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Las artistas guatemaltecas llegan a la Wikipedia

Solo una quinta parte de las biografías en español publicadas en Wikipedia son de mujeres. Para reducir esta brecha de género, hace unos días se realizó en Guatemala una editatona; un encuentro para formar a mujeres y animarlas a publicar artículos sobre artistas guatemaltecas en la mayor enciclopedia virtual.

Es 2011. Carmen Alcázar lleva dos semanas recopilando información sobre el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), una de las escuelas de cine de México. Lo hace porque quiere que su familia …

Es 2011. Carmen Alcázar lleva dos semanas recopilando información sobre el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), una de las escuelas de cine de México. Lo hace porque quiere que su familia conozca el centro de estudios al que ingresó su hermano. 

Como no había encontrado información en la Wikipedia, y le parece importante que este centro esté en el mayor portal de búsqueda de internet, decidió que ella misma haría el artículo. 

Después de un buen tiempo, de días ordenando los datos, de redactar, de incluir cada fuente y de horas y horas de descifrar los códigos del lenguaje de programación, presiona el botón de publicar.   

No habían pasado 30 minutos, cuando el artículo desapareció. Ya no estaba en la página de  Wikipedia. Lo habían eliminado porque no cumplía con todos los requisitos.    

Esta era la primera vez que Alcázar trataba de subir contenido a Wikipedia. Días después probaría de nuevo con la publicación sobre el CCC. Corrigió algunos errores, completó la información y consiguió que no lo borraran.

Ella cuenta esto hoy, en una videollamada desde su casa en Ciudad de México. Alcázar es politóloga y activista. Ha sido voluntaria en colectivos que trabajaban en comunidades zapatistas, en movimientos de salud comunitaria, en iniciativas para mejorar las condiciones de las infancias…

Carmen Alcázar desde su casa en Ciudad de México.

Hoy es directora de Wikimedia México, una fundación sin fines de lucro que tiene sitios sobre noticias, diccionarios, plataformas educativas, libros y datos. 

Su proyecto más conocido es la Wikipedia, la enciclopedia de acceso libre en la que Alcázar ha publicado artículos durante los últimos 12 años. Diez de estos como voluntaria y el último año y medio como trabajadora. 

Después de ese primer intento en 2011, entendió que en Wikipedia había unas reglas del juego que tendría que entender bien si quería garantizar que sus publicaciones no fueran eliminadas. Con el paso del tiempo, creyó que las tenía dominadas, pero pronto vio que había otros factores que hacían el proceso más complejo. 

En 2016, Alcázar decidió escribir sobre Mariand Castrejón Castañeda, más conocida como Yuya; una empresaria y youtuber mexicana. Después de publicarlo, el artículo fue sometido a una consulta de borrado

El proceso de borrado es el siguiente: cualquier usuario puede nominar una publicación que haya detectado que no cumpla las políticas de Wikipedia o que cree que no debería estar en la página. 

Los bibliotecarios —que son personas que han publicado un mínimo de 300 artículos y alcanzaron ese estatus— revisan la queja y pueden negarla, borrar el contenido o someterlo a una «consulta de borrado», si no está tan clara la resolución. 

La consulta de borrado es un espacio donde se debate en conjunto y los encargados de Wikipedia toman la decisión.  

Alcázar recuerda que en el caso de Yuya, uno de los comentarios durante el debate decía que la youtuber no había hecho nada lo suficientemente importante como para estar en la Wikipedia. Finalmente el artículo se quedó en la página, pero a ella le quedó un mal sabor de boca.

No fue el único caso en el que pasó algo así. En otros artículos de mujeres que publicó y le borraron, la justificación fue que esas mujeres de las que escribía no eran importantes. Empezó a tener la percepción de que para hacer artículos sobre mujeres tenía que esforzarse el doble, porque era mucho más probable que pidieran que se borrara.

La brecha de género en la Wikipedia

Según los últimos datos de  Wikipedia, de 2020, de cada 100 biografías publicadas en español, solo 21 son de mujeres.  El porcentaje de mujeres que editan también es bajo. Según una encuesta global de Wikipedia de  2012 solo una de cada diez editores es mujer, aunque en los últimos años, Carmen Alcázar ha visto que hay más editoras y ha coincidido con muchas de ellas. 

Cuando Alcázar empezó a editar artículos en la Wikipedia se dio cuenta de la brecha. Desconocía por qué, pero había muy pocos perfiles de mujeres en la enciclopedia. Tiene algunas teorías. 

Según dice, el hecho de que el porcentaje de editores hombres sea más alto, tiene algo que ver: generalmente no proponen muchos artículos sobre mujeres. 

Además, explica, subir artículos de mujeres es más complicado porque hay pocas fuentes para sustentar la publicación. 

Los artículos de la Wikipedia deben tener al menos cinco fuentes de información, pero no siempre hay libros y publicaciones páginas web y en medios de comunicación con información sobre mujeres.

