresidente de la compañía y veinticinco años adelante será CEO. Se retirará diez años después, con más dinero del que puede contar y ahí aprovechará su vida al máximo. Ya se ve viajando por el mundo, viendo jugar a su equipo favorito, comiendo cochinillo en la Puerta del Sol en Madrid viendo el atardecer. La vida es buena. 

Luego esta persona, comienza su trabajo y al año se da cuenta que está viviendo un infierno. Sin embargo, se ha planteado ya su visión de más de treinta años laborales. Ya ha pensado en el cochinillo. Puede saborearlo. Sigue, pasan los años y no llega a director. Se encuentra infeliz. Pasan los años y sigue en el puesto pero dado su infelicidad su productividad ha decaído. Su jefe decide darle las gracias y se encuentra con la idea de que ya no será CEO de la compañía. Siente que es muy tarde para el cochinillo.

No pretendo para nada ser trágico, pero esta historia la he escuchado más de una vez y la siguiente acción es vital. Hay quienes deciden quedarse aferrados a su sueño y a su vida lineal. Estos se basan en creer que la vida debería haber sido un camino a ser CEO, que nunca debieron haber sido despedidos, que esto nunca debió haber pasado. Peor aún, piensan que la razón por la que su vida se ha desmoronado ha sido porque había un mal liderazgo, porque había una mala visión y todos son culpables menos él. Esta historia termina con una persona alejada del mundo, amargada, sumida en sus propios pensamientos de odio y sin pensar en lo que sucederá después. Se da por vencido, guarda y empaqueta sus sueños. Los envía al sótano y decide que simplemente sobrevivirá hasta su muerte.

La segunda versión es la de aquellos que toman el despido como una llamada de atención ante la vida. No es un tema de productividad. No es un tema de equipos. No es un tema de sueños. Es un tema de una creencia equívoca en la cual a través de un pensamiento lineal se iba a lograr un objetivo. ¿Qué pasa si el plan no era ser CEO de una compañía sino de su compañía?, ¿qué pasa si el viaje a Madrid no era un viaje de retiro sino un viaje de negocios?, ¿qué pasa si su experiencia haría que el mundo cercano a él cambiase para bien?

Esta historia la encontramos en varias biografías, pero específicamente me centraría en la de Abraham Lincoln. Llega un momento de depresión dado que había muerto su amor platónico y su mejor amigo había tenido que partir hacia otro destino. En una carta a John Stuart escribe lo siguiente:

“Ahora soy el hombre más miserable que vive. Si lo que siento se distribuyera por igual entre toda la familia humana, no habría un solo rostro alegre sobre la tierra. No puedo decir si alguna vez estaré mejor; presiento terriblemente que no lo estaré. Permanecer como estoy es imposible; debo morir o estar mejor, me parece”. (23 de enero de 1841)

Lincoln tenía 32 años cuándo escribió a John Stuart. Esta carta contrasta con lo sucedería después:

Contrajo matrimonio en 1842, su hijo Robert Todd Lincoln nació en 1843
En 1846 gana su primera legislatura luego de haber perdido en 1843.
Logra la Presidencia en 1861.


Durante estas fechas también vivió tristezas pero la vida había dejado de ser lineal. En el momento que muere Ann Rutledge, su amor platónico, Lincoln comienza a ver la vida de manera distinta. Como lo diría el libro The Book of Joy, estos momentos de dificultad son los que definen nuestra vida dependiendo de cómo lo tomemos.

Y es por esta idea de lo lineal que muchas creencias se fundamentan y conllevan a decisiones equivocas que provocan muchísimo dolor. Ideas como que quien no se casa antes de los treinta y cinco se lo lleva el tren. Ideas de que a los cuarenta se es muy grande para ser madre. Ideas como que solo pueden ser exitosos aquellos que son jóvenes. Luego nos damos cuenta que existen quienes se casan luego de los treinta y cinco y son felices. Existen quienes tienen hijos luego de los cuarenta y son felices. Existen quienes son exitosos luego de su juventud y también son felices.

Así es como la vida no es lineal y tampoco son las finanzas. Por supuesto que podemos soñar y planificar, pero también tenemos que estar abiertos a que el plan puede cambiar en cualquier momento y la pregunta será: ¿puedo adaptarme al plan? Recordar que a veces estamos más concentrados en el futuro del plan y en saborearnos el cochinillo en la Puerta del Sol que en disfrutarnos el hoy y trabajar día a día por objetivos más próximos. A veces somos nosotros quienes construimos nuestras propias jaulas de oro para que cuándo esta se quiebre se nos olvide el poder volar.

Así es como comenzamos este primer año, del primero mes de El Estoico de Wallstreet. Invitando a una reflexión sobre una vida financiera que no sea sólo de futuro, sino que también sea de presente. Una reflexión que no sea lineal sino que invite a la creatividad y la adaptabilidad.


Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan los criterios editoriales de Agencia Ocote. Las colaboraciones son a pedido del medio sin que su publicación implique una relación laboral con nosotras.

Mauricio Garita

Mauricio  Garita es un académico y consultor especializado en finanzas, innovación financiera y tecnología financiera (fintech).  Ph.D. en Sociología, cuatro maestrías, dos licenciaturas, y certificaciones en Consejería Filosófica y Coaching. Además de su carrera académica, ha impartido numerosos cursos y conferencias, incluyendo temas de negociación, resolución de conflictos, bienestar laboral, y finanzas personales.

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