Como voluntaria en Wikipedia, Alcázar vio cómo los bibliotecarios —las personas encargadas de decidir qué artículos deben eliminarse de la página y cuáles se quedan— borraban muchas publicaciones de mujeres porque no cumplían con los estándares mínimos.  

Así que tomó una decisión: si las mujeres no se involucraban porque no sabían cómo y si los perfiles de Wikipedia no se publicaban porque no pasaban los filtros, ella podía formar a las mujeres  para aprender a crear artículos sobre otras mujeres

En 2015, cuatro años después de ese primer intento de publicar un artículo, Alcázar creó un proyecto; la Editatona. La propuesta se basó en los editatones, espacios donde decenas de personas se reúnen para publicar artículos sobre personajes o cualquier tema: arte, comida, museos, parques…

La idea de Alcázar fue crear un espacio solo para mujeres, donde explicarles qué debe incluir una publicación de la Wikipedia —las fuentes, las referencias, la redacción…— y , en paralelo, impulsarlas a crear biografías de mujeres.

«La Editatona no es un proyecto que junte a las mujeres solo por juntarlas. Impulsa  a las mujeres a creer en ellas. También nos ha enseñado a romper la brecha tecnológica en un espacio seguro y de confianza», explica Alcázar.  

La Editatona Mujeres en el Arte

En la pantalla, aparecen los rostros y los nombres de 29 mujeres. Son de Guatemala, México y Chile. 

Es jueves 9 de febrero  y estamos en el primero de dos talleres virtuales que se harán antes de la próxima editatona en Guatemala. Esta es la primera vez que Wikimedia México organiza este evento aquí, aunque antes hubo otros intentos.

En 2017, la socióloga Ana Silvia Monzón, que ha recopilado información sobre las mujeres en la historia de Guatemala, participó en un grupo que se formó para publicar artículos de guatemaltecas en Wikipedia. En 2021, ella y otras colegas centroamericanas editaron el artículo Independencia de Centroamérica y para añadir la sección «Mujeres en la independencia».

***

La actividad que organizó Wikimedia hace unas semanas se hizo en alianza con el colectivo La Revuelta, de Guatemala. 

La revuelta y Wikipedia México convocaron a la editatona por medio de las redes sociales. 

La Revuelta es un proyecto que se creó en junio de 2020, en medio de la pandemia de COVID-19. Un grupo de mujeres artistas se conocieron en actividades virtuales y decidieron armar un colectivo autogestionado. 

El objetivo era recuperar espacios para exponer el arte creado por mujeres, activar las curadurías comunitarias para recuperar el tejido social y utilizar el arte como herramienta de denuncia. 

En 2022, Jimena Galán, la encargada de la comunicación del colectivo encontró información de las editatonas y escribió un correo con una propuesta. Querían hacer algo colaborativo en Guatemala. Un encuentro para que mujeres escribieran sobre mujeres en el arte. 

Así, surgió la Editatona Mujeres en el Arte. 

Durante dos  horas, Alcázar y su compañera Tania Solá explican a las mujeres cómo crear su perfil en Wikipedia y cómo hacer los artículos. El proceso ahora es mucho más sencillo que cuando ella empezó. Por ejemplo, ya no es necesario saber sobre programación. Aun así, tiene su complejidad. 

Las participantes aprenden algunas claves para que sus artículos no sean borrados; el número idóneo de fuentes, cuáles suelen ser aceptadas y cuales no; la mejor forma de escritura…

Las dos mujeres explican que los artículos deben ser informativos; no deben halagar o exagerar las cualidades de la persona y tampoco pueden abogar por un punto de vista particular. Además, deben ser muy precisos, con información clara, sobre todo en las fechas y cantidades.

Deben llevar el nombre completo de la persona, contar cómo es conocida y, por supuesto, está prohibido el plagio. 

Entre las participantes y las organizadoras construyeron un listado con 12 propuestas de mujeres y tres colectivos de arte que todavía no tienen un perfil en Wikipedia. 

No todas pasan el filtro. Alcázar advierte: deben tener al menos cinco fuentes de donde se vaya a sacar la información. Publicaciones en páginas web, en libros, en medios de comunicación. 

Aquí se complica la situación. Para algunas de las mujeres —sobre todo mujeres indígenas— apenas encuentran fuentes. Una, o dos. Artistas como Rosa Elena Curruchich, Luisa Gonzalez Reiche, Anabella Acevedo se quedan fuera, por ahora.  

También escasean las editoras y el tiempo. Hay tres propuestas con las fuentes necesarias, pero faltan manos para escribir sus historias. 

El día de la editatona

Después de estas primeras formaciones, llega el día de la Editatona. Sábado 18 de febrero. Las participantes se conectan por videollamada a la plataforma Zoom. Alcázar les da algunas indicaciones y después, silencio.

Cámaras apagadas, micrófonos muteados. Es un misterio saber qué ocurre detrás de las pantallas de las 11 mujeres que se animaron a participar. Dos horas y media después  una voz juvenil  rompe el silencio. Enciende el micrófono y dice: ¡Lo publiqué!.    

Desde una casa de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, Paulina Castañeda, anuncia que tiene listo el primer artículo. «Que emoción», pone alguien en el chat, y los mensajes de alegría se suman.

Alcázar lo revisa y lo blinda con correcciones para evitar que sea borrado. «Le hice un par de cambios, pero ya quedó»,  anuncia a las demás. El primer artículo publicado en la Editatona Mujeres en el Arte fue el de Katheryn Patá, una artista visual, música, gestora artística y tatuadora guatemalteca. 

Según su reciente perfil en la Wikipedia, Patá trabaja sobre todo en acrílico, ha recibido dos premios y ha participado en 48 exposiciones colectivas, festivales artísticos, actividades culturales y murales colectivos en Estados Unidos, Brasil, Argentina y Guatemala. 

Paula Castañeda, la editora del perfil, es comunicadora, trabaja como jefa de contenido en la Secretaría de Medio Ambiente de Jalisco y también es consultora independiente en temas de género y masculinidades. 

Esta es su primera editatona y decidió participar porque creyó que era necesario el hermanamiento entre mujeres. «Reconocernos unas a otras y colaborar entre nosotras para fortalecer los logros que tenemos», opina Castañeda. Escribió sobre Patá porque es una artista joven, le gustó lo que leyó sobre ella y tenía referencias suficientes para hacerlo. 

***

Después de la primera publicación, regresa el silencio por 30 minutos más, hasta que Isabel Nativitas, trabajadora de la Universidad Autónoma Chapingo, activa  su micrófono y le pide ayuda a Carmen para revisar el texto que acaba de terminal, el de Carla Herrera Prats, una activista conceptual y curadora mexicana. 

Media hora más tarde Nativitas, que se había retirado para alimentar a su bebé, comparte un segundo artículo. El de Magda Eunice Sánchez quien fue una  pintora, acuarelista, dibujante, ceramista, escultura y maestra en arte guatemalteca. 

La última publicación de la reunión es la de Min Colin. Ella escribió sobre Maya Juracán, curadora de arte, profesora, historiadora y activista guatemalteca.

Seis horas después de que terminara la editatona, una de las mujeres que había participado en el taller logró publicar otro artículo en la Wikipedia. El de Gloria Hernández, escritora, poeta, investigadora, catedrática e integrante de la Academia Guatemalteca de la Lengua, correspondiente a la Real Academia Española

De la autora del artículo se sabe poco. En el listado de propuestas para publicar que se realizó durante la editatona, solo está su nombre de usuario en wikipedia: Paunina.

Semillas sin germinar 

Susana Toj Castro es una mujer maya k´iche’. Estudia Trabajo Social, trabaja como comunicadora en la organización AJKEMAB´ y como voluntaria en la Red de Mujeres de Quiché, que fundó junto a otras compañeras. Vive en una comunidad llamada Xesic, en el departamento de Quiché, a más de 200 kilómetros de la capital de Guatemala.

Estuvo en los dos talleres organizados por Alcázar, pero el 18 de febrero no se conectó a la editatona. Dice que un compromiso en la universidad  le impidió estar presente, pero está segura de que quiere escribir sobre las mujeres artistas de su comunidad. 

Susana Toj muestra uno de los libros en donde ha recopilado información sobre el aporte de las mujeres en la historia. 

Toj Castro se enteró de la Editatona por redes sociales. Un día, revisando las historias de Instagram de sus contactos, le llamó la atención la publicación de una amiga. Le sorprendió que cualquier persona pudiera editar las publicaciones de Wikipedia, así que no tardó en anotarse para aprender a hacerlo.Está convencida de que Wikipedia podría ser un canal para dar a conocer el trabajo de las mujeres artesanas de su territorio, sobre todo las abuelas que contribuyen a la conservación de la identidad. 

«Hay mujeres que hacen bordados, mujeres que pintan en Chichicastenango… Eso es arte, pero no las conocemos», dice.    

Antes de lanzarse a escribir un artículo, Toj está preparando las fuentes. Desaparece de la videollamada unos segundos y regresa con el libro Nosotras las de la Historia. Cuenta frente a la cámara que en la obra encontró datos de mujeres destacadas de su comunidad. También ha estado buscando en páginas de Organizaciones No Gubernamentales que han publicado biografías de mujeres referentes de su territorio. La información en libros y medios de comunicación es escasa, lo que dificulta la suma de fuentes.   

«En este momento no está saliendo mi lado feminista», advierte Susana. «Es mi lado humano el que reconoce que las mujeres no somos tan visibilizadas. Y cuando hablamos de una mujer campesina o una mujer de una comunidad, menos”, recueda.    

Cuando tenga las fuentes y el texto listo recordará lo aprendido en el taller, revisará las grabaciones y lo intentará. Espera publicar sin que se lo borren. 

María José Longo Bautista

